Hilo legendario

La historia de Independiente tiene muchos momentos gloriosos pero difícilmente uno se haya disfrutado más que la tarde del 23 de diciembre de 1983, cuando el Rojo se consagraba campeón del Metropolitano de aquel año y su eterno rival descendía, en aquel clásico que ganara 2 a 0 con tantos de Ricardo Giusti y Enzo Trossero.

En este caso, gracias al usuario de Twitter @supertano2001, podemos disfrutar de la cobertura internacional del clásico, realizada por la revista Don Balón, de España, una de las más prestigiosas de Europa.

Imágenes y textos inéditos de la tercera vuelta olímpica de Independiente ante su clásico rival.

La foto de Grillo en Londres

Día a día, las redes sociales nos sorprenden generalmente con lo “malo” de ellas, pero cuando aparecen cosas como estas vale la pena destacarlas.

Es el caso de la foto que subió el usuario @supertano2001, sobre la primera gira de Independiente por Europa en 1954.

El Rojo jugó ante el Huddersfield Town, que hoy milita en la Championship -el equivalente a la Primera Nacional de acá-, el 29 de enero y en los días previos, se entrenó en Highbury, la vieja casa del Arsenal.

El hallazgo es esta hermosa foto de Ernesto Grillo, uno de los integrantes de la mítica delantera de la década del 50, en pleno entrenamiento.

En el amistoso, el Rojo caería 3 a 2 con tantos de Ricardo Bonelli y Carlos Cecconato, pero esa, es otra historia.

La charla secreta de la noche más épica de la historia

Este lunes 25 de enero se cumple un nuevo aniversario de la hazaña más importante de la historia del fútbol argentino, la particular pluma de Ernesto Cherquis Bialo en Infobae, describió un diálogo no conocido en la previa de aquella epopeya en la que Independiente lograría el Nacional 77 -un 25 de enero de 1978- en tierras cordobesas, con tres jugadores menos.

Esta incomparable proeza comenzó el lunes 23 de Enero de 1978, con el siguiente diálogo telefónico:

Julio Grondona: -Hola Pato, buen día,…buen día, ¿ cómo andas?

José Omar Pastoriza: Bien Julio, bien…Hoy hacemos el último entrenamiento y a la noche nos vamos a Córdoba…

-Bueno, fíjate –el “fíjate” de Grondona era una imposición, no una alternativa voluntaria- si podés pasar por el negocio así hablamos de algunas cosas que te quiero decir.

Los clientes de la ferretería Lombardi y Grondona – ubicada en Independencia 539 de Sarandí- no podían creer que entre ellos, cerca del mostrador, se hallara José Omar Pastoriza, cuádruple campeón con la camiseta de Independiente. El ídolo y el caudillo se habían fundido en un joven director técnico tras su exitoso paso por el Mónaco de Francia, país donde había completado el curso de entrenador.

-Ya estoy aquí, Julio, le avisó el Pato a Grondona quien se hallaba cerrando una venta de alambre tejido.

– Vení, pasa por aquí y subí las escaleras que charlamos en el living- le indicó Don Julio señalándole la angosta puerta que comunicaba el negocio con la vivienda.

Ya sentados y mientras Nelly –la esposa de Julio- les servía algo refrescante para tomar, Grondona puso un cuaderno sobre la mesa ratona, se colocó los primeros lentes que le habían recetado mientras transitaba los 42 años y aflojando el tercer botón de su guayabera paraguaya color celeste, le dijo a su protegido entrenador:

– Escuchame bien Pato; la mano en Córdoba viene jodida. Hay ahí un general Menéndez que está en el Tercer Cuerpo de Ejército tocando todos los botones y apretando a todo el mundo para que Talleres sea el campeón. La jugada es doble, “palito y carambola” porque si Talleres sale campeón, lo empujan al presidente del club –Amadeo Nuccetelli- para que después del Mundial, sea el uno de la AFA ya que Cantilo (Alfredo Francisco, titular de AFA hasta Octubre de 1979) se irá y ya sabes que cualquier asamblea levantará la mano para votar al candidato de los milicos.-

– Y nosotros que tenemos que ver Julio con eso, afloje.- Y continuó Pastoriza: “Empatamos aquí 1-1, ellos tienen un buen equipo pero nosotros somos mejores, tenemos que salir, jugar y demostrarlo, nada más. Es fútbol Julio, usted lo sabe mejor que nadie, si nos levantamos bien, jugamos tranquilos, hacemos lo que tenemos que hacer ma’ que general Menéndez, ni general Pistola. Julio, tenemos que ganar, nada más. Y si no ganamos, debemos hacer más de un gol. Somos Independiente, esto me lo enseñó usted Julio, no le de bola, tranquilo…”, concluyó el técnico.

