Rey Bicampeón

Hace 56 años Independiente goleaba a Peñarol en Chile y se consagraba bicampeón de la Copa Libertadores, convirtiéndose por primera vez en el máximo ganador del torneo. En ese momento compartía el liderazgo con los Uruguayos rivales de aquella final y Santos de Brasil, hoy lo sigue manteniendo a pesar de no obtenerla desde 1984.

El tercer partido se disputó el 15 de abril de 1965 en el Estadio Nacional de Santiago de Chile y el Rey de Copas ganó 4-1 con goles de Pérez (ec), Bernao, Avallay y Mura. El primero había sido victoria Roja uno a cero con tanto de Bernao y en Montevideo el Manya se impuso 3-1 (De la Mata -h-). Las tres finales fueron dirigidas por el Peruano Arturo Yamasaki.

En aquella edición (la sexta) compitieron 10 equipos, los 9 campeones de las asociaciones participantes divididos en tres grupos. El ganador de cada uno pasaba a la siguiente ronda junto a Independiente, último campeón del torneo.

El Rojo venció a Boca en semifinales luego de tres partidos disputados en cancha de River. El primero fue triunfo dos a cero con goles de Mura y Rodríguez (ese día debutó el Chivo Pavoni y Pepé atajó un penal), derrota por un tanto en el segundo y empate en cero con alargue incluído en el definitivo, pasando el Rojo por diferencia de gol. Peñarol llegó a la final venciendo también en tres partidos al Santos.

Gíudice dispuso que Independiente forme en Chile con Santoro, Navarro, Decaria, Ferreiro, Acevedo, Guzmán, Bernao, Mura, De la Mata -h- (Mori), Avallay y Savoy.

Video de la primer Semifinal ante Boca:

Video del tercer partido vs. Peñarol:

El emotivo momento de Omar

El viernes, en conmemoración por los 39 años de la Guerra de Malvinas, Omar De Felippe, quien estuvo en el campo de batalla, recordó detalles de aquellos días y dejó un anécdota hermosa que todos debieran ver y escuchar.

El ex técnico de Independiente contó en F360 de ESPN, cómo fue la llegada al país y el reencuentro con su madre, el cual fue captado por las cámaras de TV y en Orgullo Rojo lo vas a poder revivir.

Tremendo hallazgo

En 2009, Independiente derrotaba a Racing 2 a 0 con tantos de Lucas Pusineri y el Rolfi Montenegro en un partido disputado en el estadio de Huracán, debido a las reformas en el Libertadores de América.

Sin embargo, lo que llama la atención revisando nuestro archivo, es la presencia de un técnico en la platea del Rojo, que años después se pondría el buzo de Independiente en uno de los peores momentos institucionales de la historia.

Se trata de Omar De Felippe, quien fuera el artífice del ascenso del Rojo en 2014, que fue captado viendo aquel clásico en el que el Rojo, como manda la historia, derrotó a la Academia por 2 a 0.

Don Omar metió campera negra y se fue a ver al Rojo

Bocha de recuerdos

La noticia del fallecimiento de Agustín Balbuena pegó duro en el mundo Independiente y su máximo referente, Ricardo Bochini, no quiso quedarse afuera de los recuerdos a un gran amigo que lo apoyó desde sus inicios.

Hilo legendario

La historia de Independiente tiene muchos momentos gloriosos pero difícilmente uno se haya disfrutado más que la tarde del 23 de diciembre de 1983, cuando el Rojo se consagraba campeón del Metropolitano de aquel año y su eterno rival descendía, en aquel clásico que ganara 2 a 0 con tantos de Ricardo Giusti y Enzo Trossero.

En este caso, gracias al usuario de Twitter @supertano2001, podemos disfrutar de la cobertura internacional del clásico, realizada por la revista Don Balón, de España, una de las más prestigiosas de Europa.

Imágenes y textos inéditos de la tercera vuelta olímpica de Independiente ante su clásico rival.

