Negro y Rojo

Un día como hoy, pero de 1936, nacía en Rocha Tomás Rolan, el primer lateral izquierdo uruguayo que quedó en la historia grande del club.

Luego de hacer inferiores, debutar en Danubio y participar de las eliminatorias para el Mundial de Suecia 58, llegó al Rojo en 1960 con otros dos compatriotas, Alcides Silveira y Vladas Douksas.

Con su compañero en la defensa, Hacha Brava Navarro, para una sesión de El Gráfico

Debutó el 3 de abril en la primera fecha ante Argentinos y ya en ese año se consagraría campeón, sacándole dos puntos de ventaja a River y el Bicho. Repetiría tres años más tarde en el ámbito local, para luego pasar a ser uno de los padres del Rey de Copas.

El Negro ganó la Libertadores del 64 y en ese año, disputando la Intercontinental ante el Inter, sufrió una dura lesión.

El Negro hablando de su lesión

Para reemplazarlo los dirigentes fueron a buscar también del otro lado del charco, y llegaría al club ni más ni menos que el Chivo Pavoni.

Rolan integró el plantel campeón de la Libertadores del 65 y un año después, a fines del 66 dejó Independiente tras 157 partidos y 21 goles.

Fue homenajeado en el Libertadores de América poco antes de su fallecimiento, el 9 de enero de 2014, a los 77 años.

La gloria es eterna, como Tomás Rolan.

Uno x uno vs. River

Sebastián Sosa (9): Después de un tiempo, volvió a tener una actuación brillante, evitando varios goles Millonarios. En el primer tiempo sacó dos con los pies a los 12, ante Borré y Zuculini. Ya en el complemento tapa con el pie una de Suárez, controla un tiro bajo de Girotti y saca espectacularmente con la mano una definición sobre el final. Se lo extrañaba al uruguayo.

Fabricio Bustos (6): Estuvo bien en defensa, de hecho convierte un gol con esa que le saca a Borré. Pero fue flojo lo suyo con pelota, perdiendo varias y rechazando hacia el medio. No aportó en ataque desde los 16, aunque es lógico teniendo en cuenta el desarrollo. Lo aclaré porque ahí llegó muy bien al fondo y le sirvió el gol a Menéndez.

Sergio Barreto (6.5): Al igual que Rodríguez, es un jugador que conoce sus limitaciones y se dedica a lo que sabe. Muy fuerte en el mano a mano, ganó más de lo que perdió ante los muy buenos delanteros rivales. Uno de los pibes que demostró ser confiable, al menos como alternativa en la zaga.

Alexander Barboza (6.5): Otro de buen partido, con un balance positivo ante el poderío ofensivo de River. De arriba sacó todo, de abajo tuvo problemas, como en esa en la que casi le convierte penal a Suárez sobre la línea de fondo. Exageró buscando anticipar en algunas ocasiones, algo similar a lo que ocurría con Figal.

Lucas Rodríguez (6): Nuevamente correcto lo suyo, como siempre. Claramente positivo el balance del lateral traído por Pusineri, que había quedado libre de Tigre.

Lucas Romero (6): No dominó en el medio, tirado muy atrás casi obligatoriamente, pero tuvo bunas intervenciones y siempre intentó salir con criterio en busca de un buen pase para atacar.

Gonzalo Asís (6): Otro de los pibes que con su desempeño dejó en claro que se puede contar con él, y Berón lo sabe bien, por eso lo puso. Rindió en una posición extraña, compartiendo el medio del lado derecho. Salió extenuado sobre el final.

Alan Soñora (6): Hoy no le costó jugar retrasado, ya que pudo desde ahí conectarse bien y tener la pelota, ganando minutos en algunos difíciles pasajes del complemento. En los buenos momentos del equipo apareció poco.

Alan Velasco (8): Hermoso que el jugador que más esperanza nos da de cara al futuro haya jugado un clásico así, con un primer tiempo estelar. Arrancó ya picante con varias buenas gambetas y a los diez avisó lo que haría. En esa se confió y luego de dos enganches definió suave a colocar, algo que con Armani suele ser un error, porque llega a todas. Mete un gol de antología dibujando a Ponzio y clavándola al ángulo y luego el segundo con una clara complicidad del arquero. A los 26 anticipa de cabeza y casi convierte nuevamente. No es figura porque no mantuvo el nivel y Sosa si. Una joya en el desierto.

Jonathan Menéndez (5): Alternó buenas y malas. Fue importante para salir a lastimar rápido tras recuperar, pero erró en la definición. A los 5 no llegó a conectar un pase largo de Silvio y a los 16 pifió tras un gran pase de Bustos. En el complemento tuvo una a los 51, pero no se animó a darle bomba y luego de enganchar se cayó.

Silvio Romero (5): Lamento no coincidir con Varsky, periodista que admiro, pero fue malo lo de Silvio. Se conectó bien en algunas jugadas, como cuando abre antes del gol, pero en la gran mayoría hizo lentas las transiciones, haciendo negativa su intervención. A los 5 tenía solo a Menéndez y se la tira larga, a los 51 enganchó y la tiró lejos y cinco después le pegó de afuera y la mandó a Lanús.

Domingo Blanco (5): Reemplazó a Menéndez a los 59 para acoplarse en el medio junto a Asís y no logró generar contras.