– Esperá, esperá que hay más -le dijo Grondona abriendo el cuaderno. Y leyendo textualmente el informe que había pedido y le habían escrito recitó respecto del árbitro designado para la revancha:

– Ojo Pato, mirá lo que dice aquí : “… Desde la gran aparición de Talleres en los torneos nacionales a partir de 1974, Roberto Osvaldo Barreiro – refiere al árbitro- lo dirigió en 6 partidos oficiales; nunca perdió, ganó tres veces y empató tres veces”. Y mirá esto: en cuatro de esos seis partidos les cobró un penal a favor y expulsó a cuatro de los rivales contra uno de ellos (Talleres).

La respuesta de Pastoriza sostuvo el tono de indiferencia:

-No pasa nada Julio, déjelo así, no se caliente.

-Yo no me caliento, yo te digo nada más que tenemos que cuidarnos. Escuchá esto que me imagino lo sabés pero nunca lo hablamos: este muchacho (Barreiro) dirigió la otra semifinal y viste lo que pasó: cobró un penal para Talleres faltando 7 minutos y le echó un jugador a Newells y con el empate pasaron ellos. Eso es lo que te quiero decir: el hombre te cobra penales dudosos y te expulsa jugadores con cualquier excusa; tenemos que estar preparados porque el pito va al bombo- concluyó Grondona.

– A ver Julio, todo lo que me dijo ya lo sabía y lo entiendo, pero le pregunto: ¿qué quiere que haga?.-

– Nada, que hables con los jugadores para que empecemos con once y terminemos con once, nada más.-, finalizó Grondona recordándole que hacia la noche se verían en el aeroparque para abordar el vuelo de Austral programado para partir hacia Cordoba a las 19.50.

Como olvidar aquella Córdoba embanderada, dichosa, desbordante de fe. Se diría una ciudad anticipando la esperada gloria. Y como nunca antes en el futbol, hasta los hinchas de otros clubes grandes deseaban que Talleres lograra el campeonato. Y la verdad es que tenía todo para merecerlo: hábil dirigencia, maravilloso plantel, fútbol de calidad y un cuerpo técnico de excelencia liderado por Roberto Marcos Saporiti.

Frente a la magnitud del acontecimiento la revista El Gráfico desplazó a cuatro periodistas y a cuatro fotógrafos. Uno de ellos, el director del medio, se ocupó de reflejar el partido. Y entre otras cosas expresadas con sabiduría, Héctor Onesime, escribió : “…El triunfo de Independiente desafía a la justeza de nuestra memoria y a las amarillentas (e infalibles) hojas del archivo. Nunca se vivió, tal vez nunca se vuelva a vivir, un acontecimiento futbolístico rodeado por tanto dramatismo, color y emotividad. Nunca una provincia estuvo tan sumergida de cuerpo y alma a una ilusión que ya era – casi – una pletórica realidad. Nunca “tan pocos hicieron tanto” como ese puñado de casacas rojas desteñidas por el sudor y el llanto. Este campeón nacional ha conmovido a propios y extraños. Su grandeza se puede dimensionar en el cálido y elogiable aplauso con que los cordobeses lo despidieron de la cancha. Así es, entonces, como la justicia se siente más contenta. . . “. Y aquella crónica continuaba:

”…Mil imágenes se atropellan en mi mente reclamando prioridad. Escojo una. Y lo veo a Pastoriza cruzar corriendo la cancha. Haciendo que Bochini desaparezca en su pecho tras un abrazo de infinito y sublime vigor. Lo sigo viendo al Pato después del partido en su carrera hacia la minúscula porción de tribuna que tremolaba en rojo. Como un niño atravesando potreros con saltos de clown y el éxtasis estallándole en la cara. Este Pato Pastoriza de la noche inolvidable no puede encontrar frenos, acaso no quiso encontrar frenos. Porque sabía que en el fondo no ofendía ni agraviaba. Era la íntima e irrenunciable satisfacción de haber llegado hasta los límites del milagro, descontando que todos (aún los vencidos) respetaban y comprendían su actitud. Ese canto no puede ser ofensa. Porque los himnos nunca ofenden…”.-

Y ya respecto del juego y su apasionante definición, dejó estas líneas el querido amigo: “Hay un tiro libre de Larrosa desde la posición del número diez. Va Trossero a buscar el centro pasado y lo encuentra. Penetra Outes por el medio esperando la cesión y llega. Gol. Ese silencio de todo el estadio, ¡cuántas cosas me dijo!

