Cumple Maranga

El 17 de noviembre de 1954 nacía en Rosario, provincia de Santa Fe, Claudio Marangoni, uno de los mejores volantes centrales que tuvo Independiente y el fútbol de nuestro país. Jugador de elegancia pura, en el Rey de Copas ganó campeonato, Libertadores e Intercontinental.

Con sus manos dice “Acá está Independiente”, luego de ganar una Liguilla en La Bombonera

Maranga comenzó su carrera en Chacarita Juniors, donde debutó en 1974. Después de dos temporadas pasaría a San Lorenzo, donde se destacó antes de marchar al Sunderland inglés. Tras un año en Europa, regresó a Argentina en 1981 para jugar en Huracán.

En 1982 se daría su paso a Independiente, donde vivió los mejores momentos de su trayectoria. Siendo un mediocampista muy técnico y de calidad, encajó perfecto en el gusto del hincha Rojo y se transformó en uno de los más queridos.

Campeón del mundo en 1984, levantando la copa con Trossero

Sus títulos llegaron en un equipo de lujo del Pato Pastoriza: ganó el Campeonato de 1983, la Libertadores y la Intercontinental de 1984 en la que asiste a Percudani en el gol del triunfo al Liverpool.

Fue parte de un mediocampo extraordinario, uno de los mejores que tuvo el fútbol argentino, junto a Giusti, Bochini y Burruchaga (tres campeones del mundo con Argentina en México 1986).

Su partida a Boca le dolió mucho al hincha que lo consideraba un ídolo. Sus últimas dos temporadas las jugó en el cuadro de La Ribera.

Bochini lo elude con facilidad en un clásico frente a Boca

De hecho en la despedida del Bocha, en diciembre de 1991, la gente silbó cada vez que tocaba la pelota. En un caso similar al del Pocho Insúa, con el paso del tiempo y al haber mostrado siempre respeto por Independiente, empezó a pesar más lo positivo que lo negativo, y de ese manera llegó la redención con el hincha.

Una recordada frase suya es la siguiente: “Cuando errábamos un pase, la gente te lo perdonaba. Cuando errabas dos, murmuraban. Y cuando errabas tres, sabías que no podías jugar más en la Primera de Independiente”.

En el Orgullo Nacional jugó 264 partidos, entre 1982 y 1988, y convirtió 30 goles.

Disfruten el siguiente video, que es un compilado hecho por un usuario de Youtube, de todo lo que hizo Maranga en un partido por la Copa Libertadores del 87 ante el Táchira y otro en la final del 84 frente a Gremio. Para recordarlo o conocerlo, según la edad que tengas.

Un Rojo en el Savoy

Un día como hoy pero de 1940, nacía Raúl Savoy, fundamental en la ofensiva del Independiente que ganó las primeras copas Libertadores, formando parte de grandes delanteras del club en los 60.

Hizo una gran dupla con Mario Rodríguez

Savoy llegó a Independiente en 1963 junto a Mario Rodríguez, su compañero desde Chacarita. Fue un zurdo creativo que salió campeón de Primera División en el año de su llegada al Rojo y se dio el lujo de ganar las primeras Libertadores del Rey de Copas en 1964 y 1965. En el 67 ganó el Campeonato Nacional integrando un ataque demoledor que se consagró con un 4-0 al Racing campeón del mundo.

Jugó 204 partidos en el club entre 1963 y 1968, convirtiendo 54 goles. En 1969 continuó su carrera en Boca Juniors donde siguió ganando títulos, y luego de un paso por el fútbol uruguayo, se retiró en el soccer de Estados Unidos en 1973.

Falleció en 2003 con 63 años, pero sigue viviendo en la eterna gloria del Rey de Copas.

La que faltaba

Se cumplen 25 años de la primera Supercopa Sudamericana ganada por Independiente. La tarde del 9 de noviembre de 1994, el Rey de Copas vencía a Boca Juniors en la Doble Visera y se adjudicaba el gran trofeo que le faltaba.

