Así, Independiente

Así, Independiente. Así. Así es como hay que jugar estos partidos. En la previa temía que el planteo fuera salir a esperar, a tratar de aguantar. A no jugársela, tal y como había ocurrido la semana pasada en Avellaneda. Nobleza obliga: le pedí al técnico que arriesgara y eso fue exactamente lo que hizo. Un primer tiempo brillante, dominando y generando situaciones -algo que hasta ahora no habíamos visto en los equipos de Pusineri-, y que de no haber sido por la propia falta de capacidad resolutiva, habría terminado con baile. Con dos o tres goles de ventaja en el resultado parcial. Y un segundo tiempo poniendo lo que hay que poner, aguantando y pensando, sobre todo pensando en momentos claves. Se fallaron situaciones muy claras, es cierto, pero Independiente en general fue inteligente para resolver ante la adversidad y cuando se vio superado, se amparó, una vez más, en la figura de Sosa. Me gustó cómo se trató el partido. Es por ahí.

Porque esto es lo que pedíamos. Estaba claro que lo pálido que se había mostrado Independiente la semana anterior tenía que ver con su falta de confianza -o la de su DT- para ir por más. Y ayer no se guardó nada. Con jugadores comprometidos, obnubiló a un Atlético que tiene muchos recursos, un conjunto que te puede complicar fácilmente y que también, cuando quiere jugar bien, sabe hacerlo. Con una línea defensiva adelantada, poniendo una buena cantidad de hombres propios en campo rival y presionando hasta los tres cuartos de cancha, lo obligó al pelotazo y le cortó la generación desde su primera línea. En ataque, el Rojo hacía las cosas simples, con triangulaciones a dos toques y explotando los espacios. Se vio un equipo versátil y movedizo, que pisaba el área rival con no menos de tres personas. El gol es producto de una buena presión y colocación ofensiva.

Roa jugó un primer tiempo de ensueño, a veces mostrándose como falso nueve, asociándose muy bien con todos en el medio y conectándose con el Chino Romero que tanto lo necesitaba. Para mí fue de los más claros en un equipo que no desentonó. En el segundo tiempo, con el Decano haciendo un fútbol mucho más intenso, directo y agresivo, el cambio de Soñora le dio aire y esa pausa tan necesaria. Alan es uno de los tres o cuatro jóvenes que realmente prometen en el club (junto a Saltita, Velasco, Pacchini y Messiniti) y ayer demostró por qué. Sobrado de técnica y rapidez mental para resolver. Y de Sosa, qué decir, ¿verdad? Es imposible no entusiasmarse con semejante carta de presentación. Un arquero que respondió siempre en estos tres partidos, con los reflejos de un pibito y la comunicación y madurez de un veterano. El capitán sin cinta. Ojalá se mantenga así mucho tiempo.

La espina que queda clavada en el zapato es haber sufrido por demás cuando todo podría haber sido más fácil. Si Independiente hubiese aprovechado algunas de las seis situaciones de gol claras que tuvo (mano a mano de Romero y Blanco en el PT y los de Soñora y el Chino de nuevo en el ST, el centro raso de Roa que nadie conectó y el tiro libre de Fede Martínez), hoy estaríamos hablando del pesto que le habría pegado a los tucumanos. Porque, por momentos, fue eso: un baile. El partido completamente controlado y los tucumanos sin saber qué hacer. Pero se les otorgó vida en exceso y para las instancias de copa más avanzadas, habrá que trabajar la eficacia. El plantel está plagado de juveniles a los que hay que inculcarles que muchas veces, en el fútbol, menos es más. Puede ser algo determinante más adelante.

Pusineri admitió en conferencia que la figura fue el equipo y no puedo más que coincidir con sus dichos. Sin valores descollantes pero enalteciendo el funcionamiento colectivo, se pasó de ronda en una fase que se sabía sumamente muy adversa. Vimos a un Independiente que fue protagonista cuando había que serlo y que no mostró pudor a la hora de defender de forma agresiva. Leyó bien cada instante y fue inteligente. Esto es lo que se le pide, no mucho más porque sabemos -los hinchas- que es lo que hay.
Independiente jugó bien y pasó. El premio, ahora, serán tres semanas para seguir adquiriendo rodaje hasta la próxima fase.

Román Failache

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Román Failache
"La columna de Román" para Orgullo Rojo.

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