A 42 años de la mayor hazaña de la historia

El 25 de enero es un día muy importante para Independiente. Es sin dudas uno de esos días en los que vaya a saber por qué la historia nos dijo quiénes somos. Es el cumple del Bocha, el máximo ídolo del club, pero además y con el protagonismo estelar del mismísimo Bochita, se cumplen 42 años de la mayor hazaña del fútbol argentino: el título del Nacional 1977 ante Talleres en Córdoba con 8 hombres en la cancha.

Cuentan los que vivieron aquel glorioso día que el país estaba en un momento terrible, salpicado por una sangrienta dictadura y en las vísperas del único Mundial que se organizó acá y que posteriormente Argentina ganaría. Nunca un equipo que no fuera de Rosario o Buenos Aires había salido campeón. Es más, ni siquiera habían llegado a finales. Pero aquel Talleres tenía un equipazo, integrado por jugadores que meses después salieron campeones del Mundo. 

En el partido de ida en Avellaneda se disputó el 21 de enero, el resultado fue 1 a 1, posicionando mejor a la T de cara a la revancha. El gol de visitante en ese entonces ya “valía doble”, al igual que hoy en los torneos internacionales. Es decir que con el 0 a 0 en Córdoba el campeón sería Talleres. Luciano Benjamin Menéndez, intendente de Córdoba, por aquellos días tenía toda la fiesta preparada. De hecho, según cuenta el Diario La Voz, ya había varios preparativos -avisos publicitarios felicitando y tirada extraordinaria del diario entre otras cosas- por el casi seguro título Tallarín. Sin embargo, el Rojo tenía una sorpresa preparada.

A los 32 minutos de iniciado el partido, Norberto Outes cabeceó un gran centro del Vikingo Trossero y puso al Rojo en ventaja. Con ese resultado era campeón, pero la debacle arbitral estaba por venir. Roberto Barreiro, referee de aquella noche histórica, empezó a cobrar cosas extrañas. A los 15 del complemento sancionó un penal inexistente que Chierini se encargó de ejecutar y anotar el empate, pero lo peor estaba por llegar…

A los 29, Bocanelli marca el segundo para Talleres enviando la pelota a la red con una mano deliberada que se vio, según dicen, desde Ushuaia hasta La Quiaca. En ese momento estallan los jugadores de Independiente dándose los siguientes diálogos:  “Tengo dos hijos y esto me da vergüenza. Écheme”, dijo el capitán del equipo, Rubén Galván. Barreiro le sacó la tarjeta roja. “Esto es una usurpación. ¿Por qué no me echa a mí también?” exclamó Omar Larrosa. El árbitro también lo echó. Mientras que el siempre temperamental Trossero se encargó de decirle de todo a Barreiro, quien procedió a expulsarlo.

Todo era dudas, Independiente se quería retirar de la cancha. No quería prestarse a semejante farsa. Pero hubo una persona que cambió esa historia y torció el destino. José Omar Pastoriza, el Pato, salió del banco exaltado pero juntó a sus ocho jugadores que quedaban en cancha y les dijo las siguientes palabras: “Vayan y sean hombres. Jueguen y ganen el título”. Los ocho jugadores salieron a hacer lo que podían motivados por la palabra de su entrenador. Talleres se perdió varios goles con los que pudo liquidar la historia. Pero no lo hizo, y si enfrente tenés al más grande…

Faltando 7 minutos para el final, el Bocha, el que cumplía 24 esa noche, agarró la pelota y empezó a esquivar rivales, se la tocó a Bertoni que dejó solo a Biondi en posición de gol, le salió Guibaudo, arquero de los cordobeses, y Biondi hizo una gambeta larga para sí mismo y se la tiró al Bochita, quien venía a la carrera y le pegó arriba sin que los defensores de Talleres que intentaban cubrir el arco pudieran hacer nada. 2 a 2, el gol de visitante pasaba a favorecer a Independiente ante las dos igualdades.

La resistencia fue heróica y el mito se convirtió en realidad. Independiente se consagró campeón de aquel Nacional 77 -la final se disputó un día como hoy pero en el 78- empatando el partido de visitante con tres hombres menos, algo único en la historia del fútbol argentino y probablemente del mundo. Ese fue el día que el, hasta ese entonces, seis veces campeón de América seguía escribiendo la historia, probablemente en su página más gloriosa. El día en que la camiseta y un grupo de hombres abanderados por Bochini y comandados por el gigante Pastoriza fueron artífices de aquella epopeya. 

