43 años del debut

Hace exactamente 43 años la vida de Independiente empezaba a cambiar para siempre. El Monumental fue el testigo del debut del jugador más grande en la historia del club y del fútbol Argentino.

Faltando 15 minutos de aquel encuentro por la 21ra fecha que terminó en victoria de River, Pedro Dellacha ponía en cancha por Saggioratto al pibe de 18 años que había llegado de Zárate el año anterior y Nito Veiga fichó para la séptima.

El que vestiría como nadie la roja en los 19 años siguientes, ganando todo lo que se le puso enfrente en 714 partidos. El que gritó varios de los goles más importantes de Independiente, amo y señor del paladar negro y el que más hizo por el Orgullo Rojo.

No tiene nombre lo que hizo con nuestro escudo en el pecho, pero tiene un número. Hace 43 años debutaba nuestro diez, nuestro Dios.

 

 

24 años del retiro del Bocha

El 5 de mayo de 1991, Independiente recibió a Estudiantes, en la Doble Visera, partido que finalizó 1-1. Los hinchas que habían asistido al espectáculo se fueron con una tristeza enorme, no por el resultado sino, por Bochini. Cuando iban 41’ del primer tiempo, Erbín corrió por detrás del ídolo, para cometerle una falta descomunal en la rodilla derecha. Manuel Jácome, árbitro del encuentro, expulsó al jugador, mientras que la gente esperaba que el “Bocha” se levante. Pero eso nunca pasó.

El doctor Ugalde revisó al futbolista, pidió el cambio casi automáticamente y los camilleros no tardaron en ingresar al campo. El dolor de todos los fanáticos de Independiente era tan grande como el de Bochini. Pero lo que nadie sospechaba es que ese dolor sería aún mayor.

El “Maestro” decidió dar su última clase magistral, justo ante Estudiantes. Aunque ya había pensado en el retiro, la lesión lo tomó por sorpresa y esa maldita enemiga tardó en recuperarse. Por este motivo, llegó el momento que ningún hincha quería vivir.

“Bocha” le brindó lo máximo al “Rojo” durante 19 años. No conoció otra camiseta y levantó 13 copas, entre nacionales e internacionales. Supo escribir grandes hazañas en la historia del club y era admirado por todos los amantes del fútbol. Incluso un tal Diego Maradona dijo que él había sido su inspiración.
Hoy, 24 años después de aquél triste día, esta leyenda sigue pasando de generación en generación. Y hasta los más pequeños saben que hubo un hombre que dejó todo por poner a Independiente en la cima. Ese hombre es Ricardo Enrique Bochini.

Pepepepepepé

Hoy quiero hablar de una persona importante para mí, para vos, para todos. Una persona de esas que le hace bien al fútbol argentino. Esa persona es un SEÑOR y escribo SEÑOR con mayúscula porque a él se lo escribe como se lo observa, enorme.

Alguna vez de chico escuché que grande es aquella persona que te hace sentir que vos también podes serlo. ¿Y saben qué? Miguel Ángel Santoro es eso, un grande. Un hombre que es del barrio, porque nació en Sarandí hace 73 años atrás y que cuando era apenas un joven de 21 pirulos ganó su primer campeonato con Independiente, el Nacional de 1963.

Pero esto no fue la única copa con la que brindó Pepé, su vida en el rojo fue un gran banquete por diez años, en los que ganó otro Nacional en el 67, un metropolitano en el 70, aquel torneo de Primera División del 71, 4 libertadores (1964, 1965, 1972, 1973), 1 Interamericana en el 72 y la Intercontinental del 73.

No solo se calzó el buzo de arquero, también se calzó el de DT en las inferiores del Rojo y el de entrenador de arqueros en nada más y nada menos que la Selección Argentina. Decidió en otras ocasiones dirigir a la primera del Rojo en el peor momento de su gloriosa historia, porque Pepé siempre fue así, nunca se permitió ver mal a Independiente, se calzó los guantes como él solo sabía hacerlo y sacó las papas calientes del horno en el que nos encontrábamos.

Por todas estas cosas y por todo lo que dicen que sos como persona los jugadores, ex compañeros tuyos y amigos en el club, te deseamos el mejor de los cumpleaños. Que este año te encuentre de vuelta festejando más copas con el club de tus amores, sonriendo, con los brazos en alto, saludando a la gente como solo los grandes saben y pueden hacerlo, porque vos sos parte del orgullo que nos representa a cada hincha del rojo, ese orgullo que vale la pena contar una y otra vez a los más chicos para que se les iluminen los ojos y repitan la historia.

