El campeonato del 60

Un día como hoy, pero de 1960, Independiente se consagraba campeón de Primera División en la última fecha del torneo, pese a caer con Atlanta de visitante.

En este torneo, Boca y River (a través de sus presidentes que tienen los nombres de sus estadios) promovieron un supuesto “Fútbol Espectáculo” y se llenaron de figuras extranjeras. Sin embargo el título se lo disputaron Argentinos Juniors e Independiente, que con este logro puso fin a una racha de 12 años sin campeonatos.

Durante este año, el Rojo hizo de local en cancha de Racing por estar remodelando la Visera.

La campaña de 1960, un campeonato apretado

El Rojo debutó en un partidazo 3 a 3 con Argentinos Juniors, equipo que sería el mejor durante gran parte del torneo. Seguiría una victoria contra Vélez y dos derrotas con Ferro y San Lorenzo en un comienzo irregular.

Después entraría en buena racha con cuatro victorias en fila (a Huracán, Estudiantes, Gimnasia y Lanús) que lo colocaba en las primeras posiciones. El equipo de La Paternal tuvo un buen arranque y no aflojaba. Los Rojos, que ya estaban haciendo de local en cancha de Racing porque la Visera se encontraba en remodelación, no volverían a perder en la primera rueda.

Igualaría 1-1 en la visita a Chacarita en San Martín y después dos enormes triunfos contra River y Boca. Hubo un parate de un mes en el fútbol argentino y en las últimas cuatro fechas sumó dos victorias por 2 a 0 (a Newell´s y Atlanta en Avellaneda) y dos empates con muchos goles (2-2 en Rosario con Central y 3-3 el clásico con Racing en cancha de Huracán). En este tramo AAAJ bajó un poco la marcha, ganando 2 de sus últimos 6 juegos.

El campeonato lo peleó con Argentinos Juniors, que le provocó una dura derrota en Avellaneda

La segunda rueda empezaría de la peor manera, a Independiente lo visitaba el animador del torneo que le ganó 4 a 0 en cancha de Racing. A la fecha siguiente seguía dormido y perdió en Liniers. Pero saldría adelante rápidamente, ganando en fechas corridas a Ferro, San Lorenzo y Huracán. Hasta la fecha 25 no volvería a perder, igualó en La Plata con Estudiantes, venció a Gimnasia y a Lanús, y no podría pasar del empate contra Chacarita en Avellaneda. Llegaría la visita al Monumental y otra derrota dura para Independiente, un 0-3 con un rival que también estaba en los puestos de arriba.

Tenía una chance inmejorable para olvidarse rápido y levantar cabeza, ya que jugaba contra Boca en cancha de Racing, entrando en las 5 fechas finales. Y lo vencería bien por 2 a 0 para ponerse a solo un punto de Argentinos.

Walter Jiménez define ante la salida de Roma, Independiente venció a Boca en los dos partidos

Dos triunfazos ante los rosarinos (3-1 a Newell´s en Rosario, y 3-0 a Central en Avellaneda) lo dejaban a un paso del título, porque Argentinos Juniors cayó en la fecha 27 con Lanús de local y en la fecha 28 fue goleado 5 a 1 por River. El Bicho ya empezaba a decaer significativamente.

De haber ganado el clásico de Avellaneda en El Cilindro, por la anteúltima fecha, el Orgullo Nacional se hubiera consagrado campeón. Finalmente no pudieron sacarse ventajas, pero no era un mal resultado. Aunque una victoria fácil de Argentinos a Newell´s le daba todavía una mínima esperanza de alcanzarnos.

Douksas, Silveira y Rolan, los tres uruguayos que llegaron a Independiente para ser campeones

En la última fecha, Independiente aventajaba a Argentinos Juniors por dos puntos. Con un empate en Villa Crespo, o si AAAJ no le ganaba a Racing en Avellaneda, gritaría campeón.

El equipo dirigido por Roberto Sbarra salió a la cancha con: Toriani; Ferreiro, Navarro, Silveira y Rolan; Douksas, Maldonado y D´Ascenzo; Garro, W. Jiménez y R. Giménez.

El partido con Atlanta, que tenía a Zubeldía dando sus primeros pasos como DT, sería difícil. El Rojo estaba algo mejor en el juego aunque no podía concretar. Un gol de Atlanta ponía el campeonato en suspenso, pero desde Avellaneda llegaban las mejores noticias porque los vecinos ganaban sin mayores dificultades.

La gente salió a las calles a festejar el título

Con las derrotas 0-1 del puntero y 1-4 de su escolta, Independiente volvía a ganar un torneo local que se hacía desear desde 1948. El Rojo no pudo campeonar en la década del 50 ni con la delantera internacional que hizo historia: Micheli, Cecconatto, Lacassia (Bonelli), Grillo y Cruz.

El goleador del campeón fue Edgardo D´Ascenzo con 15 goles, seguido por Walter Jiménez que convirtió 9.

