"El daño está hecho"

El vicepresidente segundo de Independiente, Claudio Keblaitis, habló anoche en La Visera, el programa que conduce Luis La Torre y no dejó títere con cabeza.

Sin pelos en la lengua, Keblaitis reconoció:  “El daño está hecho. Lo sufrí tanto o más que cualquier hincha y haber sido copartícipe de esto te destroza la vida. Tuvimos una Comisión de Fútbol nefasta que buscaba jugadores por Internet”, disparó.

Tuvo tiempo también para atender a Leonel Del Castillo, papá del Kun Agüero, cuando se refirió a las supuestas ayudas que iba a ofrecer para armar el equipo: “El padre de Agüero jamás quiso ayudar. Todo fue de la boca para afuera, después se abrieron de gambas”, dijo el vicepresidente segundo.

También se refirió a Javier Cantero como una persona que hizo autocrítica de lo que hacía mal pero encerrandose en sí mismo y no escuchando ni confiando en el resto.

“Para la llegada del Pocho Insúa hay que rescindir un par de contratos, pero desde ya que mi voto es positivo”, dijo Keblaitis en relación a la reunión que anoche mantuvieron de Comisión directiva.

Keblaitis reapareció con todo en los medios y no dejó dudas sobre postura respecto a la culpabilidad en el descenso, cerró haciendo autocrítica: “Les pido disculpas a todos los hinchas del Rojo”, sentenció.

 

 

Mañana es el día Pocho

Después de semanas de negociaciones, el Pocho Federico Insúa, arregló hoy su vuelta a Independiente y el martes firmará su contrato por 18 meses.

De esta manera, Insúa, quien recientemente se desvinculó de Vélez Sarsfield, es el primer refuerzo de pretemporada del plantel que dirige Omar De Felippe, de cara a la reanudación del Torneo de la Primera B Nacional.

El Pocho empezará así su tercer ciclo en Independiente, donde su mejor recuerdo lo tuvo con el título del Torneo Apertura 2002, en ese equipo que conducía Américo Gallego.

Precisamente, en ese grupo compartió plantel con Daniel Montenegro, quien actualmente es el capitán del equipo Rojo.

Tras recalar un año en el Málaga, Insúa regresó a Independiente en la temporada 2004-2005, pero no logró los resultados esperados y emigró a Boca Juniors, donde ganó cuatro títulos (Apertura 2005, Clausura 2006, Copa Sudamericana 2005 y Recopa Sudamericana 2005). 

Cuando Insúa se fue a Boca la gente no se lo perdonó. Muestras de banderas y cánticos en su contra fueron alguna de las maneras que el hincha reprobó aquel pase. Sin embargo, años después hubo una reconciliación entiendo que el Presidente Julio Comparada, era quien había mentido en aquella historia del Pocho.

Después de dos semanas de negociaciones, hoy se vio la fumata blanca. Habemus Pocho. 

Felices 60 Maestro

Un día como hoy, pero de 1954, nació el jugador más importante de la historia de Independiente, el que hizo gigante a un club enorme, Ricardo Enrique Bochini.

El Bocha, Bochita, El Mago zarateño. Simplemente El. Es que Bochini fue, futbolísticamente, un ser supremo para Independiente. Un adelantado. El más grande.

Desde sus humildes orígenes en los potreros de su Zarate natal llegó a Independiente tras probar en suerte en otros equipos que no supieron apreciar el talento mágico. Pedro Dellacha lo hizo debutar en el Monumental ante River reemplazando a Hugo Saggiorato y a partir de ahí nació la leyenda.

Nunca jugó en otro equipo, eso lo hizo especial y diferente. Fue campeón de todo con Independiente y cuando decimos de todo no es un decir.

Jugó 714 partidos con la camiseta de Independiente contando cotejos del torneo local y copas internacionales. En Argentina disputó 638 partidos anotando 97 goles, de los cuales ninguno fue de penal. Obtuvo 4 títulos de Primera División, 4 Copas Libertadores, 3 Interamericanas y 2 Intercontentinentales.