La foto de Grillo en Londres

Día a día, las redes sociales nos sorprenden generalmente con lo “malo” de ellas, pero cuando aparecen cosas como estas vale la pena destacarlas.

Es el caso de la foto que subió el usuario @supertano2001, sobre la primera gira de Independiente por Europa en 1954.

El Rojo jugó ante el Huddersfield Town, que hoy milita en la Championship -el equivalente a la Primera Nacional de acá-, el 29 de enero y en los días previos, se entrenó en Highbury, la vieja casa del Arsenal.

El hallazgo es esta hermosa foto de Ernesto Grillo, uno de los integrantes de la mítica delantera de la década del 50, en pleno entrenamiento.

En el amistoso, el Rojo caería 3 a 2 con tantos de Ricardo Bonelli y Carlos Cecconato, pero esa, es otra historia.

La charla secreta de la noche más épica de la historia

Este lunes 25 de enero se cumple un nuevo aniversario de la hazaña más importante de la historia del fútbol argentino, la particular pluma de Ernesto Cherquis Bialo en Infobae, describió un diálogo no conocido en la previa de aquella epopeya en la que Independiente lograría el Nacional 77 -un 25 de enero de 1978- en tierras cordobesas, con tres jugadores menos.

Esta incomparable proeza comenzó el lunes 23 de Enero de 1978, con el siguiente diálogo telefónico:

Julio Grondona: -Hola Pato, buen día,…buen día, ¿ cómo andas?

José Omar Pastoriza: Bien Julio, bien…Hoy hacemos el último entrenamiento y a la noche nos vamos a Córdoba…

-Bueno, fíjate –el “fíjate” de Grondona era una imposición, no una alternativa voluntaria- si podés pasar por el negocio así hablamos de algunas cosas que te quiero decir.

Los clientes de la ferretería Lombardi y Grondona – ubicada en Independencia 539 de Sarandí- no podían creer que entre ellos, cerca del mostrador, se hallara José Omar Pastoriza, cuádruple campeón con la camiseta de Independiente. El ídolo y el caudillo se habían fundido en un joven director técnico tras su exitoso paso por el Mónaco de Francia, país donde había completado el curso de entrenador.

-Ya estoy aquí, Julio, le avisó el Pato a Grondona quien se hallaba cerrando una venta de alambre tejido.

– Vení, pasa por aquí y subí las escaleras que charlamos en el living- le indicó Don Julio señalándole la angosta puerta que comunicaba el negocio con la vivienda.

Ya sentados y mientras Nelly –la esposa de Julio- les servía algo refrescante para tomar, Grondona puso un cuaderno sobre la mesa ratona, se colocó los primeros lentes que le habían recetado mientras transitaba los 42 años y aflojando el tercer botón de su guayabera paraguaya color celeste, le dijo a su protegido entrenador:

– Escuchame bien Pato; la mano en Córdoba viene jodida. Hay ahí un general Menéndez que está en el Tercer Cuerpo de Ejército tocando todos los botones y apretando a todo el mundo para que Talleres sea el campeón. La jugada es doble, “palito y carambola” porque si Talleres sale campeón, lo empujan al presidente del club –Amadeo Nuccetelli- para que después del Mundial, sea el uno de la AFA ya que Cantilo (Alfredo Francisco, titular de AFA hasta Octubre de 1979) se irá y ya sabes que cualquier asamblea levantará la mano para votar al candidato de los milicos.-

– Y nosotros que tenemos que ver Julio con eso, afloje.- Y continuó Pastoriza: “Empatamos aquí 1-1, ellos tienen un buen equipo pero nosotros somos mejores, tenemos que salir, jugar y demostrarlo, nada más. Es fútbol Julio, usted lo sabe mejor que nadie, si nos levantamos bien, jugamos tranquilos, hacemos lo que tenemos que hacer ma’ que general Menéndez, ni general Pistola. Julio, tenemos que ganar, nada más. Y si no ganamos, debemos hacer más de un gol. Somos Independiente, esto me lo enseñó usted Julio, no le de bola, tranquilo…”, concluyó el técnico.

