La vida es buena

Pasados los últimos partidos, la sensación que queda parece ser la de que a este Independiente le gusta jugar con fuego, pero no aprender. Siguiendo la línea de pensamiento del técnico, quien cuando arribó expresó que su prioridad era ingresar a la Libertadores y posicionarse entre los mejores del campeonato, el trabajo estaría cumplido. Sin embargo, el equipo fue cerrándose las puertas una por una, y dejó apenas entreabierta la más difícil: la de la liguilla.

Hace dos meses, Independiente contaba con la posibilidad de ingresar a la Copa Libertadores si salía campeón de la Copa Argentina; si terminaba entre los primeros dos puestos del campeonato local; si se convertía en el equipo argentino que más lejos llegara en la Copa Sudamericana (descontando a River, campeón vigente), o si ingresaba a la liguilla junto con tres equipos más para disputarse a muerte una plaza.

Está claro que a la Libertadores entran los mejores equipos de América. Si merece ingresar o no es otra cuestión. Quien se base en que el fútbol es un deporte de merecimientos, está completamente equivocado. La pregunta, entonces, es: habiendo dejado pasar tantas chances, ¿es Independiente uno de ellos?

Por lo menos a mí entender, no. Porque para soñar con hacerte de una competición de primer nivel, hay cuestiones que debes atender y recursos que no pueden faltar. Para ganar una copa, cualquiera sea ella, necesitás recambios gravitantes que respondan cuando los titulares no, un arquero de primer nivel y, por sobre todo, mentalidad ganadora. E Independiente, hoy por hoy, está lejos de tener esto.

Independiente pena las consecuencias de años de trabajo perdidos en la cantera de Villa Domínico. Sus suplentes son los de una camada que egresó del colegio sin aprobar todos los exámenes. Hay jugadores que tuvieron sobradas muestras para demostrar que están a la altura del club, pero aún así no pudieron con ello. Y mejor ni te fijes en quienes vuelven de los préstamos a fin de año si no querés amargarte la semana. Tuve la posibilidad de ver cómo se trabaja en el club hoy en día y, al menos, parece que las cosas cambiaron. El tiempo hablará.

La mentalidad ganadora se pone a prueba en las instancias decisivas. Todo muy lindo cuando hay que hacerle cuatro a Crucero, tres a River, tres a Racing, etcétera. Pero si no ponés lo que hay que poner cuando se trata de matar o morir, no sirve de nada todo lo anterior. Y esto es netamente un punto negro -o un lunar, en homenaje a Jorge- para el DT. Independiente no puede salir nunca a la cancha como lo hizo en Colombia, y menos si se trata de una serie en desventaja. Ojalá Pellegrino se dé cuenta de esto, si es que la vida nos quiere adentro de la Libertadores.

Lo del arquero es insostenible. Hasta diría que un ciclo cumplido. Muchas gracias por todo lo hecho en la B, y hasta luego. El Milito bueno aduce que el escudo va por delante de todo; parecería que a Rodríguez hay que darle un baño de humildad. Y ahora que está de moda hablar de los ’90, de paso, que vuelva Faryd Mondragón.

Nos falta. Evidentemente nos queda mucho tramo por recorrer antes de poder consagrarnos. Soy de los que siempre creyó que la balsa era en realidad un crucero, porque eso aparentó cuando era por los porotos. Independiente cierra otro año más sin un título, el quinto consecutivo, algo inadmisible por donde se lo mire para la historia del club, y acaba de dejar ir un tren que no pasa muchas veces. Esta copa era sumamente accesible. Y la vida, sin embargo, es buena y nos deja abierta una puertita más, chiquita, como para morder vidrio de nuevo o para soñar a lo grande. No se la cierren solos.

Toro en su lugar

A pesar de la noche negra que vivió Independiente en el Minella ante Aldosivi, el equipo de Pellegrino se lleva una de cal, porque Diego Rodríguez Berrini volvió a ser titular luego de casi 7 meses de inactividad.

“El Torito” había sufrido la fractura de peroné el 11 de abril en la cancha de San Lorenzo, en una disputa de pelota desafortunada con Tito Villalba, quien se apoyó sobre él y le provocó la lesión. Paradójicamente, el de San Lorenzo marcaría después el único tanto del partido.

