Uno x uno vs. Atlético (Tuc)

Sebastián Sosa (7): Buen debut del uruguayo, atento, seguro y con atajadas. Gran tapada abajo a los 31 tras un remate de Melano y otra ante el mismo jugador a los 55, sacándola al córner tras un sobrepique. Sale bien a los 72 a cortar un centro en la que le hacen falta.

Fabricio Bustos (6.5): También fue bueno lo del Tractor, aunque no tuvo precisión arriba para concretar lo que insinuó.

Alan Franco (7): Firme el central, sacando y ganando todo por abajo, con algunas complicaciones por arriba. La estrategia de la visita era dejarlo libre en la salida y lo hizo bien, rompiendo línea varias veces.

Alexander Barboza (6): Correcto lo del zurdo, algo necesario teniendo en cuenta lo de Muñoz. Buen pelotazo para Martínez, lástima que se avivó Lucchetti. Al igual que Franco, cometió varias faltas innecesarias creando tiros libres, arma peligrosa tucumana. Tuvo una mala salida pero con suerte, ya que no generó peligro.

Lucas Rodríguez (6): Tal como mencionábamos en los amistosos, parece ser un jugador que conoce sus limitaciones y trata de hacer lo justo y necesario. Hoy lo hizo bien y cumplió, incluso llegando al fondo con un sombrerito a los 83.

Lucas Romero (5.5): Tuvo pésimos momentos en el encuentro, dando malos pases y ganándose muy infantilmente en el primer tiempo la tarjeta. Y también muy buenos, dominando y cortando en el medio.

Pablo Hernández (6): Apareció bien de a ratos, siendo inteligente para frenar un poco ante tanto nerviosismo, aportando algo de claridad y teniendo la pelota. Pero no estuvo fino, de lo contrario el resultado hubiera sido mejor. Tuvo dos, una en cada tiempo y en ambas le dio mal, siendo clara la del complemento, llegando de frente y tirándola lejos.

Jonathan Menéndez (4): Fue de los mejores en los amistosos, pero lamentablemente hoy volvió a ser aquel que tuvo que irse de Independiente. Con voluntad, pero tomando malas decisiones, perdido en una nube que se crea él mismo. Buen remate obligando al arquero abajo, en una jugada que arranca muy mal, bajándola para el lado contrario.

Alan Velasco (7): Fue bueno lo de Alan, pero más por lo que promete que por lo que concretó hoy. Rápido, marcando diferencia, pero exagerando en la tenencia muchas veces. A los 13 tuvo la primera chance en un córner, dándole de volea. Varias veces llegó bien al fondo, sin ser preciso en los centros. A los 71 hace una individual de izquierda al centro y remata cerca.

Federico Martínez (5.5): Mostró voluntad, sumó porotos con el penal, se nota que obliga. Pero no logró redondear una buena actuación, quedando muy contenido por los defensores. A los 14 ganó con viveza sobre la izquierda y da pase atrás, y a los 64 no le da bien entrando solo.

Silvio Romero (6.5): No fue un gran partido del capitán, pero siempre es importante. Desde lo actitudinal, haciéndose cargo de lo que representa en este momento y aportando serenidad ante tanta falta de ella, bajando y aguantando la pelota. Hace el gol del triunfo y estuvo cerca a los 53, con una bomba sobre la derecha que le saca bien Lucchetti. 

Domingo Blanco: Entró a los 70 por Menéndez y fue positivo su ingreso, generando peligro por derecha. Luego pasó a la izquierda sin demasiada participación.

Andrés Roa: Reemplazó a Martínez a los 77 y no aportó la claridad que faltaba para liquidar el partido.

Braian Martínez: El Chaco jugó solo los instantes finales.

Lucas Pusineri: Muy difícil de analizar el resultado de hoy. Porque hasta la expulsión era muy positivo y terminó siendo poco, más por el contexto que por lo realizado por el equipo. Primer tiempo sin jugar bien pero con mucha intensidad, chocando contra un Atlético que parecía tener más claro su papel. Aprovechó un buen momento para ponerse en ventaja (para mi no es penal) y tuvo fortuna en las aproximaciones de un rival que cuando se lo propuso lo inquietó. En el complemento Independiente fue superior, pero no solo le faltó claridad, sino que además fue una maraña de nervios. Pudo haber liquidado el partido y la serie de estar con confianza. Ojalá no lo pague caro en Tucumán. Más allá del sabor agridulce, arrancar ganando ante un rival con mucho oficio es positivo.

