Después de Dios

El domingo 5 de mayo de 1991, hace hoy 29 años, la Doble Visera era testigo por última vez (como profesional) de la magia del mejor jugador de la enorme historia de Independiente.

El Rojo perdía 1 a 0 frente a Estudiantes por la fecha 11 del Clausura y a los 41 minutos todo dejó de tener sentido. Pablo Erbín le entraba bruscamente de atrás al Bochita y lo sacaba del partido, en una lesión que puso fin a su carrera. Erbín se fue expulsado, Silvio Rudman lo reemplazó y Alfaro Moreno pondría el uno a uno definitivo, pero la razón por la que ese partido entró en la historia es por haber sido el último, después de casi 20 gloriosos años del Bocha con la camiseta Roja.

El defensor de Estudiantes se cansó de pedir disculpas y el Maestro varias veces se encargó de aclarar que se las aceptaba y que el retiro ya lo venía meditando, que ese golpe solamente fue la gota que rebalsó el vaso.

Hace hoy exactamente 29 años no tenemos al mejor adentro del campo… y lo seguimos extrañando.

“Se manejó muy mal”

Pablo Pérez dialogó con los colegas de Fox Sports y entre otras cuestiones se refirió a uno de los momentos más controversiales de su paso por el club.

El talentoso volante llegó a Independiente a comienzos del 2019, bajo la conducción de Ariel Holan. Y en el segundo semestre, cuando ya dirigía Sebastián Beccacece, tuvo su semana más polémica, quedando afuera del plantel por una supuesta pelea con el entrenador.

Sobre el hecho en si declaró: “Fue algo raro que nos expuso a los dos. No es que nos cagamos a piñas, nos dijimos dos o tres cosas y listo, quedó ahí.”

Aunque eso no fue lo que pasó fuera del vestuario, por eso agregó: “Nunca pude sacar la ficha de dónde salió todo eso, si fue un jugador, dirigente, técnico. He visto insultos, nerviosismo, jugadores casi pegándose con técnicos… Cosas mucho peores, hasta increíbles y después salimos a la cancha diez puntos y ganamos. La situación se manejó muy mal.”

En la charla, si bien no hizo autocrítica de la bizarra conferencia y salida a los abrazos con el DT, si lo hizo con su manera de jugar: “Tal vez me superaban ciertas presiones y las trasladaba a la cancha. Y le hinchaba tanto a los árbitros que me terminaban amonestando por cualquier cosa”.

“Queda finalizada”

El Presidente de la AFA habló con los colegas de TNT Sports acerca de como se actualizará el fútbol argentino en relación al parate por la pandemia.

En principio anunció que la temporada no continuará: “Se da por finalizada la temporada 19/20 y por tabla generan ya quedan establecidos los clasificados a las copas Sudamericana y Libertadores, quedando abiertos los cupos por Copa Argentina y Copa Superliga”. Luego agregó: “Cuando podamos los vamos a definir dependiendo de las autoridades sanitarias nacionales”.

Acerca de los descensos declaró: “Sin descensos en la temporada 19/20 y 21”, por lo que se podría llegar en el 2022 a 28 equipos en primera.

Con respecto a los ascensos dijo: “Se van a definir en el campo de juego, como debe ser. Tenemos que definir cómo se jugará en cada categoría”.

También dejó en claro que la vuelta del fútbol es aún una incógnita: “La actividad se retomará cuando lo defina el Ministerio de Salud”.

El show del Kun

Se sabe desde hace mucho que uno de los pasatiempos preferidos de Sergio Agüero es jugar a la Play, más precisamente al FIFA, el juego de fútbol mundialmente conocido, como el astro surgido de nuestras divisiones inferiores.

Y en la cuarentena son muchas las ocasiones en las que hizo vivos en Twitch, aplicación de streaming. Lo que ponemos a continuación es un video subido por el famoso Youtuber español DjMariio, quién disputó un partido con el Kun.

Y más allá del encuentro en si, lo mejor del video es escuchar al delantero viviendo el partido como cualquiera de nosotros cuando agarramos el joystick y lo usamos a él en nuestro equipo.

Desopilante.

Los locos

Papeles en el viento es un libro del gran escritor Eduardo Sacheri, llevado al cine con el mismo título hace cinco años. Esta nueva sección de Orgullo Rojo lleva ese nombre porque busca recopilar anécdotas de tribuna, esas que a los futboleros nos emocionan y llevamos guardadas en el corazón, porque nos une el mismo sentimiento. Animate y envianos la tuya a orgullorojo.com@gmail.com

De chico no tenía chances de ir a la cancha. Y no porque me lo imposibilitaba la edad, ni la falta de acompañante. Simplemente, por cuestiones laborales de mi viejo, era uno de los millones de hinchas del Rojo que vivía lejos de Avellaneda.