Rodríguez, quien ya había integrado el banco de suplentes en el partido de vuelta ante Independiente Santa Fe, disputó 60 minutos como titular, obtuvo su quinta amarilla (con lo cual se pierde el partido ante Vélez) y luego fue reemplazado por su compatriota Diego Vera. Y si bien mostró un nivel más bajo al cual acostumbró al hincha, significa una blanca entre tantas grises para Independiente.

"Con Racing por la liguilla"

Luego de la eliminación de la Copa Sudamericana a manos de Independiente Santa Fe, el vicepresidente de Independiente de Avellaneda, Noray Nakis, dialogó con los colegas de Emoción Roja y sentenció: “La serie se dio para ganar hasta el penal errado. Ahí sufrimos el efecto. Estoy convencido que el equipo dio todo, pero lamentablemente no se clasificó”.

 
“La gente puede decir lo que quiera, pero el Ruso es un gran arquero, aunque los errores se pagan caro” admitió Noray, defendiendo al Ruso Rodríguez, uno de los principales responsables en la serie. Y agregó: “Muchos enemigos lo critican, pero es un gran profesional”.
 
Sobre la posibilidad de ingresas a la Copa Libertadores, el vicepresidente remarcó que la puerta aún está abierta: “Falta la liguilla, y pienso en un partido con Racing para clasificar”. 
 
Por último, manifestó su disgusto con que Cristian Rodríguez represente al seleccionado uruguayo: “Independiente no puede no prestar al Cebolla a la Selección, pero también depende del jugador”.

Pitó duro

Uno de los personajes principales del partido fue el venezolano José Argote, quien se llevó varias miradas de ambos bancos. En un partido caliente, permitió el roce e hizo la vista gorda en varias oportunidades que favorecieron a los locales, aunque luego, en el segundo tiempo, anuló un gol lícito para los dueños de casa.

En referencia a esto, Mauricio Pellegrino expresó: “Creo que los minutos que descontó el árbitro fue un detalle. Me preocupó el manejo que tuvo con el juego brusco, cómo cortaba el partido para un lado o para el otro”, y agregó: ” Cuando uno juega afuera, además de jugar contra once, juega contra muchas adversidades. El árbitro no afectó en el resultado, pero sí en el desarrollo del juego”.

El técnico de Independiente, quien debió irse expulsado por agredir al cuarto árbitro, aclaró, además, una situación un tanto confusa que ocurrió entre Argote y Noray Nakis una vez finalizado el encuentro: “Las cosas que pasaron después del partido son detalles. Nadie lo increpó al árbitro, sólo el vicepresidente pidió hablar con él y lo acompañó hasta el vestuario”. 

De cuartos

Tras el empate y eliminación ante Independiente Santa Fe, quedó expuesto que, si hay una instancia que a Independiente le cuesta superar, esa es la de los cuartos de final.

En sus cinco participaciones en la Copa Sudamericana, solo en una pudo avanzar y fue en la del 2010, competición en la cual se consagró campeón, de la mano del Turco Mohamed.

La anterior fue en la edición del 2012, cuando Independiente enfrentó a la Universidad Católica, primero en Avellaneda y luego en Chile. La ida terminó en empate 2-2, con goles de Tula y Villafañez para el local, y Andía y Castillo para la visita. La vuelta fue 2-1 para los trasandinos, con un doblete de Ríos, mientras que Jonathan Santana puso el descuento para Independiente. En la de 2011, donde defendía el título, fue eliminado en octavos de final por la Liga de Quito.

De ésta manera, Independiente perdió la posibilidad de entrar a la Copa Libertadores como el argentino mejor clasificado en la Sudamericana, y le cedió ese lugar a Huracán, quien en la próxima fase se verá cara a cara con River. Adiós ilusión…

Por la épica

Tal vez este no sea, simplemente, un partido más, de esos que ganás, te alegrás por el buen juego y seguís en el ruedo. Tal vez no sea un mimo más al autoestima del grupo. Yo creo que éste tiene las ínfulas necesarias para sumarse a esos relatos que el nono, regocijo mediante, me contaba cuando era pibe, de aquel Independiente que fascinó al mundo entero con sus grandes hazañas. Te digo más: creo que si esto se revierte, la copa es nuestra. Tratame de mufa o de lo que se te ocurra. Tengo fe en éste equipo y le veo pasta de campeón, más allá de estar escribiendo esto después de haber perdido el partido más pelotudo del mundo.

