"Cambiar el chip para el miércoles"

Omar De Felippe reconoció que “Independiente no hizo un buen partido” ante Patronato, pero también remarcó que hay material para conseguir el ascenso el miércoles. “Nos apuramos y no lo supimos resolver. Hay que levantar la cabeza y cambiar el chip rápido para jugar contra Huracán”, indicó el DT del Rojo luego de no poder triunfar ante los entrerrianos.

“Es una lástima, teníamos mucha ilusión de resolver el ascenso hoy”, comenzó explicando el entrenador de Independiente tras el 0-0 ante Patronato. Y agregó: “No hicimos un buen partido. Hubo mucha impresición y mucho apuro. No estuvimos bien con la pelota, nos embarullamos y no fuimos simples”.

Sobre el partido del miércoles, que definirá el tercer ascenso a la primera división, De Felippe opinó: “Hay que elaborar esto rápido y jugar; tenemos equipo para ganar. Estaremos preparados para el miércoles”.

En cuanto a especulaciones, el técnico del Rojo fue claro: “No se puede hablar de incentivación. Los jugdaores quieren volver a poner a Independiente en primera por una cuestión de orgullo. Hay que cambiar el chip y generar confianza rápido. Si estamos acá, es porque lo merecemos y lo conseguimos”.

El Tweet de Mondragón

El ex arquero de Independiente expresó su felicidad por la red social del pajarito tras el triunfo del Rojo en Córdoba. En sus Tweets, Faryd Mondragón elogió a los jugadores dirigidos por Omar De Felippe, resaltando las actuaciones de Daniel Montenegro -autor del primer tanto- y de Diego Rodríguez, quien atajó varias pelotas complicadas en el primer tiempo.

No es la primera vez que Mondragón, uno de los ex jugadores más queridos por el hincha, reflexiona sobre Independiente en su cuenta personal de Twitter. En esta ocasión, el guardameta, que será el jugador de mayor edad en la historia de los mundiales cuando el de Brasil 2014 comience, escribió: “que orgullo ver estos jugadores defender la caniseta de Independiente de esta manera! #grandeRolfi que atajadas las del Ruso!”.

Además, agregó: “falta el ultimo paso que es el mas grande mucha prudencia y humildad para que Independiente regrese a PRIMERA!!!!! #vamosRojo”. Un fenómeno.

Si cuesta…

… Vale. Y como ya es sabido, a Independiente todo lo costó el doble desde que está en este inexplorado camino. Por tercera vez consecutiva, el Rojo pudo dar vuelta el resultado tras comenzar perdiendo y quedó a un paso del regreso a primera división. 

El partido ante Ferro suponía ser el final más dramático para Independiente en la BN. Tras una paupérrima actuación, el equipo de De Felippe caía uno a cero en Caballito y la ilusión por conseguir uno de los ascensos se desmoronaba a pedazos. Con más corazón que sapiencia, Sebastián Penco logró poner el 1-1 en la agonía del partido para que el “Rojo” respire y se mantenga con chances.

El punto de inflexión se dio en Pergamino: Tras ir cayendo por 1-0 en el inicio del ST, el conjunto de Avellaneda supo hacerse de diez minutos para dar vuelta la historia con goles de Federico Insúa y Sebastián Penco. La suerte estaba echada, pero la mayor alegría llegaría en la siguiente fecha.

El Rojo recibía a Defensa y Justicia en Avellaneda. Como ya ha pasado en reiteradas oportunidades, el equipo local ingresó muy desatento en los primeros minutos y Guerra aprovechó las desatenciones de Tula, Ojeda y compañía. Por suerte, la reacción fue rápida: Pisano lo empató con un golazo y, ya en la segunda mitad, Sergio Ojeda se reivindicó con un cabezazo tras un rebote en el travesaño que le terminó dando el triunfo a Independiente y la posibilidad de volverse a meter entre los tres que ascendían a primera.

Pero claro, había que jugar “la final” en Córdoba. Y volvió a ocurrir lo mismo. Gol de Raúl Damiani para Instituto durante el primer tiempo. Descanso. Charla técnica, confianza y lavado de cabeza por parte del DT. Complemento: Golazo de Daniel Montenegro y empuje, otra vez con más corazón que fútbol, para que Sebastián Penco marque el 2-1 casi sobre el final del partido. Si cuesta, vale.

"Falta un pasito"

Entre lágrimas, Cristian Tula habló tras el triunfo frente a Instituto y remarcó “la personalidad” del equipo. “Esto te genera mucha emoción, sobre todo nosotros, los que venimos jugando desde hace rato en Independiente”, indicó el defensor central que terminó jugando como capitán tras la salida de Daniel Montenegro. “Estamos muy cerca, solo nos falta un pasito”, agregó.