FOTOS: LA NACION

Feliz cumple Bochita

(INCLUYE VIDEO) Un día como hoy, pero de 1954, nació el jugador más importante de nuestra historia, el que hizo gigante a un club enorme, Ricardo Enrique Bochini.

El Bocha, Bochita, El Mago zarateño. Simplemente Él. Es que Bochini fue, futbolísticamente, un ser supremo para Independiente. Un adelantado. El más grande.

A modo de homenaje, el recordado programa de Gonzalo Bonadeo en TyC Sports más de una vez le dio espacio al genio de Ricardo Bochini, pero en este caso le dedicaron un programa completo con sus 25 mejores jugadas (a elección de la producción de “25”) del Bochita.

Orgullo Rojo recopiló el material y te lo presenta en el día del cumpleaños 66 del 10 Rojo para que disfruten de lo que fuimos y lo que tenemos que volver a ser.

PRIMER BLOQUE 

SEGUNDO BLOQUE 

TERCER BLOQUE

Rojo y Negro

Un día como hoy, pero de 1936, nacía en Rocha Tomás Rolan, el primer lateral izquierdo uruguayo que quedó en la historia grande del club.

Luego de hacer inferiores, debutar en Danubio y participar de las eliminatorias para el Mundial de Suecia 58, llegó al Rojo en 1960 con otros dos compatriotas, Alcides Silveira y Vladas Douksas.

Con su compañero en la defensa, Hacha Brava Navarro, para una sesión de El Gráfico

Debutó el 3 de abril en la primera fecha ante Argentinos y ya en ese año se consagraría campeón, sacándole dos puntos de ventaja a River y el Bicho. Repetiría tres años más tarde en el ámbito local, para luego pasar a ser uno de los padres del Rey de Copas.

El Negro ganó la Libertadores del 64 y en ese año, disputando la Intercontinental ante el Inter, sufrió una dura lesión.

El Negro hablando de su lesión

Para reemplazarlo los dirigentes fueron a buscar también del otro lado del charco, y llegaría al club ni más ni menos que el Chivo Pavoni.

Rolan integró el plantel campeón de la Libertadores del 65 y un año después, a fines del 66 dejó Independiente tras 157 partidos y 21 goles.

Fue homenajeado en el Libertadores de América poco antes de su fallecimiento, el 9 de enero de 2014, a los 77 años.

La gloria es eterna, como Tomás Rolan.

De la mano de Dios

Hoy se cumplen 41 años de la consagración en el Nacional 78, cuya final de vuelta se disputó el 10 de enero de 1979, tres días después de la primera.

En la misma el Rojo se enfrentó a River y luego de empatar sin goles en el Monumental, el Bochita frotó la lámpara y convirtió los dos tantos con los que dimos la vuelta en Avellaneda.

Esa noche del diez de enero el Rojo formó con: Héctor Baley; Rubén Pagnanini, Hugo Villaverde, Enzo Trossero, Osvaldo Pérez; Omar Larrosa, Carlos Fren, Ricardo Bochini; Antonio Alzamendi, Norberto Outes, Alejandro Barberón.

Es una linda oportunidad no solo para recordar aquel título sino también para darse el gusto de ver las imágenes que hay en internet de las dos finales y disfrutar al Bocha y a todo el equipo del Pato Pastoriza y por qué no, también a figuras de River como el Pato Filliol, que en la revancha le tapa un cabezazo increíblemente a Alzamendi.

PRIMERA FINAL

SEGUNDA FINAL

¡Feliz cumple y año Independiente!

En estos momentos todos estamos brindando por este 2020 que comienza, deseando que sea un gran año. Para nosotros, nuestras familias, seres queridos y claro, para Independiente. Porque si el Rojo tiene un buen año, todos los que lo amamos también.

Independiente es tan grande que necesita dos cumpleaños y hoy es el oficial. Hace 115 años un grupo de cadetes de la tienda A la Ciudad de Londres se rebelaron y empezaron la historia más linda y gloriosa, creando al club que tanto tiempo después, sigue siendo el puente entre nuestros antepasados y nos mantendrá vivos por siempre en nuestros descendientes.

