Insoportablemente vivo

Independiente volvió a jugar mal y perdió por 2 a 1 en Brasil contra Fortaleza, pero gracias al agónico gol de visitante convertido por Fabricio Bustos en el minuto 92, pudo seguir con vida en la Copa Sudamericana y acceder a la siguiente fase.

La noche arrancó negra y parecía una continuidad del bajo nivel colectivo demostrado por el equipo de Lucas Pusineri en los últimos partidos. Rápidamente, Fortaleza se pondría en ventaja gracias a una pérdida de pelota infantil de Lucas Romero y al penal cometido por quién sería el héroe de la noche, Bustos.

Durante el segundo tiempo, Fortaleza llegaba al segundo gol sin hacer demasiado y el Rey de copas se quedaba afuera. Pero, aunque algunos no lo crean, siempre hay un momento de mística copera en Independiente y hay que entender que nunca hay que darlo por muerto. En una guapeada de Alan Franco, una pausa y un pase de potrero del pibe Alan Velasco, le permitía a Bustos, tras un desvió, mandar la pelota al fondo del arco. Pusineri besaba la estampita de su abuela y era otra noche épica para el Rojo, que clasificaba agónicamente una vez más en Brasil.

Será fundamental aprovechar las consecuencias anímicas favorables que logra el plantel con esta agónica victoria. Por un lado, comprender la gravedad de la racha negativa que atraviesa el equipo por la Superliga. El partido del lunes frente a Huracán tiene sabor a final. En principio, porque el Globo es uno de los rivales más flojos de este campeonato y  en segundo lugar, por la necesidad de puntos que tiene Independiente para  no sufrir complicaciones a futuro con el descenso, aún hoy lejano.

Por otro lado, en caso de una victoria, Lucas Pusineri lograría la tranquilidad necesaria para poder trabajar con este equipo y encontrar un funcionamiento a la altura del club que representa. El plantel que recibió con tres jugadores menos que el primer partido que dirigió y sin refuerzos, hace que esta tarea sea difícil. Obviamente que para sacar conclusiones sobre el joven DT, habrá que esperar un contexto institucional acorde a la grandeza de Independiente y no este día a día inviable que vive hoy el club.

Por supuesto que hay cosas para criticarle al entrenador como la tardía reacción para los cambios. Cuesta entender como Domingo Blanco y Brian Romero con el espantoso nivel demostrado ayer, completaron casi la totalidad de minutos del partido. Por su parte, parece increíble la decisión del cuerpo técnico y dirigentes de haberse desprendido de Nicolas Domingo y Pablo Pérez que en este contexto serian irremplazables. Tal vez, sea el momento para que Chaco Martinez, Alan Velasco, Alan Soñora, Carlos Benavidez y Andrés Roa puedan sumar más minutos pensando en el equipo luego de junio.

El desahogo que trajo la clasificación de anoche es esperanzador tanto para hinchas, como para jugadores y cuerpo técnico. Los dirigentes deben tomar nota de los errores cometidos para evitar repetirlos a futuro. El cuerpo técnico y jugadores, continuar trabajando para sacar este difícil momento adelante. Creer que un día los problemas se habrán solucionado es tener esperanza. Y allá vamos, una vez más, porque “cuando el mundo no tiene respuestas o se vuelve incomprensible, yo sigo acá, insoportablemente vivo…”

Caperucita Roja

Como en un cuento de terror, el Lobo se comió a “Caperucita roja” por 1 a 0. Para el equipo de Lucas Pusineri, cualquier rival parece tener las orejas, los dientes y las garras más grandes porque a cada partido aparece más indefenso. El Tripero, aun debilitado y a pasos del descenso, pudo superar con pocos recursos a un Independiente desvalido.

El año pasado Ariel Holán en una conferencia de prensa afirmaba: “Tenemos que seguir dando pasos firmes, porque el Independiente que no queremos está a la vuelta de la esquina”. La profecía del profesor, se cumplió. La situación del club de nuestros amores es angustiante y el partido del sábado es una clara muestra del derrumbe.

El Lobo jugo mejor, tuvo las situaciones más claras y pudo haber ganado por más goles si no fuera por la mala definición de sus delanteros en varias oportunidades. Todo lo contrario paso con el Rojo, que no generó una situación de gol en noventa minutos.

El rendimiento colectivo del equipo es muy bajo, seguramente influenciado por la falta de compromiso de algunas individualidades. Juan Sánchez Miño y Cecilio Domínguez parecen no tener ganas de vestir la camiseta de Independiente. El primero hace rato que no está a la altura y en el último mercado de pases quiso irse a Estudiantes. Por su parte, el paraguayo parece influenciado por el murmullo constante de la gente y su apatía hace que parezca una locura haber gastado seis millones de dólares por su pase.

Por otra parte hay jugadores que demuestran no estar a la altura de vestir la camiseta del Rey de Copas. Por supuesto que este descalabro hace que cualquier rendimiento individual sea tomado con pinzas ya que es muy difícil sobresalir en este momento. Igualmente, Domingo Blanco, Lucas y Braian Romero parecen no estar a la altura del club que representan.

Pusineri, aun con crédito abierto por el desastre institucional que estamos atravesando, sigue sin darle herramientas al equipo. Por supuesto que es una víctima más de la realidad de nuestro club, pero duele ver el retroceso del equipo semana a semana y que algunos niveles individuales como los anteriormente citados, empeoren domingo a domingo.

Además, cuesta entender algunas decisiones, como los cambios tardíos puesto por puesto en todo momento con un esquema rígido cuando los partidos muchas veces piden lo contrario. Es necesario que el DT se logre abstraer del momento del club e intente hacer un lavado de cabeza de cara a lo que viene para evitar complicaciones a futuro.