Gracias Pepé

Miguel Angel Santoro

El baile de la gambeta

Hace exactamente 9 años, se disputó el clásico por la Fecha 6 del Clausura 2006, en el que Independiente debió jugar de visitante. Pero, ¿qué tuvo de especial este partido?

Racing formó con Campagnuolo, Menghi, Cabral, Ubeda, Shaffler, De la Fuente, Romero, Mirosevic, Villanueva, Fileppi y González. Mientras que el Rojo jugó con Ustari, Álvarez Roca, Méndez, Cáceres, Domínguez, Machín, Herrón, Buján, Biglia, Bustos Montoya y un joven de 17 años, llamado Sergio Agüero. Diego Simeone era el DT local y Julio César Falcioni dirigía a Independiente.

Las tribunas eran una fiesta y la mezcla de celeste y rojo se vislumbraba en el estadio Presidente Perón. A pesar de la alegría del público, no alcanzó para que ambos equipos mostraran su juego en el primer tiempo y se fueron al vestuario con un 0-0 parcial.

Sin embargo, el chico que en 4 meses cumpliría 18 se despertó y el conjunto visitante se aprovechó de esto. Sergio Agüero clavó el primer gol del partido, a los 9’ del complemento. El “Kun” hizo una jugada individual, pateó desde afuera del área, entre cinco rivales, y la pelota se metió por el costado derecho del arco. Con bailecito del “10” incluido, Independiente se imponía por 1-0 ante su clásico rival.

Pero no todo terminaría de esa forma. Luego de una salida desde el arco de Ustari, el futbolista salido de las Inferiores del club dominó el balón con la cabeza y lo volvió loco a Barroso, quien había ingresado por Menghi. No conforme con esto, gambeteó, al mismo tiempo, al defensor y al arquero Campagnuolo y pateó de derecha directo al arco. A los 13’ del ST, Agüero volvió a bailar en el Cilindro y catalogó el 2-0 para el equipo de Falcioni.

Más tarde, se generaron disturbios en la parcialidad local y Héctor Baldassi, árbitro del encuentro, decidió terminarlo cuando faltaban dos minutos. Mientras que el visitante se ilusionaba con la punta del torneo, Racing terminaba último y Simeone era cada vez más cuestionado.

El 25 de febrero de 2006, Independiente superó a su eterno rival, los hinchas bailaron junto al “Kun” y, una vez más, Avellaneda se tiñó de rojo.

 

 

Nota exclusiva con Rambert

Para celebrar el vigésimo aniversario de la obtención de la Supercopa, nos dimos un gusto enorme. Estuvimos en el Libertadores entrevistando al mejor jugador de aquel torneo, goleador del enorme equipo de Brindisi.

Sebastián Pascual Rambert fue figura, convirtió al menos un tanto en todas las llaves, uno en cada una de las finales y el de la consagración, ante el Mono Navarro Montoya. Ese gol, que nos hizo volar de alegría y hasta nos dimos el lujo de recrear.

Imperdible nota que esperamos disfruten tanto como nosotros al hacerla

20 años de la Supercopa

Hace exactamente dos décadas el Rey conseguía la única copa que le faltaba, la que se le había negado cinco años antes, ironía del destino mediante, frente al mismo rival y nuevamente en la Doble Visera, que aquel 9 de noviembre de 1994 explotó de felicidad luego del uno a cero ante Boca.

Aquel extraordinario equipo de Brindisi, que se había coronado unos meses antes en el Clausura, en la recordada goleada ante Huracán, tenía la presión de obtener la Supercopa, el trofeo que faltaba en la vitrina con más historia de todas. Había que ganarla y teníamos con qué.

El primer partido del certamen parecía que complicaba los planes, derrota ante Santos y lesión de Rotchen, central titular y una de las figuras de aquel equipo. Pero en la vuelta el Rojo se hizo fuerte de local y pasó por arriba al equipo Brasilero, con un cuatro a cero que demostraba que la cosa iba en serio. Luego pasó lo mismo con Gremio y Cruzeiro, costaba de visitante (empate y derrota), pero en Avellaneda todo era Rojo (2-0 y otro 4-0), mismo color que tomaba la copa.

