Uno x uno del semestre

En esta nota vamos a analizar el rendimiento del plantel basados en los puntos obtenidos por cada jugador en Orgullo Rojo. Los mismos se cuentan en partidos en los que disputaron como mínimo 20 minutos.

No descubrimos nada si decimos que el nivel del equipo en este semestre que culmina fue de regular para abajo y eso se ve reflejado en los promedios de cada uno de los integrantes de un Independiente que quedó eliminado prontamente de la Copa Argentina, en octavos de final de la Sudamericana y que marcha noveno en la tabla de posiciones del actual torneo. En definitiva, es ni más ni menos que lo que derivó en la temprana renuncia de Gabriel Milito, que como él mismo reconoció, lamentablemente no pudo hacer rendir al Rojo.

El Mariscal para disputar los 19 encuentros que dirigió utilizó a 24 jugadores, dos menos que Pellegrino el año anterior teniendo en cuenta que en el segundo semestre del 2015 jugamos 7 partidos más.

Esta vez no hay controversias entre promedio y puntos sumados, ya que cualquiera sea el parámetro el mejor del plantel es el mismo y no sorprende a nadie. Martín Campaña fue casi el único que se destacó, tanto es así que el uruguayo se adueñó del arco, del cariño de la gente y obligó a la dirigencia a hacer uso de la opción para comprarlo.

Después viene en promedio la aparición más destacada, el pibe que con su habilidad se llevó gran parte de los pocos aplausos que brindó el Libertadores. Ezequiel Barco fue un acierto del Mariscal, nos ilusionó y esperamos que tenga un gran 2017.

La lista de los mejores cinco jugadores la completan dos de los más regulares y respetados por los hinchas y otro acierto de Milito. Hablamos de Víctor Cuesta, Nicolás Tagliafico y el pibe Figal, que a pedido del exentrenador volvió de Olimpo y demostró que puede ser tenido en cuenta en el club. Diego Vera y Hernán Pellerano son los otros players que llegaron al menos a 5 puntos de promedio, con la salvedad de que el defensor disputó solamente 8 partidos.

El único que dijo presente las 19 veces es Nicolás Tagliafico, seguido por Campaña, Figal, Vera y Rigoni con 18 presencias. Barco y el Torito Rodríguez faltaron a tan solo dos encuentros, aunque el pibe en varios entró en el segundo tiempo.

Anoche Nakis aceptó que los dirigentes no habían respaldado a Milito en el mercado de pases anterior y eso también se ve reflejado en los números. De los refuerzos traídos, Maxi Meza es el de promedio más aceptable (4.95), siendo el que vino último por una lesión, luego de que el técnico se quejara (tarde) por la falta de variantes en el plantel. Sánchez Miño viene detrás con 4.75 y el Pomelo Martínez, que nadie sabe que hace en Independiente (quizá Bragarnik sí) como es lógico figura abajo de todo en la tabla. Tiene 3 de promedio en la misma cantidad de partidos jugados.

Si hablamos de los peores tenemos que mencionar primero al Cebolla Rodríguez, no por la división entre puntos y encuentros sino por la suma entre calidad y expectativas menos lo hecho dentro de la cancha; y el resultado es un fiasco claramente, por lo que el uruguayo ya es baja para el 2017. El de peor promedio entre los que jugaron más de cinco veces es el otro Pomelo, Toledo. Luego vienen los otros tres más resistidos por la gente: Rigoni, Ortíz y Benítez. El cordobés bajó muchísimo su nivel, el Marciano fue un desastre con highlight en el clásico incluído y por el misio estamos todos llamando a Turquía a ver cuanto ofrecen ahora.

Entre los que disputaron menos de cinco fechas, hay que mencionar al pibe Bustos, que jugó más que aceptablemente los últimos tres partidos en un contexto desfavorable. Además a Gonzalo Rehak, arquero suplente, que atajó bien ante Quilmes en su debut.

Además del ya mencionado Martínez, los otros que obtuvieron 3 de promedio, pero en un encuentro son Domingo Blanco y Lucas Albertengo, ambos ante Quilmes. El pibe no arrancó bien y al goleador todavía lo estamos esperando. Ojalá vuelva con todo en el año entrante.

Mientras esperamos que Ariel Holan nos pueda hacer feliz el 2017, seguimos analizando este año pésimo en lo futbolístico para Independiente.

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Pelota parada: la preocupación

Definitivamente, el 2016 arrancó torcido para Independiente. El equipo no se parece en nada al del semestre pasado. Las individualidades no están en su mismo nivel, el equipo no aparece y las lesiones juegan su rol.

Físicamente el equipo parece caerse en los últimos 20 o 25 minutos. El juego colectivo es intermitente y la solidez defensiva -fortaleza durante el semestre pasado- se diluye con el correr de los minutos.

Otro tema que llama la atención es el de la pelota parada. Independiente no ha logrado sacar provecho de estas situaciones y para colmo ha sufrido de ellas. En otros momentos, era una virtud del equipo y un arma para ventajear al adversario. Hoy es toda una debilidad.

Durante este campeonato, donde apenas se jugaron cinco fechas y encuentra al Rojo lejos de la pelea por el título, el equipo no ha logrado capitalizar ninguna pelota parada su favor. Es decir, el conjunto de Pellegrino no ha aprovechado ningún córner a favor y ninguna falta en ataque para convertirla ni siquiera en situación clara de gol.

Durante las primeras cinco fechas, los encargados de las pelotas paradas en el conjunto Rojo han sido: Rigoni, Aquino, Méndez y en alguna oportunidad ‘Droopy’ Gómez. Ninguno de ellos lo hizo de forma efectiva.

El Rojo tuvo a favor 23 tiros de esquina, de los cuales no pudo concretar siquiera un gol. Sumado a ello, están las faltas a favor en ataque, que han sido nada más y nada menos que 15, ejecutadas de forma nefasta en la mayoría de los casos.

Sin dudas los equipos de Pellegrino no se caracterizan por su fortaleza en la pelota parada. Pero sumado a los malos resultados y la poca capacidad goleadora es un aspecto llama la atención. ¿Se entrenará durante la semana?

Los partidos ante Racing y Central dejaron en evidenciada esta fragilidad. En el clásico, el Rojo dispuso de tres tiros libres en zona de ataque -ejecutados de manera pésima por Jesús Méndez – y dos córneres. Ninguno de ellos llegó a destino.

Ante Central, no solo no se aprovecharon estas oportunidades. El segundo gol del equipo de Coudet llega producto de un córner a favor, mal ejecutado, y que luego encuentra a la defensa mal parada.

Anoche ante River, exceptuando el tiro libre de Rigoni que exigió a Barovero, las oportunidades a balón parado fueron desperdiciadas. Los centros quedan cortos, los centrales adversarios se agrandan. Otra debilidad más del conjunto dirigido por Pellegrino. ¿Se trabajará la pelota parada durante la semana? ¿Explicará Mauricio el porqué de esta ineficacia?

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