Super Pancho

Un 25 de octubre como hoy pero de 1945, en Formosa, nacía Pancho Sá. El Defensor de América, el futbolista más ganador del máximo trofeo continental. En 60 años de historia de la Copa, ganó seis Libertadores y solo Independiente tiene más que él.

Un marcador central sobrio en la marca, que cumplió siempre con la Roja

Francisco Pedro Manuel Sá hizo las inferiores en Corrientes y debutó en el club Huracán de esa provincia. Luego estuvo dos temporadas en River Plate hasta ser adquirido por el Orgullo Nacional en 1971. De ahí en más agarraría los mejores años, una seguidilla impresionante de títulos que comenzó con el Metropolitano del 71 y seguiría con el tetracampeonato récord de Libertadores entre 1972 y 1975. Además dos Interamericanas en el medio y la gesta en Italia para ganar la Intercontinental del 73 contra Juventus.

El más ganador de la Copa Libertadores

Fue también el autor del tanto Rojo en el empate frente al Ajax, en la ida por la Intercontinental de 1972.

En 1976 pasaría a Boca Juniors donde sumaría títulos a su colección, y con dos Libertadores más alcanzó las 6 copas que ningún otro jugador pudo lograr. Vinculado al Rey de Copas por muchos años, desde el 2005 que trabaja en las inferiores del club. También fue director técnico interinamente en un partido de 1993 y en otro de 2010 por la Copa Sudamericana haciendo dupla con el Chivo Pavoni. Sí, los dos más ganadores de América: Sá con 6 y Pavoni con 5 (todas en el Rojo). Con ese partido, contra Defensor Sporting en el Centenario, fue parte de una de las últimas copas que ganó Independiente.

La dupla Sá – Pavoni, la más ganadora de América por lejos, dirigieron la ida con Defensor
Sporting en la Sudamericana 2010 y se reencontraron con Garisto, otra gloria del club

Entre 1971 y 1975 Pancho jugó 220 partidos en Independiente y marcó 6 goles, ganando títulos importantes en todos los años que estuvo en el club.

Sus logros en el Rojo:
 Metropolitano 1971
 Libertadores 1972
 Libertadores 1973
 Interamericana 1973
 Intercontinental 1973
 Libertadores 1974
 Interamericana 1974
 Libertadores 1975

¡Feliz cumpleaños Pancho! Un Orgullo Rojo y de América

Vascolgó

Esta tarde se anunció el retiro de un exjugador Rojo que salió campeón de la Sudamericana 2017. Siendo el tercero en colgar los botines de aquellos que dieron la segunda vuelta del club en el Maracaná.

Los primeros fueron Damián Albil y Walter Erviti, a los que se sumó hoy Fernando Amorebietta. Así lo aseguran los medios de Paraguay, que afirman además que el defensor podría ser parte del cuerpo técnico de Cerro Porteño, liderado por Fernando Arce.

El Vasco llegó a Independiente de la mano de Ariel Holan a mediados del 2017 y luego de 22 partidos en el Rojo, una pelea con el entrenador lo dejó afuera del primer equipo menos de un año después. A fines del 2018, y luego de varios conflictos, se fue a Cerro Porteño, el que sería su último club.

La realidad es que no queremos centrarnos en los problemas que tuvo con Holan (sobre todo teniendo en cuenta la gran cantidad de jugadores que pasaron por lo mismo), y el conflicto legal que aún mantiene con la institución (ídem paréntesis anterior).

Lo que nos interesa es que el defensor que ahora está finalizando su carrera profesional a los 35 años, hace tres tenía un enorme partido en el Maracaná, posibilitando una de las mayores alegrías de este siglo en Independiente. De hecho los invitamos a repasar las imágenes del encuentro, para que comprueben que fue una de las figuras de la cancha.

Para nosotros no fue el jardinero mejor pago de América, sino el Vasco que puso lo que había que poner en aquella final y en todos los partidos que disputó con la camiseta que amamos.