La octava

El 26 de noviembre de 1974, Independiente se adjudicaba por segunda vez consecutiva la Copa Interamericana.

El Rey de Copas venció por penales a Deportivo Municipal de Guatemala, luego de ganar el primer partido por 1 a 0 y perder el segundo por idéntico marcador. Ambos encuentros se disputaron en suelo guatemalteco. El equipo dirigido por Pipo Ferreiro, una gloria Roja, ya empezaba a dominar una copa más.

La 8va copa del Rey

El tricampeón de América tenía la posibilidad de sumar una nueva copa a sus vitrinas, la Interamericana, enfrentando al campeón de la Copa de Campeones de la Concacaf, el Deportivo Municipal de Guatemala.

Al igual que en la edición anterior, con triunfo ante Olimpia de Honduras, el Rojo cedió su localía y accedió a jugar de visitante no solamente un partido sino que ida y vuelta. El primero se jugó el 24 de noviembre en el Estadio Mateo Flores, en la capital de Guatemala, y el Rojo ganó 1 a 0 con gol de Bochini a los 15 minutos del primer tiempo.

El Rey de Copas formó con Gay; Commisso, M.A López, Sá y Pavoni; Raimondo, Galván y Saggioratto; Balbuena, Bochini y Bertoni.

El partido de vuelta se jugó en el mismo estadio a los dos días y el Rojo salió a la cancha con los mismos once. Volvería a ser parejo pero esta vez sería derrota 1 a 0 con gol del argentino Mitrovich.

Con un triunfo 1-0 por lado, fueron a penales donde se impondría el Orgullo Nacional por 4 a 2. Convirtieron Pavoni, Giribert, Bochini y Bertoni, mientras que Gay volvió a ser el héroe, como en la Libertadores del mismo año, para sumar la octava copa a las vitrinas.

En 60 años de copas de la Conmebol, Independiente es el máximo ganador de la Copa Libertadores (la más importante), Supercopa Sudamericana (la disputaban todos los campeones de América), Sudamericana (la secundaria actual) y también de la Interamericana (que repetiría en 1976)… la única copa que unió al continente en sí.

Por eso Independiente fue 3 veces campeón de toda América, un Orgullo Rojo como tantos.

Así empezó todo

El 24 de noviembre de 1963, el Rojo sumaba un nuevo título de Primera División, en un campeonato que peleó con River hasta el final. Si bien le alcanzaba con empatar en la última jornada, todo se definió en un irregular partido con San Lorenzo que finalizó en goleada por 9 goles a 1. El campeón perdió tan solo 3 partidos a lo largo del año.

Arriba: Vázquez, Mario Rodríguez, Conigliaro, Savoy y Gugliardi.
Abajo: Santoro, Navarro, Rolan, Decari y Paflik

El campeonato de 1963 fue muy disputado entre dos equipos que miraron a todos desde arriba, casi de principio a fin, ellos fueron River Plate e Independiente. El Rojo, con 5 triunfos y 4 empates, se mantuvo invicto hasta la fecha 10 que cayó ante Boca por 3 a 2 en condición de visitante. Sin embargo el puntero era River que tuvo un comienzo prácticamente ideal.

Promediando el torneo, el Orgullo Nacional seguía sin perderle pisada al Millonario pero mostró su peor versión: entre la fecha 10 y la 17 apenas ganó 2 juegos, empató 3 y perdió sus únicos 3 partidos del campeonato. También es cierto que en el medio visitó a Boca, River (empate en 0 en el Monumental que no movió la punta del torneo) y San Lorenzo. Además de jugar y perder el clásico contra Racing, que lo dejó sin su director técnico Renganeschi (jugador de la década del 30) que venía siendo cuestionado.

La campaña del campeonato de 1963, Independiente fue el que más ganó y menos perdió

Pero la llegada de Manuel Giúdice cambiaría la historia; el equipo se encontraba a tres puntos de River, pero con cuatro triunfos al hilo lo iba a alcanzar en la cima y el final se tornaba muy emocionante. Ambos tenían que enfrentarse entre sí y hacer lo mismo con Boca Juniors, que pasaba a ser una especie de juez en la última parte del campeonato.

Un empate en La Plata con Gimnasia y otro en el clásico con Boca, volvía a dejar al Rojo detrás de River, por dos puntos. Pero llegaba la antepenúltima fecha, la número 24, y se enfrentaban en Avellaneda.

Mario Rodríguez convirtió los dos goles y fue el héroe en el partido clave del torneo

Independiente vencería a River por 2 a 1 con dos goles de Mario Rodríguez y de esta forma los dos equipos pasaban a compartir la punta con 33 puntos. La fecha siguiente sería crucial porque mientras los Rojos goleaban a Argentinos Juniors en cancha de Atlanta, Boca le dejaba el campeonato servido en bandeja al vencer a River en El Monumental.