Sobre mi derecha, en un rincón queriéndose hacer oír y escuchar, están los dos mil esforzados caminantes de la esperanza. Rebosantes, pletóricos, saludando esa media proeza ya consumada. En casi todos sus banderines se lee: “Dale Rojo”. Pero el estadio se vuelve a resoplar aliento cordobés. Las roncas y agudas bocinas parecían rugidos saliendo de las entrañas de ese público que se retuerce esperando otro destino. Gana Independiente uno a cero. ¿Qué pasará?¨

”Y el gol de Talleres. Valencia que cruza desde su posición hasta la de puntero izquierdo, gira, saca el centro y el balón se detiene en el brazo de Pagnanini. La primera polémica, la primera duda. Para mí fue mano casual. La interpretación del árbitro es distinta. Y en esto valen las interpretaciones. Gol de Cherini desde los doce pasos. Crece Talleres. No es el Talleres que se quiere, pero aprieta, anticipa, desborda. Foul sobre la derecha. Ludueña y Cherini en la ejecución. Ludueña, Cherini, y el “Hacha” que amaga, que engancha. Viene el centro, salta Bocanelli, “cabezazo”. Gol. Segunda polémica, segunda duda. Pero ésta es más violenta, más agresiva. Barreiro “flamea” entre los jugadores del Rojo. Después, de la propia intimidad de Talleres, sale una revelación: “Bocanelli es especialista en darle un puñetazo con disimulo a esas pelotas aéreas”. Por eso los hombres de Independiente se juegan en el reclamo hasta el borde de las tres expulsiones…”.-

Fue así que cuando el referí Barreiro comenzó a expulsar jugadores de Independiente, las ilusiones de sus hinchas parecieron desvanecerse. Trossero me sigue jurando hoy, 43 años después de aquel 25 de enero, que no insultó a Barreiro, que le reclamó, que puteó por la situación pero sin direccionarla a la persona del referí. Y Galván le recriminó la visible mano: “¿Cómo no vas a ver esa mano? –le gritaba incansablemente- preguntale al línea, preguntale al línea, tengo familia, me da vergüenza lo que estás haciendo y como nos estás matando, nos estás robando…”. Tarjeta roja también. Y lo peor fue lo de Larrosa: “¿Por que no me echás a mí…? Dale, rajame a mí también si querés”, le repetía en medio del tumulto y la confusión. Y entonces Barreiro pálido pero exaltado lo expulsó. Tres jugadores menos por el mismo reclamo: la visible mano con la cual Bocanelli impulsó el balón para convertir el segundo gol que Barreiro convalidó: Independiente, entonces perdía 2-1 y se quedaba con ocho hombres faltando 16 minutos para que toda Córdoba celebrase el campeonato. Fue entonces cuando algunos jugadores de Independiente amagaron con enfilar hacia el túnel, como si quisieran abandonar el campo…

Grondona, quien era el presidente del club, se tiró desde el palco hasta alcanzar el alambrado y aferrándose del mismo, detrás del banco lo hizo llamar la Pato; cuando lo tuvo cerca y podía escucharlo le gritó: “Ni en pedo se vayan del campo, por favor ni locos, terminemos el partido, terminemos este partido Pato, decile a los muchachos que sigan jugando…”. El técnico encontró una frase oportuna y desafiante para que sus dirigidos continuaran: “Nos quedamos a jugar, nosotros somos hombres, morimos peleando, vamos, vamos, a jugar, no pasa nada…”. Y la crónica del entrañable Hector Onesime en El Gráfico del 31 de Enero, describía el desenlace del histórico match:

”Pastoriza toma las planchas metálicas con los números para los cambios. Hay dos alternativas: reforzar la defensa para evitar el bochorno de una goleada humillante o jugarse a alguna chance de triunfo. Pastoriza opta por esto último con gran sagacidad. Ingresa Biondi para esconder la pelota en su habilidad. Ingresa Bertoni porque si algún resquicio queda para soñar con el empate, Bertoni puede ser un buen aliado. Pastoriza jugó a ganador. Y ganó. Fue el momento cumbre de la aventura cuando ocho se atreven a once. Cuando la epopeya va tomando forma en Bochini, en la pared con Bertoni, en el acompañamiento de Outes, en la proximidad con Biondi que devuelve, en el zurdazo definitivo del Bocha. Y ganó…”-