Thomás Ortega: Entró por Soñora y ayudó a controlar más el sector izquierdo. Le metió un buen pelotazo a Martínez sobre el final.

Braian Martínez: Saltó a la cancha por Velasco y no pudo generar nada.

Nicolás Messiniti: No entró casi en juego los minutos que estuvo por Silvio.

Juan Pacchini: Al igual que Messiniti, casi no tocó la pelota, entrando por Asís.

Fernando Berón: El Tanguero volvió a ser interino logrando una victoria importante, para cortar otra racha, como había hecho en Mendoza. Más allá del contexto, siempre es lindo ganarle a River y de visitante no se conseguía desde el 2009, y esa es la estadística que queda. Ordenó al equipo para tratar de anular y salir rápido y lo consiguió varias veces. Aprovechó a un Velasco y Sosa en niveles estelares y en el complemento aguantó como pudo. Metió cambios defensivos, pero fue obligado por el rival y además le sirvieron para no pasar tantos sobresaltos, algo que ocurría al inicio del segundo tiempo. Ojalá esta inoperante comisión directiva pegue una con la contratación del mánager y el nuevo técnico, lo necesitamos como el agua.

Presentes

Consumadas las vergonzosas salidas de Jorge Burruchaga y Lucas Pusineri, Independiente está en la búsqueda de reemplazos. Como era de esperarse empezó la danza de rumores y nombres como posibilidades para ambos puestos.

Yendo al puesto de entrenador, más allá de si se debe empezar a negociar luego del arribo de un manager o no, la gente de Independiente Presente, movimiento que tiene al conductor Juan Marconi como cabeza visible, hizo una presentación al club.

La misma consiste en mostrar los resultados de un estudio que contempla variables comparando una gran cantidad de técnicos, entre los que se encuentran algunos candidatos para dirigir al Rojo y también lo realizado por Pusineri.

Se compara por ejemplo la efectividad en puntos, los disparos a favor y en contra, la relación de los mismos y de los contragolpes con los goles. Además los remates al arco luego de pelotas paradas, la posesión, la cantidad de presión y donde se ejerce, recuperación de pelota, faltas y duelos, tanto defensivos como ofensivos.

Está claro que los resultados en algunos casos deben ser tomados con pinzas, ya que provienen de distintas ligas y hechos por equipos con diferentes posibilidades en relación a presupuesto y categoría de los integrantes del plantel. Pero sin lugar a dudas son una herramienta muy interesante para saber las intenciones de cada técnico, de cara a elegir uno que se adapte a lo que pretende que haga Independiente.

Sería ridículo elegir un técnico mirando solamente estos datos, como también erróneo no tenerlos en cuenta, para achicar los márgenes de error. Y de eso se trata esta selección, ya que nada ni nadie puede asegurar nada.

Desde Orgullo Rojo además celebramos que un movimiento se involucre construyendo, aportando una ayuda en este momento tan dramático de la institución.

Todos los datos presentados al club pueden verse en este enlace.

Independiente hoy es esto

Independiente hoy es esto. Un equipo de mitad de tabla, que si se le dan algunas cosas a favor, puede aspirar a entrar en instancias definitorias de una Copa Sudamericana o de algún certamen local con un formato extraño, como lo es este torneo actual o lo será el próximo. Por más que nos duela y nos pese, hoy Independiente es eso y si bien hay máximos culpables, no debemos mirar para otro lado y hacernos cargo de la responsabilidad que tenemos todos.

Que estemos más cerca de luchar por evitar otro descenso que de pelearle mano a mano títulos locales y Libertadores a River y Boca, nos obliga a ver más allá de la actual dirigencia, y mientras antes lo hagamos mejor.

HINCHAS Y PERIODISTAS
Podemos empezar por éstos, los menos responsables al no participar activamente de las decisiones del día a día, más allá de votar cada cuatro años (solamente los socios). Si creen que el mundo Independiente se soluciona en Twitter y/o ven como razón principal por la que llegamos a esto, que no se le exige a Messiniti, Ortega y el Saltita como se lo hacía con Bertoni, Pavoni y Marangoni, realmente estamos fritos. La historia de Independiente se formó con grandes jugadores que estuvieron muchos años en el club, algo que ocurrió en parte porque el fútbol y el mundo eran otros, no porque en la Doble Visera se insultaba al que diera dos pases mal. Eso se daba como consecuencia lógica de ganar tanto, no era la razón por la que se ganaba. Un jugador no va a mejorar porque se lo putee ni tampoco será un Maradona por recibir elogios.

Y si el periodismo es más hincha de si mismo que del club, y cree que es más importante tener una primicia a saber que hacer con ella, todo se complica aún más. El reconocimiento debe lograrse por saber analizar la actualidad y ayudar a la gente a pensar, no por acertar azarosamente algo o tener antes una noticia a cambio de deber favores.

Necesitamos menos expertos con el diario del lunes y más gente comprometida con hacer críticas constructivas, porque sino los hinchas y los periodistas nunca nos vamos a equivocar y siempre seremos los dueños de una verdad que no existe. Debemos ser coherentes con lo que pensamos y tener en cuenta siempre lo que dijimos antes de que algo suceda, sino todo es sanata. La realidad es que tanto hinchas, periodistas, dirigentes, jugadores y técnicos, nos vivimos equivocando. Esa es una de las razones por las que el fútbol es tan lindo, porque vive quemando libritos y demostrando que nadie ni nada asegura algo.