Anotó dos de los goles más importantes de la historia de Independiente: el que significó la primera Copa Intercontinental en Roma ante La Juventus y el empate con tres jugadores menos ante Talleres en Córdoba, día en que Independiente obtuvo el torneo Nacional 77, que casualmente era su cumpleaños número 24.

Luego llegaría el retiro y varias participaciones en el club tanto como director técnico y como consejero en varias dirigencias. Nunca se cayó la boca y siempre dijo, teniendo razón o no, lo que pensaba. Y vaya si le sobran derechos al más grande jugador de Independiente de toda la historia. Salud Bochita!

 

La mayor hazaña del fútbol argentino

El 25 de enero es un día muy importante para Independiente. Es sin dudas uno de esos días en los que vaya a saber por qué la historia nos dijo quiénes somos. Es el cumple del Bocha, el máximo ídolo del club, pero además y con el protagonismo estelar del mismísimo Bochita, se cumplen 36 años de la mayor hazaña del fútbol argentino: el título del Nacional 1977 ante Talleres en Córdoba con 8 hombres en la cancha.

Cuentan los que vivieron aquel glorioso día que el país estaba en un momento terrible, salpicado por una sangrienta dictadura y en las vísperas del único Mundial que se organizó acá y que posteriormente Argentina ganaría. Nunca un equipo que no fuera de Rosario o Buenos Aires había salido campeón. Es más, ni siquiera habían llegado a finales. Pero aquel Talleres tenía un equipazo, integrado por jugadores que meses después salieron campeones del Mundo. 

En el partido de ida en Avellaneda se disputó el 21 de enero, el resultado fue 1 a 1, posicionando mejor a la T de cara a la revancha. El gol de visitante en ese entonces ya “valía doble”, al igual que hoy en los torneos internacionales. Es decir que con el 0 a 0 en Córdoba el campeón sería Talleres. Luciano Benjamin Menéndez, intendente de Córdoba, por aquellos días tenía toda la fiesta preparada. De hecho, según cuenta hoy el Diario La Voz, ya había varios preparativos -avisos publicitarios felicitando y tirada extraordinaria del diario entre otras cosas- por el casi seguro título Tallarín. Sin embargo, el Rojo tenía una sorpresa preparada.

A los 32 minutos de iniciado el partido, Norberto Outes cabeceó un gran centro del Vikingo Trossero y puso al Rojo en ventaja. Con ese resultado era campeón, pero la debacle arbitral estaba por venir. Roberto Barreiro, referee de aquella noche histórica, empezó a cobrar cosas extrañas. A los 15 del complemento sancionó un penal inexistente que Chierini se encargó de ejecutar y anotar el empate, pero lo peor estaba por llegar…

A los 29, Bocanelli marca el segundo para Talleres enviando la pelota a la red con una mano deliberada que se vio, según dicen, desde Ushuaia hasta La Quiaca. En ese momento estallan los jugadores de Independiente dándose los siguientes diálogos:  “Tengo dos hijos y esto me da vergüenza. Écheme”, dijo el capitán del equipo, Rubén Galván. Barreiro le sacó la tarjeta roja. “Esto es una usurpación. ¿Por qué no me echa a mí también?” exclamó Omar Larrosa. El árbitro también lo echó. Mientras que el siempre temperamental Trossero se encargó de decirle de todo a Barreiro, quien procedió a expulsarlo.

