Orgullo Rojo, capítulo 48

Pasó una nueva emisión de Orgullo Rojo con el análisis de lo que dejó el primer triunfo en la B Nacional frente a Huracán y la pregunta que abrió el debate: ¿sirve ganar así?

Agustina Gasparri nos contó todos los detalles del entrenamiento del martes en Villa Domínico. Enterate porqué Federico Mancuello es duda para enfrentar a Banfield el sábado en el Libertadores de América.

Por su parte, el Presidente de la Agrupación Independiente, Hector “Yoyo” Maldonado, habló sobre el convulsionado presente que vive el Club a nivel institucional y atacó con munición gruesa a Javier Cantero: “Es como un pato”, dijo en referencia a cada una de sus decisiones. Además aseguró: “De la vergüenza del descenso no se vuelve más”.

Sobre el final del programa contamos con la palabra de Samuel Cáceres, autor del gol del triunfo ante el Globo. El defensor paraguayo contó con lujo de detalles cómo fue la jugada que terminó con el 1 a 0 y confesó que con la victoria “el plantel se sacó un peso de encima”.

Escuchá el OR#48 completo acá:

Orgullo Rojo #048 by Orgullorojo on Mixcloud

Pezzotta, el amuleto

El árbitro del partido se convirtió anoche en el impensado amuleto de Independiente. Es que aquel 19 de mayo en donde el “Rojo” conseguía ante San Martin de San Juan lo que hasta ayer era su última victoria, también fue dirigido por Sergio Pezzotta.

Lejos de favorecer a Independiente, el rosarino tuvo un correcto desempeño. Arano fue bien expulsado luego de su patada criminal y no tuvo incidencia alguna en el resultado. Debió ser mejor acompañado por sus asistentes, que tuvieron errores marcando posiciones adelantadas que no eran y obviando las que sí. La más clara, la que el línea Hernán Maidana le cobra a Zapata en el primer tiempo en lo que seguramente iba a ser el primer gol del ex Belgrano con la camiseta Roja.

Rachas diabólicas

Los fríos números, que muchas veces no dicen nada en sí mismos, pueden servir para entender desde las matemáticas cómo llegamos a este presente nefasto.

Arbitrariamente elegí como punto de partida el Torneo Apertura 2010. Llegaba Daniel Garnero a Independiente y con él, la primera racha de partidos sin ganar. Fueron siete: 4 derrotas y 3 empates. Después del 0-4 con Banfield en la Fecha 7, Garnero se iba sin poder conseguir una victoria por torneos locales (le había ganado a Argentinos Juniors por Copa Sudamericana)-

Tras el interinato Pavoni-Sa, llegaba Antonio Mohamed y en su debut ganaba el clásico frente a Racing 1 a 0 con gol de Javier Báez. Después de la alegría cotidiana llegaría el inicio de la segunda racha de encuentros sin victorias. Fueron trece esta vez, con 6 derrotas y 7 empates. La sequía se iba a cortar recién en la quinta fecha del torneo siguiente con un contundente 4 a 0 ante Newell´s.

La tercera racha sin poder conseguir los tres puntos lleva el nombre de Ramón Díaz. En el arranque del Torneo Clausura 2012 el riojano cosechó cuatro derrotas en las primeras cuatro fechas y tuvo que dejar su cargo.

Llegaría otro Díaz, Cristian en este caso, para la cuarta racha diabólica. Después del 2-0 a Banfield por la fecha 12, iba a acumular once partidos sin ganar: 6 derrotas y 5 empates. Tras el 0-2 con Arsenal del Torneo Inicial 2012, el ex técnico de La Piponeta tenía que dar un paso al costado.

En plena época de promedio flaco, Américo Gallego iniciaba su tercera etapa al frente de Independiente. Su debut fue en Mendoza con derrota 2 a 1 ante Godoy Cruz en lo que sería el principio de la quinta racha. Fueron cuatro: 2 derrotas y 2 empates. En la novena fecha ante Unión conseguiría la primera victoria de su nuevo ciclo. En medio de la sequía lograba gestar una pequeña racha positiva con triunfos consecutivos ante Atlético Rafaela y Argentinos Juniors.

Pero después del triunfo en La Paternal, con aquel cabezazo de Julián Velázquez, iba a gestarse la sexta racha negativa. De la fecha 12 del Torneo Inicial hasta la segunda jornada del Torneo Final, iban a ser nueve los partidos sin ganar: 5 derrotas y 4 empates. Luego de conseguir los tres puntos en Liniers, ganaría (una vez más) el clásico y la séptima racha sin triunfos iba a terminar con el ciclo del Tolo. Fueron seis ahora: 3 derrotas y 3 empates. La noche del 1-1 ante Unión sería su despedida.