Previamente había dejado en el camino a todo equipo brasileño que se cruzó por su camino. El Rojo no es solamente el máximo ganador de Libertadores, también lo es de esta copa que jugaban todos los campeones de América.

La campaña del campeón, borró a los brasileños y le ganó la final a Boca

La Supercopa Sudamericana era una copa que se disputaba desde 1988, entre todos los campeones de América a eliminación directa. El Rojo, como máximo ganador de la Copa Libertadores y por el prestigio que ésta representaba, aspiraba a ganarla y así revalidar su estirpe copera.

El Independiente de Miguel Brindisi acababa de ganar el Torneo Clausura de 1994 y a la semana ya ponía en marcha su ilusión por la Supercopa. En el cruce de octavos salió sorteado Santos. La ida se jugó en Brasil con un pésimo estado del campo, inundado y embarrado. Bajo estas circunstancias llegó el único gol de la noche de Rotchen en contra, tras un blooper al querer despejar la pelota.

Había que dar vuelta la serie en Avellaneda y el local no tuvo mayores inconvenientes. Se fue al entretiempo con la ventaja necesaria, gracias a los goles de Arzeno y Usuriaga. En el segundo tiempo Rambert y Perico Pérez de penal completaron el 4-0 final para llegar tranquilo a cuartos.

En cuartos jugaría contra el ganador de Gremio–Racing, que en Brasil habían igualado 1 a 1. Todo hacía pensar que podía darse un clásico de Avellaneda pero el equipo de Porto Alegre ganó de visitante en el Cilindro.

La ida se disputó en Brasil y el Rojo se puso en ventaja en la parte final del segundo tiempo con un gol de Rambert, por lo que se encaminaba al triunfo por el mismo resultado con el que lo había vencido en la final de la Libertadores 10 años atrás. Pero el árbitro vio una falta que no existió en la medialuna y con un golazo de tiro libre el local empató el partido.

En la Visera pudo imponerse al duro equipo dirigido por Luiz Felipe Scolari (campeón del mundo con Brasil en 2002) con goles de Usuriaga y Gustavo López, uno por tiempo. Este Gremio sería campeón de América unos meses más tarde.

En semifinales tocaría por tercera vez consecutiva un equipo de Brasil; esta vez Cruzeiro, que venía demoliendo rivales en Belo Horizonte. Empezó mal la historia en el Mineirão y en los primeros minutos ya caía el Orgullo Nacional. De todas formas el partido fue parejo y en el complemento el gran arquero Dida evitó el empate en varias oportunidades.

En Avellaneda, Independiente salió a comérselo crudo al Cruzeiro y en la primera parte ganaba 1 a 0 por un gol de Usuriaga de cabeza a la salida de un córner. Contó con varias jugadas de peligro para aumentar pero se fue al descanso con la serie igualada. El segundo tiempo siguió siendo Rojo y empezaron a llegar los goles para darle tranquilidad y justicia a la llave. Primero Rambert, luego Usuriaga con un golazo de zurda al ángulo después de su típico enganche, y Serrizuela (¡que se ubicó de 9 en plena jugada de partido!) sellaron la goleada 4 a 0.

¡Tres equipos brasileños importantes en el camino, aplastados en la Doble Visera con un global de 10 a 0!


En la final se iba a ver las caras con el Boca de Menotti que venía de eliminar a Peñarol, River y San Pablo (demostrando el tipo de choques que se daban en esta copa). Era la revancha de la final de la Supercopa del 89, que Boca se impuso por penales en una copa en la que Independiente no conoció la derrota.