Se cumplen 43 años de esta epopeya y la emoción perdura cada vez que los destellos de la memoria transitan la evocación. Cómo olvidar aquel vestuario de hombres simbolizando la dignidad. Veo a Galván con el brazo derecho ensangrentado tras haber roto de un puñetazo el vidrio después que Barreiro – quien dirigió 3 partidos mas y dejó el arbitraje – lo expulsara. Y a Trossero jurando que jamás insultó al árbitro, a pesar de lo cual le dieron 20 fechas de suspensión (15 a Larrosa y 20 a Galván). Y recuerdo a esos gigantes alrededor del Bocha, cantándole la canción del cumpleaños. Frente a hombres así no hay “decreto” que valga. Siquiera de un general genocida…

Volverá la gloria a Independiente. Será una noche en Avellaneda y vendrá desde cualquier estadio del Mundo. La impulsaran los duendes del 64′ cuando dio vuelta el resultado del 0-2 al 3-2 contra el Santos de Pelé. O acaso partirá desde Roma recordando la Intercontinental que le ganó a la Juventus por 1-0 en el 73′. Tal vez llegue con los ecos de la Libertadores del 75′ cuando había que hacer 3 goles para ganarle al Cruzeiro y se produjo el milagro que Sacheri eternizó con su “De la cuna al Infierno”…Es probable que esa infinita gloria no olvide la final contra el Gremio en el 84′, ni la Supercopa obtenida en el Maracaná contra el Flamengo de Romario y Savio por 2-0 en el 95′, ni mucho menos el triunfo contra el Liverpool en Tokio en el 84′.

Volverá la gloria a Independiente. Será en Avellaneda el dia que imaginariamente un joven plantel dibuje en el espacio las siluetas miticas de Santoro, Marangoni, Pastoriza, Bertoni, Hacha Brava Navarro, Villaverde, Galván, Pavoni, Trossero, Bernao, Burruchaga, Mura, Larrosa, Clausen, Pancho Sá, Percudani, Maldonado…

Volverá la gloria a Independiente. Y en el recuerdo de todas esas glorias estará Bochini, el más grande de todos.

Texto extraído del sitio Infobae

Cortó una racha trágica

Independiente derrotó a River como visitante con dos tantos de Alan Velasco y rompió una racha adversa histórica.

Es que el Rey de Copas no derrotaba al Millonario a domicilio desde el 12 de octubre de 2009, cuando lo bailara en el Monumental de Núñez con un 3 a 1 que quedó cortísimo para el nivel demostrado.

El Rojo finalizó aquel primer tiempo ganando 3 a 0 con tantos de Darío Gandín, Ignacio Piatti y Andrés Silvera. En el complemento, tras un remate en el palo del propio Piatti, llegaría el descuento del hoy técnico de River, Marcelo Gallardo, de penal.

Es cierto que hoy el partido se disputó en cancha de Banfield debido a que el local tiene su estadio en remodelación, pero no deja de ser una victoria del Rojo, en condición de visitante, ante River.

Hoy fue el Tanguero, hace once años el Tolo. Ahora, a ganarles más seguido.

Recuerdo Bello

Un día como hoy, pero en 1910, nacía Fernando Bello, uno de los mejores arqueros que tuvo Independiente en su historia. Tarzán fue un gran ídolo que ganó todo en los comienzos del profesionalismo, y como director técnico logró el Campeonato de 1948.

Junto a Pastoriza sería una de las figuras emblemáticas de Futbolistas Argentinos Agremiados, del cual fue su primer presidente y siempre reconocido por defender los derechos de los jugadores.

Tarzán en acción

Nacido en Pergamino, fue tan grande que toda la vida se dijo que en esa ciudad son mayoría los hinchas de Independiente por él. De más está decir que la peña pergaminense lleva su nombre, la Agrupación Adelante Independiente Fernando Bello es la peña más antigua del club, fundada en 1964.

Bello se inició en el básquet, como otros grandes arqueros que tuvo el club: Isusi y Goyén.

Jugando al básquet en una práctica distendida con el seleccionado nacional

En 1933 llegó a Independiente, donde permanecería a lo largo de toda su carrera, brindando una seguridad asombrosa para el arco Rojo. Se ganó el apodo de Tarzán por apoderarse del área, sus reflejos y condiciones atléticas.

Defendió el arco en 319 partidos, 301 de ellos por campeonato, hasta el año 1944. Integró un equipazo estupendo que se cansó de ganar títulos a finales de la década del 30. Él transmitía solidez, mientras las leyendas como Erico, Sastre y De la Mata se encargaban del resto.

Sus logros con Los Diablos Rojos:
 Campeonato 1938
 Copa Aldao 1938
 Copa Ibarguren 1938
 Campeonato 1939
 Copa Aldao 1939
 Copa Ibarguren 1939
 Copa Escobar 1939

Arquero Rojo por 12 temporadas

Por sus excelentes actuaciones, desde siempre, se convirtió en el primer arquero de Independiente en jugar en la Selección Argentina, en una época en la que nuestro fútbol contaba con grandes guardametas.

