Sin cambios

A Independiente le volvieron a dar uno de esos cachetazos que duelen y que dejan tambaleando una estructura que no es tal.

Ya se dijo desde estas líneas que Independiente tenía un plantel y un cuerpo técnico que a lo que tenía que apuntar era a sumar puntos para no tener problemas el año que viene con el promedio del descenso.

El Rojo sumó más puntos de los que se hubiese imaginado a priori por el corto plantel que tiene pero hoy cayó ante un rival directo y la semana que viene tiene otro. Insisto, no por la clasificación, si por el año que viene.

La falta de jerarquía se ve en todos los sectores del campo y también en lo que demora el banco de suplentes en realizar movimientos cuando es evidente que la cosa no funciona.

La reglamentación de la pandemia permite realizar cinco modificaciones e Independiente, en los últimos dos cotejos por el ámbito local, con los ayudantes de Falcioni tomando decisiones por la ausencia del entrenador -Fuerza Julio-, hizo las cinco pero entre ambos partidos -2 contra Unión y 3 hoy-, con el agravante de la doble competencia y de que el martes juega ante Bahia por la Sudamericana en Brasil.

Eso es lo máximo que se le puede exigir a este cuerpo técnico, con los materiales que tiene, debe realizar variantes por jugadores frescos. La derrota y el funcionamiento de hoy desnudaron otro mito, ese de que la linea de cuatro y dos delanteros te hacen más ofensivo o protagonista que la de cinco. Hoy al Rojo le faltaba medio y piernas. Es fácil caerle a Roa y Palacios, pero Blanco y Romero no tuvieron su día y solo Mingo fue reemplazado faltando poco para terminar el partido.

¿A qué se puede apuntar entonces? A ganarle a Huracán, sumar para el promedio. Si clasifica mejor, sino por lo menos le habrás sacado tres puntos más a un rival que va a sufrir el año que viene.

Contexto y coyuntura

Independiente derrotó a Montevideo City Torque 3 a 1 y continúa con puntaje perfecto en la competición continental y, a dos fechas del final, se encuentra entre los clasifican en la nacional, sin embargo el equipo sigue dejando dudas gran parte de los hinchas.

Solo un necio podría decir que este Independiente juega bien, pero también una persona de la misma condición podría suponer que tiene para mucho más, sobre todo con el contexto y actual en el que perdió a más de 15 jugadores por COVID -no a todos juntos-, dentro de un plantel en el que ya de por si no abundan ni calidad ni cantidad.

Y va mucho más allá de la tan discutida linea de 3, 4 o 5. El Rojo, en el último tiempo, no logró jugar bien con ninguno de los dos sistemas -recordar que contra Defensa y Justicia jugó con cuatro atrás-. Y si vamos un poco para atrás, encontraremos partidos en los que la línea de tres o cinco no impidió ser protagonistas y superiores a los rivales, quizás con el partido contra Newell´s en Rosario como mejor ejemplo. Inclusive contra Boca en el primer tiempo, gran parte del partido ante Vélez y ni hablar Sarmiento de Junín.

Falcioni hace lo que puede con lo que tiene. Podemos pedirle que junte a Herrera con Romero y sugerirle que Velasco tiene que jugar siempre. No mucho más. Hay que tener siempre en cuenta la coyuntura de un equipo cuyos defensores centrales no llegan a los 20 partidos en primera entre los tres. Si encima le venden titulares en el medio del torneo, la cosa se hace más cuesta arriba aun.

Es importante clasificar en la Sudamericana por el dinero que otorga a las arcas de un club roto, pero más aún, sumar en estas dos fechas en el torneo local. Y no por clasificar a cuartos, que ojalá lo logre. La realidad es que Independiente, aunque nos duela, por la coyuntura en la que vive y el material que tiene, hoy está para mirar otra tabla, esa que va a empezar a pesar el año que viene.

¿Sirve?

El mundo Independiente se debate en la importancia o no del punto obtenido en Santa Fe tras un flojo partido del equipo.

Claro, nadie va a discutir nada de lo futbolístico porque claramente lo que se vio hoy no sirvió. Están los atenuantes de la cantidad de contagiados, la seguidilla de partidos, el viaje a Bolivia. Todo es válido. Pero también lo es la pobreza del rival.