Por eso le agradecemos a la Grulla y le deseamos lo mejor en su nueva etapa.

El primero de América

El 20 de octubre de 1937 nacía Mario Rodríguez Varela, un Orgullo Rojo que convirtió uno de los goles más importantes de Independiente, el de la primera Libertadores.

Fue campeón local y bicampeón de América. En 1963, Independiente se la jugó por una dupla ofensiva que daba que hablar en Chacarita Juniors: Mario Rodríguez y Raúl Savoy. Y mal no salió por todas las alegrías que le dieron a su gente.

Con Savoy hicieron una gran dupla, ya desde que jugaban en Chacarita

Mariucho debutó con dos goles a Rosario Central en un campeonato que se lo quedaría el Rojo y del cual sería el máximo goleador del equipo con 16 tantos. En su primer torneo estuvo a un solo gol de Pedro Prospitti, que por entonces jugaba en Estudiantes. Curiosamente ambos protagonizarían uno de los goles más importantes en la vida del Rey de Copas, pero un año más tarde.

En la final de la Copa de Campeones de América de 1964 (en el 65 pasaría a llamarse Libertadores), Mario Rodríguez recibe de Prospitti y define por encima del arquero uruguayo para darle la primera gran copa al Orgullo Nacional.

Es realmente curioso que Independiente treinta años más tarde, ganaría una final por el mismo resultado y con un gol hecho con la misma pose. Hablamos obviamente del de Pascualito Rambert a Boca, también por arriba del arquero, en ese caso Mono Navarro Montoya.

El gol de América para la primera Libertadores, 30 años antes de otro gol en una pose y fase similar

“Nunca me sentí local ni visitante, para mi somos 11 contra 11 en un pedazo de tierra y nada más. Siempre respetamos al público”, dijo Mariucho, que no convirtió únicamente el tanto de la final… venía de marcarle al Santos tanto en el Maracaná como en Avellaneda. De hecho le anotó a todos los rivales que enfrentó el Rey en la copa y fue el goleador de la edición. Redondito para hacerle honor a su frase.

Lamentablemente una lesión no lo dejó seguir y después de ganar la Libertadores 1965, en la que le convirtió un gol importante a Boca por las semifinales, continuó su carrera en Vélez Sarsfield antes de irse a Chile y luego terminar jugando en el club donde se inició.

Junto a Bochini, Sastre, Seoane y Grillo, los mejores con la histórica número 10

Jugó 82 partidos en el Rojo y marcó 40 goles, un gran promedio para un ídolo que nos dejó en 2015.

También vistió la camiseta nacional en 10 oportunidades y convirtió 6 goles.

En mayo del 2015 pasó a la inmortalidad, porque la gloria es eterna, como Mario Rodríguez y la historia de Independiente.

Glorioso

La relación entre los jugadores y los hinchas, en muchísimas ocasiones trasciende lo meramente futbolístico.

Para bien o para mal, lo hecho fuera de la cancha repercute a veces de la misma manera que lo realizado dentro del campo.

Y cuando un jugador demuestra con hechos más que con palabras que respeta el sentimiento de los hinchas hacia el club que representa, se lo reconoce con creces. Tal es el caso de Silvio Romero, que lejos de tomar las mismas decisiones de muchos de sus ahora excompañeros, se quedó en Independiente, haciendo un balance en el que sin dudas pesó y mucho el cariño del pueblo Rojo.

Y otras de las actitudes que confirman esta forma de ser del Chino, es la que lo llevó a recibir el agradecimiento de Instituto de Córdoba, club del que surgió y es hincha.

El goleador realizó una donación para el Complejo La Agustina, predio de la institución cordobesa, y La Gloria se lo reconoció en sus redes sociales, donde a su vez recibió un mensaje de Romero.

Sentido de pertenencia y respeto a los hinchas, dos de las características del Chino, que van más allá de lo que haga dentro de la cancha, y que desde Orgullo Rojo las celebramos.

Caja de quinta

El 19 de octubre de 1974, el Rey de Copas ganaba su quinta Libertadores de América luego de derrotar por 1 a 0 al San Pablo de Brasil en un tercer partido en Santiago de Chile. Así sumaba su tercera copa consecutiva en años de una supremacía Roja absoluta.

