Cuatro en cuartos

Independiente está disputando la Copa Sudamericana por novena vez. De las ocho anteriores, en cuatro alcanzó los cuartos de final. ¿Cuál es la particularidad? Las dos veces que superó esta instancia, fue campeón.

En la previa al partido de este martes ante Independiente del Valle, recordá en esta nota de Orgullo Rojo los cuatro antecedentes en los cuartos de final de Copa Sudamericana.

#1 Independiente vs. Deportes Tolima
Copa Sudamericana 2010 – 3 y 11 de noviembre

Con la llegada de Antonio Mohamed, Independiente había derrotado a Racing en el clásico y había dado vuelta la serie con Defensor Sporting en la Sudamericana. La agresión al arquero Martín Silva (mundialista en 2010, 2014 y 2018) en ese partido con un piedrazo desde la tribuna Sur Baja le costó al Rojo la pérdida de la localía para la siguiente instancia.

El rival resultó ser Deportes Tolima, de un excelente presente en el fútbol colombiano. En la ida, en Ibagué, el Rojo arrancó ganando con un gol de penal de Silvera, el local dio vuelta y a falta de cinco minutos Julián Velázquez puso el 2-2 de cabeza.

Para la vuelta, en Avellaneda, ese Cilindro lo llenó Independiente. El Rojo hizo de local en la casa de los vecinos y el resultado fue un sufrido 0-0, con un gol anulado para los colombianos en la primera parte. Así, el Rojo se metió en semifinales, donde ya esperaba Liga de Quito tras vencer a Newell’s.

#2 Independiente vs. Universidad Católica
Copa Sudamericana 2012 – 1 y 8 de noviembre

Las cosas estaban mal en el torneo local: Independiente estaba obligado a sumar para engrosar el promedio. En cuanto a la copa, sin jugar bien al fútbol el Rojo había ganado el duelo copero ante Boca (3-3 en la Bombonera y 0-0 en Avellaneda) y luego dejó en el camino a un flojo Liverpool.

Los cuartos de final enfrentaron al Rey de Copas con Universidad Católica de Chile, donde jugaba Francisco Silva. La ida fue en el Libertadores de América y en apenas dos minutos la visita se puso en ventaja. El Rojo empató (Tula de cabeza) y así se fue el primer tiempo. En el complemento, el Rojo lo dio vuelta después de una buena jugada del pibe Benítez (en ese entonces de 18 años) y un gol de Villafáñez. Sin embargo, los Cruzados volvieron a convertir y se llevaron un valiosísimo 2-2 para definir en Santiago.

En Chile, la clasificación se complicó rápidamente: mano de Samuel Cáceres en el área a los 15 minutos y gol de penal de Michael Ríos. A los 35 empató Santana y el Rojo se puso a tiro, aunque necesitaba un gol más por la regla del gol de visitante. La alegría duró poco: un minuto más tarde el peruano Víctor Hugo Carrillo le dio otro penal a los locales por una falta de Tula y Ríos volvió a convertir. Final del sueño para el Rojo y la Católica terminaría eliminada en semifinales por Sao Paulo.

#3 Independiente vs. Santa Fe
Copa Sudamericana 2015 – 22 y 29 de octubre

Primera participación internacional tras el regreso a la máxima categoría. La clasificación a los cuartos de final generaba mucha ilusión en el equipo de Pellegrino, que en sus primeros partidos había logrado mucho desde los resultados pero no tanto desde lo futbolístico. Primero eliminó a Arsenal y luego a Olimpia (en la ida con un gol de Trejo, y en la vuelta con la lesión de Albertengo).

El Rojo quedó emparejado con Santa Fe de Bogotá, que venía de ser campeón colombiano en 2014. Ya en el partido de ida, el Rey de Copas complicó su clasificación: Diego “Ruso” Rodríguez desperdició un penal en el primer tiempo (atajó Robinson Zapata), y en el complemento fue responsable del gol visitante, en el que Leyvin Balanta remató al primer palo con muy poco ángulo. Terminó 0-1 y la definición quedó pendiente para la altura del Campín.

En la vuelta, el local se puso en ventaja en el primer tiempo y obligó a Independiente a convertir dos goles. El Rojo encontraría apenas un tanto y sobre el final del partido: a los 46 del segundo tiempo, con un gol en contra del arquero Zapata. Los de Pellegrino quedaron eliminados pero al menos tuvieron el consuelo de perder contra el campeón: Santa Fe venció a Sportivo Luqueño en la semifinal y a Huracán en la final de la copa.

#4 Independiente vs. Nacional
Copa Sudamericana 2017 – 25 de octubre y 2 de noviembre

Qué lindo es recordar el 2017: la llegada de Holan, el Compromiso-Actitud-Intenidad, el clásico ganado en casa y, como siempre, la ilusión ante una nueva participación copera. Aquella vez la clasificación ante Alianza Lima había sido bastante austera, pero el buen fútbol contra Deportes Iquique y la remontada épica con Atlético Tucumán nos dieron todos los argumentos para ilusionarnos.

En cuartos de final tocó enfrentar a Nacional de Paraguay, aquel que había perdido la final de la Libertadores con San Lorenzo. El condimento: si el Rojo ganaba y Racing derrotaba a Libertad, habría clásico de Avellaneda en semifinales. La Academia perdió en Asunción 1-0 y un día después, en el mismo estadio, el Rey de Copas goleó 4-1 con un altísimo nivel futbolístico: dos de Leandro Fernández, uno de Meza y otro de Albertengo.

Para la vuelta, con la serie ya casi liquidada (aun perdiendo 3-0 clasificaba), el Profe se dio el gusto de guardar titulares para el torneo local. Así y todo, el Rojo fue superior y ganó 2-0 con tantos de Martínez y Gigliotti (el segundo un golazo tras una excelente jugada colectiva). ¿Los vecinos? Empataron 0-0 y quedaron afuera.

Orgullo Nacional

Hace 55 años, Independiente ganaba su primera Copa Libertadores, llamada por ese entonces Copa de Campeones de América, luego de derrotar en la final a Nacional de Montevideo.

Bajo la conducción del gran Manuel Giúdice, el Rojo se convertía en el primer equipo argentino en lograr el mayor título continental.

El plantel campeón en la revista El Gráfico

Independiente, que tuvo una breve participación en la Copa de Campeones de América de 1961 siendo eliminado por Palmeiras, volvía a clasificar a la copa por ganar el campeonato de 1963.

Como el nombre lo dice, en la copa solo participaban los ganadores de cada liga sudamericana. En la edición de 1964 estuvieron presentes los campeones de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Colombia, Chile, Perú, Ecuador, Bolivia y Venezuela.

La campaña del primer campeón de América argentino

El Rojo compartió zona con Millonarios de Colombia y Alianza Lima de Perú, integrando el Grupo 2. Debutó de la mejor manera goleando a Alianza Lima en su cancha por 4 a 0, con goles de Savoy, M. Rodríguez, Rolan y Suárez.

