El primer gol de América

El 20 de octubre de 1937 nacía Mario Rodríguez Varela, un Orgullo Rojo que convirtió uno de los goles más importantes de Independiente, el de la primera Libertadores.

Fue campeón local y bicampeón de América. En 1963, Independiente se la jugó por una dupla ofensiva que daba que hablar en Chacarita Juniors: Mario Rodríguez y Raúl Savoy. Y mal no salió por todas las alegrías que le dieron a su gente.

Con Savoy hicieron una gran dupla, ya desde que jugaban en Chacarita

Mariucho debutó con dos goles a Rosario Central en un campeonato que se lo quedaría el Rojo y del cual sería el máximo goleador del equipo con 16 tantos. En su primer torneo estuvo a un solo gol de Pedro Prospitti, que por entonces jugaba en Estudiantes. Curiosamente ambos protagonizarían uno de los goles más importantes en la vida del Rey de Copas, pero un año más tarde.

En la final de la Copa de Campeones de América de 1964 (en el 65 pasaría a llamarse Libertadores), Mario Rodríguez recibe de Prospitti y define por encima del arquero uruguayo para darle la primera gran copa al Orgullo Nacional.

El gol de América para la primera Libertadores Roja

“Nunca me sentí local ni visitante, para mi somos 11 contra 11 en un pedazo de tierra y nada más. Siempre respetamos al público”, dijo Mariucho, que no convirtió únicamente el tanto de la final… venía de marcarle al Santos tanto en el Maracaná como en Avellaneda. De hecho le anotó a todos los rivales que enfrentó el Rey en la copa y fue el goleador de la edición. Redondito para hacerle honor a su frase.

Lamentablemente una lesión no lo dejó seguir y después de ganar la Libertadores 1965, en la que le convirtió un gol importante a Boca por las semifinales, continuó su carrera en Vélez Sarsfield antes de irse a Chile y luego terminar jugando en el club donde se inició.

Junto a Bochini, Sastre, Seoane y Grillo, los mejores con la histórica número 10

Jugó 82 partidos en el Rojo y marcó 40 goles, un gran promedio para un ídolo que nos dejó en 2015.

También vistió la camiseta nacional en 10 oportunidades y convirtió 6 goles.

La gloria es eterna, como Mario Rodríguez y la historia de Independiente.

Quinta a fondo

El 19 de octubre de 1974, el Rey de Copas ganaba su quinta Libertadores de América luego de derrotar por 1 a 0 al San Pablo de Brasil en un tercer partido en Santiago de Chile. Así sumaba su tercera copa consecutiva en años de una supremacía Roja absoluta.

El equipazo que ganó la copa (en el desempate estuvo Semenewicz de arranque).
Boneco, uno más del plantel, con la bandera argentina

El equipo fue dirigido por una gloria del club, Pipo Ferreiro. Carlitos Gay fue el héroe de la noche atajando un penal, y el Chivo Pavoni convirtió el gol para reencontrarse con su mejor amiga: la Copa Libertadores de Independiente.

El Capitán de América con su mejor amiga, la Copa Libertadores (LALI)

El Orgullo Nacional venía de ganar todas las copas de 1973 (Libertadores, Interamericana e Intercontinental) y afrontaba una nueva Copa con el objetivo de repetir el título por tercera vez consecutiva. Después de cantar Vale Cuatro se ganó la clasificación a la Segunda Fase de la edición del 74. En esta instancia se iba a encontrar en el Grupo A con otros dos grandes equipos del momento, el Huracán de Menotti campeón del Metropolitano de 1973 y el campeón uruguayo Peñarol. El Globo llegaba como ganador de un grupo que tenía a un gran Rosario Central y a los mejores de Chile, mientras que Peñarol había sido vencedor de un grupo que tenía a su clásico Nacional y a los dos gigantes paraguayos.