“Los que pasamos el descenso tenemos algo muy pesado y estamos cerca de llegar al objetivo. Todavía falta, pero hoy demostramos una gran personalidad de carácter”, comenzó explicando el zaguero luego del 2-1 frente a Instituto en Córdoba. Y adhirió: “Nos cuesta todo, pero sacamos cosas de adentro. Ojalá que con el apoyo de la gente podamos conseguir lo que tanto anhelamos”.

Para terminar, el ex defensor de River Plate, que jugó el segundo tiempo sin la máscara que protege su nariz, concluyó: “Se lo dedico a todos los que siguen confiando en en osotros y a mi familia. Estamos bien, pero todavía falta un pasito”.

La vida por los colores

La vida suele jugarnos malas pasadas. El destino, a veces injusto, nos pone a prueba y puede llegar a traicionarnos si algo sale cómo no lo esperamos. Toda esta historia distó mucho de ser una fábula, pero dejará una moraleja única e irrepetible en cada uno de nosotros. Este año fue durísimo. En realidad, hace ya más de un año que todo esto viene siéndolo. Seguramente la experiencia y la enseñanza ayudarán para que nunca más se vuelva a pasar por algo similar. Al menos eso deseamos.

Todos seguimos sin poder dormir tranquilos. Nos acostamos y nos despertamos a la madrugada, deseando que el tiempo pase y cure la herida más grande que nos persigue. Al levantarnos, nuestro humor sigue dependiendo del resultado del fin de semana, cómo antes. Pero solemos sentirnos incómodos a pesar de haber ganado. Todo muy raro.

Los primeros días fueron muy duros. Ir por la calle y ver las pintadas, afiches, pasacalles y demás, causaba una impotencia enorme. Nuestra sensibilidad había tocado techo. Subir al colectivo y leer “descenso” en la puerta trasera podía llegar a ser tétrico.

Las cosas se complotaron para que la pasemos mal, muy mal. El 15 de junio del 2013 fue el peor día de mi vida. Pero jamás creí que lo que vendría después sería peor: Perder con Brown de Adrogué en Avellaneda, las sillas, las declaraciones soberbias, la continuidad del problema con la barra -y la impunidad con la que volvió-, los inconvenientes policiales y las acusaciones a los jugadores del plantel, la quema de los quinchos, las marchas en la sede, el paupérrimo nivel del equipo, el puntito inteligente, las inentendibles reacciones del DT o la gente aplaudiendo e insultando a la vez empatar con Villa San Carlos de local.

Ver gente mayor llorando y abrazando a sus hijos y nietos también fue terrible. Pero más terrible fue escuchar a otro hombre mayor decir que este año sería “muy divertido”. Nos la pasamos aprendiendo a convivir con esto. Aprendimos a llorar y a sufrir juntos. A mirar partidos que jamás nos interesaron para calcular nuestras posibilidades. A enojarnos, a pelearnos entre nosotrosA criticarlo todo, solo para encontrar algún culpable al dolor que nos revisteAprendimos a dejar la grandeza en stand-by, para transitar por este camino. Aprendimos a resignarnos y a perder. Y también aprendimos a que no debe hacerse costumbre, porque eso de resignarse y perder hay que dejárselo a los vecinos.

Nosotros fuimos enormes. Es hora de tomar esa grandeza que dejamos en stand-by hace un tiempo y volver a darle uso. Necesitamos volver a ser los más enormes de todos, de la manera que sea. El primer paso es volver. Y después, con quien esté a la cabeza, armar la estrategia para resurgir nuevamente. La posibilidad de comenzar el sueño nuevamente está ahí, a la vuelta de la esquina. Y comienza en unas horas. Hay que ganar, volver y pensar. Si, pensar. Hay que pensar mucho. Para que nada de esto nos vuelva a suceder otra vez. 

"Vamos a Córdoba a jugarnos todo"

Franco Bellocq, una de las figuras en la victoria ante Defensa y Justicia, destacó “la actitud y la responsabilidad” que el equipo de Omar De Felippe tuvo para dar vuelta el resultado ante el Halcón: “Nos mentalizamos en salir a ganar. Al ir perdiendo, nos apoyamos en nuestros compañeros y pudimos sacar adelante el partido”. Además, el volante se mostró ilusionado por el potencial ascenso y mencionó que el Rojo “se jugará todo ante Instituto el próximo domingo”.