Pascualito grita el gol del empate en la Bombonera

El juego de ida se disputó el 2 de noviembre en La Bombonera. Fue un primer tiempo muy malo para Independiente que perdía 1-0 con gol de Manteca Martínez y se había salvado en otras ocasiones. Saldría distinto en la segunda parte y estuvo cerca del empate con pelota parada. Luego con la expulsión de Mancuso en el local por doble amarilla, Boca esperó y lo pagó caro cuando después de una hermosa pared por la banda izquierda entre Garnero y Ríos, el Luli le puso un centro en la cabeza a Rambert que entraba solo por adentro para decretar el empate.

El marco que había en la Doble Visera para la vuelta

Los once del Rojo para la vuelta fueron: Islas; Craviotto, Arzeno, Serrizuela, Ríos; Cagna, Pérez, López, Garnero; Usuriaga, Rambert (en el segundo tiempo ingresaron Gordillo y Cascini).

El partido en la Visera empezaría parecido al de ida, con Boca llegando claro y fallando situaciones de gol. Con el correr de los minutos Independiente fue emparejando el duelo que terminó sin goles en el primer tiempo.

El complemento arrancó con jugadas muy peligrosas de los dos lados, pero a los 10 minutos llegaría la jugada de la copa, cuando tras un gran quite, Gustavito López habilita brillantemente a Pascualito Rambert que definió de primera, de emboquillada por arriba del arquero que no pudo hacer nada mientras veía como la pelota picaba adentro del arco. Con el 1 a 0 y el festejo de medio equipo haciendo el avioncito, explotaba la gente del Rojo que había colmado la Visera.

De ahí en más, con mayores espacios, se sucedieron las llegadas de Independiente que se perdía un gol detrás de otro para cerrar la final. Por suerte alcanzó con la mínima, llegó el pitazo final y la alegría fue del Rey de Copas que sumaba la que le faltaba.

Usuriaga, Islas, Garnero, López y Rambert con el trofeo de la Supercopa

Independiente tuvo puntos altos en todos los puestos y fue el equipo de mejor performance del torneo. Por su delantera fue el equipo más goleador, además de contar con una diferencia de gol superior a la de todos los equipos juntos.

Tuvo al goleador de la Supercopa, Rambert con 5 tantos, y al segundo goleador, Usuriaga con 4. Ambos formaban un gran ataque, y junto a Gustavo López, fueron parte del equipo ideal de América de ese año.

Un cuarto de siglo atrás, el Rey de Copas ganó la única que le faltaba. Puro Orgullo Rojo.

El Poeta Rojo

El 5 de noviembre de 1941 nacía en Sarandí un Orgullo Rojo: Raúl Emilio Bernao, histórico wing que brilló en el Rey de Copas durante toda la década del 60. El Poeta de la derecha fue un crack que se divertía con los marcadores de punta rivales. Bicampeón de América y tricampeón local.

Hincha fanático del Rojo y surgido de las inferiores del club, al Loco le tocó debutar contra Huracán en 1961. Fue un gambeteador intratable (tenía de ídolo al crack brasileño Garrincha) con gran despliegue por la banda derecha.

Tuvo una actuación tan destacada en un amistoso contra el Santos de Pelé en el verano de 1964, que el periodista Osvaldo Ardizzone lo bautizó “El Poeta de la derecha”. Esa noche volvió locos a los brasileños e Independiente goleó 5 a 1 en un partido soñado.

Antes de la Copa, Independiente vapuleó al Santos con un Bernao imparable

Ganó el campeonato de 1963 y las primeras dos libertadores de Independiente. Convirtió goles muy importantes para lograr las primeras copas de América: en 1964 le marcó al Santos en el triunfo en el Maracaná por la semifinal y en 1965 le hizo un golazo a Peñarol en la final.

Hubiera quedado en la historia como el autor del gol del primer título mundial, pero fue injustamente anulado en aquel desempate con el Inter de Milán por la Intercontinental del 64.

