Agonía anunciada

Esta expresión metafórica, lejos de intentar herir susceptibilidades, refleja la decadencia futbolística causada por la misma persona que le había devuelto a los hinchas y socios de Independiente la ilusión. Ariel Holan, que en algún momento tuvo el antídoto para potenciar jugadores y dotar a un equipo que en diciembre de 2017 arrodilló a más de 80 mil almas brasileñas en el mítico Maracaná, perdió la brújula y hundió rápidamente la embarcación que con tanta capacidad supo restaurar. Los jugadores -quienes no están exentos de este presente horrendo- dejaron de creer en su idea y sus formas para afrontar la penosa actualidad que hoy golpea la puerta de una parte de Avellaneda. 

En 103 partidos al frente del equipo de primera (48 victorias, 32 derrotas y 23 empates) el Profesor mutó de héroe a villano y sus caprichosos, sumado a su exasperante falta de autocrítica, profundizaron la crisis de un plantel que le soltó la mano hace mucho tiempo. Ya no se trata de un grupo minúsculo de prensa partidaria o nacional ni tampoco de intentar desestabilizar un “proyecto deportivo”, es algo que va más allá y que él repitió hasta el hartazgo ante las reprobaciones “la única verdad es la realidad”. Sí, Holan es prisionero de sus propias palabras.  

Renunció y volvió, se peleó con Alejandro Kohan por liderazgo, dejó en el olvido a glorias de la institución como a Ricardo Bochini, quien aseguró que “no es más fuente de consulta”, cambió intensidad por previsibilidad, rapidez por lentitud, se encegueció con un 4-3-3 apelando a la posesión del balón con jugadores que no merecen un minuto más en el campo. Desintegró un equipo que imponía carácter por otro que genera desgano con solo verlo. Demasiadas imperfecciones para un proyecto deportivo joven que se derrumbó fugazmente.

En su ciclo incorporó 22 jugadores: Walter Erviti, Emmanuel Giliotti, Nery Dominguez, Fernando Amorebieta, Gastón y Francisco Silva, Silvio y Braian Romero, Jonás Gutiérrez, Nicolás Domingo, Juan Manuel Martínez, Emanuel Britez, Gonzalo Verón, Fernando Gaibor, Jonathan Menéndez, Ezequiel Cerutti, Milton Álvarez, Pablo Herrnández, Guillermo Burdisso, Pablo Pérez y Cecilio Domínguez. Salvo cuatro ellos –uno inexplicablemente emigró (Gigliotti)-, el resto fueron prueba y error con destellos ínfimos y esporádicos pero jamás con la regularidad necesaria a la altura de una camiseta tan importante como la del Rey de Copas. 

La paupérrima derrota ante Rionegro Águilas Doradas no comenzó la debacle, la penetró aún más y a pesar de que la serie posiblemente se revierta el próximo martes en el Libertadores de América, el futuro de Ariel Holan en Independiente parece cada vez más incierto. La relación con los jugadores está rota, los dirigentes ya no sostienen con firmeza sus deseos de continuidad y los hinchas – me incluyó – sienten que aquel que les devolvió la identidad los defraudó por puros caprichos e individualismos. 

Ningún ser humano es indeleble a los errores. Confiar en alguien no significa creer que es la cabeza de la institución. Independiente está por encima de todo y todos, siempre. 

Los pibes, a octavos de final

La Reserva de Independiente igualó 1-1 frente a Talleres en Córdoba y se adjudicó el pase a la siguiente ronda de la Copa de la SuperLiga. La ley del gol de visitante surgió su efecto luego del empate en 0 en Avellaneda. El gol de Brian “Chaco” Martínez le dio la clasificación al Rojo, que ahora se medirá ante Boca.

La posición N°18 y sus 26 unidades en la tabla general del torneo oficial de Reserva refleja la irregularidad que vivió el conjunto de Avellaneda esta temporada. Pero el famoso “mata a mata”, en este oportunidad ante Talleres, colocó a Independiente en los octavos de final de la Copa de la SuperLiga, luego de la incursión matutina por la ciudad de córdoba este viernes santo.

El gol de Brian “Chaco” Martínez puso la ventaja tempranera para los dirigidos por Leandro Stillitano. Mauro Valiente logró poner la paridad para la “T” aunque de poco sirvió para ahogarle las ilusiones a los pibes del Rojo.