La última jornada definía el título y a Independiente le alcanzaba con empatar de local frente a San Lorenzo para consagrarse campeón, siempre que River pudiera vencer a Argentinos Juniors de local, sino hasta perdiendo era el vencedor de 1963.

No iba a ser un encuentro sencillo, aún cuando San Lorenzo volvía a quedar nuevamente de mitad de tabla para abajo. Por empezar estaba incentivado por un River que depositaba en ellos su última esperanza.

Aquel 24 de noviembre, el Rojo salió a la cancha con: Toriani; Ferreiro, Navarro, Maldonado y Rolan; Mura, Paflik y M. Rodríguez; Bernao, Vázquez y Savoy.

Savoy convierte el gol del empate, se empezaba a celebrar el campeonato

El Ciclón comenzó mejor y con un gol de Héctor Veira se puso arriba. A los pocos minutos logró igualar Savoy, que de penal daría vuelta el partido para que el Rojo comience a celebrar el título. Pero el desarrollo sería muy anormal. Previamente una patada de Navarro había sacado de la cancha a Veira y generó polémica. Con el tiempo se generó un mito de que lo lesionó adrede, que lo rompió y hasta que lo había llegado a amenazar anteriormente. Pero el mismo Bambino negó la mala intencionalidad del defensor de Independiente como también que haya sido una lesión
importante, para él claramente lo había agrandado todo el periodismo.
Sucede que el complemento sería todavía peor, Bernao consigue el tercer tanto del Rojo y ya no hubo más partido.

El equipo visitante, en inferioridad numérica y disconforme con un arbitraje localista, puso poca resistencia y fueron llegando más goles. Savoy en dos oportunidades, Vázquez, Bernao y Mario Rodríguez aumentaron la cifra hasta ocho, y el 9-1 final llegaría con un gol en contra intencional de Rossi.

Audio de Veira desmintiendo al periodismo (Emoción Roja)

El equipo y el campeonato no merecían un final así, el Rojo gritó campeón una vez más y Giúdice empezaba una era muy exitosa que seguiría en América. A raíz de estos hechos, el plantel no tenía buena relación con el periodismo y nació el saludo histórico con los brazos en alto, sin posar en las fotos clásicas.

Festejos en el vestuario del campeón

Nota exclusiva con Rambert

Para celebrar el vigésimo aniversario de la obtención de la Supercopa, nos dimos un gusto enorme. Estuvimos en el Libertadores entrevistando al mejor jugador de aquel torneo, goleador del enorme equipo de Brindisi.

Sebastián Pascual Rambert fue figura, convirtió al menos un tanto en todas las llaves, uno en cada una de las finales y el de la consagración, ante el Mono Navarro Montoya. Ese gol, que nos hizo volar de alegría y hasta nos dimos el lujo de recrear.

Hoy, a 25 años de aquel gol revivimos esta nota del 2014, que espero la disfruten como nosotros al hacerla.

La que faltaba

Se cumplen 25 años de la primera Supercopa Sudamericana ganada por Independiente. La tarde del 9 de noviembre de 1994, el Rey de Copas vencía a Boca Juniors en la Doble Visera y se adjudicaba el gran trofeo que le faltaba.

Previamente había dejado en el camino a todo equipo brasileño que se cruzó por su camino. El Rojo no es solamente el máximo ganador de Libertadores, también lo es de esta copa que jugaban todos los campeones de América.

La campaña del campeón, borró a los brasileños y le ganó la final a Boca

La Supercopa Sudamericana era una copa que se disputaba desde 1988, entre todos los campeones de América a eliminación directa. El Rojo, como máximo ganador de la Copa Libertadores y por el prestigio que ésta representaba, aspiraba a ganarla y así revalidar su estirpe copera.

El Independiente de Miguel Brindisi acababa de ganar el Torneo Clausura de 1994 y a la semana ya ponía en marcha su ilusión por la Supercopa. En el cruce de octavos salió sorteado Santos. La ida se jugó en Brasil con un pésimo estado del campo, inundado y embarrado. Bajo estas circunstancias llegó el único gol de la noche de Rotchen en contra, tras un blooper al querer despejar la pelota.

Había que dar vuelta la serie en Avellaneda y el local no tuvo mayores inconvenientes. Se fue al entretiempo con la ventaja necesaria, gracias a los goles de Arzeno y Usuriaga. En el segundo tiempo Rambert y Perico Pérez de penal completaron el 4-0 final para llegar tranquilo a cuartos.

En cuartos jugaría contra el ganador de Gremio–Racing, que en Brasil habían igualado 1 a 1. Todo hacía pensar que podía darse un clásico de Avellaneda pero el equipo de Porto Alegre ganó de visitante en el Cilindro.

La ida se disputó en Brasil y el Rojo se puso en ventaja en la parte final del segundo tiempo con un gol de Rambert, por lo que se encaminaba al triunfo por el mismo resultado con el que lo había vencido en la final de la Libertadores 10 años atrás. Pero el árbitro vio una falta que no existió en la medialuna y con un golazo de tiro libre el local empató el partido.