Marcándole al Santos en el histórico partido en el Maracaná por la semi del 64

En 1967 se consagraría campeón del Nacional y en 1970 del Metropolitano, ambos títulos definidos en la última fecha con dos triunfazos ante Racing. Después de ganar el Metropolitano, el club lo vendió a Colombia y jugó sus últimos años en Deportivo Cali antes de retirarse en Gimnasia La Plata.

El Loco Bernao jugó 275 partidos en Independiente y convirtió 46 goles, una leyenda.

Sus títulos:
 Libertadores 1964
 Libertadores 1965
 Campeonato 1963
 Nacional 1967
 Metropolitano 1970

La gloria es eterna, como Raúl Emilio Bernao.

¿Casualidad o causalidad?

Errar es humano y perdonar es divino, dicen por ahí. El fútbol, claro está, no está ajeno a los errores, de hecho son solo una de las cosas que lo hacen tan impredecible y emocionante.

Los árbitros, siempre tan criticados, aunque muchas veces demuestran incapacidad, no son los únicos responsables de las fallas que tiene este hermoso deporte. Con los dirigentes pasa algo similar. Los jugadores, llenos de mañas y simulaciones a gran escala, no los ayudan. Y los hinchas también cometemos errores, de hecho por lo general parece que no queremos que no se equivoquen, sino que cuando lo hagan sea a favor de nuestro equipo.

Pero una cosa son los errores propios de un deporte, y otra muy distinta es tener la sospecha de que ocurre algo más. Y eso es lo que nos pasa a los hinchas de Independiente desde hace ya algunos años.

Sin dejar de tener en cuenta el nivel futbolístico de Independiente, que es sin lugar a dudas la razón principal por la que no se consiguieron los objetivos del último año, compilamos algunos de los fallos que además de perjudicarnos, dejan muchas preguntas sin responder. ¿Cuánto hay de paranoia y cuánto de inexplicable? ¿Por qué hay tantos errores en contra del Rojo? ¿Casualidad o causalidad?

Super Pancho

Un 25 de octubre como hoy pero de 1945, en Formosa, nacía Pancho Sá. El Defensor de América, el futbolista más ganador del máximo trofeo continental. En 59 años de historia de la Copa ganó seis Libertadores y solo Independiente tiene más que él.

Un marcador central sobrio en la marca, que cumplió siempre con la Roja

Francisco Pedro Manuel Sá hizo las inferiores en Corrientes y debutó en el club Huracán de esa provincia. Luego estuvo dos temporadas en River Plate hasta ser adquirido por el Orgullo Nacional en 1971. De ahí en más agarraría los mejores años, una seguidilla impresionante de títulos que comenzó con el Metropolitano del 71 y seguiría con el tetracampeonato récord de Libertadores entre 1972 y 1975. Además dos Interamericanas en el medio y la gesta en Italia para ganar la Intercontinental del 73 contra Juventus.

El más ganador de la Copa Libertadores

Fue también el autor del tanto Rojo en el empate frente al Ajax, en la ida por la Intercontinental de 1972.

En 1976 pasaría a Boca Juniors donde sumaría títulos a su colección, y con dos Libertadores más alcanzó las 6 copas que ningún otro jugador pudo lograr. Vinculado al Rey de Copas por muchos años, desde el 2005 que trabaja en las inferiores del club. También fue director técnico interinamente en un partido de 1993 y en otro de 2010 por la Copa Sudamericana haciendo dupla con el Chivo Pavoni. Sí, los dos más ganadores de América: Sá con 6 y Pavoni con 5 (todas en el Rojo). Con ese partido, contra Defensor Sporting en el Centenario, fue parte de una de las últimas copas que ganó Independiente.

La dupla Sá – Pavoni, la más ganadora de América por lejos, dirigieron la ida con Defensor
Sporting en la Sudamericana 2010 y se reencontraron con Garisto, otra gloria del club

Entre 1971 y 1975 Pancho jugó 220 partidos en Independiente y marcó 6 goles, ganando títulos importantes en todos los años que estuvo en el club.

