A 32 de la séptima

Se cumplen exactamente 32 años desde que Independiente ganó su séptima Copa Libertadores tras igualar ante Gremio de Porto Alegre en la Doble Visera. Una cifra que, hasta la actualidad, sólo el Rojo logró alcanzar.

El 27 de julio de 1984, hace ya 32 años, todos los hinchas de Independiente y varios amantes del fútbol argentino se levantaban sabiendo que iba a ser un día especial. Muchos, seguramente, ni siquiera necesitaron despertarse. Independiente estaba a tan sólo un paso de conseguir un nuevo título. Pero no se trataba de cualquier copa, era su tan amada Libertadores de América.

Carlos Goyén; Néstor Clausen, Hugo Villaverde, Enzo Trossero y Carlos Enrique; Ricardo Giusti, Claudio Marangoni, Jorge Burruchaga y Ricardo Bochini; Sergio Bufarini y Alejandro Barberón, fueron los once jugadores dirigidos por el eterno José Omar Pastoriza que se pusieron la roja y salieron al campo de juego.

Esa misma camiseta ya había ganado la máxima copa de América en seis oportunidades. Pero aún faltaba más. En frente se encontraba el duro Gremio de Porto Alegre. El Rojo había ganado el encuentro de ida por 1 a 0 con gol de Burruchaga, recordado como “el partido perfecto” por la excelente actuación del conjunto argentino que se retiró aplaudido por el público brasilero.

“Independiente nos pasó por arriba”, había admitido Hugo De León, zaguero del Gremio. Incluso, el diario local “Zero Hora” había sido contundente en su principal tapa: “Independiente dio una cátedra de fútbol”.

Ahora, ambos se volvían a ver las caras en la mística Doble Visera. Y si bien en esta oportunidad el Rey de Copas no supo sacar ventaja en el marcador, el empate sin goles lo coronó nuevamente campeón de la Copa Libertadores de América, siendo la séptima consagración de este título. Y 32 años después, sigue manteniendo el máximo ganador.

Gracias, campeones! Ya llegará la octava…

 

Partido completo

 

Resumen primer final y final de la segunda

 

Relato del gol del Burru por Víctor Hugo

 

“Es una buena oportunidad para demostrar”

El entrenador de Independiente, Mauricio Pellegrino, comentó cómo se está preparando el plantel para el difícil encuentro del próximo jueves frente a Santa Fe por la vuelta de los Cuartos de Final de la Copa Sudamericana.

“Estamos preparándonos para un partido muy importante, con la ilusión de viajar y hacer un buen encuentro para tener posibilidad. Tenemos que tener un buen rendimiento para mejorar las chances de pasar”, comenzó hablando el entrenador Mauricio Pellegrino para el programa “Libero” de TyC Sports.

A pocos días del encuentro de vuelta ante Independiente de Santa F, el “Cebolla”, Cristian Rodríguez, quien estuvo ausente por lesión en la ida, tendrá posibilidad de ser tenido en cuenta nuevamente. En relación a su posible retorno como titular, Pellegrino comentó: “Entrenó hoy por primera vez desde su lesión e hizo casi todo el entrenamiento. Está bastante bien, pero vamos a ver de acá al partido. Todavía no lo tengo decidido, aún queda un entrenamiento allá”.

En relación al arquero Diego Rodríguez, quien ejecutó el penal atajado por el portero rival y responsable del gol del 1 a 0, deslizó: “Si él sigue con confianza, seguirá siendo quien patee los penales. Es el primero que erra. Siempre el que va a patear es alguien con responsabilidad. Uno se queda sólo con la culpa del ejecutor pero también hubo mérito del arquero. Los que toman la responsabilidad de patear tienen la posibilidad de equivocarse”.

“Yo estuve en Bogotá y no sentí la altura. Sí lo noté con el control de la pelota. Va mucho más rápido, en ese sentido me costó adaptarme”, esbozó en relación a la ciudad en donde jugará el próximo jueves y agregó: “Me preocupa más el lado futbolístico. Es una buena oportunidad demostrar que podemos jugar bien y en caso de pasar será un gran empuje para nosotros”.