En la Visera pudo imponerse al duro equipo dirigido por Luiz Felipe Scolari (campeón del mundo con Brasil en 2002) con goles de Usuriaga y Gustavo López, uno por tiempo. Este Gremio sería campeón de América unos meses más tarde.

En semifinales tocaría por tercera vez consecutiva un equipo de Brasil; esta vez Cruzeiro, que venía demoliendo rivales en Belo Horizonte. Empezó mal la historia en el Mineirão y en los primeros minutos ya caía el Orgullo Nacional. De todas formas el partido fue parejo y en el complemento el gran arquero Dida evitó el empate en varias oportunidades.

En Avellaneda, Independiente salió a comérselo crudo al Cruzeiro y en la primera parte ganaba 1 a 0 por un gol de Usuriaga de cabeza a la salida de un córner. Contó con varias jugadas de peligro para aumentar pero se fue al descanso con la serie igualada. El segundo tiempo siguió siendo Rojo y empezaron a llegar los goles para darle tranquilidad y justicia a la llave. Primero Rambert, luego Usuriaga con un golazo de zurda al ángulo después de su típico enganche, y Serrizuela (¡que se ubicó de 9 en plena jugada de partido!) sellaron la goleada 4 a 0.

¡Tres equipos brasileños importantes en el camino, aplastados en la Doble Visera con un global de 10 a 0!


En la final se iba a ver las caras con el Boca de Menotti que venía de eliminar a Peñarol, River y San Pablo (demostrando el tipo de choques que se daban en esta copa). Era la revancha de la final de la Supercopa del 89, que Boca se impuso por penales en una copa en la que Independiente no conoció la derrota.

Pascualito grita el gol del empate en la Bombonera

El juego de ida se disputó el 2 de noviembre en La Bombonera. Fue un primer tiempo muy malo para Independiente que perdía 1-0 con gol de Manteca Martínez y se había salvado en otras ocasiones. Saldría distinto en la segunda parte y estuvo cerca del empate con pelota parada. Luego con la expulsión de Mancuso en el local por doble amarilla, Boca esperó y lo pagó caro cuando después de una hermosa pared por la banda izquierda entre Garnero y Ríos, el Luli le puso un centro en la cabeza a Rambert que entraba solo por adentro para decretar el empate.

El marco que había en la Doble Visera para la vuelta

Los once del Rojo para la vuelta fueron: Islas; Craviotto, Arzeno, Serrizuela, Ríos; Cagna, Pérez, López, Garnero; Usuriaga, Rambert (en el segundo tiempo ingresaron Gordillo y Cascini).

El partido en la Visera empezaría parecido al de ida, con Boca llegando claro y fallando situaciones de gol. Con el correr de los minutos Independiente fue emparejando el duelo que terminó sin goles en el primer tiempo.

El complemento arrancó con jugadas muy peligrosas de los dos lados, pero a los 10 minutos llegaría la jugada de la copa, cuando tras un gran quite, Gustavito López habilita brillantemente a Pascualito Rambert que definió de primera, de emboquillada por arriba del arquero que no pudo hacer nada mientras veía como la pelota picaba adentro del arco. Con el 1 a 0 y el festejo de medio equipo haciendo el avioncito, explotaba la gente del Rojo que había colmado la Visera.

De ahí en más, con mayores espacios, se sucedieron las llegadas de Independiente que se perdía un gol detrás de otro para cerrar la final. Por suerte alcanzó con la mínima, llegó el pitazo final y la alegría fue del Rey de Copas que sumaba la que le faltaba.

Usuriaga, Islas, Garnero, López y Rambert con el trofeo de la Supercopa

Independiente tuvo puntos altos en todos los puestos y fue el equipo de mejor performance del torneo. Por su delantera fue el equipo más goleador, además de contar con una diferencia de gol superior a la de todos los equipos juntos.

Tuvo al goleador de la Supercopa, Rambert con 5 tantos, y al segundo goleador, Usuriaga con 4. Ambos formaban un gran ataque, y junto a Gustavo López, fueron parte del equipo ideal de América de ese año.

Un cuarto de siglo atrás, el Rey de Copas ganó la única que le faltaba. Puro Orgullo Rojo.

Quinta a fondo

El 19 de octubre de 1974, el Rey de Copas ganaba su quinta Libertadores de América luego de derrotar por 1 a 0 al San Pablo de Brasil en un tercer partido en Santiago de Chile. Así sumaba su tercera copa consecutiva en años de una supremacía Roja absoluta.

El equipazo que ganó la copa (en el desempate estuvo Semenewicz de arranque).
Boneco, uno más del plantel, con la bandera argentina

El equipo fue dirigido por una gloria del club, Pipo Ferreiro. Carlitos Gay fue el héroe de la noche atajando un penal, y el Chivo Pavoni convirtió el gol para reencontrarse con su mejor amiga: la Copa Libertadores de Independiente.