Miguel Ángel Brindisi debutaba con una derrota en Rafaela pero después iba a conseguir una serie de resultados que le permitirían a Independiente soñar con el milagro de mantener la categoría. El último triunfo fue el 19 de mayo ante San Martin de San Juan por 3 a 1. Ese sería el inicio de la octava racha diabólica. Nueve partidos sin conocer la victoria (5 en Primera División y 4 en la B Nacional) con 5 empates y 4 derrotas, decretaron el final del corto segundo ciclo de Brindisi en el club. Tras el 1-2 en Tucumán “acordaba” su salida.

Seis entrenadores. Ocho rachas diabólicas. Pocos triunfos. Muchas derrotas. Los números hablan.

La previa: Orgullo y decepción vs. All Boys

Si bien el historial frente a All Boys nos favorece, la última victoria roja fue en el Metropolitano de 1980. Después, el equipo de Floresta estuvo muchos años en diferentes categorías del ascenso pero desde su vuelta a Primera en 2010 pudo cosechar dos triunfos y dos empates.

[highlight color=’#dd0000′ text-color=’#ffffff’] ORGULLO [/highlight]

Por la última fecha del Metropolitano de 1978 Independiente logró la máxima goleada frente a All Boys. Fue 4-1 con dos goles de Alzamendi, uno de Ricardo Bochini y otro de Biondi. Mientras que Héctor Dragonetti marcaba para el Albo. El Rojo terminaría en la 8va posición con 43 puntos cerrando de esa manera una temporada muy irregular.

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Aquí podemos agrupar los cuatro enfrentamientos entre ambos equipos desde el regreso de All Boys a Primera División. Una verdadera decepción que Independiente no haya podido ganarle al conjunto de Floresta ni de local ni de visitante. La última vez fue 0-3 en el Estadio Libertadores de América con los goles de Morel, Rudler y Matos.

[highlight color=’#dd0000′ text-color=’#ffffff’] DATO DE COLOR, ROJO [/highlight]

Este sábado puede convertirse en una fecha tristemente célebre para la historia Roja. Si Independiente no logra vencer a All Boys superará la peor racha sin victorias. Hasta aquí iguala la campaña del Clausura 2002 con 14 partidos sin ganar. Un triunfo será entonces importante para el presente, pero también para el pasado y, claro está, para el futuro.

La previa: Orgullo y decepción vs. Boca

La era Bianchi para Independiente en enfrentamientos con Boca fue salvaje y ellos pudieron dar vuelta un historial que siempre lo tuvo al Rey de Copas como padre, tutor y encargado. De a poco parece que las cosas quieren empezar a ponerse en su lugar y ahora son sólo seis los partidos que nos separan de lo que manda la historia.

El Rojo estuvo 13 años sin poder ganar en el Alberto J. Armando: la racha empezó en 1996, la noche en que “Panchito” Guerrero le daba el triunfo al Independiente de Menotti sobre el Boca de Bilardo, y se cortó en 2009 con aquel exquisito gol de Ignacio Piatti sobre la hora. Ahora van más de seis años que Boca no puede derrotar a Independiente como local. La última, en 2006 con un cabezazo de Matías Silvestre.

[highlight color=’#dd0000′ text-color=’#ffffff’] ORGULLO [/highlight]

Entre la inmensa cantidad de partidos que tiene la historia entre Independiente y Boca resulta extraño encontrar el partido a destacar tan cercano en el tiempo. Pero, ¿alguien podría no incluir la noche del 11 de marzo de este año? El Rojo llegaba último, sin puntos y sin entrenador por la salida de Ramón Díaz. Boca, único puntero, invicto y sin goles en contra. El panorama era poco alentador pero Independiente nos regaló una de esas noches que contará mejor la historia que el presente. El 2-0 antes de los 10 minutos del primer tiempo hizo que nos pellizcáramos todos para saber si estábamos soñando. Y el 4-3 con el cabezazo de Ledesma nos mostraba que era una de las peores pesadillas. Pero había tiempo y lugar para un héroe llamado Ernesto y apodado “Tecla”. Primero, un cabezazo para el 4-4. Y cuando el partido se moría, una “vaselina” perfecta que voló sobre la humanidad de Orión y se metió en el arco para el 5-4 como se metía Farías en cada uno de los corazones rojos.