Empate inicial en el Ducó

El Rojo debutó enfrentando a Huracán en condición de visitante. Empezó ganando el partido en el Ducó con un gol de Bochini de cabeza ¡y durmiendo al Coco Basile! pero en el tramo final empataría Brindisi (gloria de Huracán mucho antes de dirigir al Independiente Supercampeón del 94). No se trataba de un mal resultado por visitar a un equipo que quedó en la historia del fútbol argentino y que contaba con grandes figuras.

Un triunfo en el mítico Centenario sería clave camino a la final

El segundo choque fue una prueba de fuego que a la vez traía otras complicaciones, ya que la lluvia postergó el partido que Independiente debía jugar con Peñarol en Montevideo. Debía jugarse el 17 de septiembre y finalmente se pasó para el día siguiente, dejando el calendario demasiado apretado para los Rojos. Al Rey poco le importó y venció con autoridad al conjunto uruguayo, que logró igualar dos veces el partido. Bertoni convirtió el primero olímpico y Balbuena en dos oportunidades puso el 3 a 2 final.

La alegría de la victoria relevante no fue completa, el Rojo tuvo que soportar el mal clima y esperar un día más para jugar. ¡El problema es que el siguiente partido estaba estipulado a los dos días! El equipo llegó a Buenos Aires el 19 y al otro día ya tenía que jugar un partido fundamental nuevamente contra Huracán, a no ser que aceptaran postergarlo un poco y jugarlo en igualdad de condiciones. Como no cedieron desde Parque Patricios, había que jugar casi sin descanso.

Partidazo Rojo y a un paso de la final

En Avellaneda, partido de copa, en años en los que Independiente dominaba ampliamente el continente, por más difícil que fuera el rival que le tocara enfrentar (del otro lado estaba uno de los mejores equipos argentinos de todos los tiempos); si había que hacer la heroica tenía un gustito especial y jamás se iba a achicar. El Rey de Copas recurrió a su mística y ganó el partido que tenía que ganar, no venció con lo justo, aplastó 3 a 0. Bertoni en el final del primer tiempo, nuevamente en los primeros minutos del complemento y Saggiorato cuando todavía quedaba media hora de juego, le dieron los 2 puntos al local que prácticamente lo colocaba en la final.

Al vencer Peñarol a Huracán, todo se definía en el último partido del grupo, con el clásico sudamericano jugándose en la Doble Visera. Independiente recibía al equipo uruguayo y necesitaba al menos un empate para ser finalista. El Rojo comenzó ganando con un gol de Bertoni, más tarde iba a igualar Morena (ídolo aurinegro, goleador de esta edición y segundo máximo artillero en la historia de la Libertadores) pero no se movería más el marcador y el equipo de Pipo volvía a la final.

La prensa brasileña reconoció la quinta corona de los Rojos

El rival para ir por la quinta corona iba a ser San Pablo, equipo al que Independiente había eliminado en Segunda Fase de la copa de 1972. El conjunto brasileño llegaba invicto a la final, producto de 7 triunfos y 3 empates.

La ida se jugó en el Estadio Pacaembú de San Pablo y empezó bien para el Rey de Copas porque Saggioratto puso el 1 a 0 promediando el primer tiempo, pero en un inicio fatídico de la segunda etapa, el tricolor logró darlo vuelta y el primer chico se lo quedó el local por 2 a 1. La vuelta en la Visera se sabía que sería distinta y los Rojos no sufrieron para vencer 2 a 0 con tantos de Bochini y Balbuena. Un gran resultado porque superaba la derrota del primer encuentro y quedaba mejor parado de cara al desempate en el Estadio Nacional de Chile.

Con el reglamento de estos años, Independiente se hubiera consagrado campeón ese mismo día. Pero en ese tiempo se desempataba con un tercer juego, ya que la diferencia de gol no alcanzaba para declarar al campeón. Sin embargo el Rey había logrado una ventaja, ya que en caso de igualdad (partido + alargue) en esta finalísima, los penales directamente no correrían y por llegar con un global de 3 a 2 el Rojo se consagraría.