Ahora si bien no considerar el factor suerte en el fútbol es no saber de este deporte, claro está que a la fortuna hay que ayudarla. Mientras más consensuadas sean las decisiones, menos margen de error hay. Y si bien para eso están los dirigentes, es algo que los hinchas y los periodistas debemos tener en cuenta a la hora de opinar.

Está lleno de casos en los que por más que salga mal, cierta decisión no debe considerarse como un error y otros en los que un error termina saliendo de la mejor manera. En el Rojo lamentablemente abundan de los primeros, pero en el resto de los clubes hay miles de ejemplos. Por citar uno emblemático, a ningún hincha de River le preocupa que la dirigencia Millonaria se haya comprometido a pagar hace dos años una cifra ridícula por Pratto (14 millones de dólares), dinero que aún hoy no terminaron de pagar (por eso entre otras razones el delantero de 32 años se fue gratis a Holanda). Y sino les preocupa, es obviamente sobre todo por el gol que hizo en Madrid. Por estos imponderables a favor es que la actual dirigencia de River, a pesar de la gran cantidad de campeones que se le fueron libres, de vender por menos de la mitad que Boca para tapar agujeros y de tener un pasivo de 4500 millones, será recordada como la de la era más exitosa. Porque la “embocó” con Gallardo, quien resultó ser el mejor técnico en la historia del club. Claro que a la suerte la ayudó, ya que quien llamó al Muñeco cuando tenía todo arreglado en Newell’s fue Francescoli, manager elegido por Donófrio.

¿A que voy con esto? Que error es comprometerse a pagar dos millones de dólares por Chávez, no haber comprado a Cecilio, figura en México, por más que haya salido mal. Pifiar feo es haber regalado al goleador del torneo porque el técnico se peleó con él luego de haber hecho lo mismo con 15 personas, no haber traído al capitán del subcampeón de América por algo más de un millón de dólares, por más que haya salido mal. Equivocarse es decirle que si a muchas apuestas de más de dos millones de dólares, cuando no tenes para pagarlas y de hecho no lo hacés, no hacer apuestas. El desacierto es no proyectar las deudas y hablar con tiempo para que no te exploten todas juntas, no pasarse del presupuesto para tratar de ganar la Libertadores. ¿Cuántos de los que hoy critican la compra de Gaibor le hubieran dicho tras el Maracaná a Holan que no podían traerle a ese ecuatoriano que no jugaba en la Selección de Ecuador? ¿Cuántos pedían desesperadamente que se cierren refuerzos que luego tildaron de graves errores porque no rindieron? ¿Y cuántos se quejaron por jugadores que no llegaron y luego hicieron silencio cuando fueron un fiasco en otros clubes?

Si no entendemos y aprendemos de estas diferencias, los hinchas y periodistas siempre vamos a hablar con el resultado puesto y el club siempre va a perder. No importa tener razón, ni la cantidad de seguidores, importa Independiente. Las críticas, sino son constructivas, son destructivas y el Rojo siempre tiene que estar por delante de todo y todos.


TÉCNICOS
Más allá de que indudablemente son una pieza clave, deben serlo siempre para bien y nunca para mal, siendo el caso Holan y el de Pusineri ejemplos que sirven para explicar este concepto. Ningún entrenador puede asegurar resultados, aunque hay muchos que tienen un margen de error más pequeño que el resto por su trayectoria. Como estos están fuera del alcance de Independiente, el club, al igual que el resto de las instituciones del fútbol argentino, se la pasa haciendo apuestas. Las mismas pueden salir bien y ser el puntapié para el comienzo de un ciclo exitoso y hasta un despegue del club que los contrató. Son una pieza clave porque se encargan de entrenar al plantel, elegir los titulares y el sistema y dibujo que se empleará en cada partido.

Pero no deben ser más que eso, porque sino se corre el riesgo de que pasen a ser claves para mal. Un técnico puede involucrarse en el mercado de pases para llamar y convencer a un jugador que le gusta y la dirigencia está buscando traer, nunca para decirle a los dirigentes lo que tienen que hacer y cuanto gastar. Como apuestas que son, pueden salir mal y en ese caso irse y listo, siendo el fusible más lógico en cambiar. Los entrenadores se van y los dirigentes, hinchas y jugadores quedan, por eso deben tener limitada su participación en las decisiones que no son de su área.

No hace falta recordar lo caro que le salió a Independiente el ego de Ariel Holan, quien luego del inolvidable 2017 que nos hizo vivir, hizo y deshizo a su antojo sin ningún tipo de freno por parte de la comisión directiva. Algo que en parte aún estamos pagando y en otra todavía hay que pagar. Más grave aún es el caso Beccacece, un fiasco tanto futbolístico como económico. De haber consensuado las decisiones con un manager y un departamento de fútbol, los daños serían mucho menores y el 2020 no nos hubiese encontrado con otra pandemia además de la que azota al mundo: La de gran parte del plantel luchando para irse y enjuiciando al Rojo.