Todo era dudas, Independiente se quería retirar de la cancha. No quería prestarse a semejante farsa. Pero hubo una persona que cambió esa historia y torció el destino. José Omar Pastoriza, el Pato, salió del banco exaltado pero juntó a sus ocho jugadores que quedaban en cancha y les dijo las siguientes palabras: “Vayan y sean hombres. Jueguen y ganen el título”. Los ocho jugadores salieron a hacer lo que podían motivados por la palabra de su entrenador. Talleres se perdió varios goles con los que pudo liquidar la historia. Pero no lo hizo, y si enfrente tenés al más grande…

Faltando 7 minutos para el final, el Bocha, el que cumplía 24 esa noche, agarró la pelota y empezó a esquivar rivales, se la tocó a Bertoni que dejó solo a Biondi en posición de gol, le salió Guibaudo, arquero de los cordobeses, y Biondi hizo una gambeta larga para sí mismo y se la tiró al Bochita, quien venía a la carrera y le pegó arriba sin que los defensores de Talleres que intentaban cubrir el arco pudieran hacer nada. 2 a 2, el gol de visitante pasaba a favorecer a Independiente ante las dos igualdades.

La resistencia fue heróica y el mito se convirtió en realidad. Independiente se consagró campeón de aquel Nacional 77 -la final se disputó un día como hoy pero en el 78- empatando el partido de visitante con tres hombres menos, algo único en la historia del fútbol argentino y probablemente del mundo. Ese fue el día que el, hasta ese entonces, seis veces campeón de América seguía escribiendo la historia, probablemente en su página más gloriosa. El día en que la camiseta y un grupo de hombres abanderados por Bochini y comandados por el gigante Pastoriza fueron artífices de aquella epopeya. 

 

Las 25 mejores jugadas (VIDEO)

El recordado programa de Gonzalo Bonadeo en TyC Sports más de una vez le dio espacio al genio Ricardo Bochini, pero en este caso le dedicaron un programa completo con sus 25 mejores jugadas (a elección de la producción de “25”) del Bocha.

Orgullo Rojo recopiló el material y te lo presenta en el día del cumpleaños 60 del Bochita para que disfruten de lo que fuimos y de lo que tenemos que volver a ser.

PRIMER BLOQUE 

SEGUNDO BLOQUE 

TERCER BLOQUE

The Guardian: "Ricardo Bochini's legend of la pausa"

Con los últimos cinco minutos restantes de la semifinal de la copa del mundo en 1986, Argentina ganando 2- 0 contra Bélgica, Ricardo Bochini sustituyó a Jorge Burruchaga. Él tenía 32 años y no había sido convocado para el equipo nacional del 1978 ni tampoco para la formación del 1982. En cambio en 1986 Maradona pidió que fuera elegido para la selección Argentina. Esos cincos minutos, más el tiempo adicional serían los únicos que Bochini jugaría en el mundial. Cuando Bochini ingresó a la cancha Maradona corrió, le apretó la mano y le dijo “Pase maestro, lo estábamos esperando”.

El sábado Bochini, el ídolo de Maradona y el gran héroe de independiente, cumple sesenta años. Él es según el periodista Hugo Asch el héroe más improbable “un enano talentoso, imperturbable, sin un remate poderoso, ni buen cabezazo, ni carisma”. Aun así el sentido de improbabilidad fue lo que lo llevo a la popularidad y con su estilo ordinario encarnó la genial imaginación del futbol argentino. El chico de las calles supo triunfar no por ventajas en su crianza ni por su físico, sino por su habilidad técnica sin tutoría.

El antropólogo Eduardo Archetti dice que es característico del juego argentino que es armado por razones económicas, culturales e históricas, en oposición al futbol inglés. Mientras los ingleses aprendían a jugar en las escuelas y tenían una buena condición física a consecuencia de una buena dieta, el juego argentino era salvaje, espontaneo. Aprendido en los potreros. Los crecientes lotes vacíos de las calles de buenos aires.

A Bochini no le gustan las entrevistas, he intentado conocerlo en varias oportunidades y he fallado, pero la última vez que estuve en buenos aires haciendo una investigación sobre la historia del futbol argentino, que estaría saliendo a la venta este año, finalmente logré que Ricardo aceptara. Me citó en una esquina del barrio de Palermo a las 9.30 am. Eran las 9.50 y él no había llegado. Lo llamé y no hubo respuesta alguna, estaba a punto de rendirme teniendo en cuenta que al día siguiente viajaba a Londres, cuando apenas después de las 10:00 am él llamo a mi teléfono y me citó en una dirección a unas cuadras de allí, y pocos minutos después me abríó la puerta.