Imágenes del triunfo frente al equipo peruano

Como Alianza Lima tenía el estadio clausurado debido a la peor tragedia en una cancha de fútbol, en aquel Perú – Argentina por Eliminatorias, se dispuso que jugara sus partidos de local también en Argentina y Colombia. El segundo encuentro frente a los peruanos sería en cancha de Racing y salió distinto, Savoy marcó los dos goles de un partido que terminó igualado en dos.

Histórico ingreso de Independiente a la Visera por primera vez en Copa Libertadores, con la bandera peruana

Tocaba jugar con Millonarios y volvió el Rojo demoledor del primer juego, fue 5 a 1 con goles de M. Rodríguez (2), Suárez (2) y Savoy. No haría falta disputar el encuentro final contra Millonarios en Bogotá por inconvenientes en la Federación Colombiana, que luego le costarían a los equipos del país Cafetero estar por unos años afuera de la copa.

Goleada también a Millonarios en la Visera

Al ganar su grupo, Independiente clasificaba a la Semifinal donde lo esperaba el bicampeón de América y del mundo, el mejor Santos de la historia y uno de los equipos más famosos que hubo. Llegaría el Primer Maracanazo Rojo, una hazaña después de ir perdiendo 2 a 0 en el primer tiempo.

La remontada la iniciaron M. Rodríguez y Bernao, y sobre el final del partido Luis Suárez convirtió el gol que ponía al Rojo con un pie en la final.
En la vuelta, el Rojo sellaría su pase a la instancia definitiva con goles de Mori y M. Rodríguez. Con el 2 a 1 en Avellaneda, volvía a deshacerse del Santos por tercera vez en el año. Ya lo había derrotado en un amistoso en la Visera por 5 a 1, con todas sus figuras en cancha.

Primer Maracanazo Rojo

En la final jugaría contra Nacional de Uruguay, que venía de vencer en los dos partidos por 4 a 2 al Colo Colo chileno, sin dejar dudas.

La ida del 6 de agosto en el Estadio Centenario fue sufrida para Independiente, que no jugó bien y se vio superado por el conjunto uruguayo que chocó contra la gran figura del partido, Pepé Santoro,
¡que recién debutaba en este partido por copas internacionales!

El 0-0 final dejó un buen sabor para definir en casa, donde un triunfo le daba el título más importante que un argentino nunca había podido conseguir. Boca había sido finalista en 1963 pero perdió ambos partidos con Santos, mismo rival que Independiente vencería camino a la gloria. Con un estadio a reventar y la fiesta de su hinchada, como frente al Santos, los Rojos recibían al duro Nacional.

Salieron esa noche a la cancha: Santoro; Guzmán, Rolan; Ferreiro, Acevedo, Maldonado; Bernao, Prospitti, Suárez, Rodríguez y Savoy.

Hubo un susto al comienzo cuando Nacional estuvo cerca de convertir.
A los 35 minutos del primer tiempo iba a llegar el gol de la copa, recibe Mario Rodríguez y define de emboquillada para marcar el único gol de una disputada final. Mariulo le pudo convertir a todos los equipos que enfrentó Independiente en la copa. Nacía el Rey de Copas y le daba al fútbol argentino su triunfo más importante hasta el momento, y en condición de invicto.

Imágenes del gol de Mario Rodríguez
Mariulo convierte el gol de América

Con este logro, el Rojo iba a ser el representante sudamericano en la Copa Intercontinental contra el campeón europeo, el Inter de Helenio Herrera. Estuvo cerca de ganar su primer título mundial, mereció más pero cayó en un polémico desempate en el Bernabéu.

Antes de la Copa había ganado una copa internacional amistosa en Chile y también venció en otros amistosos a grandes equipos sudamericanos, demostrando lo que iba a ser capaz.

Solamente Peñarol, Santos de Pelé y este equipo de Independiente ganaron la Copa Libertadores bajo el nombre de Copa de Campeones de América.

metro 1970

Segunda vuelta clásica

Se cumplen 49 años de la vuelta olímpica en cancha de Racing, cuando Independiente ganó el Metropolitano de 1970 luego de vencer 3 a 2 a su clásico rival en el Cilindro y tras ir perdiendo dos veces.

Arriba: Raimondo, Monges, Commiso, Semenewicz y Pavoni. Abajo: Santoro, Bernao, De la Mata (hijo), Yazalde, Adorno y Tarabini.

El Rojo había ganado el Nacional 67 con una formidable goleada 4 a 0 en la última fecha al Racing que venía de salir campeón del mundo, en lo que fue la primera vuelta enfrentando al clásico rival. Para el Metropolitano de 1970, el clásico de Avellaneda volvía a coincidir en la última fecha.

La campaña del Metropolitano 1970

El Metro 70 comenzó de la mejor manera para Independiente, con un par de goleadas y varios triunfos para llegar invicto a la fecha 8 en la que quedaría libre porque se trataba de un campeonato de 21 equipos a una sola rueda y jugando todos contra todos.

A partir de allí, el equipo dirigido por el histórico DT Manuel Giúdice, seguiría animando el torneo y recién caería en la fecha 10 contra Chacarita. Sin embargo siguió ganando muchos partidos, con una victoria clásica contra Boca en Avellaneda incluída. Hasta que decayó en el tramo final y puso en peligro un título que podía llegar antes de la última fecha. Dos derrotas en los últimos partidos como local, le dieron esperanzas a River, con quien peleaba palmo a palmo el campeonato y le había ganado en la fecha 17.

Llegada la última fecha, Independiente y River igualaban en la primera posición en un torneo que en caso de igualdad se definía por diferencia de gol y luego por mayor cantidad de goles a favor. El Rojo contaba con esa ventaja, tenía mejor diferencia y más goles (40-23 a 36-24, +5 de DG). River jugaba antes que Independiente, debía enfrentar a Unión el viernes 24 de julio, mientras el Rojo jugaba el clásico de Avellaneda el día domingo 26 en El Cilindro. El panorama no era sencillo, River tuvo mejor sprint final que Independiente y un triunfo lo obligaba a ganar el clásico contra Racing.

Pero el principal problema llegó con la goleada de River por 6 a 0. Con ese resultado ya era River el equipo con mejor diferencia de gol y con mayor cantidad de tantos a favor.

El Rojo necesitaba ganar por una diferencia de más de un gol, o sino marcando por lo menos 3 veces. Enfrente su clásico rival haría lo imposible para evitarlo. Para mayor ansiedad, debido a las fuertes lluvias, el clásico del domingo fue postergado al día lunes 27.

El equipo Rojo formó con Santoro; Commisso, Monges, Garisto y Pavoni; Pastoriza, Raimondo y De la Mata (h); Maglioni, Yazalde y Tarabini.