Unión salió a esperar a Independiente y el Rojo esperó a Unión, como si el empate le conviniera a ambos y en realidad no le servía prácticamente a ninguno. Quizás Omar Piccoli se enamoró de la unidad porque eso significaba que el Tatengue no lo pasaba y continuar la mini racha sin derrotas. Nada más.

Lo que resulta difícil de explicar, dentro de este contexto en el que Independiente tuvo 3 partidos en siete días, con uno en Bolivia en el medio, el entrenador haya realizado tan sólo dos variantes de las cinco disponibles. Es más complicado aun de argumentar ya que a partir de la mitad del complemento se vio a un equipo sin piernas, que pudo ganarlo por el regalo que recibió y devolvió Silvio Romero, pero que terminó abrazándose a un empate que sólo le servirá si gana los últimos dos partidos.

Siempre se sostuvo desde estas líneas que Independiente es esto, que tiene poco y nada y que lo importante es sumar para no tener ningún tipo de problemas el año que viene. Lo está haciendo. De hecho siendo sábado a las 23:30, se encuentra tercero en su zona a falta de dos fechas para que finalice la primera ronda.

En cuanto a la posible clasificación a cuartos de final dependerá de lo que pase mañana con los partidos de Lanús -ante Vélez- y Talleres, que visita a Atlético Tucumán. Luego quedarán dos fechas, en las que el Rojo recibirá a los tucumanos y cerrará contra el Globo en el Ducó.

En el medio tendrá duelos por la Sudamericana y ahí Julio César Falcioni, ya recuperado y presente, deberá manejar mejor el tema de la rotación no solo entre un partido y otro, sino dentro del mismo. No se pueden volver a regalar tres cambios.

En definitiva, ¿sirvió el empate? En las próximas dos semanas lo sabremos. Por lo pronto, el Rojo deberá mejorar y mucho, para tener chances de seguir sumando en este año de vacas flacas.

Las caras de la misma vergüenza

Así como fue difícil dormir luego del golpe de anoche, al día siguiente sigue siendo arduo analizar lo que pasó, sobre todo porque eso implica tener que asimilar la primera sensación que a uno le viene; vergüenza.

Y uno no siente eso simplemente por perder un clásico. La realidad es que una derrota ante un equipo al que le llevás 22 partidos de diferencia en el historial y con el que hay una desigualdad infinita en grandeza, no debería ser algo grave. Se puede perder, tenés revancha en el que viene, y punto.

No pasa por ahí, sino por el hecho de que donde uno toque, saca pus. La actualidad de Independiente lo muestra por debajo de su clásico, hazme reír histórico del fútbol argentino, en muchos aspectos.

El primero y más importante, es el dirigencial. En Mitre al 900 hay una comisión directiva que transformó a Racing en una institución ordenada y que seguido se muestra competitiva, cuando todos sabemos lo que siempre fue. Mientras que en el 470 hay dirigentes que se creen que el club es inalámbrico y pueden manejarlo de a dos o tres y a distancia. Que después de una buena gestión, con una comisión directiva, tienen un segundo mandato que es impresentable por donde se lo mire. Claramente deben irse cuanto antes, aunque eso depende también de lo que haga una oposición que hoy se muestra tibia, con muchos indios y ningún cacique que quiera hacerse cargo.

Luego, podemos discutir si los vecinos tienen un once titular de mayor calidad, para mi no. Lo que no admite debate es que cuentan con un plantel muy superior en cantidad. La mitad del banco de suplentes de Independiente podría caminar por el Alto Avellaneda con suma tranquilidad, incluso ir a la cancha (con público) sin que nadie les pida una foto.

Y no es por el Covid que lo digo, de hecho ni sirve de excusa en este partido (de paso les mando un “abrazo” a los responsables de los banderazos y a los colegas que lo difundieron aplaudiendo, como si fuera algo positivo en este contexto…). Los contagios perjudicaron a la Reserva, que jugó con solamente tres titulares. Nos guste o no, Racing entró a la cancha más diezmado sin Sigalli, Piatti y Cvitanich que nosotros sin el Perrito Romero, Sosa y Costa. Si tenemos que recurrir a un pibe y ellos dirimen cual de las tres variantes con las que cuentan ponen, es un problema nuestro, no de Racing ni de la pandemia.

Yendo a lo que pasó dentro de la cancