Palabra de Dios

Cuando parecía que al menos en el torneo que comienza hoy, el número más emblemático de Independiente quedaba vacante, se confirmó quien la usará a partir del lunes, cuando el Rojo reciba a Lanús.

Alan Velasco será el encargado de llevar la diez en la era Falcioni, y esperemos lo haga durante mucho tiempo.

Y si la Joya necesitaba algún tipo de respaldo para afrontar ese compromiso, que mejor que la aprobación del dueño eterno de esa camiseta. El Maestro dio el ok en sus redes, aclarando que Alan es un jugador con la técnica y la habilidad necesaria.

Juegue Alan y diviértase, llevar la diez es un honor, el Bocha lo sabe perfectamente.

Goleó al campeón

Comenzó el torneo de Reserva y el Rojo no pudo tener un mejor comienzo, ya que goleó a Lanús, equipo que le arrebató el título el año pasado.

El encuentro finalizó cuatro a uno, con dos tantos de Landaburu, uno de Zarza y otro de Márquez.

El equipo salió a la cancha con Bacchia; Rotela, Zurita, Di Lorenzo, García; Zarza, Sosa, Pozzo; Da Rosa, Landaburu y Márquez.

En el complemento ingresaron a los 60 Villalba, a los 73 Genes y Medina y a los 85 Sayago y Fernando Da Rosa.

El primer tiempo fue todo Rojo y ya a los 11 se puso en ventaja, con una definición de Zarza tras una buena jugada de Márquez. Un rato más tarde Pozzo se la robó al arquero Granate en salida y le cedió el segundo a Landaburu, quien solo tuvo que embocarle al arco desde fuera del área. Y a los 28 un gran centro de Landaburu encontró a Márquez, que metió el tercero abriendo el pie redondeando un golazo. En menos de media hora se terminó el partido en Domínico, con un Independiente efectivo, preciso y virtuoso.

El complemento encontró a un Lanús intentando reaccionar, pero sin hacer pasar sobresaltos a Bacchia. Le anularon mal un gol y pudo descontar, pero nunca dominó el juego ni jugó mejor que el local. De hecho tuvimos más chances de aumentar la ventaja y en una de ellas llegó el cuarto, con una buena de Pozzo y una excelente definición de Landaburu.

Tomás Pozzo fue la figura del partido y hasta estuvo cerca de meter un gol desde mitad de cancha. El podio lo completan Landaburu y Márquez.

Es realmente promisorio el futuro de este equipo con los nombres que tiene del medio para arriba y hoy estuvo a la altura de esa expectativa.

La próxima fecha será visitante de Patronato, sin confirmación de día y hora aún.

17 años sin su vuelo

Hoy se cumplen 17 años del asesinato de uno de los ídolos de los 90 que tuvo el Rojo: El Palomo Usuriaga.

Albeiro Usuriaga llegó a Independiente en 1994 con buenos pergaminos, habiendo sido participe con sus goles de la única Libertadores -hasta ese momento- que había ganado un equipo colombiano -Nacional de Medellín- y de la clasificación al mundial 90 de la Selección Colombia donde concretó el gol en el repechaje.

Sin embargo el inicio del delantero en Independiente no fue bueno. El Palomo tenía por delante a Sebastián Rambert y al Tigre Gareca, quienes eran los delanteros titulares, e incluso al Pollo Vidal, que había llegado desde Uruguay con una gran carta de presentación. Un plantel con varios delanteros porque además estaba Walter Parodi.  Sin embargo, en las primeras 5 fechas Independiente convirtió solamente 2 tantos y apenas 1 fue convertido por Gareca.

Entonces llegó la sexta fecha, contra Ferro, que contaba con el carismático Germán Burgos en el arco. El Dany Garnero abrió la cuenta y el Palomo marcó un gol de antología enganchando dos veces y pegandole al primer palo del arco que da a las vías. Se hizo desear aquel primer gol, pero vaya si valió la pena.

