Dos vueltas y un histórico triunfo

A 70 años de su inauguración, el estadio Maracaná se convirtió en un símbolo mundial en el cual el nombre de Independiente estuvo escrito en más de una ocasión.

Es que en 1964, el Rojo derrotó al Santos de Pelé -Bicampeón en ese entonces- en las semifinales de ida de la Copa Libertadores, tras ir perdiendo 2 a 0, lo dio vuelta de forma electrizante con un 3-2 final en el que Mario Rodríguez, Raul Bernao y -sobre la hora- Luis Suarez, anotaron sus nombres en una de las páginas más grandes del Rey de copas, quizás la que inició la famosa mística. El Rojo le ganó la revancha en Avellaneda y luego se consagró ante Nacional de Uruguay en la final de aquella primera Libertadores obtenida.

En 1995 los caminos del Rojo y el Maracaná se volvieron a cruzar. Esta vez en la final de la Supercopa ante el poderoso Flamengo de Romario, Savio y Edmundo, entre otros. El Rey ganó 2-0 la ida en Avellaneda y aguantó en el Maracaná donde perdió 1 a 0 con tanto del Chapulín, pero le alcanzó para obtener el bicampeonato de la Supercopa.

En 2017, el Maracaná fue el lugar donde Independiente resurgió de las cenizas provocadas por años funestos que no valen ni la pena recordar. El equipo de Ariel Holan se quedó con el primer chico en Avellaneda por 2 a 1 y, como en el 95, el mítico estadio fue testigo de una nueva vuelta olímpica del Rey. El 1 a 1 con tanto de Ezequiel Barco de penal significó la decimoséptima conquista continental y la algarabía de mas de 5 mil hinchas que coparon el estadio en un clima hostil.

El patio de casa, como lo apodó la cuenta oficial de Twitter de Independiente tras aquella conquista, quedará siempre en nuestros corazones.

Abrió las alas

El 13 de junio de 1966 nacía uno de los jugadores más queridos de las últimas décadas por el hincha de Independiente, Alveiro el Palomo Usuriaga.

El colombiano fue una de las figuras del gran campeón de 1994, que se llevó el Clausura y la Supercopa Sudamericana. Al año siguiente también ganaría la Recopa en Japón. Jugó 63 partidos en el Rey de Copas y convirtió 21 goles.

El Palomo sonríe y festeja, los hinchas también

Usuriaga explotó en sus primeros años en el fútbol colombiano, ganando un par de ligas con América de Cali y la Libertadores con Atlético Nacional, en la que convirtió 4 tantos en la semifinal y el que igualaba la serie final.

VER TAMBIÉN: La jaula del Palomo

El Palomo hizo además el un gol histórico frente a Israel para que Colombia clasificara a un Mundial después de 28 años. Sin embargo, por problemas de conducta, no lo llevaron a Italia 90. ¡Eso que hubo gente que quiso aprovechar las elecciones nacionales para elegir si llevar o no al Palomo!

Pensar que este 29 de abril hubo otra locura de su gente en Cali, miles de personas ganaron la lotería por jugarle al número de su tumba, increíble. Siempre tuvo una personalidad un tanto peculiar y lo suyo lo compartía con el pueblo.

Su llegada a Independiente se da en 1994 y en la primera temporada ya gana el torneo Clausura con ese equipazo del Rojo. Cerraría el año obteniendo la Supercopa Sudamericana, después de ganarle a cuanto brasileño se cruce en su camino y la final a Boca. Sería el segundo goleador de la copa, marcando un gol menos que Rambert, ante Santos, Gremio y Cruzeiro x2.

En ese glorioso 1994, el Palomo Usuriaga apareció en el equipo ideal de América junto a Rambert y Gustavo López. Un trío de ataque fenomenal. En 1995 ganaría la Recopa y luego se iría al fútbol mexicano. No tardó mucho en volver a Independiente hasta jugar su último partido en 1997 antes de la sanción.

Demasiado talento para su metro noventa y dos.

Eterno Palomo. Su alegría, sus golazos, sus enganches y sus zancadas, vivirán siempre en Avellaneda, al grito de:

“Usuriaga, Usuriaga, Usuriaga, Usuriaga…”

Tiburón campeón

Hace 58 años nacía José Tiburcio Serrizuela, defensor que jugó cuatro temporadas en Independiente entre 1993 y 1996.

Ganó el Clausura 1994, la Supercopa 1994, la Recopa de 1995 y la Supercopa 1995.

serrizuela supercopa 95
El Tiburón dando la primera vuelta olímpica de Independiente en el Maracaná, con la Supercopa 95

Jugó 77 partidos en el club y convirtió 4 goles, el más importante fue el que le dio la Recopa Sudamericana 1995 al Rey de Copas, frente al Vélez de Bianchi en Japón.