El Capitán de América con su mejor amiga, la Copa Libertadores (LALI)

El Orgullo Nacional venía de ganar todas las copas de 1973 (Libertadores, Interamericana e Intercontinental) y afrontaba una nueva Copa con el objetivo de repetir el título por tercera vez consecutiva. Después de cantar Vale Cuatro se ganó la clasificación a la Segunda Fase de la edición del 74. En esta instancia se iba a encontrar en el Grupo A con otros dos grandes equipos del momento, el Huracán de Menotti campeón del Metropolitano de 1973 y el campeón uruguayo Peñarol. El Globo llegaba como ganador de un grupo que tenía a un gran Rosario Central y a los mejores de Chile, mientras que Peñarol había sido vencedor de un grupo que tenía a su clásico Nacional y a los dos gigantes paraguayos.

Empate inicial en el Ducó

El Rojo debutó enfrentando a Huracán en condición de visitante. Empezó ganando el partido en el Ducó con un gol de Bochini de cabeza ¡y durmiendo al Coco Basile! pero en el tramo final empataría Brindisi (gloria de Huracán mucho antes de dirigir al Independiente Supercampeón del 94). No se trataba de un mal resultado por visitar a un equipo que quedó en la historia del fútbol argentino y que contaba con grandes figuras.

Un triunfo en el mítico Centenario sería clave camino a la final

El segundo choque fue una prueba de fuego que a la vez traía otras complicaciones, ya que la lluvia postergó el partido que Independiente debía jugar con Peñarol en Montevideo. Debía jugarse el 17 de septiembre y finalmente se pasó para el día siguiente, dejando el calendario demasiado apretado para los Rojos. Al Rey poco le importó y venció con autoridad al conjunto uruguayo, que logró igualar dos veces el partido. Bertoni convirtió el primero olímpico y Balbuena en dos oportunidades puso el 3 a 2 final.

La alegría de la victoria relevante no fue completa, el Rojo tuvo que soportar el mal clima y esperar un día más para jugar. ¡El problema es que el siguiente partido estaba estipulado a los dos días! El equipo llegó a Buenos Aires el 19 y al otro día ya tenía que jugar un partido fundamental nuevamente contra Huracán, a no ser que aceptaran postergarlo un poco y jugarlo en igualdad de condiciones. Como no cedieron desde Parque Patricios, había que jugar casi sin descanso.

Partidazo Rojo y a un paso de la final

En Avellaneda, partido de copa, en años en los que Independiente dominaba ampliamente el continente, por más difícil que fuera el rival que le tocara enfrentar (del otro lado estaba uno de los mejores equipos argentinos de todos los tiempos); si había que hacer la heroica tenía un gustito especial y jamás se iba a achicar. El Rey de Copas recurrió a su mística y ganó el partido que tenía que ganar, no venció con lo justo, aplastó 3 a 0. Bertoni en el final del primer tiempo, nuevamente en los primeros minutos del complemento y Saggiorato cuando todavía quedaba media hora de juego, le dieron los 2 puntos al local que prácticamente lo colocaba en la final.

Al vencer Peñarol a Huracán, todo se definía en el último partido del grupo, con el clásico sudamericano jugándose en la Doble Visera. Independiente recibía al equipo uruguayo y necesitaba al menos un empate para ser finalista. El Rojo comenzó ganando con un gol de Bertoni, más tarde iba a igualar Morena (ídolo aurinegro, goleador de esta edición y segundo máximo artillero en la historia de la Libertadores) pero no se movería más el marcador y el equipo de Pipo volvía a la final.

La prensa brasileña reconoció la quinta corona de los Rojos

El rival para ir por la quinta corona iba a ser San Pablo, equipo al que Independiente había eliminado en Segunda Fase de la copa de 1972. El conjunto brasileño llegaba invicto a la final, producto de 7 triunfos y 3 empates.

La ida se jugó en el Estadio Pacaembú de San Pablo y empezó bien para el Rey de Copas porque Saggioratto puso el 1 a 0 promediando el primer tiempo, pero en un inicio fatídico de la segunda etapa, el tricolor logró darlo vuelta y el primer chico se lo quedó el local por 2 a 1. La vuelta en la Visera se sabía que sería distinta y los Rojos no sufrieron para vencer 2 a 0 con tantos de Bochini y Balbuena. Un gran resultado porque superaba la derrota del primer encuentro y quedaba mejor parado de cara al desempate en el Estadio Nacional de Chile.

Con el reglamento de estos años, Independiente se hubiera consagrado campeón ese mismo día. Pero en ese tiempo se desempataba con un tercer juego, ya que la diferencia de gol no alcanzaba para declarar al campeón. Sin embargo el Rey había logrado una ventaja, ya que en caso de igualdad (partido + alargue) en esta finalísima, los penales directamente no correrían y por llegar con un global de 3 a 2 el Rojo se consagraría.