Luego al Palomo le costó, si bien marcó el empate transitorio ante San Lorenzo (única derrota del Rojo en aquel torneo). Fue finalmente en la fecha 16 ante Banfield que el Negro desparramó todo el potencial. Con un golazo ante Angel Comizzo abrió la cuenta, sin embargo no se quedaría solo en el gol. Fue imparable con su tranco único. El Rojo ganó 4 a 0 y era el gran candidato a llevarse el torneo.

En la anteúltima fecha en La Plata, Usuriaga hizo otro festival de asistencias y un gol picandola ante Enzo Noce de manera brillante. La gente lo ovacionaba cada vez más con el mítico “U-SU-RIAGA, U-SU-RIAGA”. Una semana después anotaría su nombre en la gloriosa lista de campeones en un equipo que terminó a toda orquesta con la goleada 4 a 0 a Huracán.  Y esto sería una entrada del plato principal: La Supercopa.

Es que Usuriaga mostró lo mejor en Independiente en aquel título de la Supercopa 94. Los equipos brasileros que al Rojo le tocaron en octavos, cuartos y semifinal sufrieron a Usuriaga. Un gol al Santos para empezar a liquidar la serie en Avellaneda, otro al Gremio para abrir aquella victoria en La Visera y los dos a Cruzeiro, quien tenia a Dida en el arco, para aplastar al cuco con un 4 a 0 contundente en la cancha de Independiente, sirvieron para que el Rojo, de la mano del Palomo, llegara a la final de aquella Copa, la única que le faltaba a Independiente. La final sería ante Boca y ahí apareció Rambert para terminar con las ilusiones del equipo de la Ribera. Otra vez el Negro obtenía un campeonato, no sería el único ya que ganó la Recopa del 95 en Japón ante Velez.

Luego el Palomo se quedó un par de campeonatos registrando varios golazos (2 ante Ferro, 2 ante Huracán y 2 ante Gimnasia son los más recordados). Se fue del club, volvió en el 96 de la mano de Cesar Menotti pero no rindió al mismo nivel que en su brillante primera etapa.

La noche anterior a la que el Rojo volviera a la Copa Libertadores tras 9 años de ausencia, el 11 de febrero de 2004, el Palomo fue asesinado en Colombia mientras jugaba juegos de cartas y dominó. Ajuste de cuentas dijeron. Un momento de tristeza para todo el mundo de Independiente y del fútbol. Es que el Negro era de esos tipos queribles, nunca entraba en polémicas y siempre mostraba sus dientes más blancos que la nieve. Aquella noche que el Rojo, un día después de su asesinato, jugó ante Cienciano por la Copa Libertadores, en el minuto de silencio la gente estalló en aplausos -algunos en llanto- y entonaron el mítico cántico que quedó grabado a fuego en los corazones rojos: “U-Su-Riaga, U-Su-Riaga, U-Su-Riaga”.

Goles del Palomo con la del Rojo

Goleada eterna

Se cumplen 57 años desde que Independiente aplastó al Santos de Pelé por 5 a 1. Los goles de Luis Suárez, Raúl Bernao y Raúl Savoy pasaron a la historia junto a un equipo que supo ganar todo.

El 1° de febrero de 1964 es una de las tantas fechas que tiene al Rojo como protagonista absoluto. Uno de los tantos días que fundamenta el por qué se habla de tanta riqueza al pronunciar la palabra “Independiente”, aún en los peores momentos del Club.

Es que aquella jornada fue algo especial. No solo porque se inauguraran las luces de la vieja y querida Doble Visera, sino que además en ella se recibía a quien en ese entonces era uno de los mejores equipos del mundo: el Santos.

El equipo brasilero había conseguido el bicampeonato de la Copa Libertadores de América de 1962 y 1963, como también las dos Intercontinentales de los mismos años. Tenía como principal y estelar figura, nada menos que a uno de los mejores jugadores del mundo (y para muchos el mejor): Pelé. “El Santos de Pelé”, casi como si fuera el nombre completo del Club, pasó a ser un equipo recordado por todos los amantes del fútbol y se enfrentaba con otro de los grandes de América. Si bien en esa oportunidad se medía en un plano amistoso con los Diablos Rojos, el nivel competitivo y de euforia permanecía intacto.