El de los triunfos y hazañas en cualquier lugar del mundo, el Rey de Copas, que nos hace levantar cada mañana llenos de Orgullo Rojo.

Ojalá que Independiente tenga un gran año, al igual que ustedes y sus seres queridos.

¡Feliz cumple y año Independiente!

Yo era campeón…

22 de diciembre de 1983. Ya con mencionar esa fecha, cualquier hincha del “Rojo”, de la edad que sea, sabe qué pasó aquel día. Pero, ¿no les pasa que cuando les ocurrió algo hermoso quieren recordarlo?  A pesar de que está siempre presente, Orgullo Rojo quiere rememorar tan preciado momento.

Hace 36 años, se disputaba la parte final del Torneo Metropolitano. Independiente lideraba la tabla con 46 puntos y, con uno menos, San Lorenzo se encontraba segundo. En ese entonces, los partidos ganados se sumaban de a dos y se sabría quién sería el campeón recién en la última fecha. El conjunto de Avellaneda no quería volver a desaprovechar un campeonato, ya que venía de perder el Nacional de ese año, en mano de Estudiantes.

Para sumarle más ansiedad y nervios a la situación, el encuentro de la Fecha 38 no sería uno más, sino que se disputaría un clásico. Sí, había que definir ante Racing Club, en la Doble Visera. Pero eso no era todo: el 18 de diciembre, el equipo de la vereda de enfrente perdió ante su homónimo de Córdoba por 4-3, en su propia cancha, y descendió a la Segunda División del fútbol argentino.

Ese jueves, el conjunto dirigido por José Omar Pastoriza formó con: Gustavo Moriconi; Rodolfo Zimmerman, Hugo Villaverde, Enzo Trossero, Néstor Clausen; Ricardo Giusti, Claudio Marangoni, Ricardo Bochini, Jorge Burruchaga; Enrique Sánchez y José Percudani. El local tenía la oportunidad de demostrar quién era el más grande. Y no decepcionó.

Ante un estadio repleto, a los 43 minutos del primer tiempo, tras un pase del “Bocha”, Giusti definió fuerte y cruzado, para gritar el 1-0. A pesar de que faltaba para la culminación, ya se sentía la alegría en el público, que no paraba de alentar. En la segunda parte, el “Rojo” salió a definir el campeonato y no tardó en llegar el segundo tanto. A los 3’,  Trossero arrancó casi desde la mitad del campo, aceleró y pateó de zurda, desde afuera del área. La pelota ingresó despacio en la derecha del arco, para imponer el 2-0 final.

De esta manera, Independiente consiguió algo que ningún otro club pudo lograr. Dio la vuelta olímpica mientras veía como su clásico bajaba de categoría, ante 50.000 personas. Y cuando se pensaba que nada más podría ser tan glorioso, el equipo siguió con las hazañas. Un año más tarde, se obtuvieron las Copas Libertadores e Intercontinental, en el mismo período que la “Academia” se quedaba sin ascenso y le tocaba permanecer en la “B”.

Es verdad eso que decimos los hinchas, aquello de “La historia te dice quien sos”.  Esa misma historia, que confirma siempre quién manda en Avellaneda. Hoy se recuerda que el 22 de diciembre de 1983, el “Diablo” pudo tocar el cielo y ver cómo su máximo rival descendía a los infiernos.

La despedida de Dios

El 19 de diciembre de 1991 Ricardo Bochini tuvo su merecido partido de despedida, y con él se iría la mística dorada y el hambre de gloria. La historia del más grande del club se cerró con un partido despedida en donde se lo vio nacer, la Doble Visera.

El Bocha se había retirado siete meses antes, luego de una lesión producto de una fuerte infracción del jugador de Estudiantes Pablo Erbín, pero esa calurosa noche, el fútbol argentino le rendía el tributo correspondiente a uno de sus máximos exponentes. Si bien se realizó un encuentro entre el campeón del 84 dirigido por el enorme Pato Pastoriza y el equipo de ese momento con Fren en el banco, al campeón en Japón se le sumaron ídolos de otras instituciones como Hugo Gatti y el Beto Alonso.