Esa es una de las razones por las que Pusineri sirve también de ejemplo. Porque si juzgamos el paso de Lucas hasta acá, momentos en los que no se sabe si sigue o no, nos encontramos con un balance que puede leerse de dos maneras. En un club manejado seriamente, el rendimiento futbolístico de su equipo no resistiría ningún tipo de análisis. De los 27 partidos que dirigió, al menos en 20 jugamos decididamente mal y quedamos afuera de todos los certamenes disputados, sin que se vea una idea clara de juego. Pero si sirve como ejemplo, es porque si bien esto último es irrefutable, también es cierto que es el único técnico de los últimos años que no le deja deudas a la institución. Teniendo en cuenta presupuesto, bajas y altas, indudablemente le pusieron una bomba en la mano y la desactivó, llegando a un balance positivo. No solo que no nos queda ningún “clavo” de su autoría, sino que se encargó de enderezar varios que heredó. Llegó bastante lejos en ambas competencias y si se confirma su partida, al siguiente entrenador le deja un grupo unido y más respuestas que preguntas, sabiendo que pibes rinden y cuales no, para determinar donde hace falta reforzar.

Por eso lamentablemente no fue clave para bien, no fue nuestro Gallardo, pero tampoco fue clave para mal, como sus antecesores.

JUGADORES
Al igual que los entrenadores, son claves dentro del campo de juego, incluso más. Es una obviedad decir que todo sucede o acaba con ellos metiendo un gol, cometiendo un error o yéndola a buscar adentro. Un título y la entrada o pérdida de millones de dólares a la institución pueden definirse por centímetros, en una ejecución que depende pura y exclusivamente de ellos.

Hasta ahí las cosas pueden salirles mejor o peor, siendo lo único exigible en carácter obligatorio, el compromiso y la actitud para defender la camiseta. Desde la vuelta del fútbol, no hay falencias en ese aspecto por parte del plantel. Más allá de algunos errores groseros, que son parte del juego y tienen que ver con la categoría y el momento de cada uno, la actitud fue irreprochable, siendo otro acierto del entrenador. Transformaron los problemas en energía positiva y nadie puede dudar de las ganas en salir adelante que puso el equipo, cuando hubo varias actuaciones en el pasado que llamaron poderosamente la atención.

Lamentablemente la enorme historia del club tiene un peso específico que la mayoría de las veces genera una presión extra que perjudica a los jugadores. Por eso se da tanto eso de que uno que la rompe en otro lado, fracase en Avellaneda. El caso de Domingo Blanco es un ejemplo clarísimo, porque de ser jugador de Selección en Defensa, volvió a jugar mal, en un club que ya conocía y con el mismo técnico que lo hizo brillar.

Si bien la injerencia de los jugadores debería terminar en el campo de juego, y ellos no tienen la culpa de los contratos que les firman y el cumplimiento de los mismos, como tampoco de si un técnico los pone a pesar de no estar en condiciones óptimas o no disponer de la categoría necesaria, hay situaciones muy reprochables o elogiables fuera del campo.

Como las partidas de Gastón Silva, quien vendió más humo que Caruso para luego irse por la puerta de atrás y de Campaña, campeón querido por la gente, que se fue burlándose del sentimiento de los hinchas. Ese que torció la balanza para Silvio Romero, quien también con deudas y ofertas de clubes importantes, decidió quedarse a pelearla en Avellaneda por un sueldo menor.

A los hinchas a veces nos cuesta entender que ellos son trabajadores y tienen los mismos derechos que cualquier otro, pero también pasa que a los jugadores les cuesta entender que tienen un trabajo que depende e involucra el sentimiento de mucha gente. Por más errores que cometan los dirigentes, los juicios siempre son contra el club, siendo la gente la más perjudicada. No tener en cuenta eso, también en algunos casos los hace responsables de la situación actual.

DIRIGENTES
Al que quiera ver esto como una defensa al gobierno de Hugo Moyano, le sugiero que frene acá para no quedar en ridículo. El segundo mandato del actual Presidente es pésimo por donde se lo mire, siendo el trinomio que conduce al club el máximo culpable de este momento, sin lugar a dudas.

Tuvieron un primer mandato en el que salvaron a Independiente de una situación más grave que la actual, con transformaciones edilicias muy importantes. Gracias a la participación (en lo económico y deportivo) de muchos dirigentes se achicaron los márgenes de error y eso, sumado al acierto de Holan como entrenador, los llevaron a ganar merecidamente con comodidad las elecciones pasadas.

Y si bien todo esto no hay que olvidarlo, lo acontecido desde el 2018 hasta acá, no resiste ningún tipo de análisis. Caprichos de los técnicos, malas compras con peores contratos, falta de gestión y mala suerte, resultaron un combo letal para destruir todo lo que teníamos en diciembre del 2017. Pasamos de ser un club campeón, con un plantel valorizado y jugando bien, con ventas de quince millones y jugadores a punto de disputar un mundial, a este Independiente.

Los avances de un club, cuando sientan las bases en una dirigencia, suelen durar más tiempo que cuando lo hacen sobre un entrenador. Los vecinos son un ejemplo; dejaron de ser el hazmerreír del fútbol argentino y tienen una dirigencia a la que ya la fue bien con varios entrenadores, siendo una institución que en gestión está hace rato por encima nuestro. Cuando todo pasa por un entrenador, corre el riesgo de ser más efímero. Está el caso Gallardo, que lleva seis años, pero también el de Holan, que se derrumbó como un mazo de naipes.

Independiente hoy está manejado como si fuera una verdulería, por tres personas que escasean en sabiduría futbolística así como también en tiempo para dedicarle a la institución. Una dirigencia a la deriva, que decide hoy una cosa porque el equipo ganó un partido y la semana siguiente define lo contrario porque se pierde otro.