El primer tiempo fue de lo más emotivo, el Chino Benítez puso en ventaja a Racing en los primeros minutos y enseguida Tarabini empató de penal, siendo el mismo ejecutado tres veces porque en los dos primeros existió un adelantamiento del arquero Cejas (en El Gráfico se mostraron las fotos donde se puede observar claramente que el arquero actuó antirreglamentariamente). Dos minutos más tarde, Racing vuelve a ponerse en ventaja con un gol de Perfumo. Antes de finalizar el primer tiempo, Maglioni de zurda vuelve a igualar el clásico.

Maglioni empata el clásico en 2, Independiente quedaba a un gol del título

El Rojo tenía toda la parte complementaria para buscar el gol del título pero pasaba el tiempo y el partido seguía igualado en dos. Recién a los 36 minutos, Yazalde recibe de Pastoriza y luego de bajarla de pecho, remata cruzado al primer palo para convertir el gol del Metro. Independiente volvía a salir campeón a lo Independiente.

Yazalde, autor del gol del triunfo y el campeonato

Esta sería la segunda vuelta olímpica de Independiente enfrentando a Racing, y la primera en la cancha de ellos. La tercera, en 1983, seguiría sumando condimentos.

Maglioni y el Pato festejan de cara a la multitud roja que cubrió el anillo superior del Cilindro
El partido de la consagración

El Rojo se consagró enfrentando a su clásico: ganándole 4 a 0 al campeón del mundo, 3 a 2 en su cancha cuando necesitaba ese mismo resultado después de ir perdiendo dos veces, y ganándole 2 a 0 en la Visera cuando se iban al descenso.

Las vueltas clásicas son otro Orgullo Rojo.

La séptima del Rey

El 27 de julio de 1984, hace ya 35 años, todos los hinchas de Independiente y varios amantes del fútbol argentino se levantaban sabiendo que iba a ser un día especial. Muchos, seguramente, ni siquiera necesitaron despertarse. Independiente estaba a tan sólo un paso de conseguir un nuevo título. Pero no se trataba de cualquier copa, era su tan amada Libertadores de América.

El Independiente del Pato Pastoriza había conseguido un valiosísimo triunfo en Porto Alegre y para consagrarse le alcanzaba con no perder en Avellaneda. Pero no nos adelantemos y repasemos lo que fue aquella Copa, la séptima del Rey.

Después de cinco años, Independiente volvía a la competición máxima de Sudamérica. Venía de obtener el campeonato ganándole en la última fecha a Racing, en un clásico histórico ya que mientras salía campeón, su rival se iba al descenso.


No le tocó un grupo fácil, compartió zona con los mejores equipos paraguayos y con su mayor rival por esos años, Estudiantes de La Plata, que lo había dejado segundo del campeonato de 1982 y del Nacional de 1983. Debutó en la copa consiguiendo un buen punto en La Plata, siendo Barberón el encargado de poner el 1-1 en un partido parejo.

En Paraguay derrotó con lo justo a Sportivo Luqueño con gol de Burruchaga, que después de una pared con Bochini, pudo vencer a Chilavert.

Gol del Burru ante Chilavert

Sería derrota 1 a 0 en el segundo encuentro en Paraguay ante Olimpia, el campeón guaraní. Si bien el Rojo mereció un poco más, no pudo llegar al empate.

Bandera de Sp. Luqueño dedicada a Independiente, en homenaje al ídolo paraguayo Erico

En Avellaneda venció a Sportivo Luqueño con goles de Marangoni y Merlini en el segundo tiempo. El equipo paraguayo venía de dar la sorpresa consiguiendo un empate en La Plata. Igualado en la tabla con Olimpia, pero con un partido más, el Rojo debía enfrentar a Estudiantes en la Doble Visera. Se fue al entretiempo cayendo por la miníma por un gol de penal y en un complemento demoledor terminaría goleando 4-1 al conjunto platense, quedando en el recuerdo el último gol mágico de Bochini. Víctor Hugo Morales relataba que no tenía más interés de ver fútbol, después de lo que había hecho el Bocha.

La goleada ante el Pincha

Llegaba el partido más importante del grupo. Con mejor diferencia de gol, Independiente estaba obligado de vencer a Olimpia para prácticamente abrochar el pase a la siguiente ronda. Sino ganaba quedaba eliminado y avanzaba el duro equipo paraguayo. El Rey de Copas salió con todo y antes de los cinco minutos abrió el marcador con un gol de Marangoni, sin embargo Olimpia reaccionaría y lograría el empate.

En el segundo tiempo se complicó más la situación cuando llegó el segundo gol paraguayo, de penal. Al Rojo le quedaba poco más de media hora para ir por la hazaña del triunfo. A 15 minutos del final, Burruchaga también desde los doce pasos consigue igualar. Mientras que el gol de la clasificación llegaría en el último minuto, con una corrida impresionante de Barberón, quien atravesó toda la cancha y luego de un pase bochinesco magnífico del 10, asistió a Bufarini para que abajo del arco marcara el resultado final.

El inolvidable 3 a 2 a Olimpia

En la Segunda Fase, los Rojos tenían que enfrentarse con Nacional y Universidad Católica, los campeones de Uruguay y de la copa de Chile. El primer juego fue un empate en Montevideo, Nacional comenzó arriba pero Barberón marcó el 1 a 1 definitivo.

En Chile no salió un buen partido, igualmente el 0-0 dejaba bien perfilado a Independiente que tenía que definir el grupo en Avellaneda.

Por las fuertes lluvias, la revancha se disputó en una Visera embarrada, siendo victoria 2 a 1 con goles de Bufarini y Burruchaga. El equipo chileno había alcanzado el empate pero otra asistencia de Bochini le dio el triunfo a los Rojos.

El 2 a 1 frente a la Católica en una Doble Visera embarrada

En el último partido con Nacional, una victoria ponía a Independiente en la final, mientras que un empate beneficiaba a los uruguayos que estaban a un punto pero con un partido menos. Finalmente sería triunfo con un tanto de Burruchaga, la figura del partido.

La victoria que aseguró el pase a la final

Con este triunfo esperaba en la final al último campeón de América y del mundo: Gremio de Porto Alegre.

La prensa brasileña confiada, hablando de la final que se venía

La ida en Porto Alegre sería catalogada como el Partido perfecto, con un Independiente haciendo un encuentro ideal en la cancha de un campeón del mundo que contaba con grandísimos jugadores. El 1 a 0 final fue poco para lo producido por el Rojo, que tuvo demasiadas jugadas de gol y pasó por arriba a los brasileños, con un fútbol que era impensado de ver en un equipo visitante por Copa Libertadores. El gol del triunfo lo marcó Burruchaga, con asistencia una vez más de Bochini. Burru conseguía anotarle a todos los equipos que enfrentó en la copa.