Eso me obligaba a seguir al club de mis amores desde alguna provincia (porque viví en varias) y casi siempre por radio. Aunque les parezca extraño a muchos, los que peinan canas sabrán que era raro antes que se de un encuentro por televisión. De hecho por lo general, para ver los goles de tu equipo debías ir a la cancha o esperar el comienzo de Fútbol de Primera, los domingos a las 22. Y cuando el Rojo jugaba en el interior, entre tu sueño y los problemas técnicos de la época, lo único que veías era una imagen borrosa minutos después de la medianoche. Y así terminabas la semana, tratando de distinguir al Bocha y sus compañeros, de manera similar a lo que ocurriría años después, buscando pescar alguna teta en Venus sin pagar el codificado.

Por lo tanto la mayoría de los domingos me sentaba a escuchar las pocas transmisiones que enganchaba bien mi radio, para sentirme cerca de alguna manera de eso que tanto amaba. Gran parte de las veces debía soportar el partido de otro, esperando como un granadero escuchar la palabra Independiente. Era hasta adrenalínico oír el grito de “Goool de” y anhelar desde lo más profundo de tu corazón que a continuación digan el nombre de tu club. Y cuando pasaba, la emoción invadía tu pieza, sin importar el delay.

El hecho de tener a los parientes en Buenos Aires me daba esperanza, ya que viajábamos al menos una vez al año. Aunque claro, por lo general era para las fiestas, lo que hacía imposible cumplir el sueño de ver al Rojo. Pero una noche de 1987 se dio, y por fin tuve la oportunidad de conocer la Doble Visera. Es muy difícil describir lo que uno siente con 8 años entrando a ese lugar, pero por suerte creo que si estás leyendo esto, es porque no hace falta que te lo explique.

Mi familia iba a la cancha en una combi, manejada por un tipo que se llamaba como yo y le decían el Loco. Nunca me había puesto a pensar en las razones por las que se había ganado ese apodo, pero ya viendo como conducía me parecía bastante atinado. Apenas entré me aclaró, como si fuera una especie de contrato, cual era su premisa con respecto a los hinchas que iban por primera vez en su combi. “Mirá que si perdemos el Loco no te lleva nunca más eh” me habían vaticinado, pero en ese momento supuse que era un chiste de mi abuelo y mis primos. Cuando puse el primer pie dentro de la chata entendí que no, que lejos de ser una broma, era definitivamente un contrato ineludible. Y no importaba ni siquiera que yo era un niño y no tenía ni firma a esa edad, debía cumplirlo.

El rival era Racing de Córdoba, y si bien me preocupaba y mucho la amenaza recibida, supuse que la lógica indicaba no tener demasiados problemas para ganarme mi lugar. El partido fue un bodrio sin goles y el hecho de no haber perdido no era aliciente suficiente como para zafar de la mirada del Loco cuando emprendimos la vuelta. Eso me preocupaba más que no haber podido gritar un gol de mi equipo. La letra chica del contrato mencionaba que un empate convertía la segunda vez en otro debut, y así hasta que Independiente gane o pierda. No recuerdo como me enteré de eso, pero lo sabía perfectamente.

Al año siguiente volvimos a Buenos Aires y tendría revancha, un día en el que volví a sentir esa mirada punzante que no me la sacaba ni el abrazo de mi abuelo. Hasta me parecía ver como le dejaba de prestar atención al camino para observar mi miedo por el retrovisor. El Rojo recibía esta vez a Deportivo Armenio, aunque ya no me importaba lo que indicaba la lógica. Para mi ese día el equipo del Indio Solari jugaba la final del mundo, esa que me iba a permitir seguir yendo a la cancha o no, al menos hasta que lo pudiera hacer por mis propios medios. Porque si, mi abuelo, tíos y primos, me podían querer mucho pero no solo que respetaban, sino que compartían esa premisa, aunque no tuviera ni un poco de cordura. ¿Acaso no estamos un poco locos todos los hinchas? Yo a los 9 años, aún no lo sabía.

El partido empezó tan malo como el que había visto en mi primera vez, y si eso ya era una mala noticia, todo empeoró con un contragolpe letal de los verdes. El uno a cero en contra me llevó a pensar que ese era mi segundo y último día en aquel lugar que sin conocerlo ya amaba. Aposté una ficha nuevamente a la broma y le pregunté a mi abuelo si podría seguir yendo a pesar de la derrota. No necesitó emitir palabra alguna, ya que la respuesta la encontré en su mirada, tan fría como la contra de Armenio.