Antes de llegar a los Rojos, José Tiburcio fue subcampeón del Mundial de Italia 90, pateando un penal en la semifinal ante Italia. De gran trayectoria, había conseguido un título en River Plate, pero sus mayores logros llegaron en Independiente. Fue un buen central, con una fuertísima pegada. Se recuerdan sus penales en las definiciones de la Supercopa 1995 primero con Santos y luego con River, en los que rompió el arco. También el gol de tiro libre ante San Lorenzo en el Clausura 94.

Uno de sus nueve hermanos es Juán José Serrizuela, El Tiburoncito, quien saliera campeón en el Apertura 2002 también con el Orgullo Nacional, una de las pocas veces que se dio.

Los hermanos campeones con el Rojo en la actualidad

¡Feliz cumpleaños Serri!

Más amateur que clásico

El 9 de junio de 1907, por la Tercera Liga, se jugó el primer clásico de Avellaneda que terminaría con un agónico e impensado triunfo de Independiente por 3 a 2.

El héroe fue un prócer histórico del club, Rosendo Degiorgi: fundador, primer presidente, capitán y quien convirtió el gol sobre el final. Un detalle, cuando el capo de Racing (Carbone) le ofreció dinero para alterar el resultado final, Rosendo no aceptó y no vendió el primer triunfo clásico.

Recién llegado a Avellaneda en 1907 Independiente se instaló en el barrio de Crucecita, donde con mucho sacrificio tuvo su quinta cancha en Ocantos al 540. I.F.C no había comenzado nada bien en la división, debutó cayendo 21 a 1 con Atlanta y siguió con derrotas imponentes. Su vecino, en cambio, estaba más asentado y se encontraba entre los mejores equipos del torneo, peleaba los primeros puestos y estaba invicto.

Llegando el día del encuentro, aparecieron pintadas burlonas que hablaban de un “40 a 0”. El claro favorito era Racing Club, por ese entonces rosa y celeste, el equipo de los municipales y que contaba con un status más alto que los Rojos que todavía no eran rojos (su camiseta era blanca) y se harían populares con las clases más bajas. Pero los partidos hay que jugarlos…

Los hermanos Degiorgi miran, años después, el lugar de las pintadas del “40 a 0”

Independiente no llegó a reunir once jugadores para participar en el encuentro, hay que tener en cuenta que eran los primeros años del amateurismo. Entonces Rosendo Degiorgi le propuso jugar amistosamente a Luis Carbone, quien dirigía Racing y sería 6 veces presidente del club.

Era común ceder los puntos en circunstancias así, pero no hubo caso. Carbone y Racing no aceptaron la propuesta, preferían jugar el partido igual para sacar una diferencia importante. Había que conseguir refuerzos, así fue como Rosendo trajo a su hermano menor, invitaron a un chico de la cuarta, llamaron a un vecino para atajar, y más o menos pudieron arreglarse con la siguiente formación: A. Bazarra; E. González y L. Paitz; F. Zetti, J. Hermida y M. Degeorgi; A. Pomarini, A. Arregui, J. Tagliaferro, M. Pelufo y R. Degeorgi.

El match, dirigido por L. Watson, comenzó con sorpresa: en el primer tiempo Independiente ya ganaba 2 a 0 con goles de Tagliaferro y Arregui. Recién en el complemento Racing pudo igualar. No se esperaba un juego tan parejo y mucho menos con lo que sucedería al final. Luego de una jugada de Pomarini; nuestro fundador, R. Degiorgi, impacta a la carrera para marcar el gol del triunfo del Independiente Football Club.

Finalizado el encuentro ocurrió otro hecho impensado, se acercó la misma persona que no había aceptado los puntos, con la intención de comprar el resultado. La respuesta de Degiorgi demuestra como debía tomarse en realidad el amateurismo: “Acá no habrá arreglo. Hace dos horas ofrecí los puntos y ustedes lo rechazaron con el solo propósito de que sufriéramos una derrota de esas que hacen época. Este triunfo, fruto de la justicia, no se vende: el amor propio ante todo”. Un orgullo rojo.

Los principales hombres de Independiente, señalan una victoria contra su clásico rival

Antes de llegar a Primera División, Independiente le ganó 7 veces a Racing (con 3 goleadas) y apenas perdió 3 partidos.

La historia te dice quien sos, y en este caso marca un poco lo que iban a ser los dos clubes.