Pero faltaba un escollo, el último, nada más y nada menos que el Boca de Menotti, que venía de eliminar a Peñarol, River y San Pablo. Primera final en la Bombonera y el Manteca Martínez ponía en ventaja al xeneize, que era más. Pero Sebastián Rambert estaba imparable y marcó el uno a uno de cabeza en el segundo tiempo.

Todo se definía en casa, en la mítica Doble Visera. Aquel día el Rojo formó con Islas, Craviotto, Arzeno, Serrizuela y Ríos, Cagna, Pérez, López, Garnero, Usuriaga y Rambert. Éste último, autor del único tanto del partido, ese que nos dio el título y hoy, veinte años después, seguimos gritando.

A 20 años de una verdadera final

Se cumplen 20 años desde que Independiente, dirigido por Brindisi, logró su decimotercer título local tras golear a Huracán por 4 a 0 en Avellaneda. Rambert (x2), Garnero y Gareca marcaron los goles del campeón.

El domingo 28 de agosto de 1994, hace ya 20 años, el rojo y blanco era un denominador común en la repleta Doble Visera. Los cantos eufóricos y el hermoso bochinche hacían del estadio un clima único. El tiempo se detenía y el público, que había agotado todas las entradas, hacía notar su ansiedad y su hambre de gloria.

Independiente y Huracán estaban por disputar la última fecha del Clausura de aquel año. Sin embargo, el partido iba a ser recordado como “la final” entre el Rojo y el Globo, ya que el Rey de Copas llegaba con 24 puntos, mientras que los de Parque Patricios con 25.

Sólo había un resultado que le servía al conjunto de Avellaneda: la victoria. De empatar o perder, Huracán le daría la vuelta olímpica en su propia cara, dejándolo con el sabor amargo del segundo puesto.

Luis Islas; Oscar Craviotto, Pablo Rotchen, José Serrizuela, Guillermo Ríos; Diego Cagna, Hugo Pérez, Gustavo López; Daniel Garnero; Sebastián Rambert y Albeiro Usuriaga, dirigidos por Miguel Ángel Brindisi, eran los hombres -con todas las letras- que habían logrado llegar con esas condiciones a la última instancia, habiendo perdido tan sólo un encuentro ante San Lorenzo por 3 a 2.

Con la gran motivación de haber goleado a Gimnasia y Esgrima de La Plata por 5 a 1 de visitante, los jugadores vestidos de rojo salieron al campo de juego haciendo latir la mística Doble Visera que pedía una vuelta más.

Pasaron apenas 17 minutos de partido para que se abriera el marcador: Gustavo López desbordó por el sector izquierdo, como solía hacer, y tiró un fuerte buscapié para que Sebastián Pascual Rambert concretara el gol, inmortalizando luego su festejo con los brazos abiertos.

Más tarde, exactamente a los 22, el “10”, Daniel Garnero, se hizo cargo de un tiro libre afuera del área para clavar, con un exquisito derechazo, la pelota contra el primer palo del arquero y poner el 2 a 0.
Y con ese resultado, Independiente se fue al vestuario saboreando lo que podía llegar a ser un nuevo título en casa. Pero no iba a ser todo…

A diez minutos de haber comenzado el complemento, López se la tocó en mitad de cancha a Rambert, el autor del primer gol habilitó al zurdo por el sector izquierdo, quien luego tiró un centro para la nueva aparición del “11”. López cabeceó de palomita y, luego de rebotarle al defensor Couceiro, pasó la línea de los tres palos. Ya era goleada: 3 a 0.

Sin embargo, el ya casi campeón no se conformaba con la diferencia de tres: A cinco del final, la pelota le llegó picando a Ricardo Gareca sólo frente al arco y el delantero remató para estampar el 4 a 0 final.

La victoria del Rojo, que tuvo el ataque más efectivo y la valla menos vencida del torneo, significó el decimotercer campeonato a nivel local y la primera y única vez que salió campeón siendo invicto como visitante (dentro del profesionalismo). Avellaneda estuvo de fiesta.

El baile del Kun

(INCLUYE VIDEO).- Hoy se cumplen ocho años desde que Independiente derrotó a Racing, en el Cilindro, con dos golazos de Sergio Agüero. Una fiesta roja se vivía en Avellaneda.

El 25 de febrero de 2006 no era un día más: jugaba Independiente y se enfrentaba nada menos que a su eterno rival, Racing. El Rojo, dirigido por Julio Cesar Falcioni, se cruzaba de vereda para disputar la sexta fecha del Clausura y contaba con un delantero que ya hacía estragos en el fútbol argentino: Sergio “Kun” Agüero.