El gol del Burru, que le marcó a todos los rivales de la Copa

Todo el estadio reconoció al equipo visitante y cayeron elogios por todos lados. Con ver los puntajes otorgados a los jugadores del Rojo por los distintos medios argentinos y brasileños, alcanza para entender la exhibición: casi medio equipo con un puntaje perfecto de 10, y nadie bajó de los 7 puntos. La figura fue todo el equipo del Pato Pastoriza.

El triunfo en Porto Alegre con relatos brasileños

El Rojo salió a la cancha en Avellaneda con Goyén; Clausen, Villaverde, Trossero y Enrique; Giusti, Marangoni, Bochini y Burruchaga; Bufarini y Barberón. Luego ingresaría Zimmermann.

Pasó poco y nada en el encuentro, Independiente buscaba asegurarse la copa y Gremio prefirió evitar otro baile como el que había sufrido en su cancha. Resultó un partido peleado que terminó igualado 0-0 y alcanzó para que el Rey de Copas diera su séptima vuelta olímpica por Libertadores.

La vuelta de la final y de la Copa en la Doble Visera

Séptima final jugada, séptima final ganada. No existe otro equipo en América que se acerque. Ningún equipo que haya jugado más de una final se mantiene invicto en el encuentro definitivo. El Rey de Copas metió 7 de 7.

El recorrido del Rey en la Libertadores 1984
Trossero levanta la Copa en una Doble Visera que explotaba

El partido perfecto

Hace 35 años se disputaba el partido correspondiente a la ida de la final de la Copa Libertadores de América, que tres días después se convertiría en la séptima del Rey.

El Independiente de Pastoriza se enfrentó a Gremio en Porto Alegre y ganó uno a cero con gol de Burruchaga, dando una lección de fútbol.

Tan así fue, que las 80.000 personas terminaron aplaudiendo al Rey de Copas. “Independiente nos pasó por arriba”, declaró el zaguero Hugo de León, algo en lo que coincidió el Bocha, quién dijo que el partido “Fue un baile, tendríamos que haber ganado por goleada”. El técnico del equipo, el enorme Pato, por su parte dejó una frase para la historia: “Jugamos el partido perfecto”. “Tengo años en el fútbol, pero pocas veces vi una superioridad tan notoria como esa en una final”, fue la observación de Eduardo Rafael, el periodista que cubrió el partido para la revista El Gráfico. Desde todos los medios, tanto argentinos como brasileños, llovieron elogios para los jugadores de Independiente, quienes fueron calificados con excelentes puntajes.

Esa noche el Pato decidió formar al Rojo de la siguiente forma: Goyén; Clausen, Villaverde, Trossero, Enrique; Giusti, Marangoni, Bochini, Burruchaga; Bufarini y Barberón. Luego la vieja Reinoso entraría por Bufarini.

A los 24 minutos, tras un buen anticipo de Marangoni, el Bochita controló una pelota difícil y luego de una pausa de las suyas habilita magistralmente al Burru, quién con una corrida y definición similar a la que dos años más tarde le dará un título mundial a la Selección, metió el gol del triunfo Rojo.

Tres días después, con un empate en la Doble Visera, se aseguraba la séptima y hasta ahora última de nuestras Libertadores.

El recuerdo de Boneco

En el Día Mundial del Perro, recordamos a Boneco, multicampeón de Independiente. Fue la mascota durante la época dorada del club, por los años 70.

La historia comienza en la zona norte de Buenos Aires con un hombre desahuciado llamado Juan Carlos Malodín, apodado Lolo, que vivía en la calle. El hombre estaba muy mal de salud, tenía gangrena. Un día apareció un perro que le curó la herida y le salvó la vida. Lolo era de orígen brasileño y llamó Boneco al perro, que significa muñeco en portugués.

De ahí en más serían inseparables.

Boneco y su amigo Lolo

Lolo le enseñaría piruetas a Boneco y trabajaron juntos para salir adelante.

Pronto empezarían a hacer espectáculos y eventos juntos. Boneco llegaría hasta la televisión, participando en una novela de Canal 13.

El fanatismo de Lolo por Independiente, los llevó a visitar el plantel de primera división. En aquellas oportunidades, Boneco les mostraba sus habilidades a los jugadores que no tardarían en encariñarse con el perro.

Si bien Boneco ya conocía al plantel hacía un tiempo, su presentación oficial, ingresando a la cancha con el equipo, fue en marzo de 1974, y en un clásico contra Racing. Esa tarde Independiente goleó 4-1 y Boneco ingresó al campo con el capitán más copero de América, el Chivo Pavoni. Esa vez Bochini logró el único hat-trick de su carrera.

De ahí en más, Boneco se convertió en el talismán de la suerte y acompañó al equipo de Independiente a todas las canchas. Salía siempre con los jugadores, posaba con los banderines de ambos equipos y la bandera de Argentina.

¡También viajaba al exterior! Pipo Ferreiro era el director técnico del Rey  de Copas por esos años, y comentó que Boneco era un integrante más y que cuando Independiente viajaba fuera del país tenía un pasaje y un pasaporte para él.

Se cansó de ganar títulos de todo tipo: llegó junto a la Intercontinental 73 y vivió varias Libertadores, Interamericanas y Nacionales.

“Cuando llegábamos a otro país siempre todos querían conocer al perro famoso de Independiente, en el Perú todavía se lo recuerda”, dijo el jugador peruano Percy Rojas. Acá se lo puede ver a Boneco en Perú.

Boneco presente en la inauguración del estadio de Alianza Lima en 1974

Ya era muy conocido, era uno más del equipo de Independiente. Así lo recordaba Bochini: “Cuando nos falta Boneco sentimos su ausencia como la de uno de nosotros”.

Decía Pavoni: “Si Boneco entra a estos estadios tan llenos y no se achica, ¿cómo vamos arrugar nosotros?”

Boneco no fue la única mascota que tuvo Independiente. En la década del 40 tuvo un precursor llamado Upa, que cuidaba el campo de los que se colaban y no tenía problema en correr a los árbitros que perjudicaban a los Rojos.

A comienzos de los 80 Lolo fallece, dice la leyenda que Boneco se quedó junto a la tumba y se dejó morir al lado de su amigo. Incondicional.

La mascota del Rojo era querida y respetada por todos los rivales. El público lo quería mucho y lo aplaudía en cada presentación de Independiente.

Boneco de Lolo fue el único perro campeón de América y es parte de la historia del Rey de Copas.

La usaremos ¿con honor?

No hay que ser un erudito para entender que, en materia futbolística, los dorsales se utilizan para diferenciar a los jugadores entre sí. Históricamente designados por la posición en el campo de juego y contemporáneamente por una representatividad numérica o cuestiones relacionadas al afecto, dichos dígitos pueden terminar marcando un antes y un después en la vida de las instituciones deportivas y de los individuos que las representan. 