La Crucecita, la quinta cancha de Independiente 1907-08

Celeste y Rojo

Un día como hoy pero hace 64 años, nacía Antonio Alzamendi Casas. Gran puntero que jugó en Independiente entre 1978 y 1982, convirtiendo 80 goles.

Uruguayo, hincha de Peñarol y desde los 12 años del Rojo. Alzamendi llegó de Sud América y enseguida ganó el Nacional 78 en la recordada final con River de los goles de Bochini. Jugador de selección en su país, dejó un buen recuerdo en el club.

Es detrás de Arsenio Erico, el jugador extranjero que más goles convirtió en el Rojo. También es el segundo jugador uruguayo con más presencias en Independiente, 196 partidos, solo superado por una leyenda como el Chivo Pavoni.

En andas festejando el Nacional 78 ganado a River Plate, cuadro donde también triunfaría

Con la Celeste disputó dos Mundiales (86 y 90) y dos Copas Américas, ganando la del 87 en Agentina. Su último club en el fútbol local fue el Deportivo Mandiyú en 1990.

¡Feliz cumpleaños Patoruzú!

“Se mira y no se toca”

Con la obtención de la Libertadores del 73 ante Colo Colo en Montevideo, Ver nota nació el tradicional cantito de “La Copa se mira y no se toca”. ¿Por quién más podía ser? El mismo cuadro de la mística copera, el del célebre mote bien ganado de Rey de Copas, el de la simpática leyenda y tan reproducida “Traigan vino que copas sobran”…

Como todo lo copero, nació por Independiente. Aquí la historia de una famosa frase, relacionada a las conquistas del Rey en la década del 70, que después se popularizó en todo el mundo.

El festejo de la Libertadores de 1972 en una revista partidaria de la época

El orígen tiene que ver con lo geográfico, ya que la Copa Libertadores de América fue dominada desde sus comienzos por equipos del Atlántico: Argentina, Uruguay y Brasil. Hasta 1972 ningún equipo del Pacífico había
llegado a una final, y el primero fue Universitario de Perú que cayó ante Independiente.

Al año siguiente llegó a la final un equipo chileno, Colo Colo, también de la zona. En este partido aparece el cántico. La copa se mira y no se toca, no se iba a ir para el lado del Pacífico, se la queda Independiente. Y así fue.

Santoro y Pavoni con la Copa del 73

Con ese canto, la hinchada roja pasó a intimidar a sus rivales en las copas. En Avellaneda era casi invencible y su gente lo hacía sentir. El siguiente equipo del Pacífico en llegar a la final sería Unión Española de Chile en 1975, que tuvo la misma suerte que los demás. Volvió a caer y también contra Independiente, que a esa altura ganaba su cuarta Libertadores consecutiva.

Se mira y no se toca, Correo Independiente (1975)

La Libertadores ya la había ganado un equipo paraguayo, Olimpia en 1979, pero sin ser considerado del Pacífico. Recién una década más tarde, en 1989, se dio que un cuadro de esa zona pueda ganar la Copa, Atlético Nacional de Colombia.

La frase no solo que no quedó en el olvido, sino que se popularizó y siguió vigente hasta nuestros días.

Repercusión de la frase en todo el planeta

Incluso se creó el mito de que una copa no debía tocarse antes de salir campeón, que traía mala suerte y quien lo hiciera se iría derrotado.

La “maldición” de tocar la copa antes de tiempo

Si bien hubo algunos casos de jugadores que tocaron la copa y sus equipos ganaron, por cábala la mayoría prefiere no hacerlo. Cuando sucede se habla demasiado del tema…

Otro de los casos donde un jugador toca la copa y su equipo pierde la final

La copa se mira y no se toca es una de las tantas frases conocidas por Independiente, que es sinónimo de copas.

Luli querido

El 6 de junio de 1963 nacía en Gualeguaychú un emblema del club. Guillermo Daniel Ríos, un marcador de punta siempre fiel a la camiseta Roja, siendo uno de los jugadores en hacer toda su carrera en Independiente.

Fueron 358 encuentros entre 1984 y 1997, 337 en primera y 21 por torneos internacionales, convirtiéndose en uno de los jugadores con más partidos disputados en la historia del club.

Trece años defendiendo nuestro escudo con humildad y esfuerzo, conociendo sus limitaciones, siempre dejando todo por Independiente. Por eso siempre terminaba jugando a pesar de los refuerzos que llegaban, a priori de más nivel. El Luli, el querido Luli Ríos, siempre finalizaba en alguna posición (porque lo hizo en varias) de la alineación Roja.