En la previa del encuentro, le preguntaron a un hincha de La Academia si le temía a ese joven jugador con futuro europeo. “No, porque un jugador sólo no puede hacer la diferencia”, había respondido…

A los 10 minutos del segundo tiempo, el Kun recibió la pelota en la medialuna del área grande y, con tres defensores intentando alcanzarlo, sacó un zurdazo cruzado que clavó la pelota contra el palo izquierdo de Gustavo Campagnuolo.

Más tarde iba a llegar otro tanto, incluso, más lírico. Oscar Ustari, quien defendía los tres palos, sacó rápido y le dio un exquisito pase al “10”. Cuando Agüero la recibió, hizo de las suyas: le ganó la posición al primer marcador, enganchó con su pierna más hábil para desequilibrar al defensor y al arquero, volvió a enganchar nuevamente para su derecha cuando todos pensaban que iba a rematar y luego definió sutilmente al medio del arco.

Eso sí. Lamentablemente, quien ahora está jugando en el Manchester City, no pudo concretar más goles en ese encuentro.  Los hinchas locales se encargaron de que eso no ocurriera y como Héctor Baldassi no soportó ver cómo los aficionados rompían su propio estadio, dio por finalizado el clásico.

Fue un penoso comienzo como director técnico para el Cholo Simeone, tampoco se pudieron completar los 90 minutos, pero en realidad en Avellaneda… se vivió una fiesta.

10 años sin tu vuelo

Hoy se cumplen 10 años del asesinato de uno de los ídolos de los 90 que tuvo el Rojo: El Palomo Usuriaga.

Albeiro Usuriaga llegó a Independiente en 1994 con buenos pergaminos, habiendo sido participe con sus goles de la única Libertadores -hasta ese momento- que había ganado un equipo colombiano -Nacional de Medellín- y de la clasificación al mundial 90 de la Selección Colombia donde concretó el gol en el repechaje.

Sin embargo el inicio del delantero en Independiente no fue bueno. El Palomo tenía por delante a Sebastián Rambert y al Tigre Gareca, quienes eran los delanteros titulares, e incluso al Pollo Vidal, que había llegado desde Uruguay con una gran carta de presentación. Un plantel con varios delanteros porque además estaba Walter Parodi.  Sin embargo, en las primeras 5 fechas Independiente convirtió solamente 2 tantos y apenas 1 fue convertido por Gareca.

Entonces llegó la sexta fecha, contra Ferro, que contaba con el carismático Germán Burgos en el arco. El Dany Garnero abrió la cuenta y el Palomo marcó un gol de antología enganchando dos veces y pegandole al primer palo del arco que da a las vías. Se hizo desear aquel primer gol, pero vaya si valió la pena. Luego al Palomo le costó, si bien marcó el empate transitorio ante San Lorenzo (única derrota del Rojo en aquel torneo). Fue finalmente en la fecha 16 ante Banfield que el Negro desparramó todo el potencial. Con un golazo ante Angel Comizzo abrió la cuenta, sin embargo no se quedaría solo en el gol. Fue imparable con su tranco único. El Rojo ganó 4 a 0 y era el gran candidato a llevarse el torneo.

En la anteúltima fecha en La Plata, Usuriaga hizo otro festival de asistencias y un gol picandola ante Enzo Noce de manera brillante. La gente lo ovacionaba cada vez más con el mítico “U-SU-RIAGA, U-SU-RIAGA”. Una semana después anotaría su nombre en la gloriosa lista de campeones en un equipo que terminó a toda orquesta con la goleada 4 a 0 a Huracán.  Y esto sería una entrada del plato principal: La Supercopa.

Es que Usuriaga mostró lo mejor en Independiente en aquel título de la Supercopa 94. Los equipos brasileros que al Rojo le tocaron en octavos, cuartos y semifinal sufrieron a Usuriaga. Un gol al Santos para empezar a liquidar la serie en Avellaneda, otro al Gremio para abrir aquella victoria en La Visera y los dos a Cruzeiro, quien tenia a Dida en el arco, para aplastar al cuco con un 4 a 0 contundente en la cancha de Independiente, sirvieron para que el Rojo, de la mano del Palomo, llegara a la final de aquella Copa, la única que le faltaba a Independiente. La final sería ante Boca y ahí apareció Rambert para terminar con las ilusiones del equipo de la Ribera. Otra vez el Negro obtenía un campeonato, no sería el único ya que ganó la Recopa del 95 en Japón ante Velez.