Sus logros en el Rojo:
 Metropolitano 1971
 Libertadores 1972
 Libertadores 1973
 Interamericana 1973
 Intercontinental 1973
 Libertadores 1974
 Interamericana 1974
 Libertadores 1975

¡Feliz cumpleaños Pancho! Un Orgullo Rojo y de América

El primer gol de América

El 20 de octubre de 1937 nacía Mario Rodríguez Varela, un Orgullo Rojo que convirtió uno de los goles más importantes de Independiente, el de la primera Libertadores.

Fue campeón local y bicampeón de América. En 1963, Independiente se la jugó por una dupla ofensiva que daba que hablar en Chacarita Juniors: Mario Rodríguez y Raúl Savoy. Y mal no salió por todas las alegrías que le dieron a su gente.

Con Savoy hicieron una gran dupla, ya desde que jugaban en Chacarita

Mariucho debutó con dos goles a Rosario Central en un campeonato que se lo quedaría el Rojo y del cual sería el máximo goleador del equipo con 16 tantos. En su primer torneo estuvo a un solo gol de Pedro Prospitti, que por entonces jugaba en Estudiantes. Curiosamente ambos protagonizarían uno de los goles más importantes en la vida del Rey de Copas, pero un año más tarde.

En la final de la Copa de Campeones de América de 1964 (en el 65 pasaría a llamarse Libertadores), Mario Rodríguez recibe de Prospitti y define por encima del arquero uruguayo para darle la primera gran copa al Orgullo Nacional.

El gol de América para la primera Libertadores Roja

“Nunca me sentí local ni visitante, para mi somos 11 contra 11 en un pedazo de tierra y nada más. Siempre respetamos al público”, dijo Mariucho, que no convirtió únicamente el tanto de la final… venía de marcarle al Santos tanto en el Maracaná como en Avellaneda. De hecho le anotó a todos los rivales que enfrentó el Rey en la copa y fue el goleador de la edición. Redondito para hacerle honor a su frase.

Lamentablemente una lesión no lo dejó seguir y después de ganar la Libertadores 1965, en la que le convirtió un gol importante a Boca por las semifinales, continuó su carrera en Vélez Sarsfield antes de irse a Chile y luego terminar jugando en el club donde se inició.

Junto a Bochini, Sastre, Seoane y Grillo, los mejores con la histórica número 10

Jugó 82 partidos en el Rojo y marcó 40 goles, un gran promedio para un ídolo que nos dejó en 2015.

También vistió la camiseta nacional en 10 oportunidades y convirtió 6 goles.

La gloria es eterna, como Mario Rodríguez y la historia de Independiente.

Quinta a fondo

El 19 de octubre de 1974, el Rey de Copas ganaba su quinta Libertadores de América luego de derrotar por 1 a 0 al San Pablo de Brasil en un tercer partido en Santiago de Chile. Así sumaba su tercera copa consecutiva en años de una supremacía Roja absoluta.

El equipazo que ganó la copa (en el desempate estuvo Semenewicz de arranque).
Boneco, uno más del plantel, con la bandera argentina

El equipo fue dirigido por una gloria del club, Pipo Ferreiro. Carlitos Gay fue el héroe de la noche atajando un penal, y el Chivo Pavoni convirtió el gol para reencontrarse con su mejor amiga: la Copa Libertadores de Independiente.

El Capitán de América con su mejor amiga, la Copa Libertadores (LALI)

El Orgullo Nacional venía de ganar todas las copas de 1973 (Libertadores, Interamericana e Intercontinental) y afrontaba una nueva Copa con el objetivo de repetir el título por tercera vez consecutiva. Después de cantar Vale Cuatro se ganó la clasificación a la Segunda Fase de la edición del 74. En esta instancia se iba a encontrar en el Grupo A con otros dos grandes equipos del momento, el Huracán de Menotti campeón del Metropolitano de 1973 y el campeón uruguayo Peñarol. El Globo llegaba como ganador de un grupo que tenía a un gran Rosario Central y a los mejores de Chile, mientras que Peñarol había sido vencedor de un grupo que tenía a su clásico Nacional y a los dos gigantes paraguayos.