Debutó en 1984 y formó parte del plantel que ganó todo ese año. Consiguió dos campeonatos locales, el del 88-89 con el Indio Solari y el del 94 con Brindisi. Y le dio al Rey cinco de sus Copas. La Libertadores e Intercontinental del 84, las Supercopas del 94-95 y la Recopa en Japón ante Vélez.

El Luli Ríos celebra el Torneo Clausura de 1994 junto a Daniel Garnero

El zurdo se dio el gusto de hacer tres goles en su carrera, dos de ellos golazos en goleadas inolvidables. Uno ante Boca en un 5 a 2 como locales en el torneo 86-87 y el otro ante Gimnasia en el Bosque, metiendo con una bomba de derecha el empate en un partido que había empezado complicado y terminó 5 a 1, siendo la antesala del 4 a 0 ante Huracán que nos dio el título del 94.

El defensor fue uno de los elegidos en el ránking de los mejores de esa línea en la historia de Independiente. Ver el ránking

Salud querido Luli, la gloria es eterna.

Una Caldera

Hace hoy exactamente 21 años, por el Clausura 1999, Independiente vencía a Boca Juniors en un partido inolvidable por varios motivos.

El equipo de Carlos Bianchi llegaba con un impresionante récord de 40 partidos invicto y estaba a punto de consagrarse Bicampeón dos fechas antes del final, de hecho lo logró minutos después de comenzado el encuentro. Pero en la Doble Visera lo esperaba papá, con un Calderón intratable.

El goleador del torneo la rompió toda en aquel clásico y gracias a su poder de fuego el equipo de Menotti borró de la cancha desde el inicio al Xeneize. A los seis minutos Caldera marcó el primero de sus tres goles y cuatro después Scoponi le atajó un penal a Palermo. Por esa vía llegó el segundo de José Luis a los 12 para poner el dos a cero con el que terminó el primer tiempo.

En el complemento Víctor López aumentó las cifras y cuando faltaban quince minutos, Calderón decoró el resultado con un gol impresionante de mitad de cancha. Un 4 a 0 que quedó en la historia, por el contexto y el disparo del centro delantero Rojo.

El equipo de Menotti formó esa tarde con: Scoponi; Ramírez, Rotchen, Milito, Díaz; Cascini, Cambiasso, Hanuch (Guerrero), López; Garnero y Calderón.

El vale cuatro

El 6 de junio de 1973, Independiente ganaba su cuarta Libertadores de América. El Rey de Copas repetía el título luego de vencer en la final a Colo Colo de Chile, en un desempate disputado en Montevideo.

De esta forma, el equipo de Humberto Maschio (ídolo racinguista) lograba también la clasificación a la Copa Intercontinental y a la Segunda Fase de la Libertadores 1974.

El once titular en Montevideo. Arriba: Comisso, Raimondo, Santoro, Sá, López y Pavoni
Abajo: Bertoni, Galván, Maglioni, Semenewicz y Mendoza.

Con la tercera en casa Ver nota Independiente ingresó a la Copa Libertadores como campeón vigente, evitando así la Primera Fase. En el grupo de segunda ronda, como era habitual, se enfrentaban grandes equipos. Sus oponentes fueron el San Lorenzo bicampeón argentino y el Millonarios campeón colombiano, que habían ganado muy bien sus grupos.

Los primeros partidos fueron contra Millonarios. En Colombia fue derrota 1 a 0 y en Avellaneda fue triunfo 2 a 0 con goles de Pavoni y Balbuena. Como San Lorenzo obtuvo un valioso empate en Bogotá y derrotó de local a los colombianos por 2 a 0, el finalista iba a salir de los cruces entre los equipos argentinos.

Los duelos entre argentinos y colombianos en Buenos Aires, Millonarios cayó 2-0 con ambos

Por los resultados frente a Millonarios, el Cuervo estaba mejor parado para la definición. Un triunfo del local en El Gasómetro, colocaba en la final al campeón argentino, que venía de ganar invicto el Nacional 72 y de obtener el Metropolitano del mismo año. Pero para matar al Rey en una copa…

En el Gasómetro empatarían 2 a 2, a pesar de que Independiente estuvo arriba dos veces en el marcador con goles de Balbuena y Giachello. Con este resultado se definía el grupo en Avellaneda.

Al Rojo no le quedaba otra que ganar para ser finalista, a San Lorenzo ahora le alcanzaba con un empate, aunque debía visitar la Doble Visera, donde el dueño de casa era casi invencible. Independiente iba a lograr imponerse con un gol de Giachello en los primeros minutos del segundo tiempo.

