Recuerdo Bello

Un día como hoy, pero en 1910, nacía Fernando Bello, uno de los mejores arqueros que tuvo Independiente en su historia. Tarzán fue un gran ídolo que ganó todo en los comienzos del profesionalismo, y como director técnico logró el Campeonato de 1948.

Junto a Pastoriza sería una de las figuras emblemáticas de Futbolistas Argentinos Agremiados, del cual fue su primer presidente y siempre reconocido por defender los derechos de los jugadores.

Tarzán en acción

Nacido en Pergamino, fue tan grande que toda la vida se dijo que en esa ciudad son mayoría los hinchas de Independiente por él. De más está decir que la peña pergaminense lleva su nombre, la Agrupación Adelante Independiente Fernando Bello es la peña más antigua del club, fundada en 1964.

Bello se inició en el básquet, como otros grandes arqueros que tuvo el club: Isusi y Goyén.

Jugando al básquet en una práctica distendida con el seleccionado nacional

En 1933 llegó a Independiente, donde permanecería a lo largo de toda su carrera, brindando una seguridad asombrosa para el arco Rojo. Se ganó el apodo de Tarzán por apoderarse del área, sus reflejos y condiciones atléticas.

Defendió el arco en 319 partidos, 301 de ellos por campeonato, hasta el año 1944. Integró un equipazo estupendo que se cansó de ganar títulos a finales de la década del 30. Él transmitía solidez, mientras las leyendas como Erico, Sastre y De la Mata se encargaban del resto.

Sus logros con Los Diablos Rojos:
 Campeonato 1938
 Copa Aldao 1938
 Copa Ibarguren 1938
 Campeonato 1939
 Copa Aldao 1939
 Copa Ibarguren 1939
 Copa Escobar 1939

Arquero Rojo por 12 temporadas

Por sus excelentes actuaciones, desde siempre, se convirtió en el primer arquero de Independiente en jugar en la Selección Argentina, en una época en la que nuestro fútbol contaba con grandes guardametas.

Disputó 3 copas América, ganando dos y finalizando segundo en la restante. En 1935 fue subcampeón, en 1937 salió campeón y no le convirtieron un solo gol en los partidos claves; mientras que en 1945, ya en el final de su carrera, volvería a ganar el título.

El sector de damas del estadio de Independiente históricamente llevó su nombre

Como director técnico salió campeón en 1948, en tiempos en que se convertía en el primer presidente de Futbolistas Argentinos Agremiados, que en ese mismo año se declaró en huelga y obtuvo el reconocimiento de salarios mínimos para los jugadores del fútbol argentino. Por eso es tan importante para la entidad.

Luego Tarzán continuó trabajando en las inferiores del club. Otro Orgullo Rojo.

Antes de visitar el patio

Hace hoy exactamente 25 años, Independiente disputaba la primera final de la Supercopa del 95, nada más ni nada menos que ante el Flamengo de Romario.

El equipo del Zurdo López venía de eliminar a River en una semi electrizante, luego de arrancar perdiendo el primer tiempo en Avellaneda dos a cero y venciendo por penales en el Monumental.

El Mengao, por su parte, derrotó a Cruzeiro ganándole ambos partidos y se perfilaba como favorito. Pero claro, en la final lo esperaba el Rey y campeón vigente.

El Rojo salió a la cancha con: Faryd Mondragón; Néstor Clausen, Pablo Rotchen, Carlos Bustos, Cristian Domizzi; Roberto Molina, José Serrizuela, Diego Cagna; Gustavo López, Gabriel Álvez y Javier Mazzoni.

La Chancha abrió el marcador sacando del medio, en un comienzo soñado, mientras que el Pájaro Domizzi convirtió el segundo en el complemento.

A continuación pueden disfrutar de este video con el resumen del partido. La ida, antes de ir a dar la vuelta por primera vez al patio de casa…

Orgullo Rojo y mundial

El 28 de noviembre de 1973, el Rey de Copas escribía una de sus páginas más doradas al proclamarse campeón Intercontinental frente a la poderosa Juventus de Italia.

Independiente se quedó con la copa del mundo en una final a un solo partido y de visitante, una hazaña única en la historia de este trofeo.

El gol (azo) del título lo convirtió Bochini después de una doble pared fenomenal con Bertoni, cuando todavía eran dos pibes de 19 y 18 años.

Resumen del partido y golazo de Bochini

Después de cantar Vale Cuatro, el Rojo de Pipo Ferreiro volvía a tener el derecho de jugar la Copa Intercontinental contra el campeón de la Liga de Europa. Éste había sido una vez más el Ajax de Cruyff, vencedor de Independiente en la anterior Intercontinental, pero decidieron declinar, argumentando problemas económicos y de calendario. En su reemplazo se encontraba Juventus, el subcampeón europeo que venía de caer 1-0 en una final pareja.

Las condiciones de Juventus para disputar la Intercontinental no fueron nada propicias, solo aceptaban jugarla en suelo italiano (no querían viajar a Argentina por el antecedente violento de Estudiantes–Milan en 1969). A Independiente poco le importó la insólita desventaja y aprobó el viaje en busca de su primera Intercontinental. A modo de “neutralidad”, el estadio elegido sería el mítico Olímpico de Roma. ¿Algo más? El árbitro iba a ser europeo, el belga Alfred Delcourt.

Al enterarse de las exigencias del club italiano, el Zurdo López cuenta siempre que los integrantes del plantel Rojo se miraron entre ellos y dijeron: “Y bueno, vamos y les rompemos el orgullo (no utilizó esa palabra) allá”.

Los capitanes intercambian banderines y regalos previo al partido

El equipo que fue por la gloria es el siguiente: Santoro; Commisso, M.A López, Sá, Pavoni; Galván, Raimondo, Bochini; Balbuena, Maglioni y Bertoni (Semenewicz).

Juventus era la base del seleccionado italiano y tenía un gran equipo con muchas figuras mundialistas: Zoff; Spinossi (Longobucco), Gentile, Morini, Salvadore; Marchetti, Causio, Cuccureddu; Anastasi, Altafini y Bettega (Viola).

El partido no se presentó favorable para el Rojo de Avellaneda, que de todas formas salió con tres atacantes más Bochini. Juventus contó con un par ocasiones claras de gol en el primer tiempo pero sin poder concretarlas (un remate en el palo y una buena doble intervención de Santoro).

En el complemento le sancionan un penal insólito al equipo italiano, por falta inexistente de Galván, que Cuccureddu enviaría por encima del travesaño. El juez europeo ya había ignorado un penal a Maglioni, por lo que no la tenía fácil en ningún sentido Independiente.