[highlight color=’#dd0000′ text-color=’#ffffff’] DECEPCIÓN [/highlight]
La noche del 28 de mayo de 1995 fue la de la peor derrota para Independiente como visitante. Después de la partida de Miguel Ángel Brindisi, Ricardo “el chivo” Pavoni asumía la dirección técnica de manera interina. Fue un 5-0 muy doloroso con tres goles de Pico, uno de Mac Allister y otro de Sergio Martínez para un Boca que se aprovechó de un Independiente sin carácter, sin personalidad y que mostró la peor cara en este clásico.

[highlight color=’#dd0000′ text-color=’#ffffff’] DATO DE COLOR, ROJO [/highlight]

Entre los datos de color encontramos que será el segundo Boca-Independiente para el árbitro Pablo Lunati en la Bombonera. El primero, en 2008, fue empate 1-1 con los goles de Palacio y Gandín. El dato curioso tiene que ver con los sobrevivientes del partido que significó la última derrota del Rojo como visitante. Además de Pablo Ledesma para el local, hay dos que vestirán la camiseta contraria a la que lucieron en 2006: Morel Rodríguez (suplente de Boca en aquel encuentro) y Oscar Ustari.

La previa: Orgullo y decepción

Es favorable la historia para Independiente enfrentando a Quilmes como local por torneos cortos. Tres victorias y tres empates en seis enfrentamientos en Avellaneda sin ninguna victoria visitante.

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El 10 de Junio de 2007 el Rojo derrotó al cervecero 4 a 1 en la cancha de Racing. El partido fue una improvisada despedida a Oscar Ustari que, de penal, marcó uno de los goles. Montenegro, Ismael Sosa y German Denis anotaron los restantes, mientras que Carlos Luna descontó para la visita. Fue el último triunfo de Independiente sobre Quilmes, luego vendrían dos empates consecutivos en el historial.

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El 1 de Marzo de 1992 por la segunda fecha del Clausura de aquel año, Quilmes ganaba 2 a 0 de local con goles de Peralta y Kalujerovich de penal. Era un presagio de lo que iba a ser aquel torneo para el Rojo, que tuvo una participación para el olvido.

[highlight color=’#dd0000′ text-color=’#ffffff’] DATO DE COLOR, ROJO [/highlight]

En el historial general, Independiente le convirtió a Quilmes 99 goles. El que logre convertir hoy para el Rojo, será el autor del gol 100 en partidos entre estos dos equipos. Ojalá sirva para ganar, que es lo único que sirve.

"Cuentos del Diablo: Duendes y fuegos"

Anoche no me podía dormir. Las últimas semanas se me hizo una mala costumbre. Hubo veces en que tuve un poco de suerte y después de muchas vueltas lograba, al menos, descansar unas horas. Pero en general fue muy difícil, como ayer. El reloj de mi mesa de luz parecía bostezarme y yo estaba con los ojos abiertos como un dos de oro. No había libro ni radio ni televisión que me calmara y me ayudara a encontrar el sueño. Cuando todo indicaba que la noche se me iba a escapar en un eterno insomnio, tuve una idea, una necesidad, un impulso. Me puse la ropa que había dejado sobre la silla del escritorio, agarré una campera y salí.

La calle era pura desolación. El viento y el frío eran hostiles. Por un instante intenté ser aquel tipo racional que a muchos les hice creer que soy, volver sobre mis pasos y acostarme en la cama a mirar el techo y esperar el amanecer para ir a trabajar. Pero necesitaba hacer otra cosa. Y ya no tenía que ver solamente con la imposibilidad de dormir. Había algo más.

Cuando llegué a la calle Colón, un perro noctámbulo me ladraba como buscando algún tipo de respuesta o explicación de mi parte. No la había. Ni para él, ni para nadie. Si había algo que me llevaba a hacer lo que estaba haciendo, nada tenía que ver con la razón o la cordura. Lo que estaba haciendo era un acto desesperado y con una alta dosis de locura quizás provocada por la falta de sueño de las últimas semanas.