Pavoni con seguridad, el gol del título

Aquella noche en Santiago, el Rojo de Pipo Ferreiro formó con Gay; Commisso, López, Sá, Pavoni; Galván, Raimondo, Semenewicz; Balbuena, Bochini y Bertoni.


Una mano en el área de San Pablo a los 27 minutos del primer tiempo, posibilitó el penal que convirtió el Chivo Pavoni con un fuerte remate entre el centro del arco y el palo derecho del arquero, que voló para el otro lado. Independiente se fue al complemento con ese 1 a 0.

Mismo arco, mismo minuto pero del segundo tiempo, Gay y la atajada de la Copa

A los 27 minutos pero del segundo tiempo, el penal fue para San Pablo. Carlos Gay tenía la oportunidad en el arco que le había dejado el gran Pepé Santoro y lejos de desaprovecharla, se vistió de héroe y le contuvo el remate a Zé Carlos.

El Rojo aguantó los minutos finales para convertirse en Pentacampeón de América, ganando su tercera copa al hilo. Una hazaña más y muy festejada como siempre.

El Rey inicia la vuelta olímpica

La quinta de las siete Libertadores que visten nuestra gloriosa vitrina ya era un hecho. Avellaneda era una fiesta y el plantel fue recibido como merecía en su arribo al país.

Una multitud recibió al campeón en Ezeiza

Erico de Janeiro

Arsenio Erico es una de las máximas leyendas de toda la historia de Independiente.

Sus 295 goles lo constituyen como el máximo goleador del profesionalismo en Argentina. Lamentablemente para los que no lo vimos jugar, las imagenes de la época son muy escasas y cuando aparecen “nuevas” hay que celebrarlo.

La gente de la cuenta de Twitter @estadisticascai presentó una imagen poco conocida del goleador, en plena gira con Independiente en Rio de Janeiro, en 1940, tomando mate -o tereré- en una de las playas más famosas del mundo.

Fiesta sorpresa

Independiente ha ganado títulos teniendo que convertir un gol con 3 jugadores menos, jugando finales del mundo de visitante y a un solo partido, ganándole a su clásico rival de toda la vida mientras descendía de categoría, aplastando al que llegaba puntero en la última jornada, goleando al campeón del mundo para sumar un nuevo campeonato local, remontando un clásico de visitante, en estadios míticos del mundo con todo en contra (salió campeón en 10 países distintos, récord mundial por décadas), con goleadas impresionantes en la última fecha, con un equipo de juveniles, contra un rival inglés con el recuerdo fresco de Malvinas, remontando hasta dos goles en una final copera, cediendo siempre la localía en Centroamérica, etc.

A lo largo de su historia, un título de Independiente nunca fue inesperado hasta que no sonara el pitazo final, por más circunstancia adversa que enfrentara. Sin embargo, en el Metropolitano de 1971, se dio la situación que llegaba segundo a la última fecha y no solamente necesitaba ganar sino que dependía de un resultado poco esperado en otro encuentro.

El Rojo venía de un flojo Nacional, luego de ganar el Metro de 1970. La campaña del 71 fue buena desde el comienzo y el equipo siempre se mantuvo entre los puestos de arriba. Ganó en las primeras tres fechas, destacando el clásico contra Boca y una gran goleada contra Platense, que puso juveniles en San Martín. Empató un partidazo con Racing en el Cilindro y después sufrió un par de derrotas seguidas, de las cuales se recuperó y finalizó bien la primera rueda que tenía a Chacarita Juniors como puntero.

En la segunda parte del campeonato llegó al tercer empate en fila hasta retomar la racha del triunfo, nada menos que contra Boca Juniors y Racing Club. Le seguirían varias victorias, fueron 11 en la parte final. Sería clave el 2-1 a Vélez de visitante, porque ambos equipos, que fueron ampliamente los mejores, pelearon palmo a palmo el torneo. Solamente cayó dos veces en este tramo, pero la derrota en La Paternal por la anteúltima fecha lo dejaba a un punto del Fortín.

El Pato Pastoriza fue el goleador de Independiente

El 3 de octubre de 1971, Independiente recibía a Gimnasia La Plata en la Doble Visera. Debía vencer y esperar un traspié de Vélez que recibía en su cancha a Huracán. De entrada parecía sentenciado el campeonato, ya que un gol del Fortín en los primeros minutos aumentaba las diferencias. El Rojo cumplió con su deber y le fue ganando bien a Gimnasia, pero necesitaba una ayuda del Globo que contaba con un buen equipo (el único que superó a Independiente en los dos encuentros) aunque no tuvo una buena temporada y penaba debajo de la mitad de tabla. Un gol de Huracán igualó el partido en Liniers, y empezaron a jugar los nervios a la vez que se convertía en figura el arquero Quemero. En el complemento llegó el segundo de Huracán que lo pudo aguantar hasta el final, en Avellaneda no lo podían creer y la gente se acercaba en masa para festejar un nuevo campeonato. Los goles de Huracán fueron convertidos por Giribet y Avallay, dos conocidos que fueron campeones de América con el Rojo.