El tema manager es un ejemplo claro. Después de dar mil vueltas (se hablaba del tema solo cuando el equipo perdía) y entrevistar a muchos candidatos, se decidieron por un Burruchaga al que nunca tuvieron en cuenta y que ahora se va bastardeado por un Presidente que no está en el club, y que no sabe ni el nombre de pila de la mitad del plantel con el que cuenta. ¿Con qué autoridad moral estos dirigentes juzgan la continuidad de Pusineri? ¿Realmente pueden exigirle algo a un entrenador al que le pusieron una granada en la mano y le dijeron arreglate? ¿Están enojados con él porque no sacó campeón a un plantel repleto de pibes sin minutos en primera? Que un vocal maneje la situación habla de una anarquía institucional que asusta.

Independiente hoy no tiene dirigentes y está pidiendo a gritos una oposición seria y en serio, que empiece a planificar y tenga injerencia en las decisiones que se tomen de acá a las elecciones, como por ejemplo la del Fideicomiso. Y por ahora lo único que se vio es una puesta en escena (muy válida) en la última Asamblea y algunas charlitas tomando café en un bar. Los nombres que surgen como candidatos de peso aún no se deciden y parecen más preocupados por otras cosas, como los que nos gobiernan.

Independiente está pidiendo gente que se haga cargo, que se involucre, ayude a los que están y construya sin destruir. Y también a adinerados con ganas de hacer negocios con el club y no a costa del mismo.

Independiente está pidiendo a gritos un departamento de fútbol que estudie jugadores los 365 días del año, para presentar cientos de alternativas de refuerzos para inferiores, reserva y primera. Con promesas, apuestas y certezas, hablando con ellos e interactuando con los dirigentes, haya un manager a la cabeza o no. Que permita que las inversiones sean claras y tengan el menor margen de error posible.

Independiente está pidiendo a gritos que los socios se informen, estén atentos y vayan a votar en diciembre. También a un periodismo partidario que les brinde la mayor objetividad posible.

Independiente hoy es esto, y depende de todos que sea nuevamente el que fue.

Uno x uno vs. Arsenal

Sebastián Sosa (4): Flojo lo del uruguayo, que en el primer tiempo controló dos tiros fáciles a los 11 y 31. Saca rápido bien a los 44 y no estuvo ni cerca de tapar alguno de los tantos. En algunos, pasó algo similar a lo ocurrido en el gol de Cardona, dando la impresión de que queda lejos, quizá por donde está parado o a lo mejor por falta de altura.

Fabricio Bustos (4): No fue un buen partido del Tractor, ya que además de los inconvenientes en la marca, si bien lo intentó siempre, desperdició mucho la pelota en ataque. Deja libre a su marcador en el primero, habilita en el segundo, y en el complemento tira muy lejos la mayoría de los centros. A favor, el que le mete a Silvio a los 36.

Alan Franco (4): También fue malo lo suyo, más allá de dos cierres justos ante Albertengo y Luna, ambos en el complemento. Se la baja bien a Silvio a los 44, pierde la espalda en el segundo y se fue expulsado por hablar de más ante un Pitana que nos estaba descontrolando a todos.

Alexander Barboza (4): Su tramo final de partido es épico, luchando y ganando mucho ante varios rivales y finalizando en una pierna. Pero cometió varios errores puntuales que no le permiten tener un balance positivo. El más grosero obviamente es el del primer gol, errando el cálculo.

Thomás Ortega (5): Tibio su rendimiento, cuando todavía no se había roto el partido. A los 34 llega bien al fondo y le sirve el gol a Velasco, en su mejor jugada. Sigue sin soltarse, sin ser el que veíamos en Reserva.

Lucas Romero (7.5): Tuvo algunos errores, pero claramente fue lo mejor del Rojo, siendo de a ratos heroico lo suyo. Ya en el primer tiempo había robado varias pelotas a pesar de la falta de ayuda del Saltita y en el complemento se destacó. Siempre en inferioridad numérica, de a ratos por una mayor viveza táctica de los rivales que de sus compañeros, siempre luchando y dejando todo. Terminó en una pierna defendiendo solo con Barboza. Además mete el primero con un tiro de afuera, aprovechando su buen disparo (que pica en el lugar justo) y la floja reacción del arquero. Gran pelotazo para Velasco en el tercer empate.

Lucas González (3): Pésimo primer tiempo, que de hecho fue el único que jugó al ser bien sacado por Pusineri. Caminó todo el tiempo, llegando tarde siempre para ayudar a Romero en la marca o a Bustos y Menéndez en ataque. Exasperante lo que hace a los 40, perdiendo el balón y luego mirando como los rivales atacaban a sus compañeros. Apenas iniciado tuvo una chance de cabeza pero no le dio bien.

Andrés Roa (5): En sintonía con lo que venía mostrando, tuvo buenos pasajes, pero sin llegar a ser la manija del equipo. A los 2 probó de afuera y a los 12 hace una lindo con sombrerito y pasando a Silvio.

Jonathan Menéndez (6): Mete una bomba hermosa en el segundo empate, justo antes de salir. Y la verdad es que no había hecho demasiado antes de eso, aunque tampoco tuvo mayores errores.