La esquina de Díaz Vélez me devolvió imágenes de mi infancia. Aquella larga calle que bordeaba los monoblocks que me canse de caminar, ida y vuelta, de la mano de papá cada vez que teníamos una cita con el Rojo en la Doble Visera. Y después, Bochini. Me paré debajo del cartel de la calle y se me erizó la piel. Estuve con la mirada perdida algunos minutos en dirección a la ex tribuna Cordero, los bares abandonados y las casas que parecen resistirse al paso del tiempo. El viento parecía traerme el eco de las canciones, esas que viven en cada rincón del Libertadores de América: “Rojo, mi buen amigo…”, escuché como escuchaba aquellas noches de algún partido de copa en donde esos gritos apuraban el paso de los rezagados que todavía no habían entrado a la cancha. Por primera vez en la noche estaba en paz. ¿Cómo no iba a estarlo si estaba en casa?

Cuando ya había tomado la decisión de volver a mi casa, vi una sombra asomarse entre las columnas en la zona de boleterías. Tuve tanto miedo como curiosidad y, con algunos recaudos, me acerqué. Era un hombre mayor, con una tupida barba canosa que no le permitía disimular sus años. Las arrugas de la cara y las manos eran su certificado de experiencia. Tenía un saco viejo y roto sobre la espalda. Me preguntó qué hacía a esa hora de la noche solo y por esas calles. Yo tenía ganas de preguntarle lo mismo, pero por respeto simplemente me decidí a contestarle. Le conté que yo, como tantos otros, no puedo dormir bien. Que hacemos cuentas, que comemos poco. Que lloramos, que tenemos miedo y que no sabemos qué hacer. Le confesé que seguramente hubiera preocupaciones más importantes en la vida que las que tenemos nosotros y hasta me dio vergüenza contarle esas cosas a alguien que vivía en su situación. “Pero Independiente es la más importante, de esas cosas menos importantes”, le dije como para no sentirme tan incómodo. ´

Mientras yo le hablaba, él me miraba sin decir nada. Con mucha atención, pero sin soltar una palabra. Le hablé de las lesiones, de los goles en contra, de las derrotas sobre la hora, de las ventas no concretadas, los problemas económicos, y él solo me escuchaba. Cuando ya no tuve más nada para decir, respiró hondo, me apoyo la mano en el hombro y me dijo: “Cuando me llamaron todo me resultó muy confuso, diablo querido. La última vez que anduve por acá fue hace casi dos años, en diciembre. Noche de copa, misión conocida. Pero ahora me costó entender, ubicarme en todo esto que me estaban pidiendo”. A esa altura empezaba a sospechar del estado de ese pobre hombre. Estaba delirando, yo no entendía bien de qué me hablaba pero por cordialidad le debía el mismo silencio que él había tenido minutos antes conmigo. Me contó que le costó un poco convencerlos a “ellos” y que por eso tardó tanto en aparecer. Que él había dicho que “sí” enseguida pero que no podía hacer nada hasta no contar con el aval de todos. El tipo no hacía otra cosa que remarcar el “ellos” y yo me mordía la lengua para no interrumpirlo y preguntarle de quiénes hablaba.

La noche se puso muy fría. El viejo se acomodó el saco que tenía sobre los hombros, tiró un pedazo más de madera en un tacho donde un pequeño fuego se extinguía y me dijo: “Que te sirva de metáfora pibe. El mismo viento que puede apagarte el fuego, es el mismo viento que puede reavivar esa llama que agoniza”. Esa frase me quedó rebotando en la cabeza un largo rato y casi como una revelación pude empezar a entender todo. “No te voy a mentir. Con todo lo que pasó ellos perdieron algo de magia y la magia para ellos es todo.

En aquellas épocas la mística se retroalimentaba, después se volvió más complicado. Nunca pensé que los iba a tener que ir a buscar para algo así. De hecho, me resistí durante un tiempo porque sentía que estaba traicionando mis principios. Después yo también empecé a tener problemas para dormir. Los veo a cada uno de ustedes y se me parte el alma. La otra noche, mientras se iban por Alsina los escuché y no aguanté más. Ellos también se sorprendieron. Les resulta raro esto. No están acostumbrados. Ninguno de nosotros está acostumbrado. Pero entendieron que son necesarios, que en este momento tenemos que estar juntos. Y quedate tranquilo, ya están preparados para lo que viene”.

Cuando dejó de hablar y levantó la mirada, me atreví a darle un abrazo. La imagen de ese fuego, ahora ardiendo rabioso, era la imagen del Fuego Sagrado. Sus palabras habían logrado lo que nada ni nadie logró últimamente: darme confianza. Volví a mi casa caminando por Alsina pensando en la mística, en los guardianes de ese Fuego y en los duendes. El próximo partido los voy a buscar. Van a estar en algún córner, en alguna pelota que pique a favor, en algún desvío que se transforme en gol nuestro. Y los voy a buscar en las tribunas, en las plateas, en los palcos. Porque son ellos, pero también somos todos.