– Esperá, esperá que hay más -le dijo Grondona abriendo el cuaderno. Y leyendo textualmente el informe que había pedido y le habían escrito recitó respecto del árbitro designado para la revancha:

– Ojo Pato, mirá lo que dice aquí : “… Desde la gran aparición de Talleres en los torneos nacionales a partir de 1974, Roberto Osvaldo Barreiro – refiere al árbitro- lo dirigió en 6 partidos oficiales; nunca perdió, ganó tres veces y empató tres veces”. Y mirá esto: en cuatro de esos seis partidos les cobró un penal a favor y expulsó a cuatro de los rivales contra uno de ellos (Talleres).

La respuesta de Pastoriza sostuvo el tono de indiferencia:

-No pasa nada Julio, déjelo así, no se caliente.

-Yo no me caliento, yo te digo nada más que tenemos que cuidarnos. Escuchá esto que me imagino lo sabés pero nunca lo hablamos: este muchacho (Barreiro) dirigió la otra semifinal y viste lo que pasó: cobró un penal para Talleres faltando 7 minutos y le echó un jugador a Newells y con el empate pasaron ellos. Eso es lo que te quiero decir: el hombre te cobra penales dudosos y te expulsa jugadores con cualquier excusa; tenemos que estar preparados porque el pito va al bombo- concluyó Grondona.

– A ver Julio, todo lo que me dijo ya lo sabía y lo entiendo, pero le pregunto: ¿qué quiere que haga?.-

– Nada, que hables con los jugadores para que empecemos con once y terminemos con once, nada más.-, finalizó Grondona recordándole que hacia la noche se verían en el aeroparque para abordar el vuelo de Austral programado para partir hacia Cordoba a las 19.50.

Como olvidar aquella Córdoba embanderada, dichosa, desbordante de fe. Se diría una ciudad anticipando la esperada gloria. Y como nunca antes en el futbol, hasta los hinchas de otros clubes grandes deseaban que Talleres lograra el campeonato. Y la verdad es que tenía todo para merecerlo: hábil dirigencia, maravilloso plantel, fútbol de calidad y un cuerpo técnico de excelencia liderado por Roberto Marcos Saporiti.

Frente a la magnitud del acontecimiento la revista El Gráfico desplazó a cuatro periodistas y a cuatro fotógrafos. Uno de ellos, el director del medio, se ocupó de reflejar el partido. Y entre otras cosas expresadas con sabiduría, Héctor Onesime, escribió : “…El triunfo de Independiente desafía a la justeza de nuestra memoria y a las amarillentas (e infalibles) hojas del archivo. Nunca se vivió, tal vez nunca se vuelva a vivir, un acontecimiento futbolístico rodeado por tanto dramatismo, color y emotividad. Nunca una provincia estuvo tan sumergida de cuerpo y alma a una ilusión que ya era – casi – una pletórica realidad. Nunca “tan pocos hicieron tanto” como ese puñado de casacas rojas desteñidas por el sudor y el llanto. Este campeón nacional ha conmovido a propios y extraños. Su grandeza se puede dimensionar en el cálido y elogiable aplauso con que los cordobeses lo despidieron de la cancha. Así es, entonces, como la justicia se siente más contenta. . . “. Y aquella crónica continuaba:

”…Mil imágenes se atropellan en mi mente reclamando prioridad. Escojo una. Y lo veo a Pastoriza cruzar corriendo la cancha. Haciendo que Bochini desaparezca en su pecho tras un abrazo de infinito y sublime vigor. Lo sigo viendo al Pato después del partido en su carrera hacia la minúscula porción de tribuna que tremolaba en rojo. Como un niño atravesando potreros con saltos de clown y el éxtasis estallándole en la cara. Este Pato Pastoriza de la noche inolvidable no puede encontrar frenos, acaso no quiso encontrar frenos. Porque sabía que en el fondo no ofendía ni agraviaba. Era la íntima e irrenunciable satisfacción de haber llegado hasta los límites del milagro, descontando que todos (aún los vencidos) respetaban y comprendían su actitud. Ese canto no puede ser ofensa. Porque los himnos nunca ofenden…”.-