El árbitro Luis Ventre pudo ser testigo de los excelentes equipos que se preparaban para un partido histórico acompañado de un estadio que soportaba 65 mil almas que esperaban ansiosos el pitido inicial. Osvaldo Toriani, Rubén Navarro, Tomás Rolan, Roberto Ferreiro, Miguel Mori, Jorge Maldonado, Raúl Bernao, Osvaldo Mura, Luis Suárez, Mario Rodríguez y Raúl Savoy eran los once soldados dirigidos por Manuel Giúdice que vestían las camisetas rojas. En cambio, los que representaban a los brasileros eran Gilmar, Ismael, Mauro, Joel, Geraldinho, Lima, Mengalvio, Dorval, Coutinho, Pelé y Pepe, dirigidos por Lula.

Cuando el primer tiempo finalizó en Avellaneda, ya se podía vivir un clima de pura fiesta. Independiente, con los festejos de Benao, Savoy y Suárez, ya ganaba 3 a 0 y mostraba su mejor versión. Por su parte, la“Chivita” Maldonado había logrado anular por completo el juego del “Rey” Pelé y de quienes los acompañaban.

El segundo tiempo no fue para menos. El Rojo, gracias al segundo tanto de Suárez y el convertido en contra de Lima, pudo concretar los cinco goles que serían recordados por el resto de la historia. Almir había descontado para los de camiseta blanca y el resultado final sería 5 a 1, siendo uno de los mejores bailes que recibió el Santos de Pelé y, por el contrario, una de las tantas hazañas de Independiente de Avellaneda.

En ese mismo año ambos equipos se volverían a enfrentar, disputando la Copa Libertadores, y el Rojo volvería a conseguir una victoria. Pero esa ya es otra de las tantas historias del Rey de Copas…

Se picó

Esta tarde se juega la final de la Copa Libertadores, y si bien esta edición es bien brasileña, por los que llegaron y el lugar, siempre este tipo de eventos hace revivir grandes duelos de nuestro continente.

Como es el caso de este video que posteó la cuenta @CaHistorial de un encuentro ante Gremio por la vuelta de los cuartos de final de la Supercopa 94, título que logró Independiente ganándole la final a Boca.

En algo más de un minuto, además del choque del gran Perico Pérez con un joven Luiz Felipe Scolari, podemos apreciar pinceladas de aquella obra maestra de Miguel Ángel Brindisi, en los pies de Gustavito y el Dani Garnero.

Que lo disfruten…

Acá tienen el resumen de ese partido que ganó el Rojo, con los goles y las declaraciones de los autores, Gustavo López y el Palomo Usuriaga.

43 años de la hazaña

El 25 de enero es un día muy importante para Independiente. Es sin dudas uno de esos días en los que vaya a saber por qué la historia nos dijo quiénes somos. Es el cumple del Bocha, el máximo ídolo del club, pero además y con el protagonismo estelar del mismísimo Bochita, se cumplen 43 años de la mayor hazaña del fútbol argentino: el título del Nacional 1977 ante Talleres en Córdoba con 8 hombres en la cancha.

Cuentan los que vivieron aquel glorioso día que el país estaba en un momento terrible, salpicado por una sangrienta dictadura y en las vísperas del único Mundial que se organizó acá y que posteriormente Argentina ganaría. Nunca un equipo que no fuera de Rosario o Buenos Aires había salido campeón. Es más, ni siquiera habían llegado a finales. Pero aquel Talleres tenía un equipazo, integrado por jugadores que meses después salieron campeones del Mundo. 

En el partido de ida en Avellaneda se disputó el 21 de enero, el resultado fue 1 a 1, posicionando mejor a la T de cara a la revancha. El gol de visitante en ese entonces ya “valía doble”, al igual que hoy en los torneos internacionales. Es decir que con el 0 a 0 en Córdoba el campeón sería Talleres. Luciano Benjamin Menéndez, intendente de Córdoba, por aquellos días tenía toda la fiesta preparada. De hecho, según cuenta el Diario La Voz, ya había varios preparativos -avisos publicitarios felicitando y tirada extraordinaria del diario entre otras cosas- por el casi seguro título Tallarín. Sin embargo, el Rojo tenía una sorpresa preparada.