El Rey de Copas pudo abrir el marcador con un tiro libre que pasó rozando el palo izquierdo de Dino Zoff, el legendario arquero italiano que disputó 4 mundiales (campeón en 1982) y llevaba un invicto histórico de más de 900 minutos sin recibir un gol…

Hasta que a los 35 minutos del segundo tiempo arrancó Bertoni en mitad de cancha, buscó a Bochini con un pase hacia adelante, el maestro esquivó muy bien al defensor que le salió, tocó a Bertoni en la medialuna que le devolvió una pared perfecta para que el Bocha la cucharee por encima del arquero.

Golazo increíble para salir campeón del mundo, porque la Vecchia Signora ya no tendría más tiempo para empatar.

A los 4 días de ganar la Intercontinental en Europa, ya estaban ganando un clásico

Ya de regreso a la Argentina; Independiente visitó la cancha de Racing, mostró la copa (siendo aplaudido por todo el estadio, devolviendo el gesto de la gente Roja cuando celebró la copa de Racing en 1967 al recibirlo en la Visera con todos los honores) y ganó el clásico del Torneo Nacional por 3 a 1.

Con esta Copa, el Orgullo Nacional lograba la Triple Corona: Copa Libertadores, Copa Interamericana y Copa Intercontinental.

Campeón de todo: Las tres copas de 1973 en casa

La primera Intercontinental es uno de los Orgullos Rojos más grandes, fue salir campeón una vez más a lo Independiente. Apoyándose en su mística, sin achicarse ni pensar en imposibles. ¿Quién más podría aceptar una locura así y ganarle con todo en contra a uno de los más poderosos del fútbol mundial?

El mismo que por esos años ganaría 4 Libertadores consecutivas y un campeonato con 3 jugadores menos…

Pasó el 60

Un día como hoy, pero de 1960, Independiente se consagraba campeón de Primera División en la última fecha del torneo, pese a caer con Atlanta de visitante.

En este torneo, Boca y River (a través de sus presidentes que tienen los nombres de sus estadios) promovieron un supuesto “Fútbol Espectáculo” y se llenaron de figuras extranjeras. Sin embargo el título se lo disputaron Argentinos Juniors e Independiente, que con este logro puso fin a una racha de 12 años sin campeonatos.

Durante este año, el Rojo hizo de local en cancha de Racing por estar remodelando la Visera.

La campaña de 1960, un campeonato apretado

El Rojo debutó en un partidazo 3 a 3 con Argentinos Juniors, equipo que sería el mejor durante gran parte del torneo. Seguiría una victoria contra Vélez y dos derrotas con Ferro y San Lorenzo en un comienzo irregular.

Después entraría en buena racha con cuatro victorias en fila (a Huracán, Estudiantes, Gimnasia y Lanús) que lo colocaba en las primeras posiciones. El equipo de La Paternal tuvo un buen arranque y no aflojaba. Los Rojos, que ya estaban haciendo de local en cancha de Racing porque la Visera se encontraba en remodelación, no volverían a perder en la primera rueda.

Igualaría 1-1 en la visita a Chacarita en San Martín y después dos enormes triunfos contra River y Boca. Hubo un parate de un mes en el fútbol argentino y en las últimas cuatro fechas sumó dos victorias por 2 a 0 (a Newell´s y Atlanta en Avellaneda) y dos empates con muchos goles (2-2 en Rosario con Central y 3-3 el clásico con Racing en cancha de Huracán). En este tramo AAAJ bajó un poco la marcha, ganando 2 de sus últimos 6 juegos.

El campeonato lo peleó con Argentinos Juniors, que le provocó una dura derrota en Avellaneda

La segunda rueda empezaría de la peor manera, a Independiente lo visitaba el animador del torneo que le ganó 4 a 0 en cancha de Racing. A la fecha siguiente seguía dormido y perdió en Liniers. Pero saldría adelante rápidamente, ganando en fechas corridas a Ferro, San Lorenzo y Huracán. Hasta la fecha 25 no volvería a perder, igualó en La Plata con Estudiantes, venció a Gimnasia y a Lanús, y no podría pasar del empate contra Chacarita en Avellaneda. Llegaría la visita al Monumental y otra derrota dura para Independiente, un 0-3 con un rival que también estaba en los puestos de arriba.

Tenía una chance inmejorable para olvidarse rápido y levantar cabeza, ya que jugaba contra Boca en cancha de Racing, entrando en las 5 fechas finales. Y lo vencería bien por 2 a 0 para ponerse a solo un punto de Argentinos.

Walter Jiménez define ante la salida de Roma, Independiente venció a Boca en los dos partidos

Dos triunfazos ante los rosarinos (3-1 a Newell´s en Rosario, y 3-0 a Central en Avellaneda) lo dejaban a un paso del título, porque Argentinos Juniors cayó en la fecha 27 con Lanús de local y en la fecha 28 fue goleado 5 a 1 por River. El Bicho ya empezaba a decaer significativamente.

De haber ganado el clásico de Avellaneda en El Cilindro, por la anteúltima fecha, el Orgullo Nacional se hubiera consagrado campeón. Finalmente no pudieron sacarse ventajas, pero no era un mal resultado. Aunque una victoria fácil de Argentinos a Newell´s le daba todavía una mínima esperanza de alcanzarnos.

Douksas, Silveira y Rolan, los tres uruguayos que llegaron a Independiente para ser campeones

En la última fecha, Independiente aventajaba a Argentinos Juniors por dos puntos. Con un empate en Villa Crespo, o si AAAJ no le ganaba a Racing en Avellaneda, gritaría campeón.

El equipo dirigido por Roberto Sbarra salió a la cancha con: Toriani; Ferreiro, Navarro, Silveira y Rolan; Douksas, Maldonado y D´Ascenzo; Garro, W. Jiménez y R. Giménez.

El partido con Atlanta, que tenía a Zubeldía dando sus primeros pasos como DT, sería difícil. El Rojo estaba algo mejor en el juego aunque no podía concretar. Un gol de Atlanta ponía el campeonato en suspenso, pero desde Avellaneda llegaban las mejores noticias porque los vecinos ganaban sin mayores dificultades.

La gente salió a las calles a festejar el título

Con las derrotas 0-1 del puntero y 1-4 de su escolta, Independiente volvía a ganar un torneo local que se hacía desear desde 1948. El Rojo no pudo campeonar en la década del 50 ni con la delantera internacional que hizo historia: Micheli, Cecconatto, Lacassia (Bonelli), Grillo y Cruz.

El goleador del campeón fue Edgardo D´Ascenzo con 15 goles, seguido por Walter Jiménez que convirtió 9.

La octava

El 26 de noviembre de 1974, Independiente se adjudicaba por segunda vez consecutiva la Copa Interamericana.