Y ya respecto del juego y su apasionante definición, dejó estas líneas el querido amigo: “Hay un tiro libre de Larrosa desde la posición del número diez. Va Trossero a buscar el centro pasado y lo encuentra. Penetra Outes por el medio esperando la cesión y llega. Gol. Ese silencio de todo el estadio, ¡cuántas cosas me dijo!

Sobre mi derecha, en un rincón queriéndose hacer oír y escuchar, están los dos mil esforzados caminantes de la esperanza. Rebosantes, pletóricos, saludando esa media proeza ya consumada. En casi todos sus banderines se lee: “Dale Rojo”. Pero el estadio se vuelve a resoplar aliento cordobés. Las roncas y agudas bocinas parecían rugidos saliendo de las entrañas de ese público que se retuerce esperando otro destino. Gana Independiente uno a cero. ¿Qué pasará?¨

”Y el gol de Talleres. Valencia que cruza desde su posición hasta la de puntero izquierdo, gira, saca el centro y el balón se detiene en el brazo de Pagnanini. La primera polémica, la primera duda. Para mí fue mano casual. La interpretación del árbitro es distinta. Y en esto valen las interpretaciones. Gol de Cherini desde los doce pasos. Crece Talleres. No es el Talleres que se quiere, pero aprieta, anticipa, desborda. Foul sobre la derecha. Ludueña y Cherini en la ejecución. Ludueña, Cherini, y el “Hacha” que amaga, que engancha. Viene el centro, salta Bocanelli, “cabezazo”. Gol. Segunda polémica, segunda duda. Pero ésta es más violenta, más agresiva. Barreiro “flamea” entre los jugadores del Rojo. Después, de la propia intimidad de Talleres, sale una revelación: “Bocanelli es especialista en darle un puñetazo con disimulo a esas pelotas aéreas”. Por eso los hombres de Independiente se juegan en el reclamo hasta el borde de las tres expulsiones…”.-

Fue así que cuando el referí Barreiro comenzó a expulsar jugadores de Independiente, las ilusiones de sus hinchas parecieron desvanecerse. Trossero me sigue jurando hoy, 43 años después de aquel 25 de enero, que no insultó a Barreiro, que le reclamó, que puteó por la situación pero sin direccionarla a la persona del referí. Y Galván le recriminó la visible mano: “¿Cómo no vas a ver esa mano? –le gritaba incansablemente- preguntale al línea, preguntale al línea, tengo familia, me da vergüenza lo que estás haciendo y como nos estás matando, nos estás robando…”. Tarjeta roja también. Y lo peor fue lo de Larrosa: “¿Por que no me echás a mí…? Dale, rajame a mí también si querés”, le repetía en medio del tumulto y la confusión. Y entonces Barreiro pálido pero exaltado lo expulsó. Tres jugadores menos por el mismo reclamo: la visible mano con la cual Bocanelli impulsó el balón para convertir el segundo gol que Barreiro convalidó: Independiente, entonces perdía 2-1 y se quedaba con ocho hombres faltando 16 minutos para que toda Córdoba celebrase el campeonato. Fue entonces cuando algunos jugadores de Independiente amagaron con enfilar hacia el túnel, como si quisieran abandonar el campo…

Grondona, quien era el presidente del club, se tiró desde el palco hasta alcanzar el alambrado y aferrándose del mismo, detrás del banco lo hizo llamar la Pato; cuando lo tuvo cerca y podía escucharlo le gritó: “Ni en pedo se vayan del campo, por favor ni locos, terminemos el partido, terminemos este partido Pato, decile a los muchachos que sigan jugando…”. El técnico encontró una frase oportuna y desafiante para que sus dirigidos continuaran: “Nos quedamos a jugar, nosotros somos hombres, morimos peleando, vamos, vamos, a jugar, no pasa nada…”. Y la crónica del entrañable Hector Onesime en El Gráfico del 31 de Enero, describía el desenlace del histórico match:

”Pastoriza toma las planchas metálicas con los números para los cambios. Hay dos alternativas: reforzar la defensa para evitar el bochorno de una goleada humillante o jugarse a alguna chance de triunfo. Pastoriza opta por esto último con gran sagacidad. Ingresa Biondi para esconder la pelota en su habilidad. Ingresa Bertoni porque si algún resquicio queda para soñar con el empate, Bertoni puede ser un buen aliado. Pastoriza jugó a ganador. Y ganó. Fue el momento cumbre de la aventura cuando ocho se atreven a once. Cuando la epopeya va tomando forma en Bochini, en la pared con Bertoni, en el acompañamiento de Outes, en la proximidad con Biondi que devuelve, en el zurdazo definitivo del Bocha. Y ganó…”-

Se cumplen 43 años de esta epopeya y la emoción perdura cada vez que los destellos de la memoria transitan la evocación. Cómo olvidar aquel vestuario de hombres simbolizando la dignidad. Veo a Galván con el brazo derecho ensangrentado tras haber roto de un puñetazo el vidrio después que Barreiro – quien dirigió 3 partidos mas y dejó el arbitraje – lo expulsara. Y a Trossero jurando que jamás insultó al árbitro, a pesar de lo cual le dieron 20 fechas de suspensión (15 a Larrosa y 20 a Galván). Y recuerdo a esos gigantes alrededor del Bocha, cantándole la canción del cumpleaños. Frente a hombres así no hay “decreto” que valga. Siquiera de un general genocida…

Volverá la gloria a Independiente. Será una noche en Avellaneda y vendrá desde cualquier estadio del Mundo. La impulsaran los duendes del 64′ cuando dio vuelta el resultado del 0-2 al 3-2 contra el Santos de Pelé. O acaso partirá desde Roma recordando la Intercontinental que le ganó a la Juventus por 1-0 en el 73′. Tal vez llegue con los ecos de la Libertadores del 75′ cuando había que hacer 3 goles para ganarle al Cruzeiro y se produjo el milagro que Sacheri eternizó con su “De la cuna al Infierno”…Es probable que esa infinita gloria no olvide la final contra el Gremio en el 84′, ni la Supercopa obtenida en el Maracaná contra el Flamengo de Romario y Savio por 2-0 en el 95′, ni mucho menos el triunfo contra el Liverpool en Tokio en el 84′.

Volverá la gloria a Independiente. Será en Avellaneda el dia que imaginariamente un joven plantel dibuje en el espacio las siluetas miticas de Santoro, Marangoni, Pastoriza, Bertoni, Hacha Brava Navarro, Villaverde, Galván, Pavoni, Trossero, Bernao, Burruchaga, Mura, Larrosa, Clausen, Pancho Sá, Percudani, Maldonado…

Volverá la gloria a Independiente. Y en el recuerdo de todas esas glorias estará Bochini, el más grande de todos.

Texto extraído del sitio Infobae

Cortó una racha trágica

Independiente derrotó a River como visitante con dos tantos de Alan Velasco y rompió una racha adversa histórica.

Es que el Rey de Copas no derrotaba al Millonario a domicilio desde el 12 de octubre de 2009, cuando lo bailara en el Monumental de Núñez con un 3 a 1 que quedó cortísimo para el nivel demostrado.

El Rojo finalizó aquel primer tiempo ganando 3 a 0 con tantos de Darío Gandín, Ignacio Piatti y Andrés Silvera. En el complemento, tras un remate en el palo del propio Piatti, llegaría el descuento del hoy técnico de River, Marcelo Gallardo, de penal.

Es cierto que hoy el partido se disputó en cancha de Banfield debido a que el local tiene su estadio en remodelación, pero no deja de ser una victoria del Rojo, en condición de visitante, ante River.