Posiciones finales del Metro 71

Esa tarde, Independiente salió a la cancha con Medina; Sá, López, Garisto y Pavoni; Raimondo y Semenewicz; Balbuena, Pastoriza, Maglioni y Mírcoli. En el segundo tiempo ingresaron Giachello y Adorno.

El Rojo ganó 2 a 0 con goles de Maglioni a los 40 minutos y de Pastoriza a los 10 del segundo tiempo.

La campaña del campeón

¡El goleador del equipo fue el Pato Pastoriza! Anotó 13 goles y ese año mismo fue elegido el futbolista argentino del año en el marco de los Premios Olimpia. Maglioni, Balbuena y Giachello se repartieron bien la mayor cantidad de goles, 26 entre los tres.

El técnico del campeón fue Vladislao Cap, quien también fuera entrenador de la Selección Nacional.

Con este título, a fin de año jugaría una final de Liguilla Pre-Libertadores contra el subcampeón del Torneo Nacional 71, San Lorenzo. El Rojo le iba a ganar 1-0 en La Bombonera con un gol de Pastoriza. Partido que le permitiría al Rey empezar a escribir su mejor página, ya que lo clasificaba a la Libertadores del 72, la primera del tetracampeonato de América.

Qué copado

El 29 de agosto de 1976, el Rey de Copas se consagraba tricampeón de la Copa Interamericana, luego de vencer a Atlético Español de México por penales.

Otra copa que tiene a Independiente como su máximo ganador.

El diario El Mundo de Venezuela resalta la tercera Interamericana del Rey de Copas

La Interamericana era una copa disputada entre el campeón de la Copa Libertadores y el de la Copa de Campeones de la Concacaf, los trofeos más importantes de Sudamérica y de Norte/Centroamérica.

El tetracampeón de la Libertadores volvía a jugarla después de una edición vacante en la que debió enfrentarse con el Transvaal de Surinam. El Rojo la había ganado en sus dos participaciones anteriores, en 1973 y 1974, en ambas cediendo la localía y jugando tanto ida como vuelta en condición de visitante.

El rival sería Atlético Español de México, un club que no existe más pero le dio paso al conocido Necaxa. En esta oportunidad se eligió una sede neutral para los dos encuentros y el Rey de Copas tuvo que viajar a Venezuela.

Programa que promocionaba la Copa Interamericana 1976

El 26 de agosto, en el Estadio Olímpico de Caracas empataron 2 a 2 en la ida. Las dos veces se puso al frente el conjunto mexicano pero enseguida lograron igualar los Rojos con goles de Bochini y Arroyo (algunas fuentes indican que el segundo gol lo convirtió Villaverde, siendo de ser así el único gol en su carrera).

El 29 se jugó el partido decisivo. Los 11 de Independiente en el Olímpico de Caracas fueron: Carlos Gay; Eleazar Soria, Hugo Villaverde, Enzo Trossero y Ricardo Pavoni; Alejandro Semenewicz, Ruben Galván y Ricardo Bochini; Víctor Arroyo, Percy Rojas y Daniel Bertoni.

Volvieron a igualar, esta vez 0 a 0. En los penales lo ganó el Rojo 4 a 2. Convirtieron Pavoni, Bertoni, Soria y Arroyo.

Traigan vino…

El Rey de Copas ganaba así la tercera Interamericana seguida y por los mismos años que acumuló 4 Libertadores al hilo, grandes récords en el fútbol de nuestro continente.

Pocos equipos en el mundo ganaron varios títulos continentales consecutivos

Después de 60 años de las copas en la Era Conmebol… Independiente es el máximo ganador de la más importante del continente (Libertadores), de la que disputaban todos los campeones de la Libertadores (Supercopa), de la secundaria actual (Sudamericana) y de la que unía al fútbol de toda América (Interamericana).

Dueño de América con todas las letras. Puro Orgullo Rojo.

Algunas jugadas y penales de aquel partido

Campeón por goleada

Se cumplen 25 años de un campeonato de lujo. El 28 de agosto de 1994, el Rojo de Miguel Ángel Brindisi ganaba el Torneo Clausura con un cierre a puro fútbol.

Independiente llegaba a la última fecha un punto por debajo del puntero Huracán y debía enfrentarlo en la Doble Visera. El final que todo el país esperaba fue un memorable baile 4 a 0.

El equipazo de Brindisi: Islas, Rotchen, Luli Ríos, Perico Pérez, Serrizuela, Craviotto, Gustavo López, Cagna, Usuriaga, Garnero y Rambert

El comienzo del campeonato fue a puro empate para Independiente, y transcurridas las primeras cinco fechas registraba cuatro empates y un solo triunfo, frente a River por la segunda fecha con gol de Gareca.