En las elecciones llevadas a cabo ayer en el país hubo diferentes “boletas” con la foto del director técnico de Independiente en forma de parodia. Respecto esta situación, entre risas, contó: “Un amigo me mandó la imagen, me causó mucha gracia. Igualmente creo que en el fútbol todo, incluso el afecto, es momentáneo. Uno sale campeón y te aman… por un día. El martes ya están hablando del próximo. Pero todos los que trabajamos necesitamos sentir afecto, sentirnos reconocidos y es muy bueno”.

Consultado por el anterior técnico, Jorge Almirón, y el trabajo que había realizado con el plantel superior, explicó que desde su primer día en el Club dijo querer “mantener las cosas buenas que había hecho”. “Por suerte venía haciendo buenos partidos. En el ciclo anterior merecieron haber tenido muchos más puntos que los que tuvieron. Hubo una secuencia de muchos empates o partidos perdidos sobre la hora. Tratamos de inculcarle a nuestra idea no perder las cosas buenas hechas. Pero también hay jugadores que te cambian la fisonomía. Jugamos casi todos los partidos sin Mancuello, que ahora se está insertando. Mismo perdimos a Albertengo. El ´Cebolla´ está hace poco, Pisano que venía jugando muchos partidos ahora no tanto… Tenemos que tener la capacidad de dar justo en la tecla y ver qué jugadores asociar”.

“Mancuello se está recuperando. Si uno mira hacia atrás todos sabemos que el mejor jugador había sido Mancuello antes de que llegáramos. Hizo 11 goles siendo volante. Si uno mira los fichajes del ciclo de Almirón, uno de los mejores fue el ´Torito´ Rodríguez y tampoco jugó. Son dos piezas fundamentales pero por suerte Ortíz fue de menor a mayor y Méndez fue figura. Tenemos gente recuperándose y un plantel muy amplio”, dijo en relación a sus dirigidos.

Ante la consulta sobre con cuál entrenador se ve reflejado en su trabajo, respondió: “Yo de los que más cosas tengo es de Rafa Benítez. Fue con quien más trabajé y lo conocí. Me considero más de concepto que táctico. Quiero que el equipo a nivel defensivo sea corto, que juegue a ganar donde sea, que sea zonal… matices que quiero imponer y un equipo que tenga claras sus ideas defensivas y ofensivas”.

“Practicamos mucho los movimientos y rotaciones en ataque. No salen seguido pero al jugador le va quedando el concepto. Creo que es primordial el juego posicional, ocupar bien el espacio. Nosotros nos criamos con conceptos tales como que quien juega bien debe hacerlo de forma libre o el famoso ´vayan todos para adelante´, cosas que traemos de la cuna. Yo les insisto a los jugadores que prefiero hacer jugadas de calidad y no cantidad. A veces con hacer dos de calidad, se define un partido”, esbozó.

Por último reiteró que el objetivo principal del equipo es entrar a la Copa Libertadores y respecto la posibilidad de jugar la “Liguilla” ante Racing, opinó: “Nosotros tenemos que ganarles a quienes sean. Contra Racing sería muy lindo, siempre es especial pero nosotros tenemos que pensar en clasificar jugando contra quien toque”.

Pito catalán

Fue precisamente el 11 de agosto de 1928, Independiente fue protagonista, una vez más, de un acontecimiento que será recordado por siempre: goleo, en Avellaneda, nada menos que al Barcelona, por 4 a 1.

Hoy suena absolutamente descabellado o utópico imaginar, sin importar en qué contexto pudiera ocurrir, golear a un equipo como al Barcelona. Un milagro de pocos el simplemente poder superarlo. En ese entonces el conjunto español había obtenido la Copa del Rey y más tarde conseguiría salir campeón de la liga.

Con ese preámbulo, el elenco catalán había llegado de gira a Argentina y el encuentro amistoso se disputaría en Avellanada. Un partido que recaudó $19.423 y que fue dirigido por el español Agustín Vilalta.