A pesar de que Ricardo vive en un barrio importante de Buenos Aires, lo hace en un modesto departamento. La puerta principal se abrió frente a una amplia decorada sala: en un rincón, un pequeño sofá junto con dos sillas alrededor de una televisión en la que se veía un partido de la copa sudamericana, mientras que en el otro había una mesa con tarea escolar.

Bochini se sentó en el sofá llevando puesto un abrigo que lo hacía lucir enano. En su mano derecha sostenía sus llaves del auto, como si en cualquier momento decidiera que ya era suficiente y terminar la entrevista. Hablaba en un tono monótono y seco; no era impaciente, tampoco sin modales, y claramente sus respuestas eran premeditadas, al igual que su alivio cuando la nota termino.  El era, creo yo, extremadamente timido, su incomodidad era difícil de creer en alguien que fue tan intuitivo como jugador.

Bochini nació en Zarate, alrededor de 60 km de Buenos Aires Capital, lo que lo llevo a realizar viajes de 5 horas utilizando tres colectivos y dos trenes, sólo para ir a entrenar cuando independiente lo tomó. Hincha de San Lorenzo, y desde chico soñaba jugar como Jose Sanfilippo, el delantero y gran goleador, pero su falta de ritmo y estatura pronto lo llevaron a reformular sus planes. “Jugué algunos partidos de 9 pero mi cuerpo era mejor para la 10, porque el centro foward generalmente eran altos, grandes y más fuertes.”, dijo.

Hinchas que lo vieron en las inferiores y  en la reserva querían que jugara en la primera, y para el final del año 73 comenzó a establecerse del lado de Maschio, ayudándolo a defender el título de la Libertadores que habían ganado la temporada anterior. Luego en Roma en la final de la Copa Intercontinental contra Juventus -Se definió a partido único- logró su consagración. Independiente había estado bajo  la constante presión durante todo el partido, y la Juve erró un penal, pero con solo 10 minutos para el final, Daniel Bertoni lanzó un pase a Bochini quien la recibió en la mitad pasando por Gentile antes de hacer una pared con Berntoni ý  tirarla por arriba de Dino Zoff. No fue un gol y una victoria lo que selló su lugar en independiente como leyenda, sino su increíble encapsulada camadería que tenía con Bertoni, quien era un wing rápido y poderoso que siempre estaba intentando cortar por el flanco.

“Con Bertoni nos entendimos la primera vez que jugamos juntos, y no teníamos que hablar al respecto” Dijo Bochini. “Simplemente era natural; realmente se sentía como si hubiéramos jugado juntos de toda la vida, basado en nuestros atributos personales: Yo era veloz y habilidoso, él era poderoso y bueno en “las paredes”, como se dice en Argentina. El podía jugar en diferentes posiciones pero yo siempre lo quería cerca porque nos entendíamos muy bien con los pases cortos.”

Bocini se convirtió en un maestro de un reverenciado momento del futbol argentino, “la pausa”,  el momento donde el  10 se posa para entregar un pase, espera un tiempo hasta que el jugador que va a asistir se coloque en la posición ideal (es una habilidad que Juan Roman Riquelme tiene hoy en día, pero el ejemplo aunque irritatante para los argentinos, es probablemente el jugador brasilero Pelé esperando a Carlos Alberto que pasara para entregarle el balón y convertir el cuarto gol que le dio título mundial a Brasil en 1970).

Su explicación de la habilidad sugiere una extraordinaria inteligencia futbolística, la habilidad de visualizar y predecir el comportamiento de otros, mencionado por el biólogo evolutista Stephen j Gould  que acierte en que algunos deportistas tienen la capacidad de realizar rápidos cálculos, donde en otros ámbitos los habrían aclamado como genios.