La previa: Orgullo y Decepción

Desde su ascenso a Primera División en el 2006, Godoy ha sido literalmente una Cruz para Independiente. Sobre todo si se trata de visitarlo en Mendoza, porque de la tierra del buen vino el Rojo no pudo traerse nunca una victoria. Fueron tres derrotas y tres empates, dos por torneos locales y uno por Copa Libertadores. En el historial general manda el bodeguero con cinco triunfos sobre doce partidos jugados.

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La noche del sábado 9 de abril del 2011 Independiente le ganó al Tomba por primera vez en el Estadio Libertadores de América. Godoy Cruz llegaba en buen nivel y con la posibilidad de quedar como único puntero del campeonato. El Rojo ya pensaba en el Clásico de Avellaneda que se iba a jugar una semana después. Fue un buen primer tiempo del Independiente de Mohamed aunque sin poder concretar las situaciones de gol que generó. El panorama cambió en el complemento porque Iván Perez puso el 1 a 0 con un exquisito zurdazo, Hernán Fredes estiró la ventaja y Leonel Núñez decretó el 3-0 final. Fue la mejor victoria del Rojo sobre Godoy Cruz en el corto historial entre ambos equipos.

[highlight color=’#dd0000′ text-color=’#ffffff’] DECEPCIÓN [/highlight]
La tarde del 2 de octubre del 2010 tuvo emociones mezcladas. Parecía que todo iba a ser alegría para Independiente porque apenas iniciado el partido, ya ganaba 1 a 0 gracias a Andrés Silvera. El Cuqui, con aquel cabezazo, llegaba a su gol número 100 en el futbol argentino. Pero duro poco el festejo, porque Jairo Castillo empató, Rodrigo Salinas puso al frente al Tomba y Carlos Sánchez cerró el primer tiempo con un 3 a 1 impensado para el Rojo por como había empezado el partido. Por si fuera poco, Jorge Curbelo tras un córner desde la izquierda marco el 4-1 que, aún con todo el segundo tiempo por delante, iba a ser definitivo. Duro golpe para Independiente que se traía de Mendoza la peor derrota frente al conjunto mendocino.


[highlight color=’#dd0000′ text-color=’#ffffff’] DATO DE COLOR, ROJO [/highlight]
Este domingo será el tercer debut de Américo Gallego como técnico de Independiente. No le va bien en los estrenos al Tolo pero en el Apertura 2009, con él en el banco, el Rojo conseguía la primera victoria frente a Godoy Cruz y la única fuera de Avellaneda. Fue en la cancha de Lanús, 2 a 0 con goles de Darío Gandin de penal y de Ignacio Piatti sobre el final del partido. Con el buzo rojo Gallego visitó dos veces el Malvinas Argentinas: En el 2009 perdió 2 a 0 y en el 2010 consiguió un 0 a 0 que, de no ser por la falta de puntería de los delanteros, hubiera sido victoria roja. Tercera presentación del Tolo como DT y su tercera visita a Godoy Cruz en Mendoza. Ya hubo derrota y hubo empate. La tercera, será la vencida.

La previa con Arsenal: Orgullo y Decepción

La historia entre Independiente y Arsenal no tiene muchas páginas escritas todavía. Sólo 20 enfrentamientos entre ambos y los de Sarandí mandan en el breve historial con 8 victorias, aunque solamente 3 de ellas conseguidas en condición de visitante.

 

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El 4 de octubre de 2002, el Independiente puntero de Américo Gallego recibía en la fecha 11, y por primera vez en su historia, al Arsenal de Jorge Burruchaga. Y la noche venía con sorpresas porque a los 12 minutos el Rojo caía 2 a 0 con los goles de Javier Morales y Silvio González. Pero el líder reaccionó rápidamente y antes del final del primer tiempo logró el empate a través de los goles de Lucas Pusineri y Federico Insúa. Aun así no era un buen resultado para un equipo con aspiraciones de campeonato que necesitaba que los tres puntos quedaran en casa. Apenas comenzado el segundo tiempo, Andrés Silvera marcaba su gol número 11 en 11 partidos y ponía el 3-2 definitivo. Además, ese día Independiente cortó una racha de 1255 días sin dar vuelta un 0-2. La última vez había sido frente a Talleres de Córdoba por el Torneo Clausura 99.