En la siguiente instancia, Independiente se medirá ante Boca; equipo que culminó el torneo segundo con 52 unidades y que venció al equipo de Avellaneda 1-0 en la jornada 14 de la SuperLiga.

FOTO: PAGINA OFICIAL

Actitud, un factor que no se negocia

Hay componentes que en un equipo de fútbol jamás pueden faltar, aun así cuando el resultado final de un partido es negativo. Por supuesto que ganar, perder o empatar son consecuencias posibles dentro de un desenlace; pero el ¿cómo? es la clave para determinar el nivel de funcionamiento exhibido y, en este caso, toma protagonismo absoluto. Lo producido ayer por Independiente en el debut de la Copa de la Superliga fue penoso y preocupante, a tal punto que más allá de que la serie se revierta en casa, fue una línea fina que marcó a fuego la idiosincrasia y el ADN de todos los que amamos estos colores.

Pocos partidos, en el ciclo de Ariel Holan, el equipo fue superado ampliamente desde la actitud; un factor determinante que con esta camiseta no se negocia bajo ningún punto de vista. En este semestre, para contextualizar el foco, hubieron derrotas como las de Racing, River, Gimnasia de La Plata y algunos empates como contra San Lorenzo y San Martín SJ, pero ninguna con la sensación de haber padecido el avasallamiento anímico del rival de turno – al menos desde mi humilde percepción -. Claro, lo más preocupante del ¿cómo?, en el caso puntual de anoche, también nos lleva al interrogante del ¿contra quién?, contemplando que Independiente perdió ante un conjunto joven que peleó por no descender y quedó último en la SuperLiga con 22 unidades.

Los de Avellaneda, que parecían haber recobrado un poco la memoria en sus últimos tres encuentros frente a Vélez, Binacional (por Copa Sudamericana) y Rosario Central, mostraron una versión desdibujada en La Paternal tanto desde lo futbolístico, con excesivos errores colectivos e individuales, como desde lo anímico. Sin dudas, se llevó mucho más de lo que mereció.

Cuando se habla de actitud no se intenta dar a entender que se vaya a trabajar con los pies para adelante, o que se pegue un codazo en el medio de la cancha ni tampoco que se de una patada a un colega. Lo que se exige es un comportamiento de sacrificó máximo, íntegro y responsable para representar a esta institución tan importante a nivel mundial. Argentinos Jr no solo le ganó a Independiente sino que le dio vuelta el resultado de guapo, con atrevimiento futbolistico. No se puede volver a tolerar lo sucedido con este escudo en el pecho, juegue con el oponente que sea.

Al margen de este panorama funesto, no es descabellado pensar que se puede revertir el resultado adverso y pasar de ronda la semana que viene en el Libertadores de América, pero analizar simplemente el resultado sería un error tan grande como intentar tapar el sol con una mano. Estos partidos no son para el olvido. Deben servir como una referencia para no tropezar otra vez con la misma piedra.

El torneo que comenzó es casi para el Rojo como una luz en el fondo del túnel, para ingresar a la Copa Libertadores 2020; principal objetivo del conjunto de Avellaneda este año.

La actitud es ese pequeño elemento que marca una gran diferencia…

El hombre que entrega su corazón Domingo a Domingo

Cómo pocas veces, el Club Atlético Independiente y el clamor de sus hinchas, forjaron un cariño unánime hacia un futbolista que construyó su propio ADN en la institución. Es que Nicolás Domingo, a sus 34 frescos años y a base de un enorme compromiso y profesionalismo, logró introducirse de lleno en todos los corazones rojos. Desembarcó en Avellaneda en 2017, con cierta incertidumbre por su inactividad en River Platebpero poco a poco y con una pluma que aún sigue con el cartucho inundado de tinta, comenzó a narrar sus propias líneas dentro de las páginas doradas en la historia del Rey de Copas.

Inició su carrera en River, donde tuvo cuatro periodos -el último en 2017 previo al arribó a Independiente por pedido de Ariel Holan-. Vistió la camiseta, entre otros clubes, de Banfield -consiguió el ascenso a Primera-, Genoa de Italia, Peñarol de Uruguay, Deportivo Cuenca de Colombia y Arsenal de Sarandí. Pero en el Rojo, sin dudas, marcó un camino consagratorio y halló su lugar en el mundo. Aprovechó sus oportunidades y se apropió del cariño de todas las almas presentes en el Libertadores de América, Domingo a Domingo.