El Rey de Copas venció por penales a Deportivo Municipal de Guatemala, luego de ganar el primer partido por 1 a 0 y perder el segundo por idéntico marcador. Ambos encuentros se disputaron en suelo guatemalteco. El equipo dirigido por Pipo Ferreiro, una gloria Roja, ya empezaba a dominar una copa más.

La 8va copa del Rey

El tricampeón de América tenía la posibilidad de sumar una nueva copa a sus vitrinas, la Interamericana, enfrentando al campeón de la Copa de Campeones de la Concacaf, el Deportivo Municipal de Guatemala.

Al igual que en la edición anterior, con triunfo ante Olimpia de Honduras, el Rojo cedió su localía y accedió a jugar de visitante no solamente un partido sino que ida y vuelta. El primero se jugó el 24 de noviembre en el Estadio Mateo Flores, en la capital de Guatemala, y el Rojo ganó 1 a 0 con gol de Bochini a los 15 minutos del primer tiempo.

El Rey de Copas formó con Gay; Commisso, M.A López, Sá y Pavoni; Raimondo, Galván y Saggioratto; Balbuena, Bochini y Bertoni.

El partido de vuelta se jugó en el mismo estadio a los dos días y el Rojo salió a la cancha con los mismos once. Volvería a ser parejo pero esta vez sería derrota 1 a 0 con gol del argentino Mitrovich.

Con un triunfo 1-0 por lado, fueron a penales donde se impondría el Orgullo Nacional por 4 a 2. Convirtieron Pavoni, Giribert, Bochini y Bertoni, mientras que Gay volvió a ser el héroe, como en la Libertadores del mismo año, para sumar la octava copa a las vitrinas.

En 60 años de copas de la Conmebol, Independiente es el máximo ganador de la Copa Libertadores (la más importante), Supercopa Sudamericana (la disputaban todos los campeones de América), Sudamericana (la secundaria actual) y también de la Interamericana (que repetiría en 1976)… la única copa que unió al continente en sí.

Por eso Independiente fue 3 veces campeón de toda América, un Orgullo Rojo como tantos.

El comienzo

El 24 de noviembre de 1963, el Rojo sumaba un nuevo título de Primera División, en un campeonato que peleó con River hasta el final. Si bien le alcanzaba con empatar en la última jornada, todo se definió en un irregular partido con San Lorenzo que finalizó en goleada por 9 goles a 1. El campeón perdió tan solo 3 partidos a lo largo del año.

Arriba: Vázquez, Mario Rodríguez, Conigliaro, Savoy y Gugliardi.
Abajo: Santoro, Navarro, Rolan, Decari y Paflik

El campeonato de 1963 fue muy disputado entre dos equipos que miraron a todos desde arriba, casi de principio a fin, ellos fueron River Plate e Independiente. El Rojo, con 5 triunfos y 4 empates, se mantuvo invicto hasta la fecha 10 que cayó ante Boca por 3 a 2 en condición de visitante. Sin embargo el puntero era River que tuvo un comienzo prácticamente ideal.

Promediando el torneo, el Orgullo Nacional seguía sin perderle pisada al Millonario pero mostró su peor versión: entre la fecha 10 y la 17 apenas ganó 2 juegos, empató 3 y perdió sus únicos 3 partidos del campeonato. También es cierto que en el medio visitó a Boca, River (empate en 0 en el Monumental que no movió la punta del torneo) y San Lorenzo. Además de jugar y perder el clásico contra Racing, que lo dejó sin su director técnico Renganeschi (jugador de la década del 30) que venía siendo cuestionado.

La campaña del campeonato de 1963, Independiente fue el que más ganó y menos perdió

Pero la llegada de Manuel Giúdice cambiaría la historia; el equipo se encontraba a tres puntos de River, pero con cuatro triunfos al hilo lo iba a alcanzar en la cima y el final se tornaba muy emocionante. Ambos tenían que enfrentarse entre sí y hacer lo mismo con Boca Juniors, que pasaba a ser una especie de juez en la última parte del campeonato.

Un empate en La Plata con Gimnasia y otro en el clásico con Boca, volvía a dejar al Rojo detrás de River, por dos puntos. Pero llegaba la antepenúltima fecha, la número 24, y se enfrentaban en Avellaneda.

Mario Rodríguez convirtió los dos goles y fue el héroe en el partido clave del torneo

Independiente vencería a River por 2 a 1 con dos goles de Mario Rodríguez y de esta forma los dos equipos pasaban a compartir la punta con 33 puntos. La fecha siguiente sería crucial porque mientras los Rojos goleaban a Argentinos Juniors en cancha de Atlanta, Boca le dejaba el campeonato servido en bandeja al vencer a River en El Monumental.

La última jornada definía el título y a Independiente le alcanzaba con empatar de local frente a San Lorenzo para consagrarse campeón, siempre que River pudiera vencer a Argentinos Juniors de local, sino hasta perdiendo era el vencedor de 1963.

No iba a ser un encuentro sencillo, aún cuando San Lorenzo volvía a quedar nuevamente de mitad de tabla para abajo. Por empezar estaba incentivado por un River que depositaba en ellos su última esperanza.

Aquel 24 de noviembre, el Rojo salió a la cancha con: Toriani; Ferreiro, Navarro, Maldonado y Rolan; Mura, Paflik y M. Rodríguez; Bernao, Vázquez y Savoy.

Savoy convierte el gol del empate, se empezaba a celebrar el campeonato

El Ciclón comenzó mejor y con un gol de Héctor Veira se puso arriba. A los pocos minutos logró igualar Savoy, que de penal daría vuelta el partido para que el Rojo comience a celebrar el título. Pero el desarrollo sería muy anormal. Previamente una patada de Navarro había sacado de la cancha a Veira y generó polémica. Con el tiempo se generó un mito de que lo lesionó adrede, que lo rompió y hasta que lo había llegado a amenazar anteriormente. Pero el mismo Bambino negó la mala intencionalidad del defensor de Independiente como también que haya sido una lesión
importante, para él claramente lo había agrandado todo el periodismo.
Sucede que el complemento sería todavía peor, Bernao consigue el tercer tanto del Rojo y ya no hubo más partido.

El equipo visitante, en inferioridad numérica y disconforme con un arbitraje localista, puso poca resistencia y fueron llegando más goles. Savoy en dos oportunidades, Vázquez, Bernao y Mario Rodríguez aumentaron la cifra hasta ocho, y el 9-1 final llegaría con un gol en contra intencional de Rossi.

Audio de Veira desmintiendo al periodismo (Emoción Roja)

El equipo y el campeonato no merecían un final así, el Rojo gritó campeón una vez más y Giúdice empezaba una era muy exitosa que seguiría en América. A raíz de estos hechos, el plantel no tenía buena relación con el periodismo y nació el saludo histórico con los brazos en alto, sin posar en las fotos clásicas.