Disputó 3 copas América, ganando dos y finalizando segundo en la restante. En 1935 fue subcampeón, en 1937 salió campeón y no le convirtieron un solo gol en los partidos claves; mientras que en 1945, ya en el final de su carrera, volvería a ganar el título.

El sector de damas del estadio de Independiente históricamente llevó su nombre

Como director técnico salió campeón en 1948, en tiempos en que se convertía en el primer presidente de Futbolistas Argentinos Agremiados, que en ese mismo año se declaró en huelga y obtuvo el reconocimiento de salarios mínimos para los jugadores del fútbol argentino. Por eso es tan importante para la entidad.

Luego Tarzán continuó trabajando en las inferiores del club. Otro Orgullo Rojo.

Antes de visitar el patio

Hace hoy exactamente 25 años, Independiente disputaba la primera final de la Supercopa del 95, nada más ni nada menos que ante el Flamengo de Romario.

El equipo del Zurdo López venía de eliminar a River en una semi electrizante, luego de arrancar perdiendo el primer tiempo en Avellaneda dos a cero y venciendo por penales en el Monumental.

El Mengao, por su parte, derrotó a Cruzeiro ganándole ambos partidos y se perfilaba como favorito. Pero claro, en la final lo esperaba el Rey y campeón vigente.

El Rojo salió a la cancha con: Faryd Mondragón; Néstor Clausen, Pablo Rotchen, Carlos Bustos, Cristian Domizzi; Roberto Molina, José Serrizuela, Diego Cagna; Gustavo López, Gabriel Álvez y Javier Mazzoni.

La Chancha abrió el marcador sacando del medio, en un comienzo soñado, mientras que el Pájaro Domizzi convirtió el segundo en el complemento.

A continuación pueden disfrutar de este video con el resumen del partido. La ida, antes de ir a dar la vuelta por primera vez al patio de casa…

Orgullo Rojo y mundial

El 28 de noviembre de 1973, el Rey de Copas escribía una de sus páginas más doradas al proclamarse campeón Intercontinental frente a la poderosa Juventus de Italia.

Independiente se quedó con la copa del mundo en una final a un solo partido y de visitante, una hazaña única en la historia de este trofeo.

El gol (azo) del título lo convirtió Bochini después de una doble pared fenomenal con Bertoni, cuando todavía eran dos pibes de 19 y 18 años.

Resumen del partido y golazo de Bochini

Después de cantar Vale Cuatro, el Rojo de Pipo Ferreiro volvía a tener el derecho de jugar la Copa Intercontinental contra el campeón de la Liga de Europa. Éste había sido una vez más el Ajax de Cruyff, vencedor de Independiente en la anterior Intercontinental, pero decidieron declinar, argumentando problemas económicos y de calendario. En su reemplazo se encontraba Juventus, el subcampeón europeo que venía de caer 1-0 en una final pareja.

Las condiciones de Juventus para disputar la Intercontinental no fueron nada propicias, solo aceptaban jugarla en suelo italiano (no querían viajar a Argentina por el antecedente violento de Estudiantes–Milan en 1969). A Independiente poco le importó la insólita desventaja y aprobó el viaje en busca de su primera Intercontinental. A modo de “neutralidad”, el estadio elegido sería el mítico Olímpico de Roma. ¿Algo más? El árbitro iba a ser europeo, el belga Alfred Delcourt.

Al enterarse de las exigencias del club italiano, el Zurdo López cuenta siempre que los integrantes del plantel Rojo se miraron entre ellos y dijeron: “Y bueno, vamos y les rompemos el orgullo (no utilizó esa palabra) allá”.

Los capitanes intercambian banderines y regalos previo al partido

El equipo que fue por la gloria es el siguiente: Santoro; Commisso, M.A López, Sá, Pavoni; Galván, Raimondo, Bochini; Balbuena, Maglioni y Bertoni (Semenewicz).

Juventus era la base del seleccionado italiano y tenía un gran equipo con muchas figuras mundialistas: Zoff; Spinossi (Longobucco), Gentile, Morini, Salvadore; Marchetti, Causio, Cuccureddu; Anastasi, Altafini y Bettega (Viola).

El partido no se presentó favorable para el Rojo de Avellaneda, que de todas formas salió con tres atacantes más Bochini. Juventus contó con un par ocasiones claras de gol en el primer tiempo pero sin poder concretarlas (un remate en el palo y una buena doble intervención de Santoro).