A los 32 minutos de iniciado el partido, Norberto Outes cabeceó un gran centro del Vikingo Trossero y puso al Rojo en ventaja. Con ese resultado era campeón, pero la debacle arbitral estaba por venir. Roberto Barreiro, referee de aquella noche histórica, empezó a cobrar cosas extrañas. A los 15 del complemento sancionó un penal inexistente que Chierini se encargó de ejecutar y anotar el empate, pero lo peor estaba por llegar…

A los 29, Bocanelli marca el segundo para Talleres enviando la pelota a la red con una mano deliberada que se vio, según dicen, desde Ushuaia hasta La Quiaca. En ese momento estallan los jugadores de Independiente dándose los siguientes diálogos:  “Tengo dos hijos y esto me da vergüenza. Écheme”, dijo el capitán del equipo, Rubén Galván. Barreiro le sacó la tarjeta roja. “Esto es una usurpación. ¿Por qué no me echa a mí también?” exclamó Omar Larrosa. El árbitro también lo echó. Mientras que el siempre temperamental Trossero se encargó de decirle de todo a Barreiro, quien procedió a expulsarlo.

Todo era dudas, Independiente se quería retirar de la cancha. No quería prestarse a semejante farsa. Pero hubo una persona que cambió esa historia y torció el destino. José Omar Pastoriza, el Pato, salió del banco exaltado pero juntó a sus ocho jugadores que quedaban en cancha y les dijo las siguientes palabras: “Vayan y sean hombres. Jueguen y ganen el título”. Los ocho jugadores salieron a hacer lo que podían motivados por la palabra de su entrenador. Talleres se perdió varios goles con los que pudo liquidar la historia. Pero no lo hizo, y si enfrente tenés al más grande…

Faltando 7 minutos para el final, el Bocha, el que cumplía 24 esa noche, agarró la pelota y empezó a esquivar rivales, se la tocó a Bertoni que dejó solo a Biondi en posición de gol, le salió Guibaudo, arquero de los cordobeses, y Biondi hizo una gambeta larga para sí mismo y se la tiró al Bochita, quien venía a la carrera y le pegó arriba sin que los defensores de Talleres que intentaban cubrir el arco pudieran hacer nada. 2 a 2, el gol de visitante pasaba a favorecer a Independiente ante las dos igualdades.

La resistencia fue heróica y el mito se convirtió en realidad. Independiente se consagró campeón de aquel Nacional 77 -la final se disputó un día como hoy pero en el 78- empatando el partido de visitante con tres hombres menos, algo único en la historia del fútbol argentino y probablemente del mundo. Ese fue el día que el, hasta ese entonces, seis veces campeón de América seguía escribiendo la historia, probablemente en su página más gloriosa. El día en que la camiseta y un grupo de hombres abanderados por Bochini y comandados por el gigante Pastoriza fueron artífices de aquella epopeya. 

FOTOS: LA NACION

Saludo de heredero

Hoy cumple años el Dios Rojo, el más Diablo de todos, siendo el que más jugó y ganó. Tan grande que ni hace falta nombrarlo, aunque si saludarlo y rendirle pleitesía en esta jornada en la que además se conmemora un nuevo aniversario de una de sus proezas.

Entre tantos saludos vía redes, uno especial es el de Gustavo López, uno de los herederos del Bochita. Porque fue uno de los que mostró magia y pudo haber lucido dignamente su número (la 10 la usaba el Dani Garnero) y además porque fue uno de los integrantes de la camada que el Maestro subió a Primera cuando hizo dupla con Fren en la conducción del Rojo.

Y es algo que Gustavito le reconoce hoy, agradecido a Dios como todos nosotros.

Cumple el Maestro

(INCLUYE VIDEO) Un día como hoy, pero de 1954, nació el jugador más importante de nuestra historia, el que hizo gigante a un club enorme, Ricardo Enrique Bochini.