Festejos en el vestuario del campeón

Maquinaria Roja

Un día como hoy pero hace 80 años, Independiente se consagraba bicampeón de Primera División, luego de vencer a Platense tres fechas antes de que finalice el torneo.

Fue tan impresionante la contundencia, que el Orgullo Nacional volvió a superar la barrera de los 100 goles, convirtiéndose en el equipo que más veces lo logró en el profesionalismo (4) y también saliendo campeón (2). Sus 218 goles en el bicampeonato fueron un récord para el fútbol argentino.

Un Arsenio Erico imparable fue goleador del campeonato por tercera vez consecutiva, y con el tiempo jamás lo igualarían.

El equipo que más goles metió en un campeonato, el que más veces superó los 100 goles en el profesionalismo y el que más veces salió campeón

El Rojo de finales de los 30 fue sin dudas uno de los mejores de la historia del fútbol argentino. Contaba con un trío de ataque fenomenal conformado por Erico, Sastre y De la Mata. Bello era un arquerazo y además tenía grandes jugadores como Lecea, Coletta o Celestino Martínez quienes sostenían el equipo.

El conjunto de Guillermo Ronzoni venía de ganar el Campeonato de 1938 de forma brillante, con una diferencia de gol abrumadora, y de llevarse la Copa Aldao contra Peñarol (campeón uruguayo) y la Copa Ibarguren contra Rosario Central (campeón de la Liga Rosarina). El 39 lo agarró con una racha de 10 triunfos en fila del campeonato anterior, más dos por estos encuentros coperos. Sumado a las primeras fechas, logró alcanzar un récord de 12 victorias seguidas en el profesionalismo que duraría varias décadas.

Independiente tuvo una buena primera rueda con varios triunfos contundentes (goleadas a Estudiantes, Lanús, Vélez, Ferro, Argentino de Quilmes, Tigre y Atlanta), pero no le alcanzó para terminar en primer lugar. Huracán, de gran campaña, finalizó por encima de los grandes. En la segunda rueda el Rojo pudo hacer la diferencia y con el correr de las fechas se fue encaminando a ganar un torneo que lo tenía como candidato por ser el equipo sensación. Continuaron las victorias abultadas (goleadas a Boca, Ferro, Gimnasia, San Lorenzo, Tigre y Atlanta), y en la parte final solo restaba esperar el día de la consagración.

Así quedó la tabla de posiciones

Faltando tres fechas, el Rojo visitaba a Platense con: Fernando Bello, Fermín Lecea, Sabino Coletta, Luis Franzolini, Raúl Osvaldo Leguizamón, Celestino Martínez, Juan José Maril, Vicente de la Mata, Arsenio Erico, Antonio Sastre y Juan José Zorrilla.

Con el 2 a 0 logrado gracias a los tantos de Sastre y De la Mata, sumó así su segundo título profesional que fue muy celebrado por su gente empachada de tanto fútbol.

La hinchada festeja el bicampeonato

El Orgullo Nacional tuvo la delantera más eficaz (103 goles a favor) y la defensa menos vencida (37 en contra), fue el equipo que más partidos ganó y el que menos perdió. Un campeón con todas las letras que seguía sumando récords.

Finalizó el campeonato con 6 puntos de diferencia (considerable recordando que los partidos ganados otorgaban 2) sobre River Plate y Huracán que compartieron la segunda ubicación.

Arsenio Erico anotó 41 goles y fue el goleador del campeonato por tercera vez consecutiva.

El artillero máximo del fútbol argentino marcó 92 goles entre los 3 campeonatos que fue goleador

¡Entre Erico, Sastre y De la Mata convirtieron 76 goles!

La que faltaba

Se cumplen 26 años de la primera Supercopa Sudamericana ganada por Independiente. La tarde del 9 de noviembre de 1994, el Rey de Copas vencía a Boca Juniors en la Doble Visera y se adjudicaba el gran trofeo que le faltaba.

Previamente había dejado en el camino a todo equipo brasileño que se cruzó por su camino. El Rojo no es solamente el máximo ganador de Libertadores, también lo es de esta copa que jugaban todos los campeones de América.

La campaña del campeón, borró a los brasileños y le ganó la final a Boca

La Supercopa Sudamericana era una copa que se disputaba desde 1988, entre todos los campeones de América a eliminación directa. El Rojo, como máximo ganador de la Copa Libertadores y por el prestigio que ésta representaba, aspiraba a ganarla y así revalidar su estirpe copera.

El Independiente de Miguel Brindisi acababa de ganar el Torneo Clausura de 1994 y a la semana ya ponía en marcha su ilusión por la Supercopa. En el cruce de octavos salió sorteado Santos. La ida se jugó en Brasil con un pésimo estado del campo, inundado y embarrado. Bajo estas circunstancias llegó el único gol de la noche fue de Rotchen en contra, tras un blooper al querer despejar la pelota.

Había que dar vuelta la serie en Avellaneda y el local no tuvo mayores inconvenientes. Se fue al entretiempo con la ventaja necesaria, gracias a los goles de Arzeno y Usuriaga. En el segundo tiempo Rambert y Perico Pérez de penal completaron el 4-0 final para llegar tranquilo a cuartos.

En cuartos jugaría contra el ganador de Gremio–Racing, que en Brasil habían igualado 1 a 1. Todo hacía pensar que podía darse un clásico de Avellaneda pero el equipo de Porto Alegre ganó de visitante en el Cilindro.

La ida se disputó en Brasil y el Rojo se puso en ventaja en la parte final del segundo tiempo con un gol de Rambert, por lo que se encaminaba al triunfo por el mismo resultado con el que lo había vencido en la final de la Libertadores 10 años atrás. Pero el árbitro vio una falta que no existió en la medialuna y con un golazo de tiro libre el local empató el partido.

En la Visera pudo imponerse al duro equipo dirigido por Luiz Felipe Scolari (campeón del mundo con Brasil en 2002) con goles de Usuriaga y Gustavo López, uno por tiempo. Este Gremio sería campeón de América unos meses más tarde.

En semifinales tocaría por tercera vez consecutiva un equipo de Brasil; esta vez Cruzeiro, que venía demoliendo rivales en Belo Horizonte. Empezó mal la historia en el Mineirão y en los primeros minutos ya caía el Orgullo Nacional. De todas formas el partido fue parejo y en el complemento el gran arquero Dida evitó el empate en varias oportunidades.