La camiseta número 10 de cualquier equipo de fútbol tiene un valor simbólico difícil de explicar. Ahora bien, cuando se trata de la de Independiente, se hace imposible.

¿Y todo esto por qué? Porque un 25 de enero de 1954 nació en Zárate un tal Ricardo Enrique Bochini, que se ganó un respeto mundial revolucionando el fútbol por completo y logrando nada menos que 14 de los 32 títulos que hoy el Rojo presume en sus vitrinas. Artífice y protagonista de algunas de las epopeyas más emblemáticas del equipo de Avellaneda, nada sería igual después de su retiro en 1991. Absolutamente nada, sobre todo la difícil tarea de reemplazarlo dentro de una cancha.

Massacessi y Reinoso disputan la 10 del Bocha. La Vieja la usaría en 1992

Daniel Garnero fue el primero en cargar con dicha presión. Ser el “sucesor” del Bocha no era para cualquiera. Y para el Dany, con 22 años, no hubo problema alguno al heredar la histórica 10 de Independiente. De hecho, terminó convirtiéndose en uno de los mejores exponentes del fútbol histórico que practicó el club en sus épocas más doradas con esa mochila a cuestas. 

El Dany fue el primero en usarla tras el retiro del Bocha

En 1992 sufrió una rotura de ligamentos que lo dejó 8 meses fuera de las canchas y, como era obligatoria la utilización de números del 1 al 11, Gerardo Reinoso fue el improvisado reemplazante momentáneo.

Durante esa lesión que apartó al Dany del fútbol, la Vieja Reinoso, gran talento Rojo de los ´80, aprovechó su retorno al club para usar la camiseta más emblemática de Independiente. Pero su rendimiento no fue el esperado (el equipo tampoco ayudaba demasiado) y Garnero volvió a recuperarla al dejar atrás aquella rotura.

En 1994 el día de la consagración ante Huracán como campeón del Clausura

Tras su regreso, se la adueñaría hasta su salida del club (en el medio, lograría el Clausura y la Supercopa ´94 y las Recopa y Supercopa ’95, aunque el Zurdo López no lo tenía en cuenta).

La tapa de El Gráfico de la goleada ante el Globo

La 10 sería suya hasta que se concretase su pase a la Universidad Católica de Chile en 1996, siendo Jorge Burruchaga (había retornado al club en 1995) el nuevo heredero. Ya consagrado como jugador, y con 33 años encima, al Burru no le pesó hacerse cargo de tal responsabilidad y fue una de las piezas claves del recordado equipo de César Luis Menotti en la temporada 96/97. 

Burru se hizo cargo tras la partida del Dany a Chile

Nuevamente fue Daniel Garnero quien tomó la 10 del Rojo tras su retorno al club (Burru pasó a usar la 7 hasta finalmente retirarse en 1998).

Garnero volvió y la siguió honrando

Así fue que el dorsal más significativo en la historia del club siguió permaneciendo en buenas manos hasta que el Dany se va a jugar al Toros Neza de México luego del Apertura ‘99. Allí fue que un joven Daniel Gastón Montenegro se adueñaría de la camiseta luego de concretarse su llegada a préstamo desde el Olympique de Marsella a préstamo por seis meses a comienzos del 2000. “El Heredero”, así lo calificó una recordada tapa de la revista El Gráfico, sería parte del equipo subcampeón de Enzo Trossero y cerraría su primera etapa en el Rojo al finalizar dicho torneo (su opción de compra era cercana a los USD 14.000.000). 

En su primer paso en 2000 , el Rolfi ligó la 10

Al finalizar el Clausura, Daniel Garnero retornaba nuevamente a Independiente, pero no sería el encargado de portar el glorioso número en su espalda: Sebastián Rozental, la joven promesa chilena que la rompía en su Selección juvenil y que el Rangers escocés le había comprado a la Universidad Católica, llegó a préstamo a Avellaneda en agosto de ese año. Era muchísima la expectativa que estaba puesta en él; de hecho, su arribo derivó en la acción de sacarle el dorsal número 10 a Garnero para dárselo a él (generando el enojo del Dany). Si bien la ilusión de los hinchas estaba totalmente volcada en él, su estadía en el club fue un verdadero fiasco; uno de los primeros grandes fracasos en materias de transferencias para el club durante el Siglo XXI.

Rozental, el peor exponente


Concluido el chasco de Rozental (y su préstamo por seis meses), la 10 volvería a recaer sobre Garnero en el Clausura 2001 y hasta su retiro, que coincidió con la llegada de Pablo Guiñazú para el Apertura de ese año. El Cholo se hizo cargo de llevar el dorsal encima en un momento muy para el club, donde los resultados comenzaron a ser bastante esquivos y la incertidumbre por verse en la parte baja de la tabla de promedios comenzaba a ser una verdadera mochila. 

El Cholo la agarró de forma transitoria en 2001


En el Clausura 2002, la situación institucional sería bastante similar: un caos. Pero la llegada de Federico Insúa, una de las jóvenes promesas del fútbol local que demostraba toda su categoría en Argentinos Juniors cada fin de semana, renovaba la ilusión de todos los hinchas. El Pocho pasó a usar la 10 de un equipo que terminó último en ese torneo, pero que sorprendería a todos en el siguiente logrando el campeonato con Américo Gallego como DT y desplegando un fútbol de alto vuelo en casi todos los partidos del Apertura 2002. 

El Pocho uso la 10 desde su llegada en 2002 hasta su partida en 2003


Luego del título, Independiente vuelve a tener otra recaída en el Clausura 2003 (donde había logrado retener a varios de los campeones del año anterior) y Federico Insúa emigra a España, quedándose Damián Manso -flamante incorporación del Rojo- con la histórica 10 a cargo.

Manso la usó la única temporada en la que estuvo en el club


Al igual que sus antecesores, el Piojo ilusionaba a los hinchas por su desempeño en su último club (Newell’s). Pero salvo en algunas pocas actuaciones recordadas de ese 2003 o el regreso de Independiente a la Libertadores en 2004 vs. Cienciano, su paso por el club quedaría rápidamente en el olvido. Mucho más aún porque su sucesor fue nuevamente el Pocho Insúa, que regresó del Málaga a mediados de 2004 para volver a enamorar a los fanáticos con su juego. 

El Pocho volvió en 2004 tras su periplo por Malaga

El equipo de Daniel Bertoni no lo ayudó a destacarse, aunque quedó en la retina la inolvidable actuación ante Boca en el Apertura, donde convirtió dos tantos para dar vuelta el partido y que el Rojo acabe festejando el clásico. Casualmente esta etapa terminó de forma muy polémica: Una fecha antes del final del clausura se hizo la revisión médica en el Xeneize y abandonó el club sin jugar ante Newell’s.