El Bochita jugó un tiempo para cada uno de los conjuntos ante la atenta mirada de una cancha que le cantaba “Y dale Bocha dale Bocha, porque te quiero, te vengo a ver, aunque esta noche sea la última vez”.

Los Rojos ganaron 6-4 y el Diez eterno cerró el partido con un golazo.

Hoy se cumplen 28 años de aquel homenaje al mejor futbolista de la historia de Independiente y el fútbol argentino, ese que aún hoy seguimos extrañando.

 

Fumaba abajo del agua

Hoy se cumplen 81 años del primer título profesional de Independiente, aquel de 1938 que contaba con la delantera perfecta: Maril, De la Mata, Erico, Sastre y Zorrilla. El Rojo convirtió 115 goles en 32 partidos, con un promedio de 3.59. Una máquina.

De la Mata, Erico y Sastre, las figuras de aquel equipo increíble

Y además de esos números extraordinarios, existe una anécdota increible en torno a Arsenio Erico, goleador de aquel equipo y el torneo con 43 tantos.

Es que el Paraguayo, era un animal del gol, el año anterior, a pesar de no obtener el campeonato, había anotado 47 goles en 34 partidos, sin embargo, la cantidad en el 38 bajó pero por una razón insólita.

La tabacalera Picardo, que en ese entonces fabricaba los cigarrillos 43 -hoy 43/70-, arregló con el goleador más famoso de la época que si llegaba a 43 tantos, ni más ni menos, iba a obtener una importante suma de dinero. Y hablamos de épocas muy diferentes a las de hoy. Los jugadores no hacían diferencia ni con pases ni con sueldos, por lo que un premio extra así en muchos casos podía resultar muy beneficioso.

Lo cierto es que Erico llegó a los 43 tantos a dos fechas del final, y cuentan los que lo vieron, que en las últimas dos jornadas, cada vez que el paraguayo estaba por marcar un gol se la pasaba a Antonio Sastre o Vicente de la Mata para no pasarse de esa suma.

Algo increible e impensado hoy pero que tampoco le privó a Independiente de ganar, ya que, por ejemplo el día de la consagración ante Lanús, metió 8 goles, claro que, de todos esos, Erico sólo dio asistencias para no pasarse y obtuvo el premio de la tabacalera. Fumaba abajo del agua. Genio de aquellos.

El Rey del Mundo

Un 9 de Diciembre pero de 1984, Independiente lograba la obtención de su segunda Copa Intercontinental, luego de haber vencido al Liverpool por 1-0, con gol de José Percudani en tierras Japonesas. A 35 años de la conquista en Orgullo Rojo recordamos la hazaña del “Rey de Copas”.

El conjunto dirigido por José Omar Pastoriza había conseguido el pase a la competencia tras haberse consagrado campeón de la Copa Libertadores ese mismo año venciendo a Gremio de Porto Alegre por 1-0 con un gol convertido por Jorge Burruchaga. Enfrente tenía al Liverpool que venía de ganar la Copa de Campeones derrotando a Roma desde los doce pasos.

Ese año, Independiente llegaba a Japón con la ilusión de poder obtener la Copa Intercontinental que había logrado conquistar en 1973 cuando venció a Juventus; anteriormente la había disputado en cuatro oportunidades pero el “Rojo” no pudo quedarse con el título.

En este marco y en un encuentro que no fue nada sencillo, el conjunto dirigido por el “Pato” logra ponerse en ventaja con una gran jugada que inició a los 6 minutos del primer tiempo cuando Claudio Marangoni capturó un rebote y le dio un exquisito pase a “Mandinga” Percudani que definió ante un Grrobbelaar que quedó en el camino. Esa ventaja se mantuvo hasta el final y de esa manera Independiente lograba alzar su segunda Copa Intercontinental.

Formaciones:

Independiente (1):Carlos Goyén; Néstor Clausen; Hugo Villaverde; Enzo Trossero; Carlos Enrique; Ricardo Giusti; Claudio Marangoni; Ricardo Bochini; Jorge Burruchaga; José Percudani y Alejandro Barberón. DT: José Omar Pastoriza

Liverpool (0): Bruce Grobbelaar; Phil Neal, Steve Nicol, Alan Kenney, Alan Hansen; Gary Gillespie, Kenny Dalglish, Jan Mølby, Ian Rush; Craig Johnston y John Wark. DT: Joe Fagan

El Primer Maracaná

El 6 de diciembre de 1995, Independiente se consagraba campeón de la Supercopa Sudamericana luego de superar en la final al Flamengo de Brasil.