El poderoso Barcelona llegaba con su arquero Ricardo Zamora, apodado “El Divino”, figura sobresaliente de aquel equipo, considerado de los primeros “Cracks” que tuvo el fútbol español. Por el lado de Independiente, el legendario Manuel “Seoane”, apodado “Chancha”, goleador histórico de la época del amateurismo, brillaba en la delantera.

De esta manera, el conjunto completo que salió a la cancha a hacer historia frente al Barça fue: Néstor Sangiovanni; Carlos Debuglio y Ernesto Chiarella; Ernesto Bartolomedi, Guillermo Ronzoni y Luis Martínez; Zoilo Canaveri, Alberto Lalín, Luis Ravaschino, Manuel Seoane y Raimundo Orsi.

En el lado visitante, el once inicial formó con: Ramón Llorens; Emilio Walter y Enrique Mas; José Castillo Garcia, Joaquín Roig y Domingo Carulla; Vicente Piera Penella, José Sastre Parsiva, Juan Errazquìn Tumbas, José Samitier Vilalta y Manuel Parera Penella.

El primer gol llegó a los 10 minutos de juego en los pies de Canaveri. Más tarde, Seoane se encargó de poner el segundo a los 29 del primer tiempo. Antes de irse al descanso, el mismo goleador se encargó de poner el 3 a 0 para la fiesta roja en Avellaneda. En el complemento fue Orsi quien puso el 4 a 0 y finalmente Regueiro descontó a los 22 para el 4 a 1 final.

No fue sólo el abultado resultado y ante un rival elite que éste encuentro merece ser recordado, sino que es considerado como uno de los mejores partidos jugados por Independiente en toda su historia. Los mismos españoles se retiraron admirados por el juego efectivo y vistoso del Rey de Copas.

Vale recordar que también fue la primera y única vez en la vida del Rojo, en el que los jugadores se dieron el lujo de jugar con el escudo nacional en la casaca.

En busca de rebeldía

Que un 4-4-2, pero en realidad, quizás, un 4-2-2-2. Que el toque por lo bajo con rotaciones pero arriba cuando no hay que arriesgar. Que el rival se mete atrás, entonces hay menos espacio y es aún peor. Que debe jugar con extremos y no con internos. Que…

El fútbol, como todo en la historia, se transforma, progresa y evoluciona. Hablar de tácticas, estrategias, ideas y combinaciones desde una pizarra mágica -algo poco común en otras épocas- se hizo una costumbre que disfraza momentáneamente a cualquier hincha en director técnico.

No deja de ser verdad: hoy los partidos también se ganan desde “afuera de la cancha”. Los encuentros comienzan a jugarse a lo largo de la semana, desde el último pitido del árbitro sentenciando un resultado más hasta el comienzo de la próxima disputa. Desde cómo posicionar los once players -cual tablero de ajedrez- hasta estudiar meticulosamente el juego del rival.

Independiente -por no decir Almirón- tiene en claro sus pretensiones, el estilo de juego y las tácticas que pretende manifestar en cada una de sus actuaciones. A veces, contra ciertos rivales, funciona de principio a fin (véase Arsenal) y, en otras, como ayer, no alcanza.

Ahora, lejos de hablar sobre cómo el DT encaró el encuentro, hay algo en Independiente que hay que solucionar urgentemente: el sentido común. Algunos lo llaman “hambre”, otros “sangre”o “huevos”. Sin importar qué nombre atribuirle, forma parte de una rebeldía que hoy no aparece. La misma rebeldía que se necesita para ser campeón.

Ayer, como ya ocurrió en otros partidos de la misma índole, llegó un momento del encuentro en el que la idea planteada desde un comienzo se fue diluyendo lentamente hasta desaparecer casi en su totalidad. Ese momento en el que los sucesivos toques, rotaciones y la “linda” idea de querer entrar al arco con pelota en los pies moría al término del tercer pase. Sin embargo, ante tan alevosa realidad, igualando contra uno de los peores equipos del campeonato de local, Independiente continuó intentando lo que -lógicamente- no iba a dar resultados a menos que dependiera de un golpe de suerte.

