Era por izquierda

A los pocos minutos de partido Independiente ya se encontraba abajo en el resultado. En frente tuvo un rival que se dedicó a defender y que en una de las pocas jugadas que tuvo, aprovechó para sacar ventaja con Santiago García. Daniel Oldrá supo neutralizar la mitad de cancha de Independiente pero el sector izquierdo le costó más de lo que imaginaba.

El único que obligó y condicionó a los jugadores de Godoy Cruz (logró dos amarillas) fue Cecilio Domínguez por la izquierda con la complicidad de Juan Sánchez Miño. Fernando Berón supo leer el punto débil del Tomba y decidió cambiar en el descanso.

Los jugadores del Rojo salieron al segundo tiempo sin sustituciones pero con un cambio: Domingo Blanco pasó a jugar al medio y Martín Benítez se abrió a la banda derecha. Es que durante la primera parte el equipo no fue peligroso por ninguno de esos dos sectores.

De esta manera, a la sociedad Sánchez Miño – Cecilio Domínguez, se le sumó Domingo Blanco para lograr mayor cantidad de triangulaciones. Martín Benítez había estado muy impreciso en el último cuarto de la cancha y sus decisiones con la pelota habían llevado a desperdiciar varias oportunidades.

Con Blanco por dentro, dónde más cómodo se siente, el juego de Independiente levantó en cuestión de minutos. El ex Defensa y Justicia se movió siempre entre líneas y con una tendencia hacia la banda izquierda.

Cecilio buscó el duelo mano a mano con el exRojo Néstor Breintebruch durante todo el encuentro y con el apoyo de Blanco y las subidas de Sánchez Miño, logró ser la figura del partido. Fue por ese sector que se logró el empate tras la asociación entre Domínguez y el lateral izquierdo. Además, con Breitenbruch amonestado, todo fue más fácil. Hace tiempo no se lo veía al paraguayo tan determinante en el último cuarto de la cancha, preciso en los pases, regateando y ganando los duelos 1 contra 1.

Con un ajuste en el equipo -y sin desperdiciar un cambio- Fernando Berón le encontró la vuelta al partido, revertió un resultado adverso y logró lo que ningún técnico pudo hacer: ganarle a Godoy Cruz en Mendoza.

El cambio táctico de Berón buscó enfocar el juego de Independiente en la izquierda y le salió bien. Asimismo Cecilio terminó siendo la figura del encuentro. Quizás sólo había que rodearlo con jugadores que lo complementen.

¿Lateral o central?

Fabricio Bustos escapa por la banda derecha con la pelota en su poder. En el afán de eludir rivales, el esférico se le va largo y decide ir al piso con más optimismo que certezas de ganar la disputa ante Yeimar Gómez Andrade. El jugador de Independiente llega tarde, choca con el defensor de Unión y se gana la segunda amarilla a los 34 del primer tiempo. Lo que seguirá a partir de la expulsión, es una sucesión de hechos para tapar el hueco que dejó Bustos.

Con el ingreso de Juan Sánchez Miño por Domingo Blanco, Fernando Berón trató de reordenar la defensa desplazando un lugar para la derecha a cada defensor. Es decir, Alan Franco, Nicolás Figal, Gastón Silva y Sánchez Miño. Una mala decisión del entrenador interino de Independiente fue no haber puesto a Figal en el lateral derecho, posición en la que ya se ha desempeñado en varias ocasiones con Sebastián Beccacece, Ariel Holan y por la cual fue citado a la selección Argentina.

Leonardo Madelón, entrenador del Tatengue, tomó nota del mal rol que estaba ejerciendo Franco por la banda y salió al segundo tiempo decidido a atacar por el sector. El defensor del rojo nunca supo ubicarse en su zona. Intuitivamente se cerraba como un central más y liberaba toda la banda para que los rivales tuvieran la oportunidad de llegar al fondo de la cancha. Casi que fue un tercer central más..

Luego con la entrada de Nicolás Domingo, Lucas Romero empieza a ocupar espacios por la banda derecha a pesar de seguir como mediocampista. El ex Vélez era el segundo cambio más factible para jugar de lateral derecho por sobre Alan Franco puesto que durante su paso por Cruzeiro siempre se desempeñó en esa posición y no de mediocampista central. Sin embargo, con Franco retrasado y cerrado como si estuviera de central y con Romero tratando de evitar las subida del lateral y del volante de Unión, la arremetida fue imparable. Fue por ese sector que se gestaron las jugadas más peligrosas del rival y por donde se produjo el penal mal cobrado por Pablo Echavarria.