En Avellaneda, Independiente salió a comérselo crudo al Cruzeiro y en la primera parte ganaba 1 a 0 por un gol de Usuriaga de cabeza a la salida de un córner. Contó con varias jugadas de peligro para aumentar pero se fue al descanso con la serie igualada. El segundo tiempo siguió siendo Rojo y empezaron a llegar los goles para darle tranquilidad y justicia a la llave. Primero Rambert, luego Usuriaga con un golazo de zurda al ángulo después de su típico enganche, y Serrizuela (¡que se ubicó de 9 en plena jugada de partido!) sellaron la goleada 4 a 0.

¡Tres equipos brasileños importantes en el camino, aplastados en la Doble Visera con un global de 10 a 0!


En la final se iba a ver las caras con el Boca de Menotti que venía de eliminar a Peñarol, River y San Pablo (demostrando el tipo de choques que se daban en esta copa). Era la revancha de la final de la Supercopa del 89, que Boca se impuso por penales en una copa en la que Independiente no conoció la derrota.

Pascualito grita el gol del empate en la Bombonera

El juego de ida se disputó el 2 de noviembre en La Bombonera. Fue un primer tiempo muy malo para Independiente que perdía 1-0 con gol de Manteca Martínez y se había salvado en otras ocasiones. Saldría distinto en la segunda parte y estuvo cerca del empate con pelota parada. Luego con la expulsión de Mancuso en el local por doble amarilla, Boca esperó y lo pagó caro cuando después de una hermosa pared por la banda izquierda entre Garnero y Ríos, el Luli le puso un centro en la cabeza a Rambert que entraba solo por adentro para decretar el empate.

El marco que había en la Doble Visera para la vuelta

Los once del Rojo para la vuelta fueron: Islas; Craviotto, Arzeno, Serrizuela, Ríos; Cagna, Pérez, López, Garnero; Usuriaga, Rambert (en el segundo tiempo ingresaron Gordillo y Cascini).

El partido en la Visera empezaría parecido al de ida, con Boca llegando claro y fallando situaciones de gol. Con el correr de los minutos Independiente fue emparejando el duelo que terminó sin goles en el primer tiempo.

El complemento arrancó con jugadas muy peligrosas de los dos lados, pero a los 10 minutos llegaría la jugada de la copa, cuando tras un gran quite, Gustavito López habilita brillantemente a Pascualito Rambert que definió de primera, de emboquillada por arriba del arquero que no pudo hacer nada mientras veía como la pelota picaba adentro del arco. Con el 1 a 0 y el festejo de medio equipo haciendo el avioncito, explotaba la gente del Rojo que había colmado la Visera.

De ahí en más, con mayores espacios, se sucedieron las llegadas de Independiente que se perdía un gol detrás de otro para cerrar la final. Por suerte alcanzó con la mínima, llegó el pitazo final y la alegría fue del Rey de Copas que sumaba la que le faltaba.

Usuriaga, Islas, Garnero, López y Rambert con el trofeo de la Supercopa

Independiente tuvo puntos altos en todos los puestos y fue el equipo de mejor performance del torneo. Por su delantera fue el equipo más goleador, además de contar con una diferencia de gol superior a la de todos los equipos juntos.

Tuvo al goleador de la Supercopa, Rambert con 5 tantos, y al segundo goleador, Usuriaga con 4. Ambos formaban un gran ataque, y junto a Gustavo López, fueron parte del equipo ideal de América de ese año.

De esta manera, el Rey de Copas ganó la única que le faltaba. Puro Orgullo Rojo.

Amateurs

Si en los últimos años te preguntaste las razones por las que una corriente impulsada, sobre todo, por hinchas de Huracán, Racing y Boca incluyó en la agenda la suma del amateurismo en conjunto con el profesionalismo y de golpe Racing pasó de festejar su séptimo título en 2001 al decimoséptimo en 2014, sin haber ganado ningún otro en ese lapso, en esta brillante nota realizada por Carlos Balboa para el sitio “De Boedo vengo”, te vas a sacar todas las dudas.

Es probable que la Copa de la Liga Profesional de Fútbol pase rápidamente al olvido. Pero la polémica que suscitó su formato de disputa sirvió para zanjar, de una buena vez, la discusión sobre las estadísticas y el palmarés de los clubes argentinos. Hasta aquí llegó el sueño revisionista de reescribir la historia de nuestro fútbol.

Se puede engañar a pocos, mucho tiempo. Se puede engañar a muchos, poco tiempo. Pero no se puede engañar a todos, todo el tiempo. La frase ilustra a la perfección el devenir de apogeo y caída que experimentó la movida revisionista en nuestro fútbol.

En sincronía con el cierre de nuestras columnas de Contate Otro y Contate Otro 2.0, donde humildemente hemos analizado y desmenuzado el relato revisionista, el armado de los grupos de la Copa de la Liga Profesional de Fútbol (LPF) terminó sepultando el compendio de mitos que algunos trolls de Twitter, activistas partidarios, periodistas y dirigentes pretendieron instalar como nuevo canon del fútbol argentino.

La inclusión de Vélez junto con los cinco grandes para conformar los seis “cabezas de serie” del certamen motivó quejas por parte del presidente de Huracán, club en vísperas de elecciones. Para Alejandro Nadur, ese sexto puesto le correspondía al “globo” si se tomaban en cuenta las ligas del amateurismo e ignotas copas extintas. La “controversia” fue levantada por los medios, ante la alicaída agenda deportiva que impuso la pandemia.

Un día antes del sorteo de los seis grupos, TyC Sports filtró la explicación oficial. River, Boca, Independiente, San Lorenzo, Vélez y Racing, en ese orden, habían sido naturalmente designados como “cabezas de serie” por tratarse de los equipos que más campeonatos de liga profesionales contabilizan. 

Por si quedaba alguna duda, en su carácter de vicepresidente primero de la LPF, el presidente de Argentinos Juniors, Cristian Malaspina, cerró el debate con una declaración lapidaria. “Para la AFA y la LPF, lo que se toma siempre en consideración es la Era Profesional”, sentenció. Y sanseacabó.

Quedará para la posteridad el recuerdo humorístico de una época en la que se pretendió reescribir la historia en función de torneos de aficionados y competiciones anecdóticas. Bajamos el telón, por nuestra parte, con la satisfacción del deber cumplido y este racconto de lo expuesto. Nos despedimos, después de haber dado el buen combate contra propios y extraños, con el resumen final de Contate Otro. ¡Salud!