Agüero, con 17 años, se hizo cargo tras la dolorosa partida del Pocho a Boca


Antes de su salida, la aparición en Primera División de un pequeño gran talento de las inferiores obligaba sin oposición alguna a tener un nuevo heredero: Sergio Agüero, ya con 17 años, se haría cargo (y con creces) de portar la camiseta que alguna vez utilizó Ricardo Bochini (de hecho, al igual que con Benítez, él mismo se la entregó). El Kun, dicho por el propio Bocha, fue uno de los mejores exponentes del Paladar Negro que caracterizó a Independiente en sus paginas más doradas y no tardó en despertar el interés millonario de los clubes europeos para el año 2006. ¿Un dato? Fue el único delantero, propiamente dicho, en utilizar el dorsal hasta la herencia actual del misionero. 

Rolfi tuvo su tercera etapa en el club entre 2006 y 2009


La tercera etapa del Rolfi en el club se dio tras la partida de Agüero. Llevó la gloriosa 10 durante tres años hasta que se fue al America de México. A pesar de que el Rojo no peleó títulos, los números de Montenegro fueron muy buenos: anotó 37 tantos en 92 partidos y fue uno de los goleadores del Clausura 2009. Su highlight se dio en el último clásico en la Doble Visera, donde anotó los dos goles del recordado 2-0 a la Academia, rival contra el que casualmente nunca perdió ningún partido.

El Pato la usó post Rolfi y fue el 10 en la consagración de la Sudamericana

Al igual que con el Kun e Insúa, la salida del Rolfi derivó en pasarle la 10 a una promesa de las inferiores, Patricio Rodríguez, que además de ser observado bajo la lupa de vestir ese dorsal, debería rendir un difícil examen para demostrar si estaba a la altura de los últimos estandartes que portaron dicha casaca (Agüero, sobre todo). Fue apodado el “nuevo Kun” por su velocidad y habilidad, pero su promesa de buen fútbol comenzó con bombos y platillos en el torneo de verano y fue apagándose lentamente con el correr de los partidos. Tuvo actuaciones memorables, pero en partidos muy alternados en cuestión de tiempo. Fue partícipe del equipo de Antonio Mohamed que logró la Copa Sudamericana 2010, aunque no convirtió goles. Su obra más recordada fue un inolvidable tanto a Olimpo en Bahía Blanca cuando Independiente, que venía de salir último en el Apertura 2010, se olvidaría por una temporada más de los promedios. En 2012 y con Cantero ya como presidente del club, Patito fue vendido al Santos de Brasil en una de las primeras dudosas maniobras dirigenciales de dicha gestión.

Uno de los más polémicos: Fredes en 2012

Si de maniobras dudosas hablamos, Cristian Díaz era el entrenador improvisado de un Independiente que se jugaba la temporada más drástica de su vida. Y el DT eligió Hernán Fredes, otro jugador surgido en el club, para que porte la 10 en ese complicado momento. Dicha decisión, como la de elegir a Díaz como entrenador, generó amor y odio en los hinchas. Discusiones y peleas en las tribunas calificaron una época nefasta en la que todo era motivo de angustia y desazón, sobre todo ver al club desarmándose en pedazos cada fin de semana. Fredes, incluso, llegó a protagonizar una discusión polémica en la que invitaba a los hinchas a ocupar su lugar en el equipo tras una derrota ante San Lorenzo en el Nuevo Gasómetro. 

El Rolfi en su cuarta y última etapa la usó durante todo 2013 y mitad de 2014


Hundido en los promedios, Daniel Montenegro regresaría al club para intentar revertir lo que ya parecía irreversible. El Rolfi volvió a ser el 10 pero el desenlace de la historia es conocido: Independiente perdería la categoría por primera vez en su historia y, en Segunda División, Montenegro sería el usuario de la camiseta en el momento más difícil de la historia, alternando buenas y malas durante la temporada (tuvo un gran primer semestre y se quedó en el segundo, aunque el gol a Instituto en la penúltima fecha terminaría siendo de lo mas recordado del 10 en ese nefasto año). 

El Pocho fue el elegido en la vuelta a primera pero casi que ni jugó

En el regreso a primera, Montenegro pudo utilizar la 23 que utilizó en el título del Apertura 2002, y el Pocho, al igual que en ese certamen, se calzó la 10. Esta vez no tuvo muchas oportunidades con Jorge Almirón en el banco y, debido a un conflicto con los dirigentes, terminó rescindiendo su contrato antes de finalizar aquel torneo de Transición 2014.

Tras seis meses sin dueño, Cebolla la agarró en 2015

Curiosamente, en el inicio del torneo de Primera división de 2015, el primero de la modalidad de 30 equipos, el Rojo no tenía a ningún jugador con la 10. La partida de Rolfi Montenegro hizo que el plantel no tuviera ningún aspirante serio a la camiseta más pesada. Sin embargo, a mediados del certamen, llegó Cristian Rodríguez. Cebolla tuvo grandes rendimientos pero las lesiones, como en gran parte de su carrera, no lo ayudaron a que quedar en la memoria del hincha como algo positivo. La irregularidad se prolongó en 2016 y terminó yendose ante la llegada de Ariel Holan para 2017.

De la mano de Holan, en 2017 Erviti se hizo dueño de la 10

El nuevo entrenador trajo a un jugador de su riñón y le dio la 10. Walter Erviti, proveniente de Banfield y en el final de su carrera, se hizo cargo de llevar el manto sagrado. Su nivel fue discreto y lo mejor de su paso por el club fue la ascendencia que tuvo en un plantel unido que terminó logrando el título de la Copa Sudamericana en Maracaná. Su mejor partido fue en Lima ante Alianza, por la mencionada competición. A fines de 2017 se peleó con el entrenador y se fue del club.

Otro mimado de Holan que no estuvo a la altura

Con la espalda anchísima por el título, Holan pidió a los cuatro vientos a Fernando Gaibor, destacado jugador ecuatoriano que provino de Emelec y que fue mimado con la camiseta más importante. “Guante” no cumplió las expectativas y tras un año y medio terminó yéndose a préstamo al fútbol de los Emiratos Árabes Unidos.

El Bocha lo pidió y se lo concedieron

Tras la salida de Fernando Gaibor, Martín Benítez fue el elegido para portar la 10 a partir de la inminente temporada. Apadrinado desde siempre por Bochini, y habiendo generado opiniones encontradas entre los hinchas, el misionero será el 10 del Rojo desde esta segunda mitad del 2019.

Con exponentes que dieron la nota y otros que quedaron en el olvido, todos estos fueron los herederos de la camiseta número 10 de Independiente tras el retiro de su máximo exponente. ¿Quiénes de ellos la usaron con honor?


Primer Maracanazo Rojo

Un día como hoy, pero hace 55 años, Independiente vencía 3 a 2 al mejor Santos de la historia y lograba su primer Maracanazo. Fue en la ida de la semifinal de la Copa Libertadores, llamada en ese entonces Copa de Campeones de América.