Si bien Alan Franco ha disputado partidos como lateral derecho (pocos), no conoce el puesto como si lo hacen Lucas Romero y Nicolás Figal. Fernando Berón tenía otras alternativas para poner en la posición y quizás se podría haber ahorrado hasta un cambio. Lo cierto es que nada se le puede reprochar a un entrenador que dirigió sólo dos prácticas a los jugadores y que está en el banco de suplentes por urgencia del club.

Falta sentido común

Saque de arco para Independiente. Alan Franco y Alex Barboza esperan apenas fuera del área chica. La pelota recae de Campaña para Barboza y este juega con Alan Franco. La pelota cruza todo el área y los delanteros de Vélez ya están sobre la defensa roja. Menos mal que la línea de fondo está atrás. Saque de arco otra vez.

Independiente todavía no logró una salida desde el fondo clara y sincronizada desde que se cambió la regla y los jugadores pueden recibir dentro del área. No naturalizó los movimientos que un equipo debe hacer automáticamente cuando los centrales reciben del arquero. El problema está cuando jugas contra equipos como Vélez, que presionan alto y con mucha intensidad. Además, el equipo de Gabriel Heinze tiene un manejo de pelota que pocos tienen en el fútbol argentino con pases cortos y de primera. Y siempre están listos para contraatacar rápido.

Sebastián Beccacece quiso jugarle de igual a igual a un equipo con mucho más tiempo de trabajo y que se hace fuerte en una debilidad de tu equipo. Si ellos te presionan y vos no sabes salir jugando, no lo hagas. Sin embargo, cuando logró superar esa primera línea de presión, el Rojo impuso condiciones en campo rival en las pocas que tuvo.

Por otro lado, el club sigue pagando jugar sin un nueve. Han pasado Benítez, Cecilio Domínguez, Francisco Pizzini y ahora es el turno de Sebastián Palacios. Los extremos de Independiente se turnan para demostrarle al entrenador que no sirve ponerlos en una posición que no sienten y en la que se necesita de mucho oficio. Son jugadores acostumbrados a jugar de frente al arco y no de espaldas. Y si el equipo rival entra a la cancha con un central y un enganche reconvertido en central, no podes darte el lujo de no poner una referencia en el área. Aprovecha las falencias que pueda llegar a tener Gastón Giménez marcando a un delantero todo el partido.

El ingreso de Cristian Chávez para ocupar ese rol le dio al equipo una punta más para atacar y en lo poco que pudo hacer demostró que entiende el rol más que los demás. Si bien no estamos ante un delantero con mucha técnica, a base de fuerza y empuje (que mucho le falta a Independiente), puede hacer más que los extremos. No fueron pocos los centros que llegaron desde las bandas y que siempre rechazaron los defensores del fortín por la ausencia de delanteros. De vez en cuando, Beccacece debería usar más el sentido común y dejar de lado un poco sus gustos.

Independiente perdió ante un Vélez que no invirtió 15 millones de dólares, que miró para dentro y hoy disfruta de los jóvenes que salieron del club y se destacan en la Superliga. Para eso también hay que tener sentido común.

Giro de 180 grados

Independiente se impuso ante Talleres de Córdoba por 3-2 el domingo por la noche en lo que fue el mejor partido de la era Beccacece. Con varios puntos altos entre los jugadores, el equipo cambió completamente la imagen que había mostrado hasta el momento y demostró que puede ganar sin despreciar la pelota.

Un giro de 180 grados fue lo que ocurrió en el Libertadores de América a comparación con lo que se vio el jueves por Copa Argentina. Independiente se adueñó de la pelota durante todo el partido y jugó como hacia mucho no pasaba. En ningún momento dejó a Talleres desplegar su juego a partir de una presión intesa y alta sobre los defensores. Con los tres puntas (Blanco, Romero y Cecilio) y uno de los interiores (a veces Sánchez Miño y a veces Pablo Pérez) se dedicó a interrumpir la salida rival, robar la pelota y atacar lo más rápido posible. Fue así como llegó el gol de Cecilio Domínguez, tras el recupero, desborde y asistencia de Pérez. De la misma manera llegó el gol de Sánchez Miño, que forzó el error del arquero y del defensor para que le quede el arco libre.