Hoy fue el Tanguero, hace once años el Tolo. Ahora, a ganarles más seguido.

Recuerdo Bello

Un día como hoy, pero en 1910, nacía Fernando Bello, uno de los mejores arqueros que tuvo Independiente en su historia. Tarzán fue un gran ídolo que ganó todo en los comienzos del profesionalismo, y como director técnico logró el Campeonato de 1948.

Junto a Pastoriza sería una de las figuras emblemáticas de Futbolistas Argentinos Agremiados, del cual fue su primer presidente y siempre reconocido por defender los derechos de los jugadores.

Tarzán en acción

Nacido en Pergamino, fue tan grande que toda la vida se dijo que en esa ciudad son mayoría los hinchas de Independiente por él. De más está decir que la peña pergaminense lleva su nombre, la Agrupación Adelante Independiente Fernando Bello es la peña más antigua del club, fundada en 1964.

Bello se inició en el básquet, como otros grandes arqueros que tuvo el club: Isusi y Goyén.

Jugando al básquet en una práctica distendida con el seleccionado nacional

En 1933 llegó a Independiente, donde permanecería a lo largo de toda su carrera, brindando una seguridad asombrosa para el arco Rojo. Se ganó el apodo de Tarzán por apoderarse del área, sus reflejos y condiciones atléticas.

Defendió el arco en 319 partidos, 301 de ellos por campeonato, hasta el año 1944. Integró un equipazo estupendo que se cansó de ganar títulos a finales de la década del 30. Él transmitía solidez, mientras las leyendas como Erico, Sastre y De la Mata se encargaban del resto.

Sus logros con Los Diablos Rojos:
 Campeonato 1938
 Copa Aldao 1938
 Copa Ibarguren 1938
 Campeonato 1939
 Copa Aldao 1939
 Copa Ibarguren 1939
 Copa Escobar 1939

Arquero Rojo por 12 temporadas

Por sus excelentes actuaciones, desde siempre, se convirtió en el primer arquero de Independiente en jugar en la Selección Argentina, en una época en la que nuestro fútbol contaba con grandes guardametas.

Disputó 3 copas América, ganando dos y finalizando segundo en la restante. En 1935 fue subcampeón, en 1937 salió campeón y no le convirtieron un solo gol en los partidos claves; mientras que en 1945, ya en el final de su carrera, volvería a ganar el título.

El sector de damas del estadio de Independiente históricamente llevó su nombre

Como director técnico salió campeón en 1948, en tiempos en que se convertía en el primer presidente de Futbolistas Argentinos Agremiados, que en ese mismo año se declaró en huelga y obtuvo el reconocimiento de salarios mínimos para los jugadores del fútbol argentino. Por eso es tan importante para la entidad.

Luego Tarzán continuó trabajando en las inferiores del club. Otro Orgullo Rojo.

Antes de visitar el patio

Hace hoy exactamente 25 años, Independiente disputaba la primera final de la Supercopa del 95, nada más ni nada menos que ante el Flamengo de Romario.

El equipo del Zurdo López venía de eliminar a River en una semi electrizante, luego de arrancar perdiendo el primer tiempo en Avellaneda dos a cero y venciendo por penales en el Monumental.

El Mengao, por su parte, derrotó a Cruzeiro ganándole ambos partidos y se perfilaba como favorito. Pero claro, en la final lo esperaba el Rey y campeón vigente.

El Rojo salió a la cancha con: Faryd Mondragón; Néstor Clausen, Pablo Rotchen, Carlos Bustos, Cristian Domizzi; Roberto Molina, José Serrizuela, Diego Cagna; Gustavo López, Gabriel Álvez y Javier Mazzoni.

La Chancha abrió el marcador sacando del medio, en un comienzo soñado, mientras que el Pájaro Domizzi convirtió el segundo en el complemento.

A continuación pueden disfrutar de este video con el resumen del partido. La ida, antes de ir a dar la vuelta por primera vez al patio de casa…

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