Alan Velasco (7): Le falta, está claro. Tiene todavía más pérdidas de balón que buenas jugadas. Pero es vértigo puro en medio de tanta mediocridad, verticalidad entre tanto juego chato. Siempre obliga, siempre intenta, y por lo general termina siendo de lo mejor del Rojo. En el primer tiempo tiene dos buenas jugadas por izquierda, una con Roa y la otra eludiendo a tres y habilitando a Silvio. A los 34 se lo morfa tras buen pase de Ortega, a los 56 roba bien ante un central y llega a tocar atrás entrando al área chica. Y mete el tercer empate, ante una floja respuesta del arquero.

Silvio Romero (2): Horrible lo del capitán esta tarde. Durante la primera media hora no tocó el balón, para luego errar dos aproximaciones y una chance clara en el primer tiempo. A los 33 se lo pierde solo de zurda, tres después no le dio bien y sobre el final tampoco llega, chocando contra el arquero. En el complemento se la baja bien a Messiniti y se lo pierde sobre el final, insólitamente siendo él.

Domingo Blanco (5): Entró por el Saltita y le dio más dinámica al medio, ayudando mejor al Perrito. Tuvo algunas buenas jugadas y también una pésima, durmiendo y generando una de esas contras que eran medio gol.

Alan Soñora (6): También en el entretiempo, él por Roa. Con más movilidad que el colombiano, logrando ser manija en algún pasaje cuando todavía había partido. Luego se tiró más abajo para tapar la falta de Ortega y luego hizo lo que pudo. En el tercero se supone que debió ser él el que tenía que bajar para marcar a Luna, que estaba más solo que Kung Fu.  

Federico Martínez (6): Reemplazó a Ortega a los 63 para generar situaciones por izquierda y lo logró en algunas ocasiones. A los 70 exigió al arquero buscando el segundo palo, a los 83 casi mete el cuarto desde afuera y llegó bien al fondo dos veces.

Braian Martínez (4): A los 68 saltó a la cancha por Menéndez y no lo hizo en sintonía teniendo en cuenta lo que estaba pasando. El encuentro estaba a 220 y él tardó en llegar a eso.

Nicolás Messiniti: Entró en el final para buscar un gol heroico y se lo perdió insólitamente. Era la chance ideal, se la bajó Silvio y reventó el travesaño de zurda.

Lucas Pusineri: Inolvidable partido para bien y para mal, muy disfrutable para los hinchas del resto, no para nosotros. Le podemos tirar todas las culpas a Pitana, por los penales no cobrados y la exagerada expulsión de Franco (compensada luego con otra exagerada Roja a Candia). Pero si bien eso es posible, no exime de culpa a un Independiente que es esto, que solamente está para esto. Pelear, a ver si se le dan algunas cosas, como para tener chances de aspirar a ser algo más que un equipo de mitad de tabla. Le cuesta muchísimo ser local y mandar en los encuentros, por más que domine el balón no lo hace con los rivales, no los arrincona. Se siente mucho más cómodo jugando de visitante y aprovechando la velocidad de algunos jugadores. En cuanto al encuentro de hoy en si, ve bien los dos primeros cambios, sobre todo el del Saltita que había tenido un primer tiempo malísimo. Luego de la expulsión hace lo que puede para lograr la victoria, ahí el partido se partió en dos y fue un golpe por golpe. Estuvimos cerca de darlo vuelta, hay actuaciones positivas y de no ser por Pitana o las dos malas definiciones de los nueve sobre el final, se debió haber ganado. Ahí es donde debemos recordar que el encuentro fue ante Arsenal, de lo más flojo del grupo y que en dos de los tres goles hay responsabilidad del arquero visitante. Un desarrollo así ante un rival de categoría termina con Sosa con los gemelos cargados de tanto ir a buscarla adentro. Y ahí es donde debemos recordar que al entrenador le dejaron este plantel, y que mal que mal, hizo lo que pudo con dignidad y vergüenza deportiva, como los jugadores del Rojo esta tarde.

¡Feliz cumple y año!

En estos momentos todos estamos brindando por el final de un año que en lo colectivo será recordado siempre como de lo peor que nos pasó. El 2021 no arranca con la vara alta, ya que no deberá hacer demasiado para ser mejor que su antecesor. Lo importante es que acá estamos, deseando que sea un gran año. Para nosotros, nuestras familias, seres queridos y claro, para Independiente. Porque si el Rojo tiene un buen año, todos los que lo amamos también. Termina un 2020 que encontró al club a los tumbos y comienza un 2021 electoral, con todo lo que eso significa. Otra razón para estar brindando es que Independiente es tan grande que necesita dos cumpleaños y hoy es el oficial. Hace 116 años un grupo de cadetes de la tienda A la Ciudad de Londres se rebelaron y empezaron la historia más linda y gloriosa, creando al club que tanto tiempo después, sigue siendo el puente entre nuestros antepasados y nos mantendrá vivos por siempre en nuestros descendientes. El de los triunfos y hazañas en cualquier lugar del mundo, el Rey de Copas, que nos hace levantar cada mañana llenos de Orgullo Rojo. Ojalá que Independiente tenga un gran año, al igual que ustedes y sus seres queridos.

¡Feliz cumple y año Independiente!