Empate inicial en el Ducó

El Rojo debutó enfrentando a Huracán en condición de visitante. Empezó ganando el partido en el Ducó con un gol de Bochini de cabeza ¡y durmiendo al Coco Basile! pero en el tramo final empataría Brindisi (gloria de Huracán mucho antes de dirigir al Independiente Supercampeón del 94). No se trataba de un mal resultado por visitar a un equipo que quedó en la historia del fútbol argentino y que contaba con grandes figuras.

Un triunfo en el mítico Centenario sería clave camino a la final

El segundo choque fue una prueba de fuego que a la vez traía otras complicaciones, ya que la lluvia postergó el partido que Independiente debía jugar con Peñarol en Montevideo. Debía jugarse el 17 de septiembre y finalmente se pasó para el día siguiente, dejando el calendario demasiado apretado para los Rojos. Al Rey poco le importó y venció con autoridad al conjunto uruguayo, que logró igualar dos veces el partido. Bertoni convirtió el primero olímpico y Balbuena en dos oportunidades puso el 3 a 2 final.

La alegría de la victoria relevante no fue completa, el Rojo tuvo que soportar el mal clima y esperar un día más para jugar. ¡El problema es que el siguiente partido estaba estipulado a los dos días! El equipo llegó a Buenos Aires el 19 y al otro día ya tenía que jugar un partido fundamental nuevamente contra Huracán, a no ser que aceptaran postergarlo un poco y jugarlo en igualdad de condiciones. Como no cedieron desde Parque Patricios, había que jugar casi sin descanso.

Partidazo Rojo y a un paso de la final

En Avellaneda, partido de copa, en años en los que Independiente dominaba ampliamente el continente, por más difícil que fuera el rival que le tocara enfrentar (del otro lado estaba uno de los mejores equipos argentinos de todos los tiempos); si había que hacer la heroica tenía un gustito especial y jamás se iba a achicar. El Rey de Copas recurrió a su mística y ganó el partido que tenía que ganar, no venció con lo justo, aplastó 3 a 0. Bertoni en el final del primer tiempo, nuevamente en los primeros minutos del complemento y Saggiorato cuando todavía quedaba media hora de juego, le dieron los 2 puntos al local que prácticamente lo colocaba en la final.

Al vencer Peñarol a Huracán, todo se definía en el último partido del grupo, con el clásico sudamericano jugándose en la Doble Visera. Independiente recibía al equipo uruguayo y necesitaba al menos un empate para ser finalista. El Rojo comenzó ganando con un gol de Bertoni, más tarde iba a igualar Morena (ídolo aurinegro, goleador de esta edición y segundo máximo artillero en la historia de la Libertadores) pero no se movería más el marcador y el equipo de Pipo volvía a la final.

La prensa brasileña reconoció la quinta corona de los Rojos

El rival para ir por la quinta corona iba a ser San Pablo, equipo al que Independiente había eliminado en Segunda Fase de la copa de 1972. El conjunto brasileño llegaba invicto a la final, producto de 7 triunfos y 3 empates.

La ida se jugó en el Estadio Pacaembú de San Pablo y empezó bien para el Rey de Copas porque Saggioratto puso el 1 a 0 promediando el primer tiempo, pero en un inicio fatídico de la segunda etapa, el tricolor logró darlo vuelta y el primer chico se lo quedó el local por 2 a 1. La vuelta en la Visera se sabía que sería distinta y los Rojos no sufrieron para vencer 2 a 0 con tantos de Bochini y Balbuena. Un gran resultado porque superaba la derrota del primer encuentro y quedaba mejor parado de cara al desempate en el Estadio Nacional de Chile.