“Yo lo veo de la siguiente forma, hay dos tipos de pausa, o dos maneras de hacerla: con la pelota yendo lento o rápido. A veces tenés que ir rápido teniendo el balón cerca para esperar a que un jugador se posicione. Por ejemplo paso en el partido contra Olimpia de Paraguay (en la fase de grupos de la Libertadores 1984), (Alejandro) Barberón me paso la pelota y empecé a correr, pero tenía que correr rápido pero al mismo tiempo esperarlo. Entonces tenía que correr con la pelota, pero sabiendo que lo estaba esperando a que se posicionara para devolverle el pase. Y lo hice, la cruzó y metió gol.

“ Y otra vez, contra Gremio en Porto Alegre, tenía la pelota en mis pies pero debía que esperar porque ellos estaban bien compactos atrás y no encontraba el espacio, entonces aguanté la pelota contra un marcador, sabiendo que tenía que esperar a Burruchaga, quien ya estaba en la carrera para romper la línea. Estabamos cerca del área, asi que no había mucho espacio por lo que el pase debía ser preciso. Esperé, se la pase y marcó el gol”.

“Esa es la típica explicación de la pausa, esperar a un compañero mientras se retiene la pelota. Lo primero, la pausa en la velocidad. Es una total revelación ya que nadie la conoce y nadie lo había hecho (emite una pequeña risa tímida). Si me quedaba en el medio campo habría  estado a 30 metros y aunque lograra hacerme de la pelota, nadie estaría en el área para recibir el pase y marcar, tenía que correr rápido, pero esperando al mismo tiempo, porque estábamos en el medio campo lo que era mucho espacio pero muchos metros que recorrer”.

Bochini cree que la capacidad de entender el movimiento de manera clínica es innata. “No es nada que puedas enseñar, creo que llega en el momento, depende la inspiración de tus compañeros. Tenés que saber como hacer la pausa, y otro tiene que saber que mientras el compañero está haciendo la pausa, también está viendo quien va a hacer el movimiento apropiado en orden de sorprender a los rivales. La pausa sin un compañero que colabore es como retener la pelota hasta que tal vez te cometan foul y pierdas algo de tiempo si lo necesitas.”

“Es importante tener jugadores capaces de encajar en tu propósito. Si no tenés jugadores rápidos como, Barberon o Burruchaga, a quienes les gustaba hacer corridas verticales, entonces la pausa es inútil. Pero la técnica puede y debe ser entrenada. Yo tuve mi cuota en los potreros, pero donde más crecí fue en los partidos, porque la técnica mejora al enfrentarte a una situación real de juego, y lo tenés que resolver lo más rápido posible y eso hace que contra más preciso tengas en el pie, mejor para tu equipo es”.

Y Bochini, aunque era lento y con un físico poco prodigioso, era preciso. Maradona pudo haber estado esperando a Bochini en 1986, pero en la mayoría de su carrera, el Maestro era quien esperaba a los demás.

 

FUENTE: http://www.theguardian.com/football/blog/2014/jan/23/ricardo-bochini-argentina-legend-pausa?CMP=twt_gu

Las intercontinentales del Bocha

Independiente tenía una gran obsesión y era llevarse su primera intercontinental, tras haber caído en tres ocasiones, la cuarta sería la vencida, ¿de la mano de quien? De Ricardo Bochini.

El cotejo ante Juventus, se jugó en Roma, a partido único, sin embargo a pesar de la adversidad, Independiente tenía a Bochini.

Aquella noche de invierno, Independiente formó con Santoro; Commisso, López, Sá, Pavoni; Galván, Raimondo, Bochini; Balbuena, Maglioni, Bertoni. La Juve puso a Zoff; Spinosi, Marchetti, Gentile, Morini, Salvadore; Causio, Cucurredu, Anastasi; Altafini, Bettega.