En la fecha 6 vuelve a la victoria contra Ferro en la Doble Visera. En este partido convierte su primer tanto Usuriaga, un golazo con dos enganches y un zurdazo inatajable para el Mono Burgos. Ganó en Lanús sin problemas, con goles de Rambert de palomita y Perico Pérez de penal, y de esta forma alcanzó a Platense en la cima del campeonato.

Llegaría el Clásico de Avellaneda, un partidazo que terminó igualado 2 a 2. El equipo de Brindisi lo había dado vuelta con goles de Cagna y Pascualito Rambert pero no pudo llevarse la victoria.

El camino del campeón

Hasta la fecha 10 se mantuvo invicto con 3 victorias y 6 empates, y al otorgarse dos puntos por triunfo y uno por empate, no se alejaba nadie en la tabla de posiciones. Varios equipos estaban separados por pocos puntos: Platense, Independiente, Belgrano, Boca, River, Huracán…

Sin la presencia de algunos titulares, que fueron cedidos a la Selección Argentina, el Rojo enfrentaba a San Lorenzo en otro partidazo en la Visera. Logró igualarlo dos veces pero cayó sobre la hora en la que sería la única derrota en el torneo. Con el triunfo a Deportivo Español en la fecha 11, Independiente trepó a la punta y sucedió algo insólito, cuando el torneo tenía cinco punteros y 11 equipos arriba separados por apenas dos puntos.

Hasta ese momento un torneo de locos, con la mayoría de los equipos prendidos arriba

El siguiente partido era clave, el Rojo recibía a Platense que era uno de los punteros y mejores equipos del torneo. Empezó perdiendo y lo dio vuelta en los últimos 15 minutos, siendo un triunfo muy festejado para seguir arriba.

Después del empate en Corrientes, con un Independiente puntero junto a Huracán, hubo un parate por el Mundial de Estados Unidos al que fueron citados Luis Islas y Perico Pérez.

Al mes siguiente, retornó con dos empates que le hicieron perder la punta y quedar un punto debajo del Globo. Pero en el tramo final vendría el mejor fútbol del Rojo. Gran goleada de local 4 a 0 a Banfield, con el Palomo de figura. Seguiría un empate en La Bombonera con un gol de Gustavo López.
En la anteúltima fecha había que ganar en El Bosque para llegar a tiro en la última, porque Huracán no cedía puntos. Comenzó ganando Gimnasia con un gol de Guillermo B. Schelotto pero Independiente reaccionaría con todo,
enseguida con un golazo de Ríos con una volea de afuera del área, seguido de un penal por una atajada de un jugador local que se fue expulsado. Luego el equipo fue un vendaval y terminó goleando 5 a 1 en una cancha complicada, siendo el último gol el broche de una exhibición de fútbol.

Una desbordada Visera por la ilusión de un nuevo campeonato

En la última fecha se dio la particularidad que jugaban el puntero y su escolta por el título. Una especie de final inédita por casualidad del fixture. Independiente en su cancha, con un punto menos, tenía que ganar sí o sí para ser campeón, en cambio al Huracán de Cúper le alcanzaba un empate para llevarse el Clausura.

El Orgullo Nacional salió con Islas; Craviotto, Rotchen, Serrizuela, Ríos; Cagna, Pérez, Garnero; López, Usuriaga y Rambert.

Decidido a llevarse puesto a su rival, se hizo dueño del partido. Abrió el marcador con una gran jugada colectiva, que Rambert (goleador del equipo) solo tuvo que empujar abajo del arco luego de una buena asistencia de Gustavito. Aumentó Dany Garnero con un magnífico tiro libre.

El gran tiro libre del Dani para poner el dos a cero

Antes de la media hora de juego ya ganaba 2 a 0 y no era goleada de milagro. Jugó de una manera que no dejaba la menor duda de quién era el mejor del campeonato. Empezando el segundo tiempo, un gol de Couceiro en contra terminó de liquidar la historia. Más de 50.000 hinchas festejaban en la Caldera del Diablo. Sobre el final de un partido perfecto, el Tigre Gareca sellaría el 4 a 0 definitivo mientras de las tribunas caía el histórico “Si si señores, yo soy del Rojo. Si si señores, de corazón, porque este año, de Avellaneda, de Avellaneda, salió el
nuevo campeón”.

Los festejos del merecido campeón

Si bien sumó más empates que victorias, el campeón fue el equipo más goleador y el menos goleado del torneo. Apenas cayó una vez y sobre la hora por ir a buscar el resultado. Además se consagró venciendo al puntero y con una paliza histórica. Un campeón de lujo.

El Luli Ríos y el Dani Garnero

LA CAMPAÑA DEL CAMPEÓN

Últimas noticias

1
2
3
4
5
6

Unidos 421

Send this to a friend