Bautismo aprobado

Comenzar con el pie derecho siempre es óptimo, sobre todo en las condiciones en las que Beccacece llegó a Independiente. No tanto por el entrenador, sino por el contexto general en el que se encuentra inmerso el club desde la ¿conmocionada? salida de Ariel Holan, que todavía genera algo de nostalgia en algunos y una sensación de ‘alivio’ en otros por lo culminado que ya estaba su ciclo.

Futbolísticamente hablando, el actual DT del Rojo ya había mostrado sus pergaminos y mejores armas en Defensa y Justicia, pero eso no podía suponer que podría trasladar con otros nombres (y sobre todo, tan rápido), sus esquemas e ideales al elenco de Avellaneda. De hecho, la propuesta de verticalidad y juego ofensivo que demostró su último equipo era, tal vez, la principal seducción para cualquier fanático. Por eso, y por el comienzo de una nueva etapa, la ilusión llegó intacta al Libertadores de América para la noche de Copa Sudamericana. Además, volver a ver al Rojo después de tanto tiempo siempre es un buen plan, ¿no? 


Aunque el equipo del debut no era tan seductor como la propuesta anteriormente mencionada, Independiente funcionó bien. Fue superior a la Universidad Católica todo el partido, no pasó sobresaltos y debió haber convertido algún gol más para ir más tranquilo a Ecuador. Pero todo a su tiempo. Mejoró en el complemento, porque en el primero no fue tan claro como tal vez se esperaba. La ansiedad es así; queremos meter el segundo antes que el primero, desde siempre. Tal vez si la inexplicable jugada en la que Cecilio no pudo abrir el marcador terminaba de otra manera, todo el resto hubiese sido un poco más sencillo. Pero lo cierto es que, hasta que el paraguayo centró para que Pablo Hernández ponga el 1-0 que gritó con alma y vida, la incertidumbre se hacía notar en el ambiente. 


¿Actuaciones individuales? GRAN partido de Nicolás Domingo, que volvió a demostrar su exquisita regularidad y la fenomenal intención de pelear por un lugar en el mediocampo de Beccacece. Sin embargo, es fundamental que se cierre la llegada del volante que pidió el entrenador en su primera conferencia de prensa. No fue Menossi, deberá ser Romero. Y no por Nicolás, todo lo contrario: la menor gripe nos dejaría desconcertados. Necesitamos un Romero para que el DT tenga su pedido cumplido y el Rojo encuentre el jugador que aceite el funcionamiento entre la mitad de la cancha y la delantera. 


Fabricio Bustos también demostró que lo del 2017 no fue casualidad. En aquel año, su aporte en ataque fue un factor fundamental para que Independiente termine logrando la Sudamericana. Y la merma en su nivel durante el año siguiente, y la primera mitad del 2019, parece haber sido solo un mal trago que quede rápidamente en el olvido si mantiene el gran nivel que demostró anoche. Algo parecido sucedió con el Tucu Hernández, que además de aportar el único gol del partido, fue de menor a mayor y terminó siendo reemplazado en su mejor momento. El debut de Lucas González también fue positivo, aunque el camino es largo.


Por eso, bautismo aprobado para Beccacece y su ‘nuevo’ Independiente, que sacó una pequeña ventaja en casa de cara a la revancha. Habrá que desempolvar el overol para hacerse fuertes en Ecuador y terminar de cerrar la serie, pero la confianza está realmente intacta. ¡Volvió el Rey de Copas!

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