Se trató de uno de los triunfos coperos más resonantes y también de una gran hazaña, porque el Rojo se enfrentaba en el mítico estadio Maracaná con el bicampeón del mundo y empezó perdiendo 2 a 0. La victoria llegó en el último minuto con un gol de Luis Suárez, que ese día cumplía 26 años.

En un amistoso de verano, en la Visera, se habían visto las caras y los Rojos golearon 5 a 1 en una excelente demostración de fútbol. Poco pudo hacer el equipo de Pelé ante una máquina roja.

La revancha sería por la semifinal de la copa, con la ida a jugar en Brasil y la vuelta en Argentina. Independiente llegaba a esta instancia después de ganar su grupo con Millonarios y Alianza Lima, y Santos ingresaba directo desde la segunda fase por ser el campeón vigente.

Para esta ocasión Pelé no iba a estar disponible por lesión, pero el conjunto brasileño seguía siendo temible. El Orgullo Nacional salió a la cancha con Toriani; Guzmán, Rolan; Ferreiro, Acevedo, Maldonado; Bernao, Mura, Suárez, M. Rodríguez y Savoy.

Apenas pasada la media hora, Santos ganaba 2 a 0, en un resultado que no reflejaba lo demostrado por los dos equipos, ya que Independiente había desperdiciado varias ocasiones y el juez no sancionó un evidente penal de Modesto a Mario Rodríguez. El Rey de Copas nunca se sintió herido ni derrotado, y no paró de atacar.

A los 38 minutos tuvo su primer premio, Rodríguez de cabeza puso el descuento. Siguió yendo al frente y en el último minuto del primer tiempo, consiguió el empate con un remate cruzado de Bernao. Justicia desde lo futbolístico y una fortaleza anímica para lo que restaba.

La segunda etapa se convirtió en un partido de ida y vuelta, pero dentro de todo bien controlado por Independiente. Sobre la hora, Súarez recibe de Savoy y marca el gol de la hazaña.

Los Rojos ganaban la ida, de visitante, frente al bicampeón del mundo y tras ir perdiendo 2 a 0, era la primera derrota que el famoso Santos sufría en el Maracaná enfrentando a equipos extranjeros.

La vuelta en Avellaneda sería otra victoria para Independiente, 2 a 1 para sellar el pase a la final de la primera Libertadores que ganaría. Este equipo le puso fin al imperio brasileño, porque empezaba la era de otro Rey, el Rey de Copas de Avellaneda…

Cuatro al hilo

El 29 de junio de 1975, Independiente obtenía su sexta Copa Libertadores de América. El Rey de Copas venció en la final a Unión Española de Chile al desempatar en un tercer partido en Asunción, Paraguay.

De esta manera lograba su cuarta copa consecutiva, récord hasta el día de hoy.

Cuarta copa consecutiva y los jugadores la miran como si fuera la primera vez

Al ganar la Libertadores de 1974, Independiente clasificó a la Segunda Fase de la Libertadores de 1975. Como siempre por esos años, en la copa había grandes equipos y el Rojo tuvo que ganar un grupo que parecía perdido. Sus rivales fueron Rosario Central y Cruzeiro, de los mejores del continente.

Central, que animaba todos los torneos argentinos, tenía figuras como Kempes, Aimar, Solari y Killer. Cruzeiro a Raúl, Nelinho, Palinha, Piazza, Dirceu Lopes, Joaozinho, Roberto Batata… varios de ellos ídolos del club.

La copa empezó mal para los Rojos, primero fue derrota en Rosario por 2 a 0 y dos semanas más tarde cayó en Brasil por el mismo resultado. El panorama pasaba a ser muy difícil y ni siquiera dependía de sí mismo, Cruzeiro ya había ganado los dos juegos de local y con un empate en cualquiera de sus dos partidos en Argentina, se garantizaba la final.

Independiente estaba último, sin puntos, sin goles a favor y con cuatro en contra. Para revertir la situación tenía que ganar los dos partidos de local y por muchos goles. En un partido difícil pudo vencer a Rosario Central con goles de Pascutini en contra y otro que fue una maravilla de Bochini, gambeteando a cuatro jugadores y definiendo de puntín ante la salida del arquero, al que le pasó de caño. Buen resultado para cumplir y seguir vivo, se igualaba el resultado del primer partido en Rosario. Igualmente seguía siendo muy adverso ganar el grupo.

La magia del Bocha y un gol que valdría oro

Para seguir la tendencia localista del grupo, Rosario Central derrotó a Cruzeiro por 3 a 1 y así le daba una vida más al Rey de Copas. A falta de un partido, Cruzeiro y Rosario Central lideraban la tabla con cuatro puntos, pero los brasileños superaban al conjunto argentino por dos goles de diferencia. Independiente seguía en el fondo con dos puntos y una diferencia negativa de dos goles.

El último partido para definir uno de los finalistas de la copa se jugaba en Avellaneda. Independiente recibía al conjunto brasileño en la Doble Visera, necesitado no solo de ganar sino de golear y evitar recibir goles.

Así lo recuerda un gran rival de esos equipos coperos de Independiente, el Mariscal Perfumo: “Una semifinal contra Cruzeiro fue uno de los partidos más vibrantes que vi. En Brasil perdió el Rojo 2 a 0. En la vuelta, clima infernal en Avellaneda; jugadores e hinchas eran un solo equipo. Ocasiones en que el estadio reventaba. Y por un acuerdo, la mitad de la recaudación era para el plantel… Decir que Cruzeiro fue aplastado es poco. Una aplanadora corriendo y jugando, el Rojo hizo los tres goles que necesitaba”

3 a 0 al Cruzeiro, una de las hazañas coperas más grandes

El primer tiempo finalizó 1 a 0 con un gol de penal de Pavoni. Promediando el complemento, Bertoni hace un gol olímpico y a falta de quince minutos llegó el gol del milagro, Ruíz Moreno de cabeza tras un córner de Pavoni. El 3 a 0 ponía al Rojo en la final, algo que parecía imposible unos días antes. No había con que darle al Independiente multicampeón de América y su mística copera.

El relato de los goles por el recordado José María Muñoz

En la final lo esperaba Unión Española, que había sido el mejor en los grupos y venció en la Segunda Fase a Universitario y Liga de Quito. El partido de ida se disputó en el Estadio Nacional de Chile y lo ganó el local con un gol sobre el final.

El Rey de Copas salió con todo para la revancha en Avellaneda, Percy Rojas (había sido subcampeón en 1972 en manos de Independiente) convirtió el gol más rápido en la historia de las finales de Copa Libertadores. Luego empataría Unión Española de penal. En el segundo tiempo el árbitro sanciona penal cuando la jugada terminaba en gol, y Pavoni pone el 2 a 1 para los Rojos. En el tramo final, Bertoni convierte el 3 a 1 definitivo que, por la diferencia de gol en el global, le daba ventaja al Rey de Copas en caso de igualar el partido de desempate.