Pavoni con seguridad, el gol del título

Aquella noche en Santiago, el Rojo de Pipo Ferreiro formó con Gay; Commisso, López, Sá, Pavoni; Galván, Raimondo, Semenewicz; Balbuena, Bochini y Bertoni.


Una mano en el área de San Pablo a los 27 minutos del primer tiempo, posibilitó el penal que convirtió el Chivo Pavoni con un fuerte remate entre el centro del arco y el palo derecho del arquero, que voló para el otro lado. Independiente se fue al complemento con ese 1 a 0.

Mismo arco, mismo minuto pero del segundo tiempo, Gay y la atajada de la Copa

A los 27 minutos pero del segundo tiempo, el penal fue para San Pablo. Carlos Gay tenía la oportunidad en el arco que le había dejado el gran Pepé Santoro y lejos de desaprovecharla, se vistió de héroe y le contuvo el remate a Zé Carlos.

El Rojo aguantó los minutos finales para convertirse en Pentacampeón de América, ganando su tercera copa al hilo. Una hazaña más y muy festejada como siempre.

El Rey inicia la vuelta olímpica

La quinta de las siete Libertadores que visten nuestra gloriosa vitrina ya era un hecho. Avellaneda era una fiesta y el plantel fue recibido como merecía en su arribo al país.

Una multitud recibió al campeón en Ezeiza

¡Feliz cumple Beto!

Hoy cumple 55 años un gran delantero que pasó por Independiente, el Beto Carlos Alejandro Alfaro Moreno. Campeón del torneo de 1988/89, siendo elegido el futbolista argentino del año.

El Gran Beto festejando un gol, algo que disfrutamos mucho

Arribó a Independiente en 1988, luego de destacarse por casi una década en inferiores y la Primera de Platense. El delantero izquierdo fue una de las figuras y el goleador del equipo campeón de 1988/89.

Gol a San Lorenzo, tras una hermosa jugada con D10S

A meses del título ganó el premio Olimpia de Plata al mejor futbolista argentino. En 1991 finalizó su primer ciclo en el club cuando fue adquirido por el Espanyol de Barcelona.

El Beto celebra un gol en su mejor año, 1989

Tuvo una segunda etapa más corta en la temporada 1993/94, también en gran nivel. Lo más recordado, además de sus gritos en el banderín del córner, fueron los tres goles que le convirtió a Newell’s en el retorno de Maradona al fútbol argentino, un partido en el que la Doble Visera fue una fiesta completa.

A comienzos del 94 pasa al Barcelona de Guayaquil, donde se convierte en ídolo y un embajador del club, de hecho hoy en día es el vicepresidente.

Con la Selección Argentina fue internacional entre 1987 y 1991, participando de la Copa América 1989 en Brasil y en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, en los que anotó 3 goles.

Alfaro Moreno marcó 46 goles en 127 partidos con el Orgullo Nacional.

¡Feliz cumple Beto!

¿Por qué es el Rey?

Todos los días, los hinchas de Independiente nos levantamos y sentimos ese Orgullo Rojo que nos dice quienes somos.

Somos los dueños de la historia más linda, la más grande de todas. Sabemos que el Rojo es el Rey de Copas, y que no es solo un mote que se registró para que nadie más lo use.

En esta nueva sección, Sebastián Casas te explica en formato Twitter, por qué somos lo que somos. Vale aclarar que contempla datos hasta el año pasado, por lo que la info de River está desactualizada.

A disfrutarlo:

El goleador Beto

Un día como hoy pero hace 66 años, nacía Norberto Outes, uno de los delanteros más recordados que tuvo Independiente. El 9 favorito del Bocha, clave en los Nacionales de 1977 y 1978.