A) QUÉ QUIEREN

En los últimos años emergió una corriente de pensamiento, de creciente influencia en redes sociales, medios de comunicación y en la propia comunicación institucional de algunos clubes, que revisa la historia y las estadísticas del fútbol argentino. Este movimiento no apunta a validar el Amateurismo, ya que en ningún momento este período dejó de ser “válido”, sino a cambiar la consideración generalizada sobre el mismo; es decir, a equiparar el estatus de sus lauros con los del Profesionalismo. Quiere convencernos, por ejemplo, de que Racing suma 18 títulos de liga (sin establecer ninguna distinción) y no nueve, de que Alumni tiene un palmarés bastante similar al de San Lorenzo y de que Huracán conquistó cinco campeonatos en lugar de su célebre única vuelta olímpica de 1973. Esta unificación también incide sobre los historiales, poniendo en duda -por ejemplo- la paternidad azulgrana sobre Boca. 

En su versión más ambiciosa, la reescritura revisionista aspira a homologar o unificar la totalidad de los títulos considerados “oficiales” (ligas y copas, regulares e irregulares, vigentes y extintas, tanto locales como internacionales) alguna vez disputados. Esta aspiración no incluye, claro, a los regionales, cuya contabilización terminaría por desvirtuar sus verdaderos fines. Los revisionistas aspiran, en efecto, a la aberración estadística de sumar como homogéneos datos heterogéneos en función de su “oficialidad”, dada por la mera mención de estos certámenes en Memoria y Balance de AFA. Como si, después de todo, haber levantado una Copa Estímulo fuera equivalente a alzar una Libertadores.

B) QUIÉNES SON

No debe darse por sentada la falsedad de una determinada información sin analizar su contenido, únicamente en función de quién la emitió (“si lo dijo Fulano, es mentira”). Pero tampoco puede desconocerse inocentemente la fuente, mucho menos cuando la misma es una parte interesada en el asunto.

No resulta casual, en ese sentido, que -si bien hay simpatizantes de diversos equipos- los principales difusores del revisionismo representen a los clubes con mejor desempeño en dicho período histórico semi-organizado y en competencias irregulares. Es problemático investir de “objetividad” y “sentido común” lo que desde el vamos emerge de la “subjetividad” y el “interés propio”. Es desleal invisibilizar la procedencia interesada de la información.

Aunque quiera instalarse que la “unificación” es fruto del acuerdo de “la enorme mayoría de los historiadores y estadígrafos del fútbol argentino” (frase de Alejandro Fabbri en su nueva versión revisionista), dicho “consenso” procede originalmente de un grupúsculo de alrededor de 10 personas con una creciente capacidad de lobby, nucleadas en el denominado Centro para la Investigación de la Historia del Fútbol (CIHF): 1) Roberto Guidotti, co-conductor del programa radial “Quemeros en Línea”, colaborador del portal “Patria Quemera” y co-autor del “Libro Oficial del Centenario de Huracán”; 2) Alberto Di Sanzo, socio de Racing Club y referente de la agrupación “Paso a Paso Racinguista”; 3) Hernán Martínez Escudero, socio de Racing Club, integrante de “Paso a Paso Racinguista”, presidente de la filial “Tres de Febrero” de Racing Club y egresado de la “Academia de Dirigentes” de Racing Club; 4) Sebastián Tesler, socio de Racing Club, integrante de “Paso a Paso Racinguista” y egresado de la “Academia de Dirigentes” de Racing Club; 5) Diego Estévez, miembro del CIHF, autor de los libros “38 Campeones del Fútbol Argentino”, “320 Superclásicos”, “Historia de un Siglo Azul y Amarillo” e “Historia de un Siglo Rojo y Blanco”, entre otros; 6) Sergio Brignardello, presidente de la Asamblea de Representantes del Club Atlético Boca Juniors y presidente de la Subcomisión de Historia del Departamento de Cultura de Boca Juniors; 7) Guillermo Schoua, miembro del CIHF, historiador oficial del Club Atlético Boca Juniors y creador de la web www.historiadeboca.com.ar; 8) Martín Viñes, miembro del CIHF e hincha de Racing Club; 9) Carlos España, miembro del CIHF, hincha de Racing Club y colaborador en el libro “La Historia del Primer Más Grande (1898-1931)”, y 10) Fernando Paso Viola, historiador de Racing Club y autor del libro “La Historia del Primer Más Grande (1898-1931)”.

La lista, que actualmente es más larga e inclusiva, es autoría del propio Guidotti en una entrevista que concedió en 2015. Ahora bien, ¿invalida esta condición de “parte interesada” el reclamo revisionista? No necesariamente. Lo que sí hace es echar por tierra la pretendida “imparcialidad” con la que promete estar planteado el asunto. Nadie puede hacerse el desentendido: acá hay intereses en juego.

C) POR QUÉ IMPORTA ESTE TEMA

Los mencionados intereses en juego no se limitan a lo deportivo o a lo “folklórico”, sino que también penetran la esfera de lo económico. Así quedó demostrado en mayo de 2018, cuando Superliga decidió repartir entre los clubes de Primera un porcentaje de los ingresos televisivos, y en lugar de tomar en cuenta el share o rating consideró “variables deportivas históricas” que incluían lo acontecido cuando el fútbol argentino era practicado por aficionados (si bien el criterio adoptado no le dio el mismo valor a estos títulos que a los celebrados en el profesionalismo).

Esta pretensión económica se observa, sobre todo, en el caso de instituciones empequeñecidas por el peso de largas décadas de fracasos que, en su desesperación por “bordarse” estrellas del pasado en el escudo, a lo que en verdad aspiran es a reposicionarse como “marca exitosa” del presente.  Aunque es funcional a un Boca que suma “peras con manzanas” para superar a River en una estadística que viola todas las leyes de la ídem, la movida es particularmente beneficiosa para un Huracán que se atreve a replantearse como “ganador” (pese a que sus más profundos orígenes prueben que “grande se nace” sea una falacia absoluta) y para un Racing que últimamente se comercializa “positivo” y como “el primer grande” (aunque, siguiendo estrictamente su razonamiento, esa denominación le correspondería a Lomas Athletic o Alumni). No casualmente estos dos clubes vienen haciendo de la reivindicación del amateurismo una política institucional de Estado que despliegan tanto en AFA como en los medios de comunicación y las redes sociales.

Si se unificaran las 43 ligas celebradas durante la Era Amateur con las 133 que se llevan jugadas en el Profesionalismo (133 sin contar como tales a la Copa de Oro que ganó River en 1936 y a la Superfinal que obtuvo Vélez en 2013), Boca se sumaría seis “estrellas”, y quedaría muy cerca de la cima del conteo de títulos locales (a sólo uno de River); Racing se añadiría nueve para reposicionarse como el tercer equipo más ganador a nivel nacional, en lugar de seguir relegado por debajo de los otros cuatro grandes y de Vélez; una escuadra extinta hace más de un siglo, como Alumni, se situaría entre las más exitosas, con 10 “lauros”; y Huracán podría presumir de algo más que su única conquista de 1973, dejando de estar igualado con Arsenal, Banfield, Chacarita y Quilmes, y ubicándose por encima de varios clubes “medianos” y “chicos” que hace tiempo lo sobrepasaron.