Será tarea de Almirón encontrar una solución cuando su ambiciosa -no mala- idea de juego no da resultados. No obstante, a falta de 15 minutos de terminar un partido en el que casi no se crearon situaciones en toda la segunda mitad y obligado a ganar, es donde la desobediencia o sentimiento de revolución pide a gritos regresar para poder cambiar lo que siempre termina siendo un destino obvio.

Son momentos en los que ya no importa qué griten de afuera. Que ya debe dejar de ser obligación hacer 35 pases por lo bajo para pasar la línea de cal. Donde hay que animarse al cambio. Y lo primero para ello es encarar, ganar el uno contra uno, pegarle, meter, tirar centros y, por sobre todo, animarse al error con las cosas más básicas del fútbol que hoy parecen haber sido olvidadas. 

Llega a ser desesperante cuando, a falta de pocos minutos de perder dos puntos, los jugadores no aprovechan tener el espacio más que necesario para probar de afuera por querer insistir con un pase infiltrado al área chica que termina, como toda la noche, interrumpido. Mismo que no caiga un sólo centro como la gente a los delanteros de área para ver si existe otra manera de entrar que resulte más efectiva.

Como si fuera poco, en más de una situación el “Ruso” Rodríguez quiso sacar rápido para aprovechar un contragolpe y, en vez de encontrarse con jugadores rebeldes y hambrientos de querer ganar como sea a tan poco del final, los cuatro defensores más el volante Diego Rodríguez estuvieron parados en la línea defensiva.

La “desesperación” generalmente remite a un concepto negativo. Sin embargo, a veces, es necesaria. A Independiente, quizás entre otras cosas, le está faltando un poco de desesperación cuando se encuentra con situaciones como las vividas ayer.

El Rojo muere con una idea. No se permite más allá de la misma. No se deja llevar por una faltante desesperación ni por sentido común. Alguien sabio alguna vez dijo: “si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Faltan variantes tácticas

Los 16 toques previos al excelente remate del capitán, Mancuello, para el primer gol ante Quilmes ejemplifica -al igual que todo el primer tiempo- las intenciones de Jorge Almirón al mando de su equipo: sucesivas rotaciones, toques por lo bajo, dinámica y un equipo bien compacto en todos sus sectores.

La primera media hora del encuentro frente a Belgrano no desentonó en absoluto respecto la idea original del DT. La pelota viajó de pies en pies mientras los players se movían para ofrecerse como alternativa constante. La velocidad en los pases -que lo tenían al mediocampista Rodríguez como principal testigo- hacían de Independiente un equipo dominante en el juego, veloz y con alternativas.

No obstante, parece una obviedad decir que en el fútbol, a la larga, gana quien más la mete; y no es característica del elenco de Almirón ser goleador. Cuando un equipo busca constantemente marcar y no lo consigue -o al menos no en comparación con las posibilidades creadas- pone en riesgo la efectividad del equipo rival. Y como ya ocurrió ante Quilmes con el tiro libre de Gómez, sucedió también el sábado: una jugada aislada, independiente del desarrollo de juego, terminó en la red del Ruso Rodríguez.

Con un resultado “imprevisto” y contraproducente, los minutos van matando de a poco la idea planteada en un comienzo. La paciencia, arma fundamental y necesaria para continuar con dicho estilo, comienza a esfumarse. La desesperación baja del Libertadores de América y los que antes eran toques sucesivos con un fin claro de por medio se transforman en pelotas interceptadas y pases intrascendentes. El rival empieza a tener más contacto con el balón -a veces ni siquiera es necesario- y a hacer que su juego pase a ser el dominante -lo que en muchas oportunidades es aprovechar los errores de Independiente-.

Es ese el momento en el que hay dos opciones: continuar intentando imponer la idea original obligando al rival a adaptarse a la propia o cambiarla para lastimar de una manera más productiva.

Independiente aún no consigue ninguna de ambas. Trata de continuar siendo protagonista absoluto de la posesión de la pelota sin lograrlo. Asimismo, recién cuando el final parece inminente, pasa de soltar por completo aquel juego colectivo que tanto busca para pasar a depender de individualidades. Individualidades que, de no ser por Mancuello, no aparecen.