Uno x uno vs. AAAJ

Sebastián Sosa (5.5): En el primer tiempo solo contuvo una definición de López, quien intentó tirársela por arriba porque él decidió mal atacarlo, de hecho no fue el empate por impericia del delantero. En el complemento menos trabajo aún, ya que únicamente tuvo que atrapar un par de centros. Sacó mal varias veces con los pies.

Fabricio Bustos (6.5): Redondeó una buena labor, tras un intenso duelo con Hauche. A los 47 llegó al fondo bien habilitado por Roa y no logró asistir al colombiano que estaba solo en el medio.

Alan Franco (6): No tuvo mayores inconvenientes, pero no mostró seguridad en algunas jugadas, hasta que salió lesionado con molestias en el pie derecho.

Alexander Barboza (7): De lo mejor esta noche en La Paternal, siempre firme, con varios buenos cambios de frente y ganando tanto de arriba como por abajo. Hasta se dio el lujo de arrancar un par de veces y en una de ellas llegar adelante y rematar. No se que opina el resto de los hinchas, pero a mi me garpó lo que me debía, siendo hoy el seis titular merecidamente (más allá del escaso plantel) y es una de las pocas buenas de este olvidable 2020.

Thomás Ortega (6): Aceptable lo del pibe, aunque sigue sin mostrar algo que nos haga pensar en que debe ser titular.

Carlos Benavídez (6): Estaba cumpliendo una buena tarea, con varios quites en el medio, hasta que salió lesionado. Esperemos sea solo un esguince, porque se teme algo peor.

Lucas Romero (6.5): También fue positivo su regreso, con algunos quites y buena distribución, a pesar de dos pérdidas.

Andrés Roa (7): La otra figura de la noche, apareciendo en jugadas clave, siendo determinante en el resultado. Buen primer tiempo, logrando algo de claridad. Pared con Velasco a los 15 en una jugada que quizá pedía remate, hace una muy buena aguantando la marca y asistiendo a Bustos, y habilita de forma rara a Menéndez en el gol. Además roba la pelota presionando en el segundo. Tampoco es que fue MaraRoa, pero teniendo en cuenta lo que venía mostrando, fue muy positivo lo del colombiano esta noche, demostrando que quiere quedarse.

Jonathan Menéndez (6.5): Apareció poco pero bien. Lindo gol, con una bomba similar a la que metió en Santa Fe. A los 42 llegó bien al fondo para central a Silvio. Pasó más tiempo marcando y anulando jugadores rivales que lastimando al local.

Alan Velasco (6.5): Casi todas le salieron mal hoy, pero da la impresión que siempre está a punto de generar peligro, siendo de lo poco vertical que tiene este equipo. La baja muy bien a los 15 y se mete al área haciendo una pared con Roa, pero el arquero lo atoró bien y lo tenía encima cuando definió de zurda. Hace el segundo con mucho mérito por como la baja y acomoda de zurda, más que por la definición en si.

Silvio Romero (5): En el primer tiempo tiene dos aproximaciones de cabeza, a los 8 iniciando una jugada que luego manda muy arriba atacando la pelota y sobre el final intentó bajársela a un compañero. En el complemento participa de la jugada del segundo, tocando atrás para el Saltita.

Lucas González (5.5): Reemplazó a Benavídez a los 37. Habilita a Velasco en el segundo y tuvo varias buenas, acomodando el cuerpo y llevándose la pelota. Siempre celebramos que juegue como un experimentado, pero a veces da la sensación de que debería jugar en algunas jugadas como un pibe de 20 años.

Sergio Barreto (5.5): Entró por Alan a los 60 y en la única que tuvo inconvenientes fue en la insólita esa que Coronel tira al palo luego de quedar solo con él tras un pique del árbitro.  

Alan Soñora: Jugó los últimos minutos por Velasco y no tuvo mayor participación.

Nicolás Messiniti: También saltó a la cancha a los 80 por Silvio y tuvo una a los 83, ganando sobre la izquierda en velocidad y rematando de zurda.

Federico Martínez: Fue parte del triple cambio, él por Menéndez. Arrancó dos jugadas por derecha y robó alguna pelota.

Lucas Pusineri: El equipo mostró las mismas virtudes y falencias que venimos viendo desde el comienzo de la temporada. Por un lado, se llevó los tres puntos merecidamente de visitante casi sin sufrir, con un Sosa que ni trabajó. No es poco, teniendo en cuenta lo que ocurrió y el contexto. Pero también es cierto que sigue sin verse una idea clara de juego, con asociaciones que ilusionen, siendo los ataques apariciones individuales y no consecuencias de lo que hace el equipo. Además nos volvimos a meter muy atrás, algo que hoy no pagamos caro, quizá por no tener enfrente un rival con la jerarquía de Boca por ejemplo. Igual vuelvo a lo de siempre, más allá de la placa de hoy; discutir la continuidad de Lucas es irrelevante, ya que los culpables de la gran mayoría de lo que ocurrió y pasa, son los dirigentes.

Uno x uno vs. Boca

Sebastián Sosa (4): En el primer tiempo solo salió a cortar dos centros, algo que hizo muy bien, sobre todo el segundo que era complicado y atenazó sin problemas. En el complemento le contuvo dos a Zárate, pero se come el empate amagando a salir, en un gravísimo error que costó muy caro.

Fabricio Bustos (5): Excelente centro para que Silvio abra el marcador. No hubo mucho más que eso para el Tractor en el partido de hoy.