También quedaría modificada la tabla histórica de Primera División, en la que -sin añadir ligas del amateurismo- Racing se coloca en el sexto puesto (bastante más cerca del séptimo -Estudiantes- que del quinto -Vélez-) y Huracán recién aparece en el undécimo escalón.

En cuanto a los historiales, esta tergiversación estadística reduciría la paternidad de San Lorenzo sobre Boca a tan sólo un triunfo e incluso, a contramano del saber general, la habría negado hace algunos años. Y también cambiaría buena parte de la enciclopedia del fútbol: Boca no habría ganado la primera liga, sino Old Caledonians y Saint Andrews; el primer campeón internacional no sería Independiente, sino Belgrano Athletic; el primer título invicto sería de Lomas Athletic, y no de los Matadores, etc.

Ni hablar del “asalto” al sentido común que produciría contabilizar -tal como algunos medios de desinformación vienen haciendo- cerca de un centenar de competencias o copas irregulares actualmente mencionadas en el sitio web de la AFA. En ese caso Boca y Racing liderarían el rubro con 13 estrellas cada uno.

No hace falta más que investigar las condiciones bajo las que se celebraron la Copa de Competencia Chevallier Boutell, la Copa de Honor de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires o la Copa Competencia Jockey Club para entender que a casi todos estos títulos no puede dársele otro valor más que el de pintoresco o anecdótico. A diferencia de lo sucedido con la organización de los torneos de liga, estas copas no ganaron regularidad ni prestigio ni seriedad organizativa durante el Profesionalismo, a excepción de lo sucedido en los últimos años, con la reformulación y regularización de la Copa Argentina y la adición de la Supercopa Argentina (tendiendo un manto de piedad sobre las invenciones racinguistas de la Copa Bicentenario 2016 que a la postre obtendría Lanús, y del Trofeo de Campeones de la Superliga 2019, que el club de Avellaneda sí pudo alzar frente a Tigre).

Disputados de manera irregular, casi siempre con carácter amistoso, organizados por distintas entidades, en muchos casos para cubrir algún receso; portadores de reglas insólitas, a veces declarados “desiertos” (como la Copa de Competencia Británica George VI de 1948), con semifinalistas que pasaban a ser considerados “campeones” o con “campeones” que no siempre llegaban a disputar la final porque su rival se cambiaba de Asociación (como es el caso de la Copa Estímulo de 1920 que actualmente Huracán se suma a su palmarés), estos certámenes no hacen más que ridiculizar a quienes intentan darles una significancia de la que siempre carecieron. Parece mentira tener que ponerlos en la mesa de discusión. Como queda claro en múltiples registros, inclusive en su propio tiempo poseían una consideración absolutamente subalterna por parte de los clubes, los hinchas y la prensa.

Aunque la batalla de sentido se empantane en el ámbito local y la tergiversación de las estadísticas avance en el terreno mediático sobre el palmarés y los historiales de los clubes -cambiando relaciones simbólicas entre ellos e impactando en lo económico y comercial-, es menester resaltar que el margen para la especulación revisionista se redujo a su mínima expresión en el plano internacional. Debe haber sido un golpe duro de asimilar, para la “lógica” de quienes piden equiparar todas las competiciones alguna vez celebradas en el continente, la aclaración de la Conmebol de agosto de 2015. Por entonces, la entidad llegó a felicitar a River por la obtención de su “15º título internacional”, al contabilizar competencias anecdóticas como la Copa Aldao y la Tie Cup Competition. Pero rápidamente rectificó el conteo y atribuyó el error a su Departamento de Prensa.

D) ¿QUÉ ARGUMENTAN?

La cruzada unificadora del amateurismo y las copas irregulares extintas se basa en un trabajo cotidiano de lobby mediático y adoctrinamiento vía redes sociales. Su argumentación en favor de la tergiversación de las estadísticas del fútbol argentino puede resumirse en 10 grandes mitos que propagan de manera sistemática en forma de premisas o latiguillos: 1) que en el resto del mundo rige la unificación; 2) que relegar el amateurismo implicaría omitir el Mundial de 1930; 3) que no hay mayores diferencias entre la liga de 1930 y su sucesora profesionalizada de 1931; 4) que el amateurismo dejó de contarse a fines de los 70; 5) que no pueden borrarse 40 años de historia; 6) que no en vano los aniversarios de los clubes incluyen la era amateur; 7) que para la creación de los “cinco grandes” se tomó en cuenta el amateurismo; 8) que el profesionalismo también registró muchas irregularidades; 9) que quien niega la era amateur lo hace meramente por conveniencia; y 10) que la historia es una sola y se cuenta completa.

Completemos este resumen de la cuestión, entonces, desgranando uno a uno tales argumentos.

1) SÓLO EN EL FÚTBOL ARGENTINO NO SE UNIFICAN ERAS

Falso. Cada país tiene un criterio diferente, como queda claro con “las cinco grandes ligas de Europa” (que erróneamente los revisionistas citan para validar este mito). Sólo los italianos unifican eras (aunque reservan a la Serie A sus propias estadísticas). En Inglaterra y España las primeras ligas que contabilizan fueron profesionales desde el vamos (1888 y 1929, respectivamente). Los franceses “cuentan” desde la profesionalización de 1932, mientras que los alemanes lo hacen desde la creación de la Bundesliga en 1963.

2) RELEGAR EL AMATEURISMO ES OMITIR EL MUNDIAL DEL 30

Falso. El Mundial de Uruguay 1930 fue planteado por la FIFA desde su concepción misma como una competición profesional. Con respecto a los Campeonatos Sudamericanos de la era amateur, Conmebol los unifica como antecesores de la Copa América para adjudicarse la organización del “torneo de selecciones más antiguo del mundo”.

3) NO HAY DIFERENCIAS ENTRE LOS TÍTULOS DE 1930 Y 1931

Falso. Si bien los planteles y los escenarios no variaron demasiado, se mantuvo el formato de disputa del certamen y hasta se repitió el campeón (Boca), entre la liga de 1930 y la de 1931 medió el insoslayable hito de la profesionalización, hito que no se limita a un simple blanqueo salarial, sino que tuvo implicancias regulatorias, organizativas, competitivas, etc. Un “borrón y cuenta nueva” suficientemente trascendente como para que desde ese mismo momento todos los actores del fútbol argentino aceptaran la diferenciación.