El Beto Outes llegó a Independiente proveniente de Victoriano Arenas en 1975. Necesitó un tiempo para ganar terreno, ya que empezó a jugar de grande (22 años) sin haber hecho inferiores ni contar con hábitos de entrenamiento para un máximo nivel. Tampoco era nueve de área en su anterior club, pero se probó en el Rojo e impresionó con sus goles.

Outes era un delantero que le gustaba encarar

Fue un nueve matador que se cansó de convertir goles de todo tipo. Sería el goleador del equipo en los dos campeonatos que ganó con el Orgullo Nacional. Convirtió 11 tantos en el Nacional 77, y fue el autor del primer gol en la recordada final en Córdoba, donde el Rojo se consagró campeón con tres jugadores menos. Y en el Nacional 78 gritó 14 veces. En los demás torneos de esos años también se mantuvo en el podio de los goleadores en el fútbol argentino. Sus actuaciones lo llevaron a disputar algunos partidos con la Selección Argentina en 1979.

Jugó con el Rey de Copas hasta 1980 y luego fue transferido a Boca Juniors, donde no tuvo un buen paso. Seguiría su carrera en México, y ahí volvió a brillar, siendo goleador de la temporada con América y con Necaxa. Se retiraría en 1986, jugando unos pocos partidos en Vélez Sarsfield.

Norberto Outes marcó 95 goles en 189 partidos en Independiente, un promedio altísimo de uno cada dos encuentros.

¡Felicidades Beto!

El gran Burru

El 9 de octubre de 1962, nacía Jorge Burruchaga, un gran Orgullo Rojo y del fútbol argentino. Fue el único jugador que se dio el lujo de ganar Libertadores + Intercontinental + Supercopa Sudamericana + Campeonato local + Recopa Sudamericana + Mundial de Fútbol.

El Burru, el Rojo y la pelota

Oriundo de Gualeguay, Entre Ríos, a los 11 años se sumó a las juveniles de River pero lo dejaron libre al poco tiempo y estuvo cerca de no jugar más. Al venir de una familia humilde con 12 hermanos, debió salir a trabajar de muy chico. Por suerte vieron sus condiciones en Arsenal de Sarandí, donde debutó con el primer equipo en 1979.

En 1982 se incorporó a Independiente y debutó en Primera División por el Torneo Nacional de ese año.

La rompió de delantero, de volante y hasta en defensa

En poco tiempo se transformó en una pieza vital del equipo que quedaría a un paso del título en el Metropolitano de 1982 y el Nacional de 1983. La revancha llegaría para el Metro del 83 donde Burru fue el goleador del campeón, que esa vez se consagró venciendo en un partido histórico a un Racing que descendía.

Al año siguiente vendría lo mejor, en la cumbre del equipazo de Pastoriza. Iba ser campeón de América y del mundo, convirtiéndole goles a todos los rivales de Independiente en la Copa Libertadores 84, entre ellos el del título en Porto Alegre.

Burru con la Intercontinental del 84 en sus manos

Después de ganar la Intercontinental contra el Liverpool de Inglaterra, se quedaría unos meses en el club hasta que lo vino a buscar el Nantes francés. En su primera temporada en Francia sería elegido el mejor jugador extranjero de la liga.

Es uno de los tres jugadores que convirtieron goles en finales de Mundial y de Copa Libertadores, los otros dos son Daniel Bertoni (otro ídolo Rojo) y Pelé. No solo eso, sino que convirtió los goles que le dieron las copas a Independiente, en la mencionada Libertadores de 1984, y a la Selección Argentina en México 86. De yapa, en ambos encuentros los medios deportivos lo calificaron con 10 puntos.

La similitud de los goles de Burruchaga en la final de la Libertadores y del Mundial, en el primero asistido por “Bochini” y en el segundo por “Maradona”…

Burru jugó 59 partidos en la Selección Nacional entre 1983 y 1990, marcando 13 goles. Disputó dos mundiales y en ambos llegó a la final, el que ganó en 1986 y el del subcampeonato en Italia 90.