Miré a mi alrededor, ahí en el codo donde doblaba la popular de atrás del arco, cerca del sector de vitalicios, buscando a alguien que me explicara por qué estaba pasando eso. También trataba de encontrar sin suerte al Loco, que estaba con el resto debajo de la visera, en la tribuna de las banderas. Esperaba verlo para que me acuchille con la mirada y sentenciara asi mi suerte, con algún gesto tipo capo mafia (esto intuyo ahora, ¿sabría lo que era un capo mafia en ese momento?).

Pero gracias a Dios, en realidad al Diablo, llegaron los héroes que me salvaron y ganaron esa final, mi final del mundo. Recuerdo que empató el Gallego Insúa y que Reggiardo metió goles en el cinco a uno final. Tan importante para mi como para el equipo que lograría el último torneo del Bocha, justamente ante el mismo rival en la rueda siguiente.

Con la goleada consumada y mi sonrisa de oreja a oreja subí a la combi, y el Loco, también con una sonrisa, me dio la bienvenida a ese grupo selecto que estaba habilitado para viajar a la cancha a ver al Rojo.

Ese lugar donde todos estamos irremediablemente un poco locos.

“Hay que estar preparado siempre”

El club está organizando charlas entre las divisiones inferiores con integrantes del plantel profesional.

Las mismas se llevan a cabo gracias a la aplicación Zoom, que se puso de moda en las últimas semanas.

En esta ocasión, le tocó el turno a Juan Sánchez Miño, quién habló con los pibes y Fernando Berón. El club posteó una parte de la conversación, que ponemos a continuación.

Estrella Roja

La historia enorme de Independiente siempre lo convierten en un club muy respetado internacionalmente. Lo notamos cada vez que el plantel viaja a disputar una copa y lo reciben como lo que es, el Rey de Copas.

Y es muy grato cuando vemos esos reconocimientos, o cosas como grandes figuras del mundo del fútbol declarando su cariño por el Rojo.

En este caso nos sorprende Carlos Valderrama, quien posteó en su Instagram una foto entrenando con la camiseta de Independiente. El crack colombiano está posteando ejercicios con su mujer y en el día de hoy los realizó con la camiseta más linda, esa que estuvo cerca de vestir allá por 1996, pero lamentablemente no se dio.

Ya que estamos, es una linda oportunidad para que desde el club le envíen una casaca original…

Cuando estuvo cerca de ser el 10 del Rojo

Disfrutaba Bocha

Una cuenta en Twitter realizó una de las tantas encuestas que se están poniendo de moda a falta de fútbol y con tiempo de sobra.

La misma resulta interesante primero porque es una especie de mundial con eliminación directa para determinar al tercer mejor jugador argentino de la historia, detrás de Diego Maradona y Leonel Messi.

Pero lo más llamativo resulta ser una respuesta de Juan Pablo Sorín, quién en la llave enfrenta al Bochita. Y el excapitán de la Selección desde su cuenta de Twitter no solo que afirmó haber votado al maestro, sino también contó cuanto disfrutaba viéndolo.

Grande Juanpi, y gracias eternas como siempre al Dios de Independiente, Ricardo Enrique Bochini.

Se quedó con las ganas…

Un buen pasatiempo para los futboleros en esta cuarentena es ver los videos del programa Líbero de TyC.

Y uno de los últimos Líbero versus (asi se llaman los videos) que realizaron, tiene a José Chatruc como protagonista.

En el mismo, al ser consultado acerca de si había recibido incentivos en su carrera, luego de recordar un “premio” en Platense, sin hablar habló de Independiente.

¿Como es esto? Simple, el Pepe mencionó una incentivación fuerte fuerte (asi la nombra), que no pudo recibir porque su equipo (San Lorenzo) perdió de local 3 a 0.

Pero ese equipo, que estaba por salir campeón, los goleó en el Gasómetro, aunque él lo afirma con otra frase…

En aquel momento se habló del tema, tanto que se sostuvo que el Beto Márcico, Aldo Paredes y el Beto Acosta habían sido los negociadores.

Después discutimos lo mal que está la incentivación, prima del soborno. Ahora nos reímos porque tanto Chatruc, como Boca, se quedaron con las ganas frente al equipo del Tolo.

Saluda al Rey

Hoy se cumplen 55 años de la obtención de la segunda Copa Libertadores de las siete que tiene el club.

Y la Conmebol recordó en sus redes sociales este hecho, homenajeando al máximo campeón continental.

También el club hizo lo propio en las redes sociales, con fotos que nos llegan al corazón.

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