Final de América en una jornada de tres partidos, los primeros dos por la Liga Paraguaya

El partido definitivo se jugó a cancha llena en el Defensores del Chaco de Paraguay. Los Diablos Rojos salieron con Pérez; Comisso, López, Sá, Pavoni; Semenewicz, Galván, Bochini; Balbuena, Ruiz Moreno y Bertoni.

El Capitán de América con los brazos en alto

Con Arsenio Erico presente en las tribunas, el Rojo fue superior y ganó 2 a 0 con tantos de Ruiz Moreno y de Bertoni de tiro libre.

Mirá la nota donde el Chivo recuerda la entrega de la Copa por Erico

En esta oportunidad no se disputó la Intercontinental que le correspondía a Independiente, ya que Bayern Munich no quiso jugar.

Video con imágenes de la Copa del 75

Orgullo Rojo y Nacional

En la semana que se cumple aniversario de los dos mundiales ganados por Argentina, hacemos un repaso de goles emblemáticos de la Selección, que fueron convertidos por jugadores históricos de Independiente.

Los Mundiales de Argentina, definidos con goles Rojos

Los highlights obviamente son los últimos goles del 78 y 86, de dos glorias rojas como Bertoni y Burruchaga. Pero también sucedió en mundiales juveniles y con otro ídolo Rojo nacionalizado italiano. Más que nunca, el Orgullo Nacional.

Bertoni y Burruchaga convirtieron goles en finales de mundiales y de Copa Libertadores, para el Rey de Copas. Son los únicos argentinos que lo consiguieron, mientras que el único jugador que también lo logró es Pelé…

Bertoni, Luque y Kempes levantan los brazos. Argentina campeón del mundo por primera vez. Independiente aportó 4 jugadores, Bertoni convirtió el último gol

El 25 de junio de 1978, después del milagro contra Perú, la Selección ansiaba ganar el Mundial por primera vez. Argentina comenzó ganando con un gol de Kempes, Holanda lo empata en el final y el partido va a suplementario. Finalizando el primer tiempo extra, el Matador vuelve a convertir. Y a falta de 5 minutos, Bertoni liquida el partido y la Selección obtiene su primer título del mundo. Bertoni no solo convirtió, sino que jugó un partidazo y los holandeses no lo podían parar de otra forma que no fuera a las patadas.

Clausen lleva a Burruchaga en andas, el Rojo aportó 3 futbolistas en México 86 y Burru fue la figura de la final

El 29 de junio de 1986, ya había quedado atrás el partido histórico de Maradona con los ingleses y con Bélgica. Había que ir por otra copa, esta vez frente a Alemania. A los 23 minutos, de cabeza, convierte Brown el 1 a 0 para Argentina, después de un centro de Burruchaga que superaba al arquero. Comenzando el segundo tiempo, Valdano marca el segundo. Pero a falta de 10 minutos, Alemania lo empata en dos jugadas de córner calcadas.

Llegando al minuto 83, Maradona asiste muy bien a Burru que se escapa solo y la puntea justo ante la salida del arquero Schumacher para darle la segunda copa a Argentina. Además del gol del título y una asistencia, Burruchaga fue la gran figura del partido. Sucede que los alemanes tomaron a Diego con dos o hasta tres hombres, y Burru aprovechó para convertirse en el conductor del partido, a la perfección. El periodismo le puso 10 puntos, igual que en la final con Independiente en Porto Alegre, cuando también convirtió el gol del título con una definición similar.

Hubo otros casos con jugadores reconocidos de Independiente que convirtieron en finales juveniles o con otro seleccionado. Un Orgullo Mundial.

Raimundo Orsi, del Rojo a Italia

El 10 de junio de 1934, Italia y Checoslovaquia jugaban la final de un mundial politizado por el dictador Mussolini. Italia disputaba la definición con cuatro jugadores argentinos en sus filas: Gaita, Orsi, Demaría y Monti. El Mumo Orsi, un ídolo Rojo que ganó muchos títulos amateurs, pasó a Juventus siendo la primera venta de Independiente al fútbol europeo. En La Vecchia Signora, ganaría 5 scudettos consecutivos y enseguida lo nacionalizaron italiano. La final fue muy complicada para los azules y estaban a 9 minutos de perderla hasta que Orsi convirtió el empate. Luego ganaría Italia en tiempo suplementario. Orsi fue la figura del campeón, junto a Giuseppe Meazza.

El Panchito campeón con la sub-20

El 28 de abril de 1995, la primera Selección de Pekerman jugaba una final soñada contra Brasil. Golazo de Biagini en el primer tiempo para abrir el marcador y en el complemento ingresa Panchito Guerrero para liquidar el partido de emboquillada y darle el mundial al Sub-20 nada menos que en un clásico sudamericano.

Final del Mundial Sub-20 de 1995

El Kun se llevó todos los premios del Mundial

El 22 de julio del 2007 Argentina llegaba a una nueva final Sub-20 con Sergio Agüero como figura. El Kun ya había salido campeón dos años antes, pero era el más chico en la Selección de Messi. Esta vez era su equipo, su Mundial. En un difícil partido con los checos, él mismo logra empatarlo y sobre el final la Selección se lleva el triunfo.

Agüero fue elegido el mejor jugador del mundial, fue el máximo goleador, el mayor asistente y también eligieron dos goles suyos como el mejor y el tercer mejor gol de la copa. Era el 10, capitán del equipo y lo lideró camino al título.

Luego de ganar dos Mundiales, en 2008 Agüero convierte dos goles para eliminar a Brasil en semis de los JJOO que ganaría la Selección y en el mismo partido le hacen un penal para el 3 a 0 final.

La delantera completa de Independiente, presente en la Selección Argentina. Histórico

El 14 de mayo de 1953, un amistoso Internacional no oficial, terminó convirtiéndose en el Día del Futbolista. Fue en un Argentina 3 Inglaterra 1, con goles de Grillo a los 42 y 78 minutos y de Micheli a los 57. El día que los delanteros de Independiente le ganaron a los ingleses, porque era la primera vez que el seleccionado argentino ponía en cancha la delantera completa de un equipo.

Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz, los cinco diablos que fueron elegidos por Stábile. El partido comenzó en desventaja para Argentina hasta que apareció el quinteto de ataque. Desde un ángulo cerrado, Grillo marcaría el famoso “gol imposible” para igualar el partido. En el segundo tiempo un gol de Micheli y otro de Grillo decretarían el primer triunfo ante los inventores del fútbol.

Por eso, cada 14 de mayo se celebra el Día del Futbolista en Argentina. Otro Orgullo Rojo y Nacional.

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