No la había pasado bien el equipo que dirigía Roberto Ferreiro en el primer tiempo y a poco de la reanudación, Cuccurredu tiró un penal arriba del travesaño. A diez minutos del final llegó la jugada consagratoria de dos pibes, Bochini-Bertoni. Fue una pared múltiple, con una última devolución de gran categoría de Bertoni y una definición de crack de Bochini, “empalando” apenas la pelota cuando le salía Zoff. Final. 1-0, Independiente campeón.

Pero no fue la única intercontinental que ganó el Bocha, ya que en 1984, cuando uno de los mejores equipos de la historia de Independiente se quedó con la Libertadores de ese año, ganó el derecho de jugar ante el campeón de la Copa de campeones de Europa (hoy Champions League) que era el Liverpool de Inglaterra.

Independiente ganó 1 a 0 con gol de Mandinga Percudani y el Rojo y Bochini (alguien duda que son sinónimos?) obtuvieron la segunda Copa Intercontinental, esta vez en Tokyo.

BOCHINI VS LIVERPOOL: 

El gol a Peñarol

El Bocha no fue uno de esos grandes goleadores de la historia del fútbol solo porque siempre pensó en el equipo antes que en él, siempre vio al mejor ubicado antes que intentar la individual. Fue así que hizo goleadores a muchos delanteros que pasaron cerca suyo a lo largo de los 19 años que vistió la camiseta de Independiente. Pero hubo un día que no vio a nadie solo…

Se disputaba la Copa Libertadores 1976 e Independiente jugaba de local ante su clásico sudamericano, Peñarol de Montevideo, cuando el Bocha decidiría no darsela a nadie. 

Bertolé hizo un saque lateral que quedó en los pies de Astegiano, quien se la tocó al Bocha. Apenas superada la raya central del campo, comenzó la apilada, primero eludió a Julio César Giménez e inició un pique con la pelota atada a sus pies.

Pasó entre Pizzani y Acosta, siempre yendo hacia su izquierda. Se metió luego entre Olivera y Zoryes, dejándolos en el camino. Acosta intentó derribarlo pero el diez lo gambeteó y lo dejó atrás, eludió a Garisto y pisó el área penal. Salieron a cerrarlo González y Olivera, pero Bochini hizo la pausa, cambió de pierna la pelota y con un derechazo la puso mansita en el fondo de la red, superando la estirada de Walter Corbo.

Un gol que 10 años después emularía un tal Diego Maradona -quien siempre reconoció tener de ídolo a Bochini- contra Inglaterra en los cuartos de final del mundial de Mexico 1986.

REVIVILO ACA DESDE EL MINUTO 4:36: 

Su último título

Ricardo Bochini estaba en el final de su carrera con sus 35 años cuando Independiente, luego de que un discutido Jorge Solari se hiciera cargo del equipo, empezaba a pelear aquel metropolitano 88/89, cuya particularidad era que se entregaban 3 puntos al equipo ganador, 1 punto al empate y 1 punto extra al equipo que resulte victorioso si el resultado en los 90 era de igualdad.

Independiente estuvo atrás de Boca y Racing durante todo el certamen. La primera rueda bajó a Boca en Avellaneda al vencerlo por 2 a 1 con un tanto del Bocha. Racing se caería tras un episodio de violencia ante el por entonces arquero xeneize, Navarro Montoya, durante el Racing Boca de fines del 88.

En la segunda ronda, ya en el 89, la cosa fue entre dos. Independiente persiguió a Boca de la mano de Bochini y quedó a un punto teniendolo que enfrentar en la Bombonera. El Rojo, fiel a su estilo paternal durante toda la historia, derrotó al puntero en su cancha, con otro gol del Bocha y lo superó en las posiciones. El Rojo puntero fue imbatible hasta el final y se quedó con ese título, que fuera el último de la gloriosa era Bochini, el cual tuvo su consagración el 25 de mayo de 1989 ante Deportivo Armenio en la cancha de Ferro.

EL GOL DE BOCHINI A BOCA:

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