65 partidos con esta camiseta -54 cómo titular-, dos títulos a nivel internacional (Copa Sudamericana y Suruga Bank) y un sacrificio innegable, son suficientes para avalar una teoría clara: Nicolás Domingo es emblema de este Independiente.

“La posición de volante central es una ubicación que te obliga a leer el juego. El 5 le da equilibrio defensivo al equipo y aporta en la elaboración del juego. Me parece un puesto clave”, dijo Fernando Redondo hace pocos días al diario La Nación. Y claro, Domingo reúne esas cualidades mencionadas por quien fuera, para muchos, el mejor volante central ha tenido la Selección Argentina. Su rol dentro del campo es prácticamente infaltable no solo por su despliegue físico y futbolístico durante los 93 minutos del partido, sino por lo que significa para sus compañeros. Capitán sin cinta, entrenador sin título; eso es Domingo.

Hace pocos días, selló la extención de su vínculo, el cual lo ligará a Independiente hasta 2021. Refuerzo de lujo para las próximas competencias que se avecinan por Avellaneda.

“Los que se creen dueños de Independiente no van”

Pedro Damián Monzón, exjugador de Independiente, habló en Rojos de Pasión por Late (FM 91.3) y cuestionó los manejos y la actualidad deportiva de Independiente. Además, defendió a Daniel Bertoni, quien aseguró que Ariel Holan “debe dar un paso costado” y volvió a remarcar su sueño de dirigir técnicamente al conjunto de Avellaneda.

Al comienzo de la entrevista, el Moncho se expresó respecto a la derrota en el clásico de Avellaneda: “Lamentablemente se perdió con Racing y eso dolió. El equipo tiene que conseguir una victoria rápido para reponerse y corregir errores. Hay veces que jugar lindo no es lo importante, pero sí, hacerlo bien”. Y añadió: “No creo que haya un quiebre con el entrenador”.

Consultado sobre los dichos de Daniel Bertoni, señaló: “Hay jóvenes que por redes sociales critican a Bertoni pero no lo vieron jugar y defender está camiseta. No creo que haya habido mala intensión en su declaración”. Y siguió: “Hoy los hinchas aplauden un lateral y en nuestra época teníamos miedo de tirar la pelota afuera porque se te venía la cancha abajo. Los chicos son apasionados por estos colores pero antes, los más grandes, eran más exigentes”.

“Independiente necesita ganar campeonatos y en la conducción técnica de Holan, el equipo lleva tiempo sin pelear arriba. No puede ser que a falta de 6 o 7 fechas este sin chances”, aseguró Monzón y agregó: “Los hombres que se creen dueños de Independiente, no van”.

Posteriormente, el ex Independiente, ganador de cuatro títulos con la casaca del Rojo -2 torneos locales, una Copa Libertadores y 1 Intercontinental-, fue categórico con algunos jugadores que dejaron la institución en el último tiempo: “Casi todos los que se fueron hablaron mal del entrenador. ¿Por qué dejaron pasar el tiempo y no dijeron nada es su momento?. No puedo darle la razón a alguien que no habló antes”.

Durante la entrevista, se le preguntó a Monzón por la jugada desafortunada de Alan Franco, que derivó en el penal para Racing, y dijo: “Tiene todos las condiciones para seguir creciendo. Quizás en el clásico pecó de exceso de confianza, pero es un marcador que idolatramos todos”.

Por último, volvió a expresar su deseo de ser entrenador del Rojo: “Ruego a Dios dirigir en algún momento a Independiente. Todos saben que ese es mi sueño”.

Egos y errores: una formula peligrosa

Pasaron 17 años desde la última derrota por un torneo local, del Rojo en su campo ante el eterno rival. Una caída que desmanteló un espectro doloroso más amplio que simplemente la frustración del sábado. En la retina todavía se ve a Nicolás Tagliafico levantando la copa en el Maracaná, lágrimas de jugadores inundando el verde césped brasileño, los hinchas haciendo lo propio en las tribunas y acá, como en todas partes del mundo, gente desbordada de la locura. A partir de ese momento, todo lo que podría haber sido se desintegró por una peligrosa fórmula, egos y errores.