Un tropezón lo puede tener cualquiera, y parece que Independiente, justo, lo tiene en las instancias decisivas: le pasó en la Copa Argentina contra Lanús; sufrió más de la cuenta con Arsenal, y debió esperar hasta el minuto 185 para pasar el mal trago ante un Olimpia que hizo agua en toda la serie. Su fantasma es la definición y el miedo a quedar afuera.

El puesto del arquero es, quizás, el más ingrato. Podés acertar muchas y salvar otras tantas que la gente apenas se acordará, pero no te vayas a equivocar una vez porque quedás en el libro negro. No estoy ni cerca de querer defender a Rodríguez; no me interesa meterme en ese debate mediocre entre pros y antis. El partido del otro día era ganable e Independiente, por una serie de errores, ahora debe recurrir a la mística que los ancestros imprimieron sobre el cemento de la vieja y entrañable Doble Visera.

Ni antes era el Real Madrid, ni hoy es Crucero del Norte. Insisto con que este equipo tiene pasta porque encontró una base de laburo con gente que sabe lo que hace, como lo son Pellegrino, Xavi Tamarit y el profe Macaya. Se nota en la cancha que los movimientos son estructurados, con un fin en común, organizados para defender y dinámicos para atacar. Pero acá necesitará más que eso.

Hay tres factores que nieblan la continuidad: el resultado adverso, el estadio a 2600 metros de altura y el rival. A diferencia de Olimpia, un grupo sistemático que juega y que tiene un técnico como Pelusso, con las credenciales de haber sido campeón con diferentes equipos.

Para colmo, parece que la CONMEBOL está soltando la guillotina. Si las tres fechas a Méndez te parecían una exageración, ahora te suspenden a los hinchas visitantes durante dos jornadas por haber encendido bengalas en Paraguay, para que los once que se metan en “El Campín” estén solitos y solos contra los 48.600 colombianos enardecidos por ver correr sangre argentina.

Estos condimentos que al hincha le quitan el sueño, tienen que funcionar de manera inversa en el jugador dentro de la cancha: mientras más aspectos haya en contra, más épica será la victoria que le dé el pase a semifinales a Independiente. Y no hablo de “posible victoria”, sino de victoria, porque esta serie es completamente reversible. Ese miedo a definir que se expuso en el partido de ida ya tiene que estar dilucidado y debe desaparecer cuanto antes, porque en este lado de Avellaneda no encaja. Tiralo enfrente, que a ellos les sienta mejor.

Por primera vez desde que tengo memoria, confío a ciegas en Independiente. No creo que lo construído hasta acá haya sido casualidad. Sobre todo porque este equipo demostró, en diversas chances, que tiene carácter y entrega. A ésto sumale que vuelve el Cebolla, el toque de la varita. ¿Qué querés que te diga? Podrán decir que estamos muertos, que el partido de ida costó carísimo, poner al arquero como único responsable en la tapa de los diarios, y la mar en coche. Pero hasta no estar a diez metros bajo tierra, no voy a creer otra cosa.

Van a ser once los hombres que el jueves salgan a escribir la historia. Pasar a formar parte de ella o no, queda en sus manos.

La primera vez

La victora de Independiente Santa Fe ante Independiente de Avellaneda significó cortar una racha de 36 años sin triunfos para los colombianos en suelo argentino. En ese lapso, disputaron 8 partidos en nuestro territorio, de los cuales todos habían concluido en derrotas.

Pero hay más: también es la primera vez que Independiente cae derrotado ante un equipo extranjero desde la creación del Estadio Libertadores de América, y la primera derrota para Pellegrino en Avellaneda como director técnico del club.

Las efemérides debutantes no se cortan ahí, ya que, también, el penal ejecturado por Diego Rodríguez es el primero que erra desde que se vistió de ejecutor en aquel partido ante Banfield, el cual terminó en empate 3-3 durante el campeonato de la B Nacional.