“Por suerte tuvimos la capacidad de dar vuelta el partido cuando se estaba complicando. La actitud y la responsabilidad del equipo fue realmente remarcable”, comenzó explicando el cordobés en Independiente de América. Y agregó: “El equipo ha buscado una regularidad a lo largo de todo el torneo, pero a veces no se dio. Lo bueno es que aparezca ahora que nos estamos jugando la vida con el ascenso”.

Continuando con el tramo final del torneo de la B Nacional, Bellocq manifestó: “Sabemos que no tenemos más margen de error en esta instancia. No hay más oportunidades. Con Douglas y Defensa entramos con la cabeza así, mentalizada. Era ganar o ganar”.

En cuanto a su rendimiento personal, el juvenil remarcó que fue el partido en el que más cómodo se sintió. “Creo que fui servicial para el equipo. En realidad, las cosas nos salieron bien a todos por momentos y por eso terminamos ganando el partido. Que De Felippe me elogie y me respalde luego de habérsela jugado por mi, me genera una satisfacción enorme. Debo devolverle la confianza desde adentro de la cancha”.

Por último, Bellocq se anticipó al decisivo partido que el Rojo disputará ante Instituto en Alta Córdoba. “El domingo vamos a jugarnos todo por el ascenso. Es un partido mucho más importante que el de Defensa, casi el doble. Será difícil, pero el objetivo depende de nosotros”, cerró.

Sin pena ni Gloria

Antes de que se consume la victoria de Independiente sobre Defensa y Justicia, el partido levantó su temperatura por una jugada que involucró a Francisco Pizzini y Emir Faccioli -quien se fue expulsado por golpear al juvenil del Rojo cuando caía al suelo-. Allí fue que varios jugadores locales salieron al choque y picantearon los últimos instantes del partido. En ese marco, que duró un minuto, Claudio Morel Rodríguez vio la tarjeta roja y no podrá estar frente a Instituto el próximo domingo.

Que Morel juegue al límite no es nada novedoso en Independiente. Desde su llegada, allá por el mercado de pases del 2012, su juego se vio condicionado por su irresponsabilidad a la hora de cortar ataques rivales. Si no es roja, por lo menos, es amarilla: El paraguayo termina amonestado en casi todos los partidos que disputa. Y este sábado, ante Defensa, no fue la excepción.

El lateral izquierdo fue al choque tras la reacción de los jugadores del Halcón por la expulsión de Faccioli y tuvo un cruce con Cristian Báez, el ex Independiente. Silvio Trucco, que vio todo desde una distancia considerable, llamó a ambos jugadores luego del incidente y decidió expulsarlos cuando corría el minuto 46 del segundo tiempo. De esta manera, el marcador lateral no podrá estar en el importantísimo partido que el Rojo deberá jugar ante la Gloria el próximo domingo en Córdoba. 

"Si metían el penal, se terminaba el partido"

Omar De Felippe reconoció que su equipo jugó pésimo, aunque también catalogó como “muy malo” al partido en el que Independiente y Ferrocarril Oeste igualaron 1-1. “Me voy preocupado porque no se jugó bien. Faltan muchos puntos todavía, pero hay que llegar de otra manera a los partidos. Tenemos que ascender”, indicó el DT del Rojo tras el agónico empate en Caballito.

Independiente no da pie con bola. Juega mal partido tras partido. Y contra Ferro la sacó bastante barata. Es que, tras un paupérrimo primer tiempo, el equipo de Omar De Felippe rescató un punto sobre el final del juego gracias a un cabezazo de Penco. “Hace cinco días jugamos de otra manera, hoy fue un partido malo. No pudimos hacerlo bien”, reconoció el entrenador de Independiente. Y agregó: “Estuvimos lejos de lo que hicimos ante San Martín. Si hoy Ferro metía el penal, se hubiera terminado el partido”.

“Hay veces que las cosas no salen”, continuó explicando De Felippe, sumando: “Me voy preocupado, como siempre que no nos toca jugar bien ni conseguir resultados”.

Para finalizar, el ex DT de Quilmes manifestó: “Estamos trabajando bien, como siempre. Pero no jugamos cómo contra San Martín. Nos hace falta revelarnos. Hoy jugamos sin ideas, lo empatamos porque nos quedó una pelota en el área e hicimos el gol, pero no llegamos en todo el partido”.

Once caperucitas

En otra tarde para el olvido, Independiente perdió 1-0 ante Gimnasia de Jujuy y dejó pasar una nueva chance irreemplazable para meterse en el tercer puesto de ascenso. El partido se solucionó en una insólita jugada: Mientras Cristian Tula se acomodaba las medias, Matías Quiroga se elevó en el área y cambió por gol un cabezazo, proveniente de una jugada que se inició en un lateral.  Ah, hubo un gol mal anulado a Martín Zapata.

Las oportunidades pasan por delante de Independiente de manera constante. El Rojo tuvo incalculables posibilidades de ocupar la zona de ascenso desde que dejó de transitarla, pero nunca las aprovechó. En esta ocasión, la chance era inmejorable: Instituto perdió ante Crucero del Norte y, de ganar, el equipo de Omar De Felippe se encontraría solo en el tercer puesto de la tabla de posiciones.

Sin embargo, y como ya parece hacerse costumbre, Independiente salió a jugar horrible en Jujuy. El primer tiempo fue una postal del fútbol que denota el tibio equipo de Avellaneda desde que comenzó el 2014. Casi no hubo ocasiones de gol, salvo un inofensivo cabezazo de Adrián Fernández.

En la segunda mitad, parecía que el Rojo salía más decidido. Pero no. Hubo pocas aproximaciones. Lo más destacable fue el gol mal anulado a Martín Zapata. Tras una jugada por izquierda, el ex Belgrano de Córdoba quedó habilitado y definió tras la salida de Hoyos. Su remate fue adentro del arco, pero Pablo Lunati lo anuló por un offside que no fue. Independiente estaba mejor, pero se quedó. Y en una distracción, el Lobo se lo comió: Matías Quiroga saltó en el área y volvió a enaltecer los problemas defensivos que sufre el conjunto de De Felippe. Tula, mientras tanto, se acomodaba las medias.

Párrafo aparte para la floja reacción del DT. La pasividad con la que realizó los cambios no es digna de un entrenador que busca ascender a un equipo. Nicolás Figal, Matías Pisano y Leonel Miranda ingresaron y no cambiaron demasiado la historia. Federico Insúa, muy caliente, se quedó en el banco. ¿Es que De Felippe cree que Miranda le puede dar más a Independiente que el Pocho? Él sabrá. Mientras tanto, su equipo sigue jugando de manera paupérrima y desperdiciando chances. 

¿Y ahora?

Decir que Independiente dejó pasar otro tren es hacer demagogia. Es decir, parece ser una historia que no tiene fin. O que tiene un final muy triste. O que tiene un desarrollo y un final muy triste. O que la historia es enteramente triste. Es que, mientras sus rivales pierden, empatan, se regalan y dejan pasar chances, el Rojo no puede con su karma. Se hizo fanático de perder. Le encanta, parece disfrutarlo. De movida, sale a jugar sin ganas. No da la sensación de que salga a buscar los partidos, mucho menos jugando de visitante. Cuando se pone en ventaja -Dios mediante-, no cierra los triunfos y sufre en demasía.

Ver un partido de Independiente es como abrir la Caja de Pandora. No sabés con qué mierda te vas a encontrar una vez que el árbitro pite. De lo que si tenés la certeza siempre, es de que vas a ver a once tipos -y a los tres que entran- arrastrarse por un rectángulo y jugar con tu felicidad. Y aunque sea demagógico, hay que decirlo: Independiente dejó pasar una chance inmejorable de volver a ponerse a tiro del ascenso. Bah, de ubicarse en los puestos de ascenso y depender de sí para volver a Primera. Suena ilógico, pero despilfarró la oportunidad por una distracción amateur: Cristian Tula se acomodaba las medias mientras Matías Quiroga marcó el único gol del partido elevándose solo en el área de Diego Rodríguez.

Si el fútbol fuera netamente meritorio, Independiente merecería estar peleando por no descender a la B Metropolitana y no por ascender. Juega horrible, da miedo verlo jugar, llámelo como quiera. Es un ente futbolero. Es penoso que un club con tanta historia haya terminado así. El 2013 lo sentencia, pero el 2014 lo condena. 

Y Omar De Felippe, el hombre que alguna vez fue considerado por este escritor como el artífice de la levantada de un paupérrimo plantel, ya perdió la brújula. Parece estar más extraviado que Miguel Brindisi, su antecesor. Estadísticamente hablando, su 2014 es pésimo. No podría ser peor. Para colmo, hace cambios inentendibles, como utilizar a Leonel Miranda en lugar de Federico Insúa. O esperar hasta los 30 ST para comenzar a mover las fichas.

Algunos dicen que ascender no es un mérito, sino una obligación. Yo digo que con este plantel, ascender sería un milagro. No hay mérito. No hay poder ofensivo. No hay gol. No hay nada. Solo hay malas y malas. Palo y palo. Alguna vez se coqueteó con la posibilidad de ascender “a los tumbos”. Hoy ya ni eso. Hasta la semana que viene.

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