Alan Franco (6): Se repuso claramente del pésimo encuentro ante Lanús, mostrando un muy buen nivel esta noche.

Alexander Barboza (6.5): También cambió la imagen dejada el jueves y fue de lo mejor del equipo, ya que además de estar firme y seguro, agregó algún buen pelotazo y pase como el que le da a Benavídez a los 68.

Lucas Rodríguez (4.5): Correcto como siempre, sin mayores errores ni virtudes para destacar. Pidió el cambio cerca del final.

Carlos Benavídez (4.5): Flojo lo del uruguayo, que tuvo buenos pasajes, pero no logró dominar y en varias ocasiones prefirió volver incorrectamente hacia atrás teniendo pase y espacio. En el primer tiempo sacaron un lateral al medio y un rival se encontró libre con 20 metros para correr, algo imperdonable en su posición. Tiene dos chances en el área; en una erró la volea y en la otra no conectó bien el taco.

Lucas González (4): También fue malo lo suyo, aún con apariciones positivas, porque no pudo imponer condiciones ni generar chances. Estaba amonestado por una entrada fuerte y le podrían haber cobrado penal, antes del que erra Roa. Debió sacarlo mucho antes el técnico.

Andrés Roa (5.5): Tuvo un buen partido, siendo artífice de los pocos buenos momentos. Pero también fue culpable de no haber podido liquidar o agrandar la diferencia. Arranca muy bien la jugada del gol. Tiene dos pases espectaculares, uno de taco a Velasco para una pared y otro tirando un pelotazo para Menéndez. Erra el penal, con un gran mérito de Rossi. A los 45 hace una buena jugada pero remata muy lejos. Se come el segundo nuevamente en un mano a mano a los 48. Hasta que salió tuvo que preocuparse únicamente por marcar.

Jonathan Menéndez (4.5): No fue bueno lo suyo, aunque en la gran mayoría de las acciones hizo lo que pudo, complicado por la falta de compañeros. Cuando tuvo la chance, ejecutó correctamente lo que pedían las jugadas. Le cometen el penal con un topetazo de atrás. Participa en la que erra Roa a los 48 y a los 77 hizo la típica suya, enganchando y rematando de zurda, pero donde estaba Rossi.

Alan Velasco (6.5): Sin descollar, fue del medio hacia arriba el único que estuvo a la altura de un clásico ante Boca. Fue el que despertó al equipo luego del predominio Xeneixe del comienzo, con algunas buenas jugadas por izquierda. A los 16 tiene el primer remate al arco en una de ellas, pero la manda muy arriba. A los 28 tras una pared con Roa casi hace el segundo pero llegó justo el defensor. Le mete un gran pase al colombiano dejándolo solo, llega al fondo correctamente a los 59, y a los 75 hace otra buena iniciando un ataque con mucha rapidez y decisión, algo que el equipo no tuvo.

Silvio Romero (4.5): Abre el marcador con un gran cabezazo, eso es todo. Mucho para este contexto, poco para lo que debería ser. Lamentablemente volvió a tener problemas físicos y tuvo que salir.

Alan Soñora (4.5): Jugó el segundo tiempo por Silvio y no pudo tener la pelota ni generar juego, más ocupado por desarmar jugadas rivales que armar propias. Le quedó a los 79 en la medialuna pero para la derecha, y la mandó lejos. Buen tiro libre a los 84 exigiendo a Rossi.

Nicolás Messiniti: Entró a los 70 por Roa, para que el equipo vuelva a tener otro centrodelantero y cumplió, ganando algunas de arriba y tratando de aguantar el balón. Tiene mucho ímpetu, así como también muchas falencias.  

Gonzalo Asís: Reemplazó a Rodríguez a los 85 para pararse como tres, sin tener mucha participación. En la última jugada del partido le quedó, pero no logró definir.

Domingo Blanco: Saltó a la cancha en el final por González, en un cambio que debió hacerse mucho antes.

Lucas Pusineri: La peor manera para él de cerrar la peor semana del semestre, quedando ahora afuera también del torneo local. Lo digo porque el jueves se perdió por errores individuales, hoy el Rojo dio vergüenza por decisiones tácticas, jugando como un equipo menor ante los suplentes de Boca, que entrenó con nosotros, dando vuelta el partido poniendo algunos titulares en los últimos diez minutos. Muchos errores o cosas difíciles de entender, como la no salida de González o la no inclusión de Martínez, que fue figura el jueves. Pero vuelvo a lo mismo, discutir al entrenador es irrelevante en este momento de Independiente. No es que están Klopp y Bielsa asomando para dirigir al Rojo, para hacer funcionar un equipo de figuras o esperar la llegada de refuerzos de categoría. ¿Con qué autoridad moral los dirigentes van a evaluar a un técnico al que casi no le trajeron nada y le desmantelaron el plantel, dejándolo a la deriva con mayoría de juveniles? Tenemos un Presidente del que no sabemos nada hace muchísimo tiempo, y que estoy seguro no conoce el nombre de gran parte del primer plantel que tiene la institución que conduce sin estar. Más una comisión directiva que son solamente dos personas, que en los últimos dos años y medio vienen, por errores propios y ajenos, de papelón en papelón. Ahí es donde Independiente tiene que cambiar, más allá del entrenador de turno.

Últimas noticias

1
2
3
4
5
6

Send this to a friend