Almirón no debe abandonar el propósito que tiene con sus dirigidos. Incluso es sabido que cuando lo emplea bien, al hincha le gusta. Al fin y al cabo, no hay nada que haga más feliz a un hincha de Independiente que jugar “lindo” y encima ganar. Pero, de no poder hacerlo de esa manera es el rendimiento individual el que debe florecer para ser una variante no menos importante. Cuando apenas se puede pisar el área, hay que abandonar momentáneamente la intención de querer entrar al arco con la pelota dominada y buscar desde una idea más práctica.

El entrenador se mostró conforme con los jugadores que le trajeron y dice tener variantes en los apellidos a la hora de definir el once inicial. Ahora resta que logre encontrar una variante en la táctica cuando sus dirigidos comienzan a mostrarse impotentes al momento de abandonar la idea que en la práctica, a veces, no dura más de media hora.

"Estoy contento"

En diálogo con Fox Sports Radio del Plata, el director técnico Jorge Almirón habló sobre el presente de Independiente y, en relación a los refuerzos que llegaron al plantel, se mostró satisfecho: “La verdad que contento por el esfuerzo que hizo la directiva. Confío mucho en los jugadores que están llegando al equipo. Lo que hicieron hasta ahora estuvo bastante bien y los noto entusiasmados. Estamos trabajando muy fuerte y hay un compromiso”.

Para muchos, Independiente es uno de los equipos argentinos que mejor se está reforzando. Para el entrenador, no forma parte de una presión extra: “Estoy contento porque considero que son buenos jugadores, quizás no grandes figuras pero confío en ellos. A (Diego) Rodríguez y (Claudio) Aquino los conozco. No son grandes figuras pero yo los pedí. A (Lucas) Albertengo lo conocemos y es un gran jugador, hay que darle tiempo. De lo poco que lo conozco se nota que es un gran profesional”.

“Creo que el equipo es el que debe ser figura. Siempre es importante contar con jugadores que tengan nombre propio. Por algo son figuras. Siempre se destacan los buenos jugadores y los buenos equipos. Nosotros apuntamos a eso. Si tenemos un buen equipo seguramente se destaquen jugadores como lo hizo Mancuello el año pasado”, agregó.

Siguiendo en relación al volante y los rumores que indican una posible salida del Club, comentó: “Después del campeonato que tuvo seguro va a tener ofertas. Si se da, de alguna manera, también estaría contento por él. Pero la verdad es que para mí el mejor refuerzo sería que Mancuello se quedara”.

Respecto las voces que indican un supuesto ofrecimiento de Carlos Carbonero a la institución de Avellaneda, opinó: “Me gusta. Juega bien. En algún momento lo nombraron pero me dijeron que no era una posibilidad”. Asimismo, en relación a Agustín Allione, comentó que si bien es de su agrado ve “difícil” que la operación llegue a buen puerto por su presente en Brasil.

Uno de los temas más fuertes de los últimos días fue lo sucedido con Daniel Montenegro. El “10” quedó marginado del plantel por su propia decisión y causó fuerte revuelo en el mundo del Rojo. “Son decisiones difíciles de tomar. Desde que llegué sabía que iba a ser cuestionado pero el equipo aún así hizo 33 puntos. Es un grande y siempre uno es demandado día a día, lo acepto. Tengo las condiciones claras. El tiempo dirá, pero estoy convencido de lo que hago y tengo el apoyo de los directivos. No soy dueño del Club, es algo pensado y hablado”.

Aún así, no se mostró conforme por cómo el “Rolfi” se enteró que dejaba de ser tenido en cuenta: “No me gustó la manera. No fue el tiempo ni el modo, yo quedé un poco expuesto. Estaba de vacaciones y de un momento al otro se enteraron y salió en los diarios. No hubo tiempo para charlarlo personalmente como hubiera querido. No fue cómodo para nadie”.