El Rey de Copas se convertía en el primer equipo no brasileño en dar la vuelta olímpica en el mítico estadio Maracaná.

Y con este logro también pasaba a dominar la Copa de todos los campeones de América (junto al Cruzeiro de Brasil), ya que con dos títulos sigue siendo el máximo Supercampeón y sumaba en aquel momento 9 copas de primer nivel en el continente… todo un récord en 60 años de copas Conmebol, más destacable aún cuando tampoco nadie lo supera en Interamericanas ni Sudamericanas.

La campaña del Rey

El Orgullo Nacional tuvo un 1994 increíble de la mano de un gran equipo conducido por Miguel Ángel Brindisi, salió campeón del Clausura en el primer semestre y de la Supercopa en el segundo. Después de ganar también la Recopa Sudamericana de 1995, el Rojo pierde a su técnico, que pasa a la vereda de enfrente.

Se terminaría sumando otro Miguel Ángel, un conocido de la casa que ya
había dirigido al club y era un ídolo desde su paso como jugador: el Zurdo López. El equipo ya era otro en relación al año anterior; aparecían Mondragón, Mazzoni, Domizzi, Acuña, Alvez y retornaban viejas glorias como Clausen y Burruchaga. Ya no se contaba con grandes jugadores como Islas, Rambert, Usuriaga y Perico Pérez; pero seguían Gustavo López, Garnero, Serrizuela y Cagna entre otros.

Gustavito, de los más jóvenes, estaba en un gran momento. El resto de las figuras no sumaría demasiados minutos como sí Molina, Dorta, Rotchen, Bustos o Jara. Iba a ser cuestionado, no destacaba su buen fútbol como hacía poco. En el torneo no marchaba bien y se apostó por la Supercopa.

El Gráfico resaltaba que Independiente seguía siendo el más campeón del mundo

El inicio de la Supercopa 95 fue en la Doble Visera contra el mismo rival que comenzó la edición anterior, el Santos de Brasil. Esta serie sería mucho más sufrida y pareja que la de 1994; en Avellaneda se puso el visitante en ventaja después de una buena jugada individual. Independiente logró el empate en el final del partido con un gol del Gurí Alvez, cuando ya había desperdiciado varias situaciones claras.

En Brasil empezó ganando Santos de nuevo, a los 30 del primer tiempo Mazzoni empuja un remate de Domizzi para el 1-1 y la misma dupla daría vuelta el encuentro pero esta vez definiendo el Pájaro Domizzi luego de una pared. Sobre el final el equipo brasileño llegaría al empate para definir la serie desde el punto de penal. Convirtieron Burruchaga, Serrizuela y Arzeno, pero fallaron Garnero y Cagna. La figura iba a ser Faryd Mondragón, que detuvo el último penal, mientras que los brasileños ya habían desviado un par.

El Rojo elimina al Santos por segunda vez consecutiva

En Cuartos de Final se iba a enfrentar con el finalista de América, Atlético Nacional que tenía un equipazo con figuras como Higuita, Serna, Aristizábal y Ángel. No la iba a pasar nada bien en la ida en Medellín, y perdió 1 a 0 en un partido que podría haberlo igualado como también perderlo por mayor diferencia. La mínima no estaba mal para intentar remontarlo en la Visera. En Avellaneda se empezó a definir temprano la serie porque dos goles de penal de Gustavo López ya le daban la ventaja suficiente al Rey de Copas, que finalizaba los primeros 45 minutos con dos hombres más que el rival por una doble amarilla y un planchazo asesino. En la parte final no goleó únicamente por René Higuita que atajó todo lo que le patearon.

Borró al subcampeón de América en Avellaneda

Como River superó a Gremio, en semifinales habría clásico argentino. El primer choque en la Visera y el definitorio en El Monumental. El equipo de Núñez, dirigido por Ramón Díaz, estaba plagado de figuras y arriba jugaban Gallardo, Ortega y Francescoli. Con dos goles del Enzo, el primero de ellos de penal, parecía sentenciarse la historia en un tiempo.