Luego el Palomo se quedó un par de campeonatos registrando varios golazos (2 ante Ferro, 2 ante Huracán y 2 ante Gimnasia son los más recordados). Se fue del club, volvió en el 96 de la mano de Cesar Menotti pero no rindió al mismo nivel que en su brillante primera etapa.

La noche anterior a la que el Rojo volviera a la Copa Libertadores tras 9 años de ausencia, el 11 de febrero de 2004, el Palomo fue asesinado en Colombia mientras jugaba juegos de cartas y dominó. Ajuste de cuentas dijeron. Un momento de tristeza para todo el mundo de Independiente y del fútbol. Es que el Negro era de esos tipos queribles, nunca entraba en polémicas y siempre mostraba sus dientes más blancos que la nieve. Aquella noche que el Rojo, un día después de su asesinato, jugó ante Cienciano por la Copa Libertadores, en el minuto de silencio la gente estalló en aplausos -algunos en llanto- y entonaron el mítico cántico que quedó grabado a fuego en los corazones rojos: “U-Su-Riaga, U-Su-Riaga, U-Su-Riaga”

A 50 años de una goleada histórica

Se cumplen 50 años desde que Independiente aplastó al Santos de Pelé por 5 a 1. Los goles de Luis Suárez, Raúl Bernao y Raúl Savoy pasaron a la historia junto a un equipo que supo ganar todo.

El 1° de febrero de 1964 es una de las tantas fechas que tiene al Rojo como protagonista absoluto. Uno de los tantos días que fundamenta el por qué se habla de tanta riqueza al pronunciar la palabra “Independiente”, aun en los peores momentos del Club.

Es que aquella jornada fue algo especial. No porque se inauguraran las luces de la vieja y querida Doble Visera, sino porque en ella se recibía a quien en ese entonces era uno de los mejores equipos del mundo: el Santos.

El equipo brasilero había conseguido el bicampeonato de la Copa Libertadores de América de 1962 y 1963, como también las dos Intercontinentales de los mismos años. Tenía como principal y estelar figura, nada menos que a uno de los mejores jugadores del mundo (y para muchos el mejor): Pelé. “El Santos de Pelé”, casi como si fuera el nombre completo del Club, pasó a ser un equipo recordado por todos los amantes del fútbol y se enfrentaba con otro de los grandes de América. Si bien en esa oportunidad se medía en un plano amistoso con los Diablos Rojos, el nivel competitivo y de euforia permanecía intacto.

El árbitro Luis Ventre pudo ser testigo de los excelentes equipos que se preparaban para un partido histórico acompañado de un estadio que soportaba 65mil almas que esperaban ansiosos el pitido inicial. Osvaldo Toriani, Rubén Navarro, Tomás Rolan, Roberto Ferreiro, Miguel Mori, Jorge Maldonado, Raúl Bernao, Osvaldo Mura, Luis Suárez, Mario Rodríguez y Raúl Savoy eran los once soldados dirigidos por Manuel Giúdice que vestían las camisetas rojas. En cambio, los que representaban a los brasileros eran Gilmar, Ismael, Mauro, Joel, Geraldinho, Lima, Mengalvio, Dorval, Coutinho, Pelé y Pepe, dirigidos por Lula.

Cuando el primer tiempo finalizó en Avellaneda, ya se podía vivir un clima de pura fiesta. Independiente, con los festejos de Benao, Savoy y Suárez, ya ganaba 3 a 0 y mostraba su mejor versión. Por su parte, la“Chivita” Maldonado había logrado anular por completo el juego del “Rey” Pelé y de quienes los acompañaban.

El segundo tiempo no fue para menos. El Rojo, gracias al segundo tanto de Suárez y el convertido en contra de Lima, pudo concretar los cinco goles que serían recordados por el resto de la historia. Almir había descontado para los de camiseta blanca y el resultado final sería 5 a 1, siendo uno de los mejores bailes que recibió el Santos de Pelé y, por el contrario, una de las tantas hazañas de Independiente de Avellaneda.

En ese mismo año ambos equipos se volverían a enfrentar, disputando la Copa Libertadores, y el Rojo volvería a conseguir una victoria. Pero esa ya es otra de las tantas historias del Rey de Copas…

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