En el otro grupo, Colo Colo dejaba en el camino a Cerro Porteño y Botafogo. El campeón chileno tuvo probablemente el mejor equipo en la historia de su país. Chile atravesaba un momento delicado y se dice que ese equipo pudo retrasar el golpe de estado por unos meses. En este contexto, el país entero estaba con Colo Colo.

La final de ida se jugó en Avellaneda. Promediando el segundo tiempo llegaron juntos los dos goles del partido, primero Sá en contra y después Mendoza metiendo al arquero en un arco y un gol que aún genera polémica, al ser falta contra el guardameta visitante, algo que generó una reacción violenta que el árbitro no vio. A pesar de todo esto, el empate era un buen resultado para el conjunto chileno que definía en el Estadio Nacional.

Su público un poco se sentía campeón antes de tiempo. La euforia sobrepasó los límites con las agresiones que sufrieron los jugadores de Independiente en Santiago. Luego de un gol mal anulado al local, la revancha terminó 0-0 y la finalísima se iba a jugar en Uruguay.

Cerca de 25.000 hinchas de Independiente viajaron a Montevideo, 190.000 personas asistieron a las 3 finales. Y pese a tener los Rojos jugadores uruguayos en el equipo, el público local se inclinó por los chilenos, por la idea que tuvieron de ingresar al campo junto al arriero (chileno) que encontró a los sobrevivientes (uruguayos) de la Tragedia de Los Andes.

Giachello convierte el gol de la copa y lo festeja al grito de “Soy un fenómeno, soy un fenómeno”

Empezó ganando Independiente con un gol de Mendoza. Antes del final del primer tiempo empataría Caszely, un muy buen delantero que fue el goleador de la copa. En el segundo tiempo, el Bocha Maschio ponía a Giachello, que venía de marcarle goles importantes a San Lorenzo. Y mandaba a la cancha, por primera vez en copas internacionales, a un chico que también se apodaba Bocha, un tal Bochini. Los 90 terminaron 1 a 1 con el Rojo jugando mejor, pero restaba el alargue.

El Rey fue por todo en el tiempo extra. Los cambios serían clave porque Bochini aportaría desequilibrio y Giachello gol, el gol del título después de mil rebotes. Pudo ser mayor la diferencia pero Independiente no pudo concretar algunas jugadas de peligro y el árbitro sancionó afuera del área una falta al mismo Giachello, que había sido claramente adentro. Dos a uno final y una copa más para el Orgullo Nacional.

Con esta copa, los más ganadores de América pasaron a ser Independiente y el gran Pepé Santoro. Nadie más que ellos tenía 4 Libertadores. Luego con los años, otros jugadores (también rojos) lograrían ser los más ganadores de la copa por detrás de Independiente.

El Rey de Copas, que ya era el máximo ganador de su copa, desde esa noche lleva 46 años liderando en soledad…

Mirá este imperdible video de las tres finales de la cuenta Estadísticas CAI:

Feliz Kunple

Un 2 de junio como hoy, pero de 1988 nació Sergio Agüero, uno de los mejores jugadores que surgieron de las divisiones inferiores del club.

Llegó a los nueve años al Rojo y después de salir campeón con la novena división, debutó en primera a los 15, en un partido del Clausura 2003 ante San Lorenzo.

Nos deslumbró a todos con su habilidad y carisma, con goles inolvidables a Racing, y dejó Avellaneda para su inevitable destino europeo, en la venta más importante de la historia de la institución.

Con toda su inocencia y juventud, lleno de melancolía por la partida, prometió volver en diez años, a los 28. Hoy cumple 32 y seguimos esperando que ese sueño se convierta en realidad.

Está claro que el negocio del fútbol hace que sea muy difícil de concretar, porque sigue siendo uno de los mejores jugadores del mundo. Y ningún club, mucho menos uno del que es el máximo ídolo, va a querer desprenderse de semejante figura, más para darlo “de onda”. Claramente tiene que surgir y depende de él. Porque de otra manera no podría arribar a una institución con la actualidad económica de Independiente, menos en este contexto monetario tan pobre para el país en cuestiones de cambio.

Pero no por eso deja de doler ver lejana esa chance. No por eso vamos a dejar de anhelarlo y ver con suma tristeza como evita hablar de Independiente (hasta lo pone como condición en las notas) y ni siquiera lo menciona en sus redes sociales, donde se muestra siempre tan activo.

Ojalá lo haga simplemente para no crear tempranas falsas ilusiones otra vez, y no porque ya sabe que todas esas ilusiones son falsas al tener decidido no volver.

Mientras tanto, esperando siempre que cumpla su promesa, le deseamos felicidades como todos los años.

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