En el complemento le sancionan un penal insólito al equipo italiano, por falta inexistente de Galván, que Cuccureddu enviaría por encima del travesaño. El juez europeo ya había ignorado un penal a Maglioni, por lo que no la tenía fácil en ningún sentido Independiente.

El Rey de Copas pudo abrir el marcador con un tiro libre que pasó rozando el palo izquierdo de Dino Zoff, el legendario arquero italiano que disputó 4 mundiales (campeón en 1982) y llevaba un invicto histórico de más de 900 minutos sin recibir un gol…

Hasta que a los 35 minutos del segundo tiempo arrancó Bertoni en mitad de cancha, buscó a Bochini con un pase hacia adelante, el maestro esquivó muy bien al defensor que le salió, tocó a Bertoni en la medialuna que le devolvió una pared perfecta para que el Bocha la cucharee por encima del arquero.

Golazo increíble para salir campeón del mundo, porque la Vecchia Signora ya no tendría más tiempo para empatar.

A los 4 días de ganar la Intercontinental en Europa, ya estaban ganando un clásico

Ya de regreso a la Argentina; Independiente visitó la cancha de Racing, mostró la copa (siendo aplaudido por todo el estadio, devolviendo el gesto de la gente Roja cuando celebró la copa de Racing en 1967 al recibirlo en la Visera con todos los honores) y ganó el clásico del Torneo Nacional por 3 a 1.

Con esta Copa, el Orgullo Nacional lograba la Triple Corona: Copa Libertadores, Copa Interamericana y Copa Intercontinental.

Campeón de todo: Las tres copas de 1973 en casa

La primera Intercontinental es uno de los Orgullos Rojos más grandes, fue salir campeón una vez más a lo Independiente. Apoyándose en su mística, sin achicarse ni pensar en imposibles. ¿Quién más podría aceptar una locura así y ganarle con todo en contra a uno de los más poderosos del fútbol mundial?

El mismo que por esos años ganaría 4 Libertadores consecutivas y un campeonato con 3 jugadores menos…

Pasó el 60

Un día como hoy, pero de 1960, Independiente se consagraba campeón de Primera División en la última fecha del torneo, pese a caer con Atlanta de visitante.

En este torneo, Boca y River (a través de sus presidentes que tienen los nombres de sus estadios) promovieron un supuesto “Fútbol Espectáculo” y se llenaron de figuras extranjeras. Sin embargo el título se lo disputaron Argentinos Juniors e Independiente, que con este logro puso fin a una racha de 12 años sin campeonatos.

Durante este año, el Rojo hizo de local en cancha de Racing por estar remodelando la Visera.

La campaña de 1960, un campeonato apretado

El Rojo debutó en un partidazo 3 a 3 con Argentinos Juniors, equipo que sería el mejor durante gran parte del torneo. Seguiría una victoria contra Vélez y dos derrotas con Ferro y San Lorenzo en un comienzo irregular.

Después entraría en buena racha con cuatro victorias en fila (a Huracán, Estudiantes, Gimnasia y Lanús) que lo colocaba en las primeras posiciones. El equipo de La Paternal tuvo un buen arranque y no aflojaba. Los Rojos, que ya estaban haciendo de local en cancha de Racing porque la Visera se encontraba en remodelación, no volverían a perder en la primera rueda.

Igualaría 1-1 en la visita a Chacarita en San Martín y después dos enormes triunfos contra River y Boca. Hubo un parate de un mes en el fútbol argentino y en las últimas cuatro fechas sumó dos victorias por 2 a 0 (a Newell´s y Atlanta en Avellaneda) y dos empates con muchos goles (2-2 en Rosario con Central y 3-3 el clásico con Racing en cancha de Huracán). En este tramo AAAJ bajó un poco la marcha, ganando 2 de sus últimos 6 juegos.

El campeonato lo peleó con Argentinos Juniors, que le provocó una dura derrota en Avellaneda

La segunda rueda empezaría de la peor manera, a Independiente lo visitaba el animador del torneo que le ganó 4 a 0 en cancha de Racing. A la fecha siguiente seguía dormido y perdió en Liniers. Pero saldría adelante rápidamente, ganando en fechas corridas a Ferro, San Lorenzo y Huracán. Hasta la fecha 25 no volvería a perder, igualó en La Plata con Estudiantes, venció a Gimnasia y a Lanús, y no podría pasar del empate contra Chacarita en Avellaneda. Llegaría la visita al Monumental y otra derrota dura para Independiente, un 0-3 con un rival que también estaba en los puestos de arriba.

Tenía una chance inmejorable para olvidarse rápido y levantar cabeza, ya que jugaba contra Boca en cancha de Racing, entrando en las 5 fechas finales. Y lo vencería bien por 2 a 0 para ponerse a solo un punto de Argentinos.