Con el reglamento de estos años, Independiente se hubiera consagrado campeón ese mismo día. Pero en ese tiempo se desempataba con un tercer juego, ya que la diferencia de gol no alcanzaba para declarar al campeón. Sin embargo el Rey había logrado una ventaja, ya que en caso de igualdad (partido + alargue) en esta finalísima, los penales directamente no correrían y por llegar con un global de 3 a 2 el Rojo se consagraría.

Pavoni con seguridad, el gol del título

Aquella noche en Santiago, el Rojo de Pipo Ferreiro formó con Gay; Commisso, López, Sá, Pavoni; Galván, Raimondo, Semenewicz; Balbuena, Bochini y Bertoni.


Una mano en el área de San Pablo a los 27 minutos del primer tiempo, posibilitó el penal que convirtió el Chivo Pavoni con un fuerte remate entre el centro del arco y el palo derecho del arquero, que voló para el otro lado. Independiente se fue al complemento con ese 1 a 0.

Mismo arco, mismo minuto pero del segundo tiempo, Gay y la atajada de la Copa

A los 27 minutos pero del segundo tiempo, el penal fue para San Pablo. Carlos Gay tenía la oportunidad en el arco que le había dejado el gran Pepé Santoro y lejos de desaprovecharla, se vistió de héroe y le contuvo el remate a Zé Carlos.

El Rojo aguantó los minutos finales para convertirse en Pentacampeón de América, ganando su tercera copa al hilo. Una hazaña más y muy festejada como siempre.

El Rey inicia la vuelta olímpica

La quinta de las siete Libertadores que visten nuestra gloriosa vitrina ya era un hecho. Avellaneda era una fiesta y el plantel fue recibido como merecía en su arribo al país.

Una multitud recibió al campeón en Ezeiza

¡Feliz cumple Beto!

Hoy cumple 55 años un gran delantero que pasó por Independiente, el Beto Carlos Alejandro Alfaro Moreno. Campeón del torneo de 1988/89, siendo elegido el futbolista argentino del año.

El Gran Beto festejando un gol, algo que disfrutamos mucho

Arribó a Independiente en 1988, luego de destacarse por casi una década en inferiores y la Primera de Platense. El delantero izquierdo fue una de las figuras y el goleador del equipo campeón de 1988/89.

Gol a San Lorenzo, tras una hermosa jugada con D10S

A meses del título ganó el premio Olimpia de Plata al mejor futbolista argentino. En 1991 finalizó su primer ciclo en el club cuando fue adquirido por el Espanyol de Barcelona.

El Beto celebra un gol en su mejor año, 1989

Tuvo una segunda etapa más corta en la temporada 1993/94, también en gran nivel. Lo más recordado, además de sus gritos en el banderín del córner, fueron los tres goles que le convirtió a Newell’s en el retorno de Maradona al fútbol argentino, un partido en el que la Doble Visera fue una fiesta completa.

A comienzos del 94 pasa al Barcelona de Guayaquil, donde se convierte en ídolo y un embajador del club, de hecho hoy en día es el vicepresidente.

Con la Selección Argentina fue internacional entre 1987 y 1991, participando de la Copa América 1989 en Brasil y en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, en los que anotó 3 goles.

Alfaro Moreno marcó 46 goles en 127 partidos con el Orgullo Nacional.

¡Feliz cumple Beto!

¿Por qué es el Rey?

Todos los días, los hinchas de Independiente nos levantamos y sentimos ese Orgullo Rojo que nos dice quienes somos.

Somos los dueños de la historia más linda, la más grande de todas. Sabemos que el Rojo es el Rey de Copas, y que no es solo un mote que se registró para que nadie más lo use.

En esta nueva sección, Sebastián Casas te explica en formato Twitter, por qué somos lo que somos. Vale aclarar que contempla datos hasta el año pasado, por lo que la info de River está desactualizada.

A disfrutarlo:

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