El Independiente de la autodestrucción, atraviesa su cuarta crisis profunda en veinte años. La primera, en 2001 que se solucionó transitoriamente trayendo refuerzos de jerarquía que nos dieron un campeonato aunque la solución fue pasajera.  

La segunda, en 2008, cuando Gallego y Menotti armaron un equipo sin gran presupuesto acertando los refuerzos y formando un plantel que lucharía hasta el final los dos campeonatos jugados. La tercera en 2013, con el triste desenlace del descenso. Gracias a la actual dirigencia el club pudo levantarse y volver a ubicarse en los planos internacionales. Pero también por culpa de esta misma, hoy Independiente atraviesa su cuarta crisis en veinte años. Es necesario evitar que termine como la última. Es imprescindible y urgente tener un proyecto futbolístico integral.

Que la dirigencia se apoye en gente que realmente este a la altura en el manejo del fútbol profesional, antes que sea muy tarde. Quedan dos partidos por Superliga y mínimo once más por copa de la liga. Es momento de comenzar a sumar puntos para no sufrir a futuro. Dejemos de ser la Caperucita roja para volver al lugar que merecemos y citando nuevamente una bandera: “Háganse cargo, esto es Independiente”.

“Si el dólar seguía a $30, hoy no teníamos problemas”

Hector Maldonado se refirió al presente de Independiente, a la posible venta de jugadores y a los pedidos de Lucas Pusineri.

“Nosotros entramos en el club en el 2014 y el club estaba quebrado en el descenso. Se terminó la cancha, se reinauguraron los predios, como ahora las cosas no funcionan bien por la devaluación que hubo en el país, la gente trata de debilitar todo el trabajo que hicimos”, arrancó Yoyo en declaraciones a TyC Sports y luego añadió: “Si el dólar seguía a $30, hoy no teníamos problemas”.

El Secretario General también se refirió a la posible venta de Alan Franco: “Si viene una oferta como la que Independiente quiere, no va a haber problema. Pero la oferta de la MLS consideramos que es insuficiente”, y agregó: “Por Bustos (Fabricio) no hay nada y Benítez (Martín) en las condiciones que quiere Vasco Da Gama es imposible que se vaya”.

Para finalizar, Maldonado se unió a las palabras de Pablo Moyano sobre que el técnico no había pedido ningún jugador: “Pusineri (Lucas) prácticamente no nos pidió refuerzos”.

Que el camión no tape el bosque

Independiente desde hace rato perdió el rumbo. Desde la conducción del club, la falta de respuestas y de conocimiento de la realidad del club es preocupante. El presidente Hugo Moyano, quien ha dado una mano muy grande a nuestro club en el momento más difícil de su historia, habla de “cuatro gansos” cuando los periodistas le consultan sobre los insultos que se escucharon durante la noche de ayer en el  Libertadores de América, faltándole el respeto no solo al socio que ayer tuvo que soportar un equipo espantoso bajo una lluvia de película, sino a todos los hinchas del Rojo.

Si bien alguna vez una bandera quiso decir lo contrario, la gloria no es eterna. Ya quedó muy lejos la hazaña lograda en 2017 en el Maracaná y desde hace tiempo el rumbo de nuestro primer equipo es frustrante. Un club cíclico, que cada tres años vuelve a vivir las mismas situaciones. Dirigentes incompetentes, planteles que no están a la altura, pero esta vez la diferencia fue que esta comisión directiva tuvo la oportunidad de vender por 50 millones de dólares. ¿Dónde está esa plata? ¿Por qué después de haber vendido por semejante dineral tenemos que soportar, que pibes que no tienen más de 5 partidos en primera, tengan que poner la cara ante los insultos de la gente?

Las decisiones que se han tomado en estos años, tienen mucho más que ver con “el diario del lunes” que con una estrategia acorde de compras y ventas y con un proyecto futbolístico a la altura del club que representan el trinomio Hugo Moyano, su hijo Pablo y Héctor Maldonado.

Por otro lado, Lucas Pusineri más victima que culpable de este presente, tiene la posibilidad en estos tres partidos ante rivales accesibles (Gimnasia, Huracán , Central Córdoba), encontrar un equipo pensando en la Copa de la Superliga. Si bien el ciclo del DT, había iniciado con dos correctos partidos ante River y Boca, sumado a una goleada contra Central que ilusionaba, la derrota frente a Racing parece haber golpeado fuerte al equipo.

Contra Fortaleza ganó un partido que tranquilamente pudo haber perdido y ayer frente Arsenal cometió errores infantiles en varias ocasiones notándose un nerviosismo lógico en varios pibes que hacen sus primeras apariciones en primera y tienen que poner la cara en este momento difícil para el club.

Por cierto, hay cosas en las cuales debe trabajar el DT. En primer lugar, el rendimiento individual de varios jugadores es demasiado bajo. Sanchez Miño, Bustos, Campaña, Cecilio Domínguez, Alan Franco que han demostrado que pueden estar a la altura en otro momento, hoy ese nivel parece haber quedado en el olvido.

El gol sufrido ayer en la pelota parada no parece ser de un equipo trabajado o la idea de juego a la hora de atacar y defender parece aun sin estar definida. Es raro también que Soñora quien había tenido un buen primer tiempo contra Fortaleza ayer no haya jugado ni un minuto y que tarde 16 minutos en hacer el primer cambio en el segundo tiempo cuando el equipo lo pedía mucho antes. Queda mucho tiempo de gestión Moyano en el club, casi 2 años faltan para las próximas elecciones. Independiente debe cambiar el rumbo, los dirigentes deben escuchar a la gente y hacer una autocrítica de todo lo sucedido en el club. Ayudar a Pusineri a formar un equipo competitivo y a la altura de esta institución para poder salir adelante en este momento. Que el camión no tape el bosque…

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