El Bocha, Bochita, El Mago zarateño. Simplemente Él. Es que Bochini fue, futbolísticamente, un ser supremo para Independiente. Un adelantado. El más grande.

A modo de homenaje, el recordado programa de Gonzalo Bonadeo en TyC Sports más de una vez le dio espacio al genio de Ricardo Bochini, pero en este caso le dedicaron un programa completo con sus 25 mejores jugadas (a elección de la producción de “25”) del Bochita.

Orgullo Rojo recopiló el material y te lo presenta en el día del cumpleaños 67 del 10 Rojo para que disfruten de lo que fuimos y lo que tenemos que volver a ser.

PRIMER BLOQUE 

SEGUNDO BLOQUE 

TERCER BLOQUE

Recuperate pronto

Hace minutos, Sergio Agüero comunicó en sus redes sociales la razón por la que seguirá alejado del primer equipo del Manchester City, algo que lamentablemente le está pasando seguido.

El Kun posteó que tiene Covid, algo que se sospechaba al haber tenido un contacto estrecho, y se confirmó con los resultados de su último test. De hecho estaba aislado y ya era un hecho que se perdía el cuarto partido seguido, luego de haber vuelto hace unas semanas.

Le deseamos una pronta recuperación, para poder volver a disfrutarlo, algo que esperamos hacer nuevamente algún día en Avellaneda.

Impensado

El fútbol es la dinámica de lo impensado, dijo el eterno Dante Panzeri, en una de las definiciones más exactas de este hermoso deporte…

Mañana firma Julio Cesar Falcioni como entrenador de Independiente, con Pedro Monzón como uno de sus ayudantes de campo. Esta noticia, que parece situada hace 15 años atrás, es de hoy y será realidad este jueves, salvo que Independiente decida una vez más destrozar nuestra capacidad de sorpresa.

La noticia no resulta difícil de creer por carecer de lógica. Falcioni no es un técnico que particularmente me guste, porque no coincido con su forma de jugar, pero discutir su capacidad es ridículo. Estamos hablando de un entrenador que salió campeón con Banfield y Boca, llevando al Taladro a disputar tres veces la Libertadores, llegando a cuartos, Copa en la que disputó la final con el Xeneize.

Galardones como para dirigir a este Independiente le sobran. Algo que claramente no sucedía con algunos con los que se reunieron, ni tampoco con el que era el máximo candidato, una apuesta (algo válido), como lo fueron los últimos en ocupar el banco Rojo. Le puede ir bien (ojalá así sea) o fracasar como a todos, en este deporte lleno de imponderables. Y pensar que puede llegar a diciembre (al parecer la única intención de esta dirigencia) cosechando una cantidad importante de puntos no es ninguna utopía.

El problema no es ese, sino ver una vez más como Independiente está a la deriva, manejado como una verdulería, que compra hoy tomates porque están baratos y la semana que viene verá que hace. No hay ningún tipo de planificación y se pasa de A a Z sin siquiera ponerse colorado. Hoy dicen algo y mañana absolutamente lo contrario, como si fuese algo normal.

En una de las primeras declaraciones después de la insólita salida de Pusineri (por las formas), el Vicepresidente del club dijo hace menos de una semana (si, menos de una semana): “Queremos buscar un técnico joven, pero que tenga el estilo de entrenador que viene manteniendo esta gestión. Nuestra prioridad es bajar la deuda, conseguir un mánager y un DT y armar un equipo competitivo. Si no podemos cerrar un mánager, trataremos de conformar una nueva secretaría técnica para elegir el entrenador”.

Salvo que haya sido una estrategia para no “quemar” la llegada de un técnico que se retiró hace casi un año, o una joda y mañana anuncien en conferencia un Mánager y otro entrenador, todo esto ha sido una muestra más de la improvisación que gobierna al Rojo.

Porque el problema no es Falcioni, ni el Moncho, como tampoco lo era Pusineri. El problema más grande que tiene Independiente es que en medio de la dinámica de lo impensado, la institución tiene la dinámica de no pensar.

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