El equipazo que ganó la copa (en el desempate estuvo Semenewicz de arranque).
Boneco, uno más del plantel, con la bandera argentina

El equipo fue dirigido por una gloria del club, Pipo Ferreiro. Carlitos Gay fue el héroe de la noche atajando un penal, y el Chivo Pavoni convirtió el gol para reencontrarse con su mejor amiga: la Copa Libertadores de Independiente.

El Capitán de América con su mejor amiga, la Copa Libertadores (LALI)

El Orgullo Nacional venía de ganar todas las copas de 1973 (Libertadores, Interamericana e Intercontinental) y afrontaba una nueva Copa con el objetivo de repetir el título por tercera vez consecutiva. Después de cantar Vale Cuatro se ganó la clasificación a la Segunda Fase de la edición del 74. En esta instancia se iba a encontrar en el Grupo A con otros dos grandes equipos del momento, el Huracán de Menotti campeón del Metropolitano de 1973 y el campeón uruguayo Peñarol. El Globo llegaba como ganador de un grupo que tenía a un gran Rosario Central y a los mejores de Chile, mientras que Peñarol había sido vencedor de un grupo que tenía a su clásico Nacional y a los dos gigantes paraguayos.

Empate inicial en el Ducó

El Rojo debutó enfrentando a Huracán en condición de visitante. Empezó ganando el partido en el Ducó con un gol de Bochini de cabeza ¡y durmiendo al Coco Basile! pero en el tramo final empataría Brindisi (gloria de Huracán mucho antes de dirigir al Independiente Supercampeón del 94). No se trataba de un mal resultado por visitar a un equipo que quedó en la historia del fútbol argentino y que contaba con grandes figuras.

Un triunfo en el mítico Centenario sería clave camino a la final

El segundo choque fue una prueba de fuego que a la vez traía otras complicaciones, ya que la lluvia postergó el partido que Independiente debía jugar con Peñarol en Montevideo. Debía jugarse el 17 de septiembre y finalmente se pasó para el día siguiente, dejando el calendario demasiado apretado para los Rojos. Al Rey poco le importó y venció con autoridad al conjunto uruguayo, que logró igualar dos veces el partido. Bertoni convirtió el primero olímpico y Balbuena en dos oportunidades puso el 3 a 2 final.

La alegría de la victoria relevante no fue completa, el Rojo tuvo que soportar el mal clima y esperar un día más para jugar. ¡El problema es que el siguiente partido estaba estipulado a los dos días! El equipo llegó a Buenos Aires el 19 y al otro día ya tenía que jugar un partido fundamental nuevamente contra Huracán, a no ser que aceptaran postergarlo un poco y jugarlo en igualdad de condiciones. Como no cedieron desde Parque Patricios, había que jugar casi sin descanso.

Partidazo Rojo y a un paso de la final

En Avellaneda, partido de copa, en años en los que Independiente dominaba ampliamente el continente, por más difícil que fuera el rival que le tocara enfrentar (del otro lado estaba uno de los mejores equipos argentinos de todos los tiempos); si había que hacer la heroica tenía un gustito especial y jamás se iba a achicar. El Rey de Copas recurrió a su mística y ganó el partido que tenía que ganar, no venció con lo justo, aplastó 3 a 0. Bertoni en el final del primer tiempo, nuevamente en los primeros minutos del complemento y Saggiorato cuando todavía quedaba media hora de juego, le dieron los 2 puntos al local que prácticamente lo colocaba en la final.

Al vencer Peñarol a Huracán, todo se definía en el último partido del grupo, con el clásico sudamericano jugándose en la Doble Visera. Independiente recibía al equipo uruguayo y necesitaba al menos un empate para ser finalista. El Rojo comenzó ganando con un gol de Bertoni, más tarde iba a igualar Morena (ídolo aurinegro, goleador de esta edición y segundo máximo artillero en la historia de la Libertadores) pero no se movería más el marcador y el equipo de Pipo volvía a la final.

La prensa brasileña reconoció la quinta corona de los Rojos

El rival para ir por la quinta corona iba a ser San Pablo, equipo al que Independiente había eliminado en Segunda Fase de la copa de 1972. El conjunto brasileño llegaba invicto a la final, producto de 7 triunfos y 3 empates.