Antes de darle el Mundial a Argentina con su agónico gol frente a Alemania Federal, había sido goleador de la Copa América 1983. También sería parte de la de 1989 en la que el seleccionado argentino finalizó en la tercera posición.

Clausen, otro Orgullo Rojo, levanta en andas al héroe de la final del Mundial 86

En 1995, después de su paso por Francia, retorna al Rey de Copas y gana la Recopa en Japón al Vélez de Bianchi. Terminaría el año levantando la Supercopa en el Maracaná, después de atravesar un duro momento personal. Se quedaría en el club hasta 1998, ya con la 10 en la espalda y la cinta de capitán.

Con la Supercopa de 1995, su último título

En Independiente disputó 269 partidos y convirtió 81 goles. Su último paso Rojo fue como entrenador, dirigiendo en la temporada 2006/07.

¡Feliz cumple Burru!

Fiesta sorpresa

Independiente ha ganado títulos teniendo que convertir un gol con 3 jugadores menos, jugando finales del mundo de visitante y a un solo partido, ganándole a su clásico rival de toda la vida mientras descendía de categoría, aplastando al que llegaba puntero en la última jornada, goleando al campeón del mundo para sumar un nuevo campeonato local, remontando un clásico de visitante, en estadios míticos del mundo con todo en contra (salió campeón en 10 países distintos, récord mundial por décadas), con goleadas impresionantes en la última fecha, con un equipo de juveniles, contra un rival inglés con el recuerdo fresco de Malvinas, remontando hasta dos goles en una final copera, cediendo siempre la localía en Centroamérica, etc.

A lo largo de su historia, un título de Independiente nunca fue inesperado hasta que no sonara el pitazo final, por más circunstancia adversa que enfrentara. Sin embargo, en el Metropolitano de 1971, se dio la situación que llegaba segundo a la última fecha y no solamente necesitaba ganar sino que dependía de un resultado poco esperado en otro encuentro.

El Rojo venía de un flojo Nacional, luego de ganar el Metro de 1970. La campaña del 71 fue buena desde el comienzo y el equipo siempre se mantuvo entre los puestos de arriba. Ganó en las primeras tres fechas, destacando el clásico contra Boca y una gran goleada contra Platense, que puso juveniles en San Martín. Empató un partidazo con Racing en el Cilindro y después sufrió un par de derrotas seguidas, de las cuales se recuperó y finalizó bien la primera rueda que tenía a Chacarita Juniors como puntero.

En la segunda parte del campeonato llegó al tercer empate en fila hasta retomar la racha del triunfo, nada menos que contra Boca Juniors y Racing Club. Le seguirían varias victorias, fueron 11 en la parte final. Sería clave el 2-1 a Vélez de visitante, porque ambos equipos, que fueron ampliamente los mejores, pelearon palmo a palmo el torneo. Solamente cayó dos veces en este tramo, pero la derrota en La Paternal por la anteúltima fecha lo dejaba a un punto del Fortín.

El Pato Pastoriza fue el goleador de Independiente

El 3 de octubre de 1971, Independiente recibía a Gimnasia La Plata en la Doble Visera. Debía vencer y esperar un traspié de Vélez que recibía en su cancha a Huracán. De entrada parecía sentenciado el campeonato, ya que un gol del Fortín en los primeros minutos aumentaba las diferencias. El Rojo cumplió con su deber y le fue ganando bien a Gimnasia, pero necesitaba una ayuda del Globo que contaba con un buen equipo (el único que superó a Independiente en los dos encuentros) aunque no tuvo una buena temporada y penaba debajo de la mitad de tabla. Un gol de Huracán igualó el partido en Liniers, y empezaron a jugar los nervios a la vez que se convertía en figura el arquero Quemero. En el complemento llegó el segundo de Huracán que lo pudo aguantar hasta el final, en Avellaneda no lo podían creer y la gente se acercaba en masa para festejar un nuevo campeonato. Los goles de Huracán fueron convertidos por Giribet y Avallay, dos conocidos que fueron campeones de América con el Rojo.