La regla de la vida asegura que para que las cosas fluyan, los egos deben dejarse de lado y que de los errores – de los cuales ningún ser humano está exento – se tiene que aprender. En este año y dos meses que han transcurrido desde que Independiente sumó la estrella internacional 17 en Brasil, nada de eso sucedió y todo lo que se había construido a base de Compromiso, Actitud e Intensidad se escurrió como agua entre los dedos, dejando acéfalos de ilusiones al pueblo Rojo. Luego, la consagración en Japón maquillaría un poco el daño ya producido, aunque la fórmula letal ya era protagonista absoluta de la escena.

Egos y errores que van desde lo micro a lo macro y redondean un espiral infinito. Dirigentes que entregaron el poder absoluto a una sola persona forjando una anarquía; un cuerpo técnico que tomó malas decisiones, dejando ir a importantes futbolistas: “Torito” Rodríguez, Fernando Amorebieta, Nery Dominguez y Ezequiel Barco, entre otros. Que, a su vez, pudo reivindicarse y estabilizar el rumbo pero volvió a tropezar con la misma piedra desprendiéndose de Emmanuel Gigliotti, su centro delantero goleador, que en la actualidad es el segundo máximo artillero de la Superliga con 12 goles.

Errores del entrenador, compartidos por la cúpula dirigencial que le entregó una peligrosa llave, que se replicaron una y otra vez en incorporaciones, como Pablo Hernandez, Fernando Gaibor, Gonzalo Veron, Brian Romero, Silvio Romero. Jugadores que la adaptación, después de largos meses, no les ha llegado.

La caída con Racing no fue un partido de fin de ciclo. Para nada. La cabeza de Ariel Holan no debe rodar por los pasillos de Mitre 470, ni tampoco entre las calles Alsina y Bochini. El clásico debe servir para crear un antídoto que destruya los egos y los errores. Así como se hicieron cargo de aquel formidable equipo del 2017, el cual rememoró noches de gloria como las que se vivieron con Bochini, Bertoni, Santoro y Pavoni, entre otros; también tienen que enfrentar esta pésima realidad que hoy golpea la puerta a todo el mundo independentista.

Este humilde redactor que suelta estas palabras como periodista pero además como hincha, pide autocrítica fuerte y necesaria para salir adelante y volver a llenar de ilusión a los más de 6 millones de hinchas de todo el planeta. Dejemos los egos de lado, cometamos la menor cantidad de errores posibles y por sobre todo, pongamos el escudo y a la institución por sobre todas las cosas, siempre.

Volvamos a ser, lo que una vez fuimos…

Equipo confirmado

Luego del entrenamiento de esta mañana, en Villa Domínico, y en conferencia de prensa, Ariel Holan confirmó el equipo inicial que saltará a la cancha para disputar una nueva edición del clásico de Avellaneda.

Los 11 elegidos por el profesor son: Campaña; Bustos, Franco, Burdisso, Silva; Gaibor, Domingo, Hernández; Verón, Domínguez y Benítez.

Por otra parte, en la práctica de esta mañana, Silvio Romero volvió a trabajar a la par de sus compañeros, luego de su lesión. Por el lado de Juan Sánchez Miño, realizó una parte del entrenamiento por una sobrecarga muscular y el uruguayo Carlos Benavídez continúa con su rehabilitación.

Esperando el clásico de mañana, el plantel de Independiente quedará concentrado en el hotel Scala.

Encontrar el rumbo, sin perder la identidad

Ya se ha transformado en un recuerdo ese Independiente que hace poco más de un año logró arrodillar a Sudamérica con un juego intenso y dinámico, con la redonda siempre por el césped y el arco rival entre ceja y ceja. Aquellos pases en el Maracaná entre Meza, Barco, Albertengo, Domingo, Tagliafico, “Torito”, Amorebietta y la gambeta de Campaña, demostrando carácter donde muchos ni siquiera llegan a jugar y donde, además, esta entidad campeonó en dos oportunidades, fue la cúspide de un equipo que más allá de un resultado adverso conservaba en todo momento el Compromiso, la Actitud y la Intensidad.