La ida se jugó en el Estadio Pacaembú de San Pablo y empezó bien para el Rey de Copas porque Saggioratto puso el 1 a 0 promediando el primer tiempo, pero en un inicio fatídico de la segunda etapa, el tricolor logró darlo vuelta y el primer chico se lo quedó el local por 2 a 1. La vuelta en la Visera se sabía que sería distinta y los Rojos no sufrieron para vencer 2 a 0 con tantos de Bochini y Balbuena. Un gran resultado porque superaba la derrota del primer encuentro y quedaba mejor parado de cara al desempate en el Estadio Nacional de Chile.

Con el reglamento de estos años, Independiente se hubiera consagrado campeón ese mismo día. Pero en ese tiempo se desempataba con un tercer juego, ya que la diferencia de gol no alcanzaba para declarar al campeón. Sin embargo el Rey había logrado una ventaja, ya que en caso de igualdad (partido + alargue) en esta finalísima, los penales directamente no correrían y por llegar con un global de 3 a 2 el Rojo se consagraría.

Pavoni con seguridad, el gol del título

Aquella noche en Santiago, el Rojo de Pipo Ferreiro formó con Gay; Commisso, López, Sá, Pavoni; Galván, Raimondo, Semenewicz; Balbuena, Bochini y Bertoni.


Una mano en el área de San Pablo a los 27 minutos del primer tiempo, posibilitó el penal que convirtió el Chivo Pavoni con un fuerte remate entre el centro del arco y el palo derecho del arquero, que voló para el otro lado. Independiente se fue al complemento con ese 1 a 0.

Mismo arco, mismo minuto pero del segundo tiempo, Gay y la atajada de la Copa

A los 27 minutos pero del segundo tiempo, el penal fue para San Pablo. Carlos Gay tenía la oportunidad en el arco que le había dejado el gran Pepé Santoro y lejos de desaprovecharla, se vistió de héroe y le contuvo el remate a Zé Carlos.

El Rojo aguantó los minutos finales para convertirse en Pentacampeón de América, ganando su tercera copa al hilo. Una hazaña más y muy festejada como siempre.

El Rey inicia la vuelta olímpica

La quinta de las siete Libertadores que visten nuestra gloriosa vitrina ya era un hecho. Avellaneda era una fiesta y el plantel fue recibido como merecía en su arribo al país.

Una multitud recibió al campeón en Ezeiza

¡Felicidades Beto!

Hoy cumple 56 años un gran delantero que pasó por Independiente, el Beto Carlos Alejandro Alfaro Moreno. Campeón del torneo de 1988/89, siendo elegido el futbolista argentino del año.

El Gran Beto festejando un gol, algo que disfrutamos mucho

Arribó a Independiente en 1988, luego de destacarse por casi una década en inferiores y la Primera de Platense. El delantero izquierdo fue una de las figuras y el goleador del equipo campeón de 1988/89.

Gol a San Lorenzo, tras una hermosa jugada con D10S

A meses del título ganó el premio Olimpia de Plata al mejor futbolista argentino. En 1991 finalizó su primer ciclo en el club cuando fue adquirido por el Espanyol de Barcelona.

El Beto celebra un gol en su mejor año, 1989

Tuvo una segunda etapa más corta en la temporada 1993/94, también en gran nivel. Lo más recordado, además de sus gritos en el banderín del córner, fueron los tres goles que le convirtió a Newell’s en el retorno de Maradona al fútbol argentino, un partido en el que la Doble Visera fue una fiesta completa.

A comienzos del 94 pasa al Barcelona de Guayaquil, donde se convierte en ídolo y un embajador del club, de hecho hoy en día es el vicepresidente.

Con la Selección Argentina fue internacional entre 1987 y 1991, participando de la Copa América 1989 en Brasil y en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, en los que anotó 3 goles.

Alfaro Moreno marcó 46 goles en 127 partidos con el Orgullo Nacional.

¡Feliz cumple Beto!

Uno x uno vs. Banfield (2)

Sebastián Sosa: Debutó el que en principio será el dueño del arco Rojo. Le costó controlar un disparo a los 6, que terminó en córner. Saca a un costado un remate lejano a los 48, antes del segundo tanto, en el que pudo haber salido. Dejó corto un rechazo con los pies cerca del final.