Walter Jiménez define ante la salida de Roma, Independiente venció a Boca en los dos partidos

Dos triunfazos ante los rosarinos (3-1 a Newell´s en Rosario, y 3-0 a Central en Avellaneda) lo dejaban a un paso del título, porque Argentinos Juniors cayó en la fecha 27 con Lanús de local y en la fecha 28 fue goleado 5 a 1 por River. El Bicho ya empezaba a decaer significativamente.

De haber ganado el clásico de Avellaneda en El Cilindro, por la anteúltima fecha, el Orgullo Nacional se hubiera consagrado campeón. Finalmente no pudieron sacarse ventajas, pero no era un mal resultado. Aunque una victoria fácil de Argentinos a Newell´s le daba todavía una mínima esperanza de alcanzarnos.

Douksas, Silveira y Rolan, los tres uruguayos que llegaron a Independiente para ser campeones

En la última fecha, Independiente aventajaba a Argentinos Juniors por dos puntos. Con un empate en Villa Crespo, o si AAAJ no le ganaba a Racing en Avellaneda, gritaría campeón.

El equipo dirigido por Roberto Sbarra salió a la cancha con: Toriani; Ferreiro, Navarro, Silveira y Rolan; Douksas, Maldonado y D´Ascenzo; Garro, W. Jiménez y R. Giménez.

El partido con Atlanta, que tenía a Zubeldía dando sus primeros pasos como DT, sería difícil. El Rojo estaba algo mejor en el juego aunque no podía concretar. Un gol de Atlanta ponía el campeonato en suspenso, pero desde Avellaneda llegaban las mejores noticias porque los vecinos ganaban sin mayores dificultades.

La gente salió a las calles a festejar el título

Con las derrotas 0-1 del puntero y 1-4 de su escolta, Independiente volvía a ganar un torneo local que se hacía desear desde 1948. El Rojo no pudo campeonar en la década del 50 ni con la delantera internacional que hizo historia: Micheli, Cecconatto, Lacassia (Bonelli), Grillo y Cruz.

El goleador del campeón fue Edgardo D´Ascenzo con 15 goles, seguido por Walter Jiménez que convirtió 9.

La octava

El 26 de noviembre de 1974, Independiente se adjudicaba por segunda vez consecutiva la Copa Interamericana.

El Rey de Copas venció por penales a Deportivo Municipal de Guatemala, luego de ganar el primer partido por 1 a 0 y perder el segundo por idéntico marcador. Ambos encuentros se disputaron en suelo guatemalteco. El equipo dirigido por Pipo Ferreiro, una gloria Roja, ya empezaba a dominar una copa más.

La 8va copa del Rey

El tricampeón de América tenía la posibilidad de sumar una nueva copa a sus vitrinas, la Interamericana, enfrentando al campeón de la Copa de Campeones de la Concacaf, el Deportivo Municipal de Guatemala.

Al igual que en la edición anterior, con triunfo ante Olimpia de Honduras, el Rojo cedió su localía y accedió a jugar de visitante no solamente un partido sino que ida y vuelta. El primero se jugó el 24 de noviembre en el Estadio Mateo Flores, en la capital de Guatemala, y el Rojo ganó 1 a 0 con gol de Bochini a los 15 minutos del primer tiempo.

El Rey de Copas formó con Gay; Commisso, M.A López, Sá y Pavoni; Raimondo, Galván y Saggioratto; Balbuena, Bochini y Bertoni.

El partido de vuelta se jugó en el mismo estadio a los dos días y el Rojo salió a la cancha con los mismos once. Volvería a ser parejo pero esta vez sería derrota 1 a 0 con gol del argentino Mitrovich.

Con un triunfo 1-0 por lado, fueron a penales donde se impondría el Orgullo Nacional por 4 a 2. Convirtieron Pavoni, Giribert, Bochini y Bertoni, mientras que Gay volvió a ser el héroe, como en la Libertadores del mismo año, para sumar la octava copa a las vitrinas.

En 60 años de copas de la Conmebol, Independiente es el máximo ganador de la Copa Libertadores (la más importante), Supercopa Sudamericana (la disputaban todos los campeones de América), Sudamericana (la secundaria actual) y también de la Interamericana (que repetiría en 1976)… la única copa que unió al continente en sí.

Por eso Independiente fue 3 veces campeón de toda América, un Orgullo Rojo como tantos.

El comienzo

El 24 de noviembre de 1963, el Rojo sumaba un nuevo título de Primera División, en un campeonato que peleó con River hasta el final. Si bien le alcanzaba con empatar en la última jornada, todo se definió en un irregular partido con San Lorenzo que finalizó en goleada por 9 goles a 1. El campeón perdió tan solo 3 partidos a lo largo del año.