[highlight color=’#dd0000′ text-color=’#ffffff’] DECEPCIÓN [/highlight]

El 7 de marzo del 2011 se produjo la peor derrota. Fue 3 a 0 en Sarandí con los goles de Caffa, Krupoviesa de penal y Leguizamón. Independiente, dirigido por Antonio Mohamed, llegaba a los 13 partidos sin ganar, quedaba a uno de la peor racha de la historia alcanzada en el Clausura 2002 y empezaba a mirar de reojo la tabla de los promedios. Todo mal.

[highlight color=’#dd0000′ text-color=’#ffffff’] DATO DE COLOR, ROJO [/highlight]

El último triunfo de Independiente fue gracias a la rosca de Pascuas de Leonel Nuñez la noche del 4 de abril del 2010. Otra vez de la mano de Gallego, el Rojo enfrentaba a Arsenal siendo puntero y con esa victoria le sacaba 5 puntos a Argentinos, su inmediato perseguidor. Fue un triunfo sufrido y muy cerrado que lo tuvo a Gabbarini como gran figura. Luego de esta victoria Independiente -en condición de local- cayó 2-1 en el Apertura 2010 y no pasó del 0-0 en el Apertura 2011. El sábado necesita con suma urgencia volver a sumar de a tres.

La previa: Orgullo y Decepción

Le toca a esta sección debutar antes del clásico. Tarea difícil por donde se la mire. En enfrentamientos entre Independiente y Racing resulta muy difícil elegir un partido que nos genere orgullo. Hay muchos y por motivos bien diferentes. Como así también nos cuesta encontrar decepciones pero, agudizando el ingenio, pudimos encontrar algunas.

[highlight color=’#dd0000′ text-color=’#ffffff’] ORGULLO [/highlight]
El 3 de Noviembre de 1940 Independiente le ganaba en la Doble Visera  a su eterno rival por 7-0. Dos de Erico, dos de Zorrilla, dos de De la Mata y uno de Leguizamón marcaron a fuego este partido hasta hoy recordado por ser la mayor goleada de la historia del clásico.

No podía quedar afuera la tarde de nuestro mayor orgullo y su peor humillación. El 22 de Diciembre de 1983 no será nunca una fecha más para la ciudad de Avellaneda. La última jornada del Metropolitano de aquel año iba a decretar el descenso de Racing y un nuevo campeonato para Independiente. Todo eso el mismo día, en el mismo estadio y con un triunfo por 2 a 0 con goles de Ricardo Giusti y Enzo Trossero. Prohibido olvidar.

 

[highlight color=’#dd0000′ text-color=’#ffffff’] DECEPCIÓN [/highlight]
Afortunada y lógicamente las decepciones no fueron tantas ni tampoco muy dolorosas. El 23 de agosto de 1998 jugaron el Rojo de César Luis Menotti contra el Racing de su amigo Angel Cappa. Fue triunfo visitante en dos capítulos. Un corte de luz provocó la suspensión del partido cuando Independiente perdía 2 a 0 y jugando muy por debajo de su nivel. Marcelo Delgado y Angel Morales fueron los autores de los goles. Días más tarde el partido se completó y Raúl Cascini descontaba y nos daba esperanzas de llegar al empate. Pero Juan Pablo Bezombe sentenció el 1-3 final. Racing ganaba en la Doble Visera después de casi 6 años sin triunfos…

Casi 10 años después, el escenario del clásico fue la cancha de Velez. El 31 de Mayo del 2008 el Rojo tenía la gran chance de mandar a Racing a jugar la Promoción con un triunfo, pero no pasó del 0 a 0. El José Amalfitani estaba colmado como nunca y había cargadas por doquier. La fiesta no pudo ser completa esa tarde y hubo decepción. Pero una semana después Colón terminaba el trabajo y condenaba a Racing a jugar con Belgrano para seguir en la máxima categoría y no repetir su historia con el descenso.

 

[highlight color=’#dd0000′ text-color=’#ffffff’] NOTA DE COLOR, ROJO: [/highlight] 10 años después
Este domingo se cumplen 10 años del recordado clásico de Avellaneda que se mudó  a Nuñez. El 19 de Agosto de 2002 el Rojo del Tolo le ganaba 4 a 1 a Racing en cancha de River, por la 4ta fecha del Apertura 2002 que lo vería a Independiente celebrando un nuevo título local. Rios, Silvera y dos golazos del Rolfi Montenegro para que la historia se repita otra vez. ¿Y si festejamos repitiendo?

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