Sin dudas fue un partido histórico, tal y como adujo el técnico del rival, Pelusso. Pero de este lado está Independiente, el Rey de Copas, que de escribir historias sabe, y mucho…

Vera: el 9 funcional

Otro espectacular partido de Independiente para la vitrina, que de a poco se pone gorda de triunfos y exige condecorar el momento con un título. El equipo está dejando en claro semana tras semana que esto no es simplemente un buen momento, sino el producto del trabajo y respeto hacia una identidad de juego. El eje de la delantera gira porque el del medio se mueve, y el del medio se mueve porque el de la defensa gira. Un sistema armado de abajo hacia arriba, con poca exposición al riesgo y una bajada de línea fuerte para que la pelota se juegue segura. Los defensores defienden, los medios marcan y asisten, y los delanteros la meten. Y, por supuesto, todo ese armado debe concluir en alguien que entienda su cometido, porque si la pelota no entra, todo habrá sido en vano.

Si bien cuesta hablar de alguien en particular, porque Independiente adquirió una predominancia de la colectividad como hace rato no se veía, también se hace difícil no centrar un análisis en el hombre más funcional del planteo. El delantero envidiable por cualquier club en cualquier sistema. Porque entiende todo, y su calidad exacerba el entusiasmo en el hincha.

Diego Vera es un delantero camaleónico, multifacético. Es el mejor caso del jugador al que hay que mirarlo en la cancha para entender su juego. Sabe maniobrar con el arco de frente y a sus alrededores. Lejos del estereotipo del nueve goleador y ambicioso, convierte y hace convertir. Si la jugada pide el pase, lo da; si el partido requiere bajar hasta la mitad de la cancha a aguantar la pelota como en el potrero, para que los volantes se proyecten, lo hace. Su movilidad y su constante búsqueda por infiltrarse en los recovecos de la última línea lo hacen insoportable para cualquier marcador de turno. Siempre le encuentra la vuelta, y termina ganando en el uno a uno. Transforma lo difícil en simple y juega siempre con una sonrisa, como divirtiéndose y disfrutando de tener el privilegio de vestir la roja.

En el fútbol argentino le tocó hacer dupla con Albertengo en Rafaela, y juntos fueron el tándem de ese memorable equipo que terminó a 4 puntos del San Lorenzo campeón. Su posición era más la de un segundo delantero por afuera, con su compañero de 9. Luego pasó a Estudiantes, donde el puesto de centrodelantero era nada más y nada menos que de Carrillo, por lo que su continuidad disminuyó.

Hoy ocupa el lugar que mejor le sienta. Monta el caballo del comisario en un equipo que, en los últimos años, fue cabalgado por tipos como Silvera, Denis, Agüero, Calderón, Usuriaga y otros que bien se ganaron la condición de plausibles. Sin embargo, no le tiembla el pulso y su impronta comienza a hacerse un lugar. Ya tiene 6 goles en 16 partidos jugados, y si bien no es un número que asusta, podrían haber sido más si no fuera por su capacidad asistidora que muestra habitualmente.

El furor por las camisetas con la 9 empieza a asomar el hocico, y lentamente se van propagando en las populares y plateas del Libertadores. Pronto vendrán los festejos con la mano levantada emulando una letra C (por “Celiana”, su esposa) y el mate que lo acompaña en cada foto de entrenamiento -para no olvidarnos de su sangre uruguaya-. En poco tiempo, Vera se ganó el corazón del pueblo rojo a fuerza de sacrificio, inteligencia  habilidad y goles. Que esta buena racha le dure para el tramo que se viene, que es el más importante de los últimos años. Y, por sobre todo, que siga jugando como cualquier hincha de Independiente lo haría dentro de la cancha.

"Pellegrino tiene la renovación aprobada"

Pablo Moyano dialogó con los colegas de Emoción Roja y se refirió al buen presente del equipo y el mérito que tiene el DT en esto: “Pellegrino nos sorprendió desde el primer día que nos reunimos; hoy ya tiene aprobada su renovación” manifestó, y agregó: “Ojala que de acá a fin de año tengamos la misma forma de jugar”. 

Con respecto al partido del jueves por Copa Sudamericana, el presidente de fútbol amateur expresó su pedido de que “los socios e hinchas no se usen pirotecnia ni bengalas para no ser sancionados por la CONMEBOL”. Y en relación a la Copa, Moyano se mostró optimista: “Todos apuntamos a ganar la Copa Sudamericana”.