Arriba: Vázquez, Mario Rodríguez, Conigliaro, Savoy y Gugliardi.
Abajo: Santoro, Navarro, Rolan, Decari y Paflik

El campeonato de 1963 fue muy disputado entre dos equipos que miraron a todos desde arriba, casi de principio a fin, ellos fueron River Plate e Independiente. El Rojo, con 5 triunfos y 4 empates, se mantuvo invicto hasta la fecha 10 que cayó ante Boca por 3 a 2 en condición de visitante. Sin embargo el puntero era River que tuvo un comienzo prácticamente ideal.

Promediando el torneo, el Orgullo Nacional seguía sin perderle pisada al Millonario pero mostró su peor versión: entre la fecha 10 y la 17 apenas ganó 2 juegos, empató 3 y perdió sus únicos 3 partidos del campeonato. También es cierto que en el medio visitó a Boca, River (empate en 0 en el Monumental que no movió la punta del torneo) y San Lorenzo. Además de jugar y perder el clásico contra Racing, que lo dejó sin su director técnico Renganeschi (jugador de la década del 30) que venía siendo cuestionado.

La campaña del campeonato de 1963, Independiente fue el que más ganó y menos perdió

Pero la llegada de Manuel Giúdice cambiaría la historia; el equipo se encontraba a tres puntos de River, pero con cuatro triunfos al hilo lo iba a alcanzar en la cima y el final se tornaba muy emocionante. Ambos tenían que enfrentarse entre sí y hacer lo mismo con Boca Juniors, que pasaba a ser una especie de juez en la última parte del campeonato.

Un empate en La Plata con Gimnasia y otro en el clásico con Boca, volvía a dejar al Rojo detrás de River, por dos puntos. Pero llegaba la antepenúltima fecha, la número 24, y se enfrentaban en Avellaneda.

Mario Rodríguez convirtió los dos goles y fue el héroe en el partido clave del torneo

Independiente vencería a River por 2 a 1 con dos goles de Mario Rodríguez y de esta forma los dos equipos pasaban a compartir la punta con 33 puntos. La fecha siguiente sería crucial porque mientras los Rojos goleaban a Argentinos Juniors en cancha de Atlanta, Boca le dejaba el campeonato servido en bandeja al vencer a River en El Monumental.

La última jornada definía el título y a Independiente le alcanzaba con empatar de local frente a San Lorenzo para consagrarse campeón, siempre que River pudiera vencer a Argentinos Juniors de local, sino hasta perdiendo era el vencedor de 1963.

No iba a ser un encuentro sencillo, aún cuando San Lorenzo volvía a quedar nuevamente de mitad de tabla para abajo. Por empezar estaba incentivado por un River que depositaba en ellos su última esperanza.

Aquel 24 de noviembre, el Rojo salió a la cancha con: Toriani; Ferreiro, Navarro, Maldonado y Rolan; Mura, Paflik y M. Rodríguez; Bernao, Vázquez y Savoy.

Savoy convierte el gol del empate, se empezaba a celebrar el campeonato

El Ciclón comenzó mejor y con un gol de Héctor Veira se puso arriba. A los pocos minutos logró igualar Savoy, que de penal daría vuelta el partido para que el Rojo comience a celebrar el título. Pero el desarrollo sería muy anormal. Previamente una patada de Navarro había sacado de la cancha a Veira y generó polémica. Con el tiempo se generó un mito de que lo lesionó adrede, que lo rompió y hasta que lo había llegado a amenazar anteriormente. Pero el mismo Bambino negó la mala intencionalidad del defensor de Independiente como también que haya sido una lesión
importante, para él claramente lo había agrandado todo el periodismo.
Sucede que el complemento sería todavía peor, Bernao consigue el tercer tanto del Rojo y ya no hubo más partido.

El equipo visitante, en inferioridad numérica y disconforme con un arbitraje localista, puso poca resistencia y fueron llegando más goles. Savoy en dos oportunidades, Vázquez, Bernao y Mario Rodríguez aumentaron la cifra hasta ocho, y el 9-1 final llegaría con un gol en contra intencional de Rossi.

Audio de Veira desmintiendo al periodismo (Emoción Roja)

El equipo y el campeonato no merecían un final así, el Rojo gritó campeón una vez más y Giúdice empezaba una era muy exitosa que seguiría en América. A raíz de estos hechos, el plantel no tenía buena relación con el periodismo y nació el saludo histórico con los brazos en alto, sin posar en las fotos clásicas.

Festejos en el vestuario del campeón

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