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Hay que celebrar también la vuelta del ex Boca a las canchas. Hace sólo dos días, en esta misma columna, decíamos que El Rey de copas no tenía mediocampo y que sufría la falta del número 8. Ahora no quedan dudas de que Pablo Pérez es imprescindible en este equipo. A pesar de no estar fino en los pases, le aporta un tiempo más con sus pausas. Su ubicación casi siempre es ideal. Sabe cuando presionar, cuando tocar para adelante y cuando para el costado. Llega a zona de gol y también recupera en defensa. Además, hace mejor a sus compañeros: Lucas Romero se adueña del círculo central cuando está bien acompañado. Es el nexo entre la defensa y el ataque.

La pelota, después de varios encuentros, volvió a circular por todo el ancho y largo de la cancha. Los defensores encontraron el primer pase y conectaron con un mediocampo metido en el partido los 90 minutos. Y si no era por dentro, las constantes asociaciones por las bandas entre los extremos y laterales obligaron a Talleres a estar pendiente de las subidas de Gastón Silva, de gran actualidad, y de Fabricio Bustos. 

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El equipo de Sebastián Beccacece jugó el mejor partido en lo que va de la temporada y lo supo ganar con un plus de carácter en el momento en que más le costaba el partido. La reacción tras el empate también es un punto a resaltar. Con tres victorias al hilo y mejorando el rendimiento, de a poco se acerca la calma para el entrenador. 

Spoiler alert: Independiente no tiene mediocampo

Sebastián Beccacece se encuentra de brazos cruzados con la mirada fija en el partido. Ya no camina. Ya no piensa. Su equipo se defiende a metros de Martín Campaña con arco y flecha y Defensa y Justicia, con uno menos, se acerca cada vez más al arco rojo. Beccacece, sin caminar de punta a punta, ya no es Beccacece. Perdió todo signo de lo que creíamos que era natural en él. E Independiente, sin patear al arco y sin haber logrado dos pases seguido durante todo el partido, ya no es Independiente.

A pesar de que el equipo ganó los últimos dos partidos (Atlético Tucumán y Defensa y Justicia), claves para el entrenador, involucionó dentro del campo de juego. Sebastián Beccacece prefirió el pragmatismo en defensa que intentar jugar y atacar ante equipos inferiores. Cuidó de más su arco con 5 o hasta 6 defensores en cancha, despreció el juego, abusó de los pelotazos (más de 20 en el último partido) y en muy pocas ocasiones llegó a posición de gol con la pelota en su poder. Independiente hoy es la inspiración individualidad (Figal), una falta tonta del rival (Nicolás Fernández). No es un equipo. Y si bien los jugadores lograron las victorias, hay una cuestión que Beccacece no puede dejar de lado y es que Independiente es uno de los pocos clubes en donde importa cómo se juega.

Tendría que haber pensado en eso antes de sancionar al único jugador que te daba una pausa en la mitad de la cancha. Pablo Pérez, que se cree estará mañana ante Talleres tras 10 días de sanción, es el que encuentra un pase limpio entre líneas. El ex Boca, a veces un poco más temperamental de lo debido, hace que el mediocampo se sostenga a partir del recupero de la pelota y del pase seguro. Por saber ubicarse, por la visión del juego que te da la experiencia, por la técnica que tiene. Tras la lesión de Pablo Hernández, fue él quien había tomado su lugar y el rol de organizador de juego.

Hoy Independiente lo sufre. Es un equipo partido entre defensores y delanteros donde sólo queda esperar la heroica de alguno de los de arriba que, vale aclarar, no tienen las características para aguantar o bajar los constantes pelotazos que salen de Campaña, Alan Franco, Nicolás Figal y Gastón Silva. El mediocampo no existe. Lucas Romero hace agua porque está rodeado de volantes ofensivos que no lo ayudan en la recuperación y gestación del juego. Carlos Benavidez volvió a jugar después de 11 meses. Y mientras Pérez fue sancionado, Nicolás Domingo ni siquiera fue al banco de suplentes. Habrá que ver a qué quiere jugar el entrenador ahora que pasó el temblor de la Copa Argentina y qué jugadores conformarán el mediocampo ante Talleres, segundo de la Superliga. Si no centra el foco en la mitad de cancha, difícilmente pueda sacar a flote a este equipo.

No encuentra la salida

Independiente perdió ante Patronato en su visita a Paraná por la quinta fecha de la Superliga y, una vez más, no hay vestigios de mejoría en el equipo de Sebastián Beccacece.