También, el hijo del presidente esclareció la posición que Independiente tomará en la AFA: “Está definida la postura de apoyar a (Luis) Segura”, y anunció que va a haber nuevas remodelaciones en las instalaciones del club: “Se va a remodelar todo el complejo de tenis de Wilde, y estamos decididos a terminar el estadio”.

Por último, Pablo Moyano dio a entender su satisfacción con el coordinador de inferiores del club y aseguró: “Seguramente nos juntemos con Griffa la semana que viene para ofrecerle la continuidad”.

La ilusión está viva

Independiente ya no es casual. Todos esos presagios de victorias y buenos resultados que comenzaron a surgir con esta nueva etapa, parecen haberse situado en Avellaneda. Paso de ser temeroso a temido. Hasta el mismo Gallardo, actual campeón de todas las competencias de la Conmebol, vio el potencial que este equipo exhibe, y se lo manifestó a la prensa: “Hay que tener en cuenta estos partidos porque nos podemos volver a cruzar en un futuro”. Hablaba de la Copa Sudamericana, aunque River está en la otra llave y sólo podría cruzarse con Independiente en una eventual final -o semifinal, si Huracán queda eliminado en cuartos-.

Hay demasiados aspectos que me sorprenden partido a partido. El juego asociado; el alto nivel defensivo; el sentido de pertenencia y de respeto hacia la historia en los partidos chivos; el resurgimiento de un Estadio Libertadores de América como fortaleza donde Independiente se hace fuerte, y convertirle un gol se vuelve una epopeya.

Este plantel entendió cómo debe jugar y cómo el hincha quiere que su equipo se manifieste en cancha. Hay un patrón que indica que los que estén en el rectángulo tienen que correr, tanto por ellos como por el compañero. Hay vinculación y hay un criterio en común. La idea está manifiesta. Los esquemas de presión que Pellegrino plantea logran que las posibilidades de exposición a un contragolpe sean bajas, o por lo menos, más bajas que antes. Si el rival cruza la mitad de cancha con la pelota en los pies, enseguida tiene un triángulo de jugadores que le bloquea los pases, llámense Méndez, Ortiz y el volante de turno.

Lentamente, Independiente comienza a prescindir de la figura emergente de un líder que riegue el terreno cuando hay sequía. El Cebolla, distinto y vital, no fue determinante en los últimos dos partidos, y es un signo saludable. Si bien tenemos la suerte de contar con su calidad, más vale no plantear la disposición táctica en torno a lo que pueda hacer un jugador.

Dejando de lado el análisis futbolístico, es sorprendente la resiliencia que posee este plantel. Ante la grave lesión de Albertengo, emerge la figura de Lucero para apaciguar las dudas y festejar diciendo que tranquilos, que acá estoy yo para que no sufran. Insisto en lo que dije hace un par de semanas: es esencial que los recambios ofrezcan una valija llena de recursos, sobre todo en casos como este, donde un golpe anímico de esta magnitud podría impactar en todo el plantel.

Superioridad anímica, otro ítem. Terminado el partido, el director técnico anuncia que “tendríamos que haber convertido más”. Y es cierto. Independiente perdonó demasiado, sí. Era un partido para ganar por no menos de cinco goles. Sin embargo, la victoria ante River fue apabullante, y Pellegrino no se queda en los laureles de haber derrotado al actual campeón de América tras 5 años. Ese profesionalismo es el que, a la larga, empuja hacia adelante y lleva al éxito. Y no por nada obtuvo solo una derrota en 18 partidos jugados.

Aún quedan aspectos por corregir, como el de la definición y algunos movimientos en el fondo que son arriesgados. Pero es muy difícil no ilusionarse con éste Independiente. Al menos yo, que no tuve la suerte de vivir esos años de gloria y que crecí a base de relatos heroicos que hacían refulgir la sonrisa del nono y de mi viejo, empiezo a divisar un halo de esperanza. Ver jugar a Independiente genera placer. Me fumé de una pitada todo el campeonato pre-B y B en la Sur Baja, barruntando cuándo iba a cambiar la marea un poco. Y hoy parece que empezó a bajar. Las aguas están tranquilas, y en la cancha se respira otro aire. Esas miradas que te cruzás ya no son cómplices, sino que acarrean un dejo de fe. La ilusión está viva, y quienes están dentro lo saben. Si hay un momento, es ahora.

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