Fabricio Bustos: Muy bien primer tiempo, siendo peligroso yendo siempre al frente, juntándose sobre todo con Menéndez. Flojo complemento teniendo problemas con Cuero.

Alan Franco: Arrancó bien, pero se fue desdibujando hasta redondear un mal encuentro. A los 11 le quedó al borde del área luego de un córner, pero le dio muy débil. Se durmió a los 45 por derecha. Además le costó con la pelota.

Alexander Barboza: No tuvo un mal rendimiento, pero hay algunos errores puntuales que siguen preocupando, como cuando pierde fácil ante Lolo a los 7 en un córner, jugada que no fue gol de casualidad. Sobre el final tuvo una chance pero no logró cabecear bien, al igual que a los 54 que lo hizo débil.

Lucas Rodríguez: Otro correcto rendimiento del lateral, que hoy la tenía difícil con Cuero de su lado en buen parte del encuentro. Le quedó a los 54 y le dio mal, pero un desvío hizo que el remate exija al arquero. Parece ser un jugador al que no se le puede pedir más que esto, pero mientras no haga menos es positivo.

Lucas Romero: Sigue sin aparecer el Perro, no logra dominar el medio en la marca y tampoco se asocia demasiado en el juego. Hace rato ya que no tiene un buen nivel.

Pablo Hernández: Claramente hoy había otra exigencia y se notó. Igualmente fue importante para tocar, sobre todo abriendo largo a los costados. Participa en el primer gol girando y rematando. Deja suelto al autor del segundo gol. Es clave que agarre ritmo y aguante físicamente.

Jonathan Menéndez: Es el jugador que mejor aprovechó esta nueva oportunidad que se le presenta. Tiene que jugar, y no solo por el flojo nivel general, sino porque él está haciendo méritos. A los 18 enganchó y le dio de zurda, obligando a una gran atajada. Participa sobre el final del primer tiempo en esa doble chance y mete el centro del segundo gol.

Andrés Roa: Como casi siempre, alterna buenas y malas. Cuando recibe adelante y tiene algo de espacio muestra la gran habilidad que tiene, pero muchas veces decide mal o se muestra displicente. A los 19 le dio muy débil desde el borde del área. A los 56 arranca mal una jugada que pedía abrirla rápido a la derecha, pero la termina bien con un fuerte remate que pasa cerca. Hace el segundo con un gran cabezazo, acomodándose bien y aprovechando la fuerza del centro, que fue recto. Tiene que tomar el yogur ese que promocionaba Tévez, para que se le vaya la pachorra.

Federico Martínez: No fue bueno lo suyo, está claro, pero a mi me parece que es un refuerzo importante. Pelea todo y a pesar de que se encontró en desventaja numérica siempre, encerrado en el costado, demuestra que es difícil sacarle la pelota. Si el equipo levanta me da la sensación que puede rendir.

Silvio Romero: Víctima de un equipo que genera muy poco, así y todo se las ingenió para hacer un gol de rodilla.

Lucas Pusineri: Último partido en el que deja de importar el resultado, pero sigue preocupando el rendimiento. No se ve sinceramente una idea clara futbolística y salvo alguna asociación de Bustos y Menéndez, el equipo llega solamente gracias a arrestos individuales. Aceptable primer tiempo, pésimo comienzo del complemento y mejoría sobre el final, más por orgullo que fútbol. La falta de compromiso para marcar en los centros es alarmante. Empieza la hora de la verdad, vamos Pusi.

Uno x uno vs. Banfield (1)

Milton Álvarez: Muy poco trabajo para el guardameta Rojo. En el primer tiempo casi no tocó el balón y en el segundo solo contuvo algunos centros. Nada que hacer en los goles.

Gonzalo Asís: No se destacó como en los amistosos anteriores, bien contenido hoy por el rival. Abre el marcador a poco de comenzado, anticipando bien a un confiado arquero. Si bien en el segundo gol queda cerrando en desventaja al ser Cruz mucho más alto, fue floja su marca, ya que erra en el cálculo.

Sergio Barreto: No brindó seguridad el central. Le ganan fácil la espalda en el empate y le cuesta con la pelota al salir.