Posiciones finales del Metro 71

Esa tarde, Independiente salió a la cancha con Medina; Sá, López, Garisto y Pavoni; Raimondo y Semenewicz; Balbuena, Pastoriza, Maglioni y Mírcoli. En el segundo tiempo ingresaron Giachello y Adorno.

El Rojo ganó 2 a 0 con goles de Maglioni a los 40 minutos y de Pastoriza a los 10 del segundo tiempo.

La campaña del campeón

¡El goleador del equipo fue el Pato Pastoriza! Anotó 13 goles y ese año mismo fue elegido el futbolista argentino del año en el marco de los Premios Olimpia. Maglioni, Balbuena y Giachello se repartieron bien la mayor cantidad de goles, 26 entre los tres.

El técnico del campeón fue Vladislao Cap, quien también fuera entrenador de la Selección Nacional.

Con este título, a fin de año jugaría una final de Liguilla Pre-Libertadores contra el subcampeón del Torneo Nacional 71, San Lorenzo. El Rojo le iba a ganar 1-0 en La Bombonera con un gol de Pastoriza. Partido que le permitiría al Rey empezar a escribir su mejor página, ya que lo clasificaba a la Libertadores del 72, la primera del tetracampeonato de América.

El enorme Grillo

Un día como hoy pero en 1929, nacía Ernesto Grillo, Orgullo Rojo y del seleccionado argentino. Figura de la delantera mítica de Independiente que integró completa la Selección Argentina en los años 50.

El Pelado Grillo llegó a Independiente en 1947 y después de jugar poco más de un año en inferiores logró debutar en Primera División, en un triunfo ante Boca Juniors por 2 a 0 en 1949. Se fue consolidando hasta que explotó a principios de la década del 50. Fue una especie de Maradona por esos años, un crack muy habilidoso.

La histórica delantera del Rojo y la selección

Junto a Micheli, Cecconato, Lacasia (luego Bonelli) y Cruz, formó parte de una delantera que entró en la historia Roja. Todos ellos jugaron juntos en la Selección Argentina, un caso único.

En 1953 consiguieron el primer triunfo argentino contra los ingleses. Grillo fue la gran figura con dos goles y el restante lo marcó Micheli. Fue tan importante la victoria que en Argentina cada 14 de mayo se celebra el Día del Futbolista, en honor también a un golazo suyo que empató el partido transitoriamente.

Grillo y su gol a los ingleses

Con la Selección Argentina disputó 21 encuentros y marcó 8 goles, entre ellos los dos recordados contra los ingleses, otros para ganarle a España y Uruguay, y un par en la Copa América de 1955 en la que se consagró campeón.

Intercambiando banderines en el histórico 6-0 al Real Madrid en España

Con el triunfo de Argentina frente a los ingleses, esa delantera de Independiente adquirió una fama mundial y los Rojos se fueron de gira por Europa unos meses después. Todos querían enfrentarlos. Si bien obtuvo grandes resultados, sería inolvidable la goleada al Real Madrid de Di
Stéfano y Gento (enormes ídolos merengues) por 6 a 0. El equipo más poderoso del mundo nunca más volvió a caer por semejante diferencia en su campo. Ese día Grillo estuvo imparable para la defensa local y recibió todo tipo de elogios de la prensa española.

Con Mario Rodríguez, Bochini, Sastre, Seoane y la legendaria N°10 que tan bien representaron

Su último partido en Independiente fue contra Huracán en 1957. Pasó al Milan de Italia por 3,3 millones y con ese dinero el club hizo la pileta del estadio. Luego finalizó su carrera jugando para Boca, también exitosamente.

Ernesto Grillo jugó 194 partidos con la camiseta roja y anotó 90 goles.