4) EL AMATEURISMO DEJÓ DE CONTARSE EN LOS AÑOS 70

Falso. La diferenciación de eras y el relegamiento de los títulos del amateurismo no procedieron de la publicación en 1977 del libro ““Historia del Fútbol Profesional”, escrito por Pablo Ramírez, ni respondieron a los intereses de la Dictadura Militar que gobernaba por entonces. Desde 1931 se concebía al profesionalismo como una instancia separada y superadora del periodo de proto-organización de nuestro fútbol. Más allá de menciones aisladas, la separación de eras no estuvo en discusión durante cerca de 80 años. Lo que es una invención reciente y funcional a intereses específicos fácilmente identificables es, en verdad, el revisionismo.

5) QUIEREN BORRAR 40 AÑOS DE HISTORIA

Falso. Son las pretensiones del revisionismo las que se valen del desconocimiento de lo acontecido antes de la profesionalización. Cuanto más se sabe de los orígenes del fútbol argentino, menos crédito para su visión unificadora. Es justamente porque se conocen los certámenes del amateurismo, que se los separa y se los relega a un segundo plano. Y frente a la pregunta de lo que podría pasar con la historia del rugby argentino si hoy se profesionalizara, emerge claramente el ejemplo de lo que sucedió con el básquet, que relega toda competición previa a la profesionalización de 1985.

6) SI NO CUENTAN EL AMATEURISMO, NO CELEBREN EL ANIVERSARIO DE SU CLUB

Falso. Otorgarle una correcta contextualización a una época no implica negarla. Nadie duda de que fue durante el amateurismo cuando los clubes más importantes del fútbol profesional comenzaron a delinear sus identidades. Se trató, precisamente, de un período lúdico y formador: la infancia de nuestro fútbol. La era amateur sólo podría interpretarse de otra manera, y concebirse equivalente a la profesional, desde una visión errónea o interesada.

7) PARA SER “LOS CINCO GRANDES”, CONTARON LOS TÍTULOS AMATEUR

Parcialmente cierto. Decididos a traducir su mayor poder de convocatoria en mayor poder de decisión en AFA, los equipos grandes recurrieron al amateurismo para establecerse como tales. Lo hicieron en los albores del profesionalismo, más precisamente en 1937, a través de una movida con fines políticos y económicos a la que hoy los revisionistas intentan darle connotaciones deportivas. Al diseñar “a su medida” los requisitos para acceder a tres votos por club en el Consejo Directivo de AFA, los clubes más populares no promovieron una revalidación estadística del amateurismo; no buscaron enaltecer los logros obtenidos en dicha era, ni mucho menos equipararlos a los del profesionalismo. Sólo emplearon variables funcionales a su interés político en el marco de una puja de poder.

8) EL PROFESIONALISMO ESTÁ IGUALMENTE PLAGADO DE IRREGULARIDADES

Falso. Durante la era amateur se celebraron competiciones signadas por la escasez de participantes, los partidos incompletos, los abandonos del campo de juego, la no presentación de equipos, la desafiliación de clubes, los vacíos legales, los ascensos a dedo, las supresiones de descensos y las finalizaciones abruptas de certámenes, entre otras irregularidades que hoy desvirtuarían cualquier torneo barrial. No hay dudas de que también hubo, hay y seguirá habiendo falencias y arbitrariedades en el profesionalismo, desde la fusión obligada de clubes de menor envergadura dictaminada en 1934, hasta la ampliación del cupo de ascensos instrumentada en 2013 para conformar una liga de 30 equipos. La diferencia obvia, con respecto a la era amateur, estriba en el carácter excepcional de estas incidencias. Lo irregular dejó de ser constitutivo, como en el periodo de proto-organización, para convertirse en ocasional y reprochable. En una sola temporada de la era amateur, de hecho, puede reseñarse una cantidad similar o incluso mayor de irregularidades que en las casi nueve décadas de fútbol profesional.

9) QUIEN “NIEGA” EL AMATEURISMO LO HACE POR CONVENIENCIA

Falso. El establecimiento de una mayor jerarquía en la consideración del fútbol argentino para los certámenes profesionales estuvo planteada como inevitable desde el “reset” del 31. Esta es una verdad histórica que trasciende la camiseta que llevemos puesta. Todo intento de revertir este proceso y de reescribir la historia no puede proceder más que de la falta de rigor analítico o de la especulación de actores interesados. El revisionismo, de hecho, nació por la iniciativa de un pequeño grupo de activistas principalmente identificados con Racing y Huracán a los que ya identificamos. Su parcialidad queda constantemente expuesta, por ejemplo, cuando invisibilizan a Alumni para que sus infografías no pierdan seriedad, cuando aplican recortes temporales para cuantificar determinados ítems o cuando utilizan criterios disímiles para medir otros.

10) LA HISTORIA SE CUENTA COMPLETA

Verdadero. Pero separar la era amateur de la profesional y remarcar la obviedad de que no todas las competiciones tienen la misma entidad no significa omitir una parte de la historia, sino todo lo contrario. Si para “contar toda la historia” hay que rejerarquizar el período amateur y las copas menores, nada impide hacer eso mismo con las ligas provinciales y regionales que el revisionismo omite. No es posible “contar la historia completa”, en verdad, prescindiendo del análisis pormenorizado de los hechos, la contextualización rigurosa, el uso de las facultades racionales y el sentido común.

Te voy a regalar una foto del Bocha…

Hay una historia que no muchos conocen acerca de Ricardo Bochini y su clara paternidad sobre Boca Juniors.

Corría el año 1987, Independiente jugaba la final de la liguilla clasificatoria a la Libertadores ante Boca en la Bombonera.

El Bocha, que venía de convertirle a Boca de cabeza tan solo dos meses atrás, era la gran figura de un equipo que terminó obteniendo el pase a la Libertadores con el recordado gol del Mago zarateño tocándosela a Gatti por el costado.

Pero la historia conocida no es esta sino la fiesta que se desató en la tribuna tras el tanto del Maestro con un repertorio de canciones conocidas y una inédita, para alabar al Bochita. “Bo Bochini”, “E chupe chupe chupe no deje de chupa, el Bocha es lo más grande del fútbol nacional”, fueron las clásicas.

La historia cuenta que Boca, en un partido previo, le había dado una plaqueta al Bocha por haber llegado a los 500 partidos y sus propios hinchas ovacionaron al Maestro. A partir de este evento, ante cada gol del Bocha en la Bombonera -fueron tres y todos clave-, el hincha de Independiente le regalaba esta hermosa canción a la gente de Boca.

“Te voy a regalar, una foto del Bocha, para que te…”, pueden disfrutar el video con la versión completa.

El gol que generó esa algarabía, fue faltando 7 minutos para el final de aquella liguilla, en la que Independiente derrotó 2 a 1 a Boca y se clasificó a la Libertadores.

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