Ezequiel Muñoz: Correcto debut del central, aunque mostró algunos problemas ante la velocidad de los pibes del Taladro.

Thomás Ortega: Varias veces le hicieron dos uno por su punta, siendo más mérito rival que error suyo. Aunque tiró lindos centros, como el del final del partido, no prevaleció en ataque. Buen pase a Velasco a los 28. Sigue sin convencer.

Carlos Benavídez: Tiene condiciones, pero debe dar más para ser tenido en cuenta. Hoy tuvo más importancia recuperando o cortando el juego rival que jugando. En el complemento desapareció prácticamente. Lo tuvo de cabeza a los 75 y se la sacó justo el arquero. En el primer tiempo le pegó fuerte a un tiro libre que no pasó lejos.

Lucas González: Es muy interesante lo del Saltita, que juega como un experimentado. Sabe cuando esperar y cuando largarla. Ojalá pueda explotar y no quede solo en un amague como Monserrat por ejemplo, que arrancó así. Se decía al comienzo de la pretemporada que según el DT estaba para titular, y ahora entendemos por qué.

Domingo Blanco: Hay que reconocerle que en el complemento, ante el mayor predominio visitante, fue el único que lograba mantener la pelota y romper líneas rivales. Y lo hizo varias veces, como en la que le queda a Velasco a los 70. Jugó buena parte por adentro, cumpliendo.

Alan Velasco: En la primera etapa ilusionó en cada arranque de los varios que tuvo con espacio, pero no le salieron. Mientras que en el complemento fue al revés, apareciendo poco y más marcado, pero logrando avanzar. A los 4 le quedó para darle en segunda jugada y lo bloquearon justo. A los 28 estando solo le dio mordida y salió afuera. En el complemento llegó al fondo a los 61 y le mandó un lindo centro a Landaburu. Más tarde tiene una buena, en la que prefirió darle al arco, exigiendo a Sanguinetti. Le quedó a los 70 luego de la individual de Blanco y lo taparon justo. Es una de las apuestas para hacer y el DT lo sabe, aunque quiere llevarlo de a poco.

Braian Martínez: No le salió una al Chaco esta mañana. A favor, manda el centro en la apertura del marcador.

Nicolás Messinitti: Siempre intenta ser vertical y se tiene mucha fe, algo que en su posición es positivo. Probó de lejos a los 5 y diez después enganchó y le dio de zurda, pero un defensor le desvió el remate. Tuvo el empate en el final, pero la mandó muy arriba de zurda.

Marcos Landaburu: Entró a los 56 por el Chaco, para que el equipo tenga más peso ofensivo. Cinco más tarde lo tuvo de cabeza, pero la quiso cruzar y no le salió con la fuerza necesaria.

Juan Pacchini: Jugó los últimos minutos por Velasco. 

Lucas Pusineri: Buen arranque, tratando de dominar y logrando abrir el marcador. Fue perdiendo protagonismo hasta que el visitante terminó siendo claramente mejor. Tras el cambio de Landaburu hubo una mejora que pudo derivar sobre el final en un empate, que sinceramente era injusto. Hoy ya dejando de lado los mezclados, ve que en el equipo suplente tiene varias alternativas positivas para un once titular. Aunque lamentablemente en cuanto a juego no hay mucho para destacar.

Otro rumbo

Si bien abandonó la institución a comienzos de 2016 tras ser vendido al Flamengo, Federico Mancuello nunca dejó de ser mencionado en el mundo Independiente.

Con muchas controversias, tal como ocurría en su época de jugador del club, en todos los mercados de pases se lo nombraba como posible refuerzo Rojo. A veces simplemente instalado por algún medio, otras con una posibilidad real, pero ya sea por el club que era dueño de su pase, por él, o por el entrenador de turno en Avellaneda, esa vuelta nunca se concretó.

Y esta mañana, el volante zurdo que debutó en el 2008 en primera luego de hacer las inferiores en Domínico, fue oficializado como nuevo integrante del plantel de Vélez. Mancu será dirigido nuevamente por Mauricio Pellegrino y tendrá como compañero a Juan Martín Lucero, quién también arribó al Fortín en este mercado.

Veremos que pasa a futuro, pero por el momento la historia de Mancuello toma otro rumbo.

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