El lateral perfecto

Hace 57 años nacía en Santa Fe Néstor Clausen, el mejor número 4 de la historia Roja. Tuvo dos etapas en el club donde ganó todo tipo de títulos. También fue campeón del mundo con la Selección Argentina.

Tapa de una revista japonesa, con la Intercontinental 1984

Surgido de las inferiores, Clausen debutó en la Primera de Independiente en el Metropolitano de 1980 y en los primeros años ya mostraba sus cualidades de lateral completo: firme en la marca, técnico y con proyección. Ganó el Metropolitano 1983 integrando una defensa de lujo junto a Trossero, Villaverde y Enrique. Con ese gran equipo del Pato Pastoriza iba a ganar la Copa Libertadores y la Intercontinental de 1984 frente al Liverpool inglés. Después de una década en el club, en 1989 se fue a jugar al fútbol suizo.

Levantando la Copa Intercontinental con Enzo Trossero en Tokio

Con la Selección Argentina debutó en 1983 y en total jugó 26 partidos y convirtió un gol por eliminatorias. Participó en dos ediciones de la Copa América, en 1983 y 1989.

Pero lo máximo, sin dudas, fue ganar el Mundial de México 86. Formó parte del equipo campeón del mundo junto a sus compañeros Giusti y Bochini, y también el héroe Burruchaga que ya estaba en Francia.

ORGULLO ROJO. Junto a Burruchaga y Bochini, campeones del mundo en México 86

Su segundo paso por el club se daría en 1995, y no lo iba a desaprovechar. Ganó la Supercopa contra el Flamengo de Romario, siendo el capitán de la primera vuelta en el Maracaná.

La Supercopa fue su último título en Independiente

Este título sería el último en su carrera. En el Rey de Copas jugó 307 partidos y convirtió 9 goles.

Como entrenador también se inició en Independiente. Le tocó conducir un equipo que pasaba por un mal momento en la temporada 2001-2002. Desde allí estuvo dirigiendo de manera ininterrumpida, especialmente en el fútbol boliviano.

Felicidades Negro Clausen, el lateral perfecto. Otro Orgullo Rojo.

El Vasco Boina Roja

El 25 de septiembre de 1905 nacía en España Fermín Lecea, un ídolo del primer gran Independiente del profesionalismo, capitán del equipo que ganó todo a fines de la década del 30. Fue un defensor impasable que jugó 265 partidos con los Rojos entre los años 1932 y 1940, siempre con su boina característica.

Fermín Lecea

El Vasco llegó a la Argentina, siendo joven, junto a su familia española. Se radicó en Córdoba pero vivió su adolescencia en Rosario donde se dedicó al boxeo, siendo en este deporte campeón santafesino en peso wélter y casi representa al país en los JJOO de 1928.

Sin embargo, su pasión lo inclinó por el fútbol y debutó como zaguero en la Liga Rosarina. Luego de jugar unas temporadas en Newell´s Old Boys, es fichado por Independiente en 1932.

Lecea integró dos grandes zagas junto al mariscal Luis Fazio y Sabino Coletta. Se convirtió en capitán del equipo animador de la primera década del profesionalismo. Los Diablos Rojos casi no bajaron del segundo puesto durante su estadía en el club y también ganaron todo tipo de copas.

El Vasco con la Copa Aldao de 1938, ganada a Peñarol en Montevideo

Entró en la historia con un equipo sensacional de Independiente, lleno de récords, que ganó todos los títulos que hubo en juego en las temporadas de 1938 y 1939: 2 campeonatos de Primera División, 2 copas Rioplatenses (contra el campeón uruguayo), 2 copas Ibarguren (contra el campeón de la Liga Rosarina y del Litoral) y una copa Adrián Escobar.

Fermín Lecea falleció en Mar del Plata hace ya 30 años, un Orgullo Rojo que hizo honor a la pierna fuerte y templada de Independiente.

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