Como era de esperar, el Rojo intentó plasmar la idea de juego que pretende el entrenador y manejar el partido a partir de la posesión de la pelota. En parte, cumplió: la pelota la tuvo. Pero no manejó el encuentro. El Patrón llevó a cabo su plan a la perfección: dejar que el rival tenga el balón, presionarlo alto y forzar el error.

Como se viene viendo, el mayor déficit colectivo de Independiente es en el comienzo de la jugada. Beccacece quiere que el equipo saque provecho de la nueva reglamentación que impuso la FIFA, en donde los defensores pueden recibir la pelota dentro del área. En cada saque de arco, los centrales (Nicolás Figal y Alexander Barboza) se ubican a los costados de Martín Campaña mientras que los laterales (Fabricio Bustos y Juan Sánchez Miño) se encuentran a la altura del área grande y bien abiertos; mientras que Lucas Romero espera en la medialuna.

¿Qué se logra con esto? Si el rival espera, salís con superioridad numérica desde el fondo y pelota dominada. En cambio, si presiona alto, se genera espacio libre entre los delanteros que aprietan y los defensores. Al jugar largo en el hueco creado, se logra superioridad numérica y, tras ganar la pelota, correr al espacio detrás de la última línea defensiva, que está en mitad de cancha.

En este caso, el equipo de Paraná presionó alto. Independiente podría correr al vacío puesto que jugó con Sebastián Palacios, Martín Benítez y Francisco Pizzini (jugadores ligeros y veloces). El problema radica en que no tuvo (ni tiene) jugadores con altura para jugar en largo y ganar por arriba. Por lo tanto, todos los saque de arcos fueron pelotas divididas que ganaron los defensores rivales.

Si a esto le sumamos lo poco aceitada que tiene la salida en corto desde adentro del área, la idea es autodestructiva. Además, cuando intentó salir jugando, Bustos y Sánchez Miño esperaron retrasados a la misma altura que Figal y Barboza, mientras que estos se ubicaban por dentro. Acumuló muchos jugadores en la salida y no generó la amplitud necesaria para romper la primera línea defensiva del rival ni sumando al Perro Romero.

Cuesta dejar afuera del partido la diferencia actitudinal que hubo entre ambos equipos. Patronato pasó por arriba a Independiente en todos los sectores de la cancha y lo controló en donde quiso. Complementado con la poca precisión de los jugadores del Rojo, los dirigidos de Mario Sciacqua se llevaron el partido merecidamente.

Análisis de Sánchez Miño vs Patronato

Independiente superó los 16avos de final de la Copa Argentina ante Patronato por 1-0. El equipo de Sebastián Beccacece otra vez tuvo un rendimiento muy bajo. Sin embargo, algunos ajustes en el segundo tiempo le permitieron al Rojo ponerse por encima en el resultado y llevarse la victoria.

El cambio posicional que Beccacece le propició a Juan Sánchez Miño fue determinante en el partido. El ex Boca y Estudiantes comenzó el partido de volante interior como ante Colón, donde había tenido un gran despliegue. Aunque esta vez su rol fue el mismo, las cosas no le salieron igual. Fue impreciso en los pases a los delanteros y no logró ser el nexo, no rompió la línea de mediocampistas con pelota dominada ni fue tan profundo al atacar. 

Todo cambió cuando el equipo salió al segundo tiempo y el entrenador hizo el cambio acertado. Martín Benítez ingresó por Gastón Silva y ocupó la posición de interior mientras que Sánchez Miño pasó a su posición natural de lateral izquierdo. Sin embargo, la tarea que le dio el DT no fue muy diferente. El jugador de 29 años no sólo se proyectaba para asociarse con Sebastián Palacios por afuera, sino que se cerraba y ubicaba por dentro, como si siguiera jugando de interior. Con Benítez más adelantado en el campo y atrayendo marcas, Juan tuvo más espacio y posibilidades de manejar la pelota. Al no tener referencia de marca, se dedicó a romper la línea del mediocampo de Patronato.

Tal es el acierto en el cambio posicional que a los 11’ de realizarlo llegó el gol de Domingo Blanco, jugada que comienza Sánchez Miño por la banda. Se inserta en el medio, atrae a 3 jugadores y pone un pase gol entre líneas para dejar de cara al arco a Blanco.

A Independiente todavía le queda mucho por aceitar tras otro partido pobre en cuestiones de funcionamiento. Cuando el equipo no funciona dentro de la cancha, está bueno que Beccacece ajuste y cambie. Esta es una de esas veces y salió bien.