Durante el 2018, a pesar de haber obtenido la Copa Suruga Bank ante el modesto Cerezo Osaka, Independiente ingresó en un sinfín de dudas, de desaciertos y pocos partidos se pueden rescatar de ese año. La victoria frente a Huracán –la tarde noche del famoso Wisky y el Habano-, el triunfo frente a Corinthians, en Brasil, por fase de grupos de la Copa Libertadores y el encuentro de ida por los cuartos de final ante River, en el mismo certamen. Muy pocos cotejos aceptables para una institución que conserva una historia llena de glorias, hazañas y sobre todo, para un equipo que un año atrás era convincente, mantenía un norte hacia dónde dirigirse y la ambición firme para derribar cualquier obstáculo que se entrometiera en su camino.

Es cierto que la figura de Ariel Holan para Independiente es símbolo de esperanza, estandarte de recuperación de un baluarte que se creía perdido por malas gestiones administrativas, institucionales y fundamentalmente deportivas. También es claro, que el entrenador es ese capitán que debe recuperar el rumbo de este barco a la deriva y que, sin lugar a dudas, preocupó hasta al más optimista –como quien humildemente escribe- el sábado frente a San Lorenzo. Jugadores sin brújula, hincados, acalambrados, sin ideas, inofensivos y deseando que el silbato marque el final de una trágica película de terror. Eso no es Independiente, o al menos, no es el Independiente que el hincha y socio se acostumbró a contemplar.

¿Se fueron futbolistas claves?, no cabe duda. ¿Se desarmó un equipo que prácticamente podía aspirar a ganar la tan ansiada octava Libertadores o un campeonato local?, por supuesto que sí. Pero no es tiempo de lamentar lo que podría haber sido, es momento de levantar cabeza, mirar el escudo y darse cuenta a que club están representando, tanto los que se quedaron como los que llegaron. Hay una identidad, una idea de juego y un respeto que este plantel y el cuerpo técnico se ganaron a lo largo de todo este proceso a base de esfuerzo y sacrificio. Es hora de acomodar el timón y retomar el camino correcto, para volver a soñar como en los viejos tiempo que sí, se puede. Basta de lamentos y caprichos, Independiente está por encima de todo y todos.

Esta nueva aventura recién acaba de comenzar. Entrar a la Copa Libertadores 2020 y consagrarse en un torneo esquivo para los de Avellaneda como la Copa Argentina, deben ser los punta píe iniciales para despegar de este sentimiento con sabor a poco. Encontremos el rumbo, sin perder la identidad.

“Estoy agradecido por el esfuerzo que hizo Independiente”

Cecilio Domínguez, quien será nuevo jugador del club de Avellaneda en las próximas horas, habló antes de arribar al avión rumbo hacia Argentina y se refirió al desafío que implica vestir la camiseta del Rojo: “Estoy muy contento. Quiero llegar para ponerme a trabajar y estar a disposición del entrenador”, aseguró en el comienzo desde el aeropuerto el futbolista paraguayo.
“Voy a intentar de devolver con hechos la confianza que han depositado en mi. Estoy agradecido por el esfuerzo que hizo Independiente para contratarme”, agregó Domínguez.
Respecto a su poca continuidad en el último tiempo en América de México, expresó: “Siento mucho no haber podido demostrar mis condiciones. Cuando sentí que estuve en un buen momento, las lesiones me impidieron poder jugar con regularidad”.
Por último, el guaraní dijo: “Me voy campeón de América y eso me deja muy contento. Le deseo lo mejor a mis ex compañeros; ahora toca cambiar de rumbo y afrontar otros retos”.

“Quedé apartado por el que manda”

Fernando Amorebieta, quien acaba de sellar su vínculo con Cerro Porteño de Paraguay, rompió el silencio tras su salida de Independiente y primero dijo: “agradezco a los hinchas por el respaldo que me brindaron este tiempo que estuve separado del plantel”.

“Quedé apartado por el que manda, que es Ariel Holan. A mi lo que más me duele es que no me fue de frente, me gusta que me digan las cosas en la cara. Primero me citaron para ver al técnico y después al otro día me dijeron que no me quería ni ver”, agregó respecto a su salida el Vasco, en el programa Un Buen Momento por radio La Red.

Luego, el ex zaguero del Rojo manifestó: “Yo me fui de vacaciones tranquilo y creí iba a volver a incorporarme, pero cuando llegue pusieron la excusa de que había problemas con mi agente. No se manejaron bien conmigo”.

Por último dejó una frase que duele, porque no se pudo solucionar un problema que perjudicó al club: “El técnico llamó a mi agente y le dijo que yo iba a ser el jardinero mejor pago de argentina”.

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