“Que Racing haya salido campeón suma un poco de presión porque al hincha le dolió. Pero estamos preparándonos para pelear el campeonato. Espero contra River poder tener un equipo que se acerque a lo que pretendemos”, deslizó y, por último, agregó: “Aprendí mucho. Hicimos muchos goles pero también nos hicieron muchos. Tenemos que encontrar el punto medio para consolidarnos”.

"Tenemos que ser más eficaces"

El delantero Claudio Riaño habló luego de la victoria y opinó que el equipo debe aprovechar más las ocasiones a favor, aunque siente que solidificaron lo defensivo.

“Fue un partido muy completo, no nos conformamos y pudimos conseguir lo merecido”, esbozó Riaño luego del triunfo y continuó: “Mejoramos el aspecto defensivo pero tenemos que aprovechar más las situaciones de gol”.

“Estamos teniendo buenas semanas de entrenamiento y se ven reflejadas en los partidos. Quedan sies fechas y vamos a luchar hasta el final”, apuntó el ex Boca.

Para finalizar, opinó sobre el presente de su compañero Federico Mancuello: “Es nuestro mejor jugador. Es muy importante, ojalá siga en este nivel”.

"Lo más importante es la victoria"

Federico Mancuello se mostró feliz por la victoria y comentó que, más allá dell gol olímpico, lo importante fue haberse llevado los tres puntos.

“Me pone muy contento haber sido la figura para la gente. Soy hincha del Club y quiero dedicarle este triunfo a mi familia y mis compañeros que hicieron un gran esfuerzo”, deslizó el capitán del elenco rojo una vez finalizada la holgada victoria por 3 a 1 ante el conjunto de Victoria.

“Sabíamos que Tigre estaba haciendo un buen trabajo desde la llegada de Alfaro. Sabemos cómo trabaja pero lo tomamos con altura y estamos muy contentos”, resaltó.

Por último, habló del gol olímpico: “Es importante que haya salido, estoy muy contento, pero más importante es la victoria del equipo”.

“Gracias a Dios llegó el día”

Martín Lucero, autor de dos tantos para el festejo ante Tigre, habló luego del encuentro y mostró su felicidad por haberse encariñado nuevamente con el gol.

Prometedor había sido el debut de Lucero -goleador en el ascenso conseguido con Defensa y Justicia- en el Libertadores de América con la casaca de Independiente. Sin embargo, el gol convertido aquella tarde no volvió a repetirse hasta la disputa de hoy ante Tigre.

“Gracias a Dios llegó el día”, explicó con un enorme rastro de alegría el “Gato” una vez finalizado el gran triunfo del equipo y detalló: “Lo estaba buscando hacía rato. No estaba teniendo ocasiones pero por suerte esta vez se me dieron y las pude aprovechar. Pero me pone contento el triunfo del equipo”.

Antes de volver al vestuario, el goleador del partido explicó por qué se frenó en el último mano a mano ante el arquero García: “Me acalambré, nada más. Ya me venía tirando y justo fue un pique largo, por eso me frené”.

"Estamos para ilusionarnos"

Lucas Villalba, luego del encuentro, comentó que el equipo “está para ilusionarse” y que van a ir a dar pelea al Monumental cuando enfrenten a River.

“Teníamos que ganar como sea para llegar al encuentro frente a River con posibilidades de quedar primeros. Gracias a Dios pudimos ganar y quedarnos con los tres puntos”, deslizó el lateral izquierdo, Lucas Villalba, quien también admitió que irán a “dar pelea al Monumental”.

“En estos últimos partidos se nos complicó mucho, como contra Banfield, pero el segundo tiempo fue mejor gracias a los cambios que sirvieron de mucho”, opinó.

En relación a los errores defensivos, declaró que son cosas que deben trabajar: “El achique no nos está saliendo bien y tenemos que mejorarlo. Si logramos mejorar esos errores vamos a ir mucho mejor”.

“Contra River va a ser un partido lindo porque los dos pretendemos el mismo estilo de juego. Va a haber mucho espacio”, opinó en relación al próximo rival.

Para finalizar, le dejó un mensaje a los hinchas: “Estamos para ilusionarnos. Somos de los equipos más grandes del país y queremos llevar a Independiente a lo más alto”.

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