Pero era muy temprano para dar por muerto al Rey de Copas, que descontó con un gol sacando desde el medio. Por algo Mazzoni festejó el descuento como si se fuera ganando, ya que antes de los 10 minutos, nuevamente la Chancha ganaría por arriba un tiro de esquina de Gustavito y de cabeza pondría el empate final que dejaba la serie abierta. En los últimos minutos se iría expulsado Rotchen.

Partidazo en Avellaneda el de la ida

La vuelta pintaba muy difícil, River llegaba con peligro y a la media hora el Rojo se quedó con uno menos por la doble amonestación de Jara. Parecía que solo restaba aguantar, pero en el segundo tiempo el equipo se acomodó muy bien y empezó a dominar el partido con un Gustavo López intratable.

Tan es así que lo arrinconó a River contra su arco, mientras una multitud empujaba cada vez más al equipo visitante y lo hacía sentir como si estuviera en Avellaneda. El local iba a quedar también con 10, finalmente no llegó el merecido gol y había que definir por penales.

El héroe en esa instancia volvería a ser el arquero de Independiente, que atajó el remate de Amato para sacar mayor ventaja, porque Ortega ya había estrellado su penal en el palo. Para el Rojo marcaron Gustavo López, Burruchaga, Serrizuela y Bustos; todos con mucha convicción para volver a ser finalista de la Supercopa.

Sacando a River en el Monumental

Mazzoni le gritaba a sus compañeros “Así hay que ganar! Bien, carajo!” mientras festejaban de rodillas, como si fuera un ritual, camino a encontrarse con la hinchada.

Festejo de rodillas por el paso a la final

En la final se iba a enfrentar al Flamengo de Brasil, el equipo del momento que ¡llegaba a la final ganando todos sus partidos de la copa! La figura del equipo carioca era nada menos que Romario, el mejor jugador del planeta por ese entonces, que venía de ganar el Balón de Oro en el Mundial de 1994 que ganó su selección, marcando él 5 goles. El Chapulín tuvo en 1995 un mejor promedio goleador que Gabigol en este año…

Esa copa la jugaron también con Edmundo y Savio, tres jugadores de primer nivel para el fútbol europeo, que coincidieron en un Flamengo que buscaba un título en el año de su centenario.

El más campeón del mundo contra el más popular del mundo. Su primera final entre sí…

Los once del Zurdo López para la ida: Mondragón; Clausen, Rotchen, Bustos, Domizzi; Cagna (Acuña), Serrizuela, Molina, G. López; Alvez (Burruchaga) y Mazzoni.

En Avellaneda quedaría atrás desde el vestuario el equipo que ganaba todo. La Chancha Mazzoni a los 35 segundos convertía el gol más rápido en una final de Supercopa Sudamericana (el récord en finales de Libertadores es de otro jugador de Independiente, Percy Rojas a Unión Española en 1975). El Rey de Copas borró de la cancha a los de Romario, con fútbol y actitud, haciendo de la Visera un infierno para el perdido equipo brasileño.

En la segunda parte, Mazzoni le devuelve de taco una pared a Domizzi que define suave de zurda contra un palo para el 2 a 0 final. Merecido triunfo para ir tranquilo a Brasil. Fiel a su costumbre, Independiente volvía a hacerse muy fuerte en una final y prácticamente invencible en condición de local, tenga a quien tenga enfrente.

La ida de la final

Para ir por el Maracanazo, el Orgullo Nacional salió con: Mondragón; Clausen, Rotchen, Bustos, Domizzi; Molina, Serrizuela, Cagna, G. López (Burruchaga); Alvez (Kobistyj) y Mazzoni.

En Río de Janeiro el local se vio obligado a buscar rápidamente un gol, sin embargo se aguantó el 0-0 en el primer tiempo. Recién en el complemento, Romario, después de una serie de rebotes, marcaría el 1-0 para Flamengo.

De ahí en más se fue apagando el ataque brasileño, Independiente estaba justificando su ventaja e incluso mereció algún gol para empatar el partido. Entre unos toques lejos del área roja, llegó el pitazo final y el primer Maracanazo (a nivel club) de un equipo extranjero en este histórico estadio.

La consagración en el Maracaná

El Rojo también era bicampeón de la Supercopa y junto a Cruzeiro el máximo ganador, así como también lo es de la Copa Libertadores.

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