De punta a punta

Independiente venció por 2-0 a Colón de Santa Fe en el Libertadores de América y superó a su rival en todos los aspectos durante los 90 minutos. El equipo de Sebastián Beccacece revirtió la imagen del equipo tras un gran segundo tiempo.

El planteo del entrenador esta vez fue claro: Independiente no podía seguir jugando a defenderse y mucho menos de local. Ante un limitado Colón, presionó alto, se hizo dueño de la pelota y manejó los hilos del partido al ritmo de Pablo Pérez y Juan Sánchez Miño, dos jugadores que nunca deberían salir del equipo. En ataque Independiente se paró con un 433. Lucas Romero, Pérez y Sánchez Miño en el medio,  Sebastián Palacios y Domingo Blanco en los extremos y Silvio Romero de nueve. Formación que caracterizó a Beccacece en su paso por Defensa y Justicia. Sin embargo, a la hora de defender se paró con un 442, en donde los dos extremos pasaron a ser volantes por las bandas y uno de los interiores (casi siempre Sánchez Miño) presionaba a la par de Silvio Romero. Fue a partir de esa presión que el rojo pudo incomodarle la salida a Colón y generar peligro en el área.

A pesar de haber controlado el juego y de estar arriba en el resultado, Independiente no encontró su mejor versión hasta el segundo tiempo, donde hubo un cambio más actitudinal que táctico. El equipo siguió jugando de la misma manera pero el rendimiento de varios jugadores se potenciaron. Domingo Blanco creció hasta ser el más desequilibrante por su punta al complementarse con Bustos. Silvio Romero estuvo activo tanto en la presión como en el juego.

A diferencia de los demás partidos, es para destacar la cantidad de jugadores con la que atacó el Rojo. Tras varios partidos en que la ofensiva eran dos o tres puntas aislados y jugando en largo, esta vez se llegó a ver hasta a ocho jugadores rojos sitiando el área del sabalero. Solo dejó atrás a Barboza y a Figal como garantía, el resto se volcó en ataque.

La mitad de cancha fue lo más destacado del rojo. Lucas Romero se adueñó del círculo central. Siempre se lo encontró bien parado, cortó y distribuyó a su parecer. El ex Vélez juega simple y es ordenado. Gana por arriba y traba abajo. Mientras que Pablo Pérez y Sánchez Miño, las dos figuras del partido, hacían jugar al equipo. Asistieron a sus compañeros, encontraron los huecos en la defensa rival y generaron las jugadas más peligrosas llegando desde atrás. La experiencia de ambos les permite tener un panorama distinto en la cabeza que se vio reflejado en cada ataque.

El rendimiento individual de varios jugadores y el funcionamiento del equipo le deberían dejar muchas certezas al entrenador de cara a lo que se viene. Habrá que ver si es capaz de asimilar la influencia de algunos jugadores dentro del campo de juego.

Chocó contra sus limitaciones

Independiente cayó por 3-0 ante Estudiantes de La Plata y otra vez tuvo un rendimiento bajo. Sin mediocampo, el equipo de Beccacece careció de profundidad, amplitud y en ningún momento pudo conectar su juego con los delanteros.

Minutos antes del comienzo del partido y tras haber confirmado la alineación Gabriel Milito, Sebastián Beccacece decidió cambiar la línea de 5 defensores por una de 4 y salir con Nicolás Figal como lateral derecho y no con Fabricio Bustos, de gran rendimiento en lo que va del semestre. Con esta modificación, Independiente perdió profundidad y amplitud en el ataque puesto que el central no tiene tantas virtudes ofensivas como el cordobés, que va hasta la línea de fondo y cuenta con gran velocidad y capacidad de centrar. Recién en el segundo tiempo, el entrenador se daría cuenta que Sebastián Palacios no podía sólo ante la marca 2vs1 de Facundo Mura y Diego García y decidió incluirlo en el campo. El mismo 2vs1 se daba también en la otra banda.

Además, los laterales (Figal y Sánchez Miño) se posicionaron muy retrasados en cada saque de arco al punto de estar casi a la misma altura que los centrales rojos. Así, el equipo intentó estirar a Estudiantes lo máximo posible, pero fue perdiendo terreno y cada pelota dividida fue para el equipo de Milito, que siempre tuvo superioridad numérica en la mitad de la cancha. Lo único que logró fue que el Pincha, con los dos delanteros, pueda marcar a los cuatro defensores del Rojo. El aporte de Figal y Sánchez Miño en ataque fue muy pobre y casi no profundizaron.

Beccacece insistió desde un comienzo con jugar las pelotas largas y cruzadas a los extremos, a los que les pedía que hicieran la diagonal hacia dentro. Sumado al bajo rendimiento de Martín Benítez y Domingo Blanco en el mediocampo de Independiente, los defensores se pasaron el balón entre ellos sin encontrar un jugador entre líneas que pudiera conectar limpio con los delanteros. El rey de copas nunca consiguió moverse en bloque hacia el arco rival y, al igual que en Quito, sorteó la posesión en búsqueda de Palacios, Silvio Romero y Cecilio Domínguez.

Martín Benítez y Domingo Blanco tapados

La ausencia de Pablo Pérez en el equipo sorprende por el nivel de los que ocupan su lugar y el buen rendimiento que tuvo el semestre pasado. Está clara la intención del entrenador de tener jugadores jóvenes y rápidos en el mediocampo; sin embargo, el ex Boca es mucho más que Domingo Blanco y Martín Benítez.

Beccacece tendrá que replantearse la titularidad de algunos jugadores y empezar a formar una idea sin cambiar constantemente de esquema. Con tres ganados y tres perdidos, todavía tiene la oportunidad de comenzar de nuevo.

Análisis táctico vs IDV

Independiente quedó fuera de la Copa Sudamericana tras haber perdido por 1-0 ante Independiente del Valle en Ecuador. Tras un buen primer tiempo, Sebastián Beccacece no supo adaptarse a lo que pedía el partido y falló en el planteamiento del segundo tiempo. Una vez más, la altura tuvo su rol protagónico.

Independiente apostó, como en la fase anterior ante Universidad Católica, a jugar a la contra. Tras haber sufrido en Ecuador con línea de cinco hace dos semanas, esta vez Sebastián Beccacece paró un 442 un poco más adelantado. Sin embargo, esperó durante todo el partido en su propio campo. A priori y con la respuesta física de los jugadores, el primer tiempo parecía acertado en materia defensiva. Con Sebastián Palacios y Francisco Pizzini como únicas puntas, tapó la salida desde atrás de los ecuatorianos y anuló a Cristian Pellerano, conductor rival, y a los centrales. Además, con el tándem entre los laterales y volantes externos (Figal/Bustos y Sanchez Miño/Domínguez) supo desactivar los avances por las bandas imponiéndose con un 2vs1 por sobre los extremos rivales.

A pesar de encontrarse partido entre los mediocampistas y los delanteros, el planteo del entrenador era bueno al punto de haber tenido varias oportunidades de poder ponerse en ventaja en el resultado con avances de Bustos por la derecha. Independiente llegaba, profundizaba, pero la falta de un nueve se hizo notar en la definición.

En el complemento Miguel Ángel Ramírez, entrenador de Independiente del Valle, movió las piezas en su esquema y el partido cambió. Cristian Pellerano tomó un papel secundario: se desligó de la gestación del juego y se posicionó más arriba en la cancha. Así, los que tomaron la posta fueron los centrales del equipo ecuatoriano e Independiente se replegó a un más tras el avance de la última línea rival. La operación desgaste había empezado y el local movió la pelota durante todo el segundo tiempo de lado a lado. Sebastián Beccacece no supo cambiar, tardó en hacer los cambios y, por ende, no adelantó al equipo en el campo. El cansancio se podía ver en los jugadores y no fue hasta el gol (minuto 78) que decidió renovar el aire en el equipo con el ingreso de Andrés Roa y Silvio Romero.

Otro desacierto del entrenador se da cuando decide esperar para realizar el  cambio por Fabricio Bustos, que se retira de la cancha lesionado. Con el equipo cansado y Bustos afuera, el 2vs1 en defensa (foto n°2) por la derecha no sucede y Nicolás Figal, agotado, es desbordado por la línea de fondo. Jhon Sánchez tira el centro atrás y termina en gol.

El complemento fue un monólogo de Independiente del Valle. Sumado al dominio físico, el futbolístico fue aún peor. El Rey de copas nunca intentó tener la pelota, no logró hacer tres pases seguidos sin dividir la posesión al campo rival y no hubo conexión entre el mediocampo y los delanteros. La derrota en Ecuador de hace dos semanas no repercutió en los pensamientos de Beccacece y apostó por más de lo mismo sin tener en cuenta el cansancio del final. Desde el inicio del fútbol y hasta ahora, los partidos los gana el que mete goles y, esta vez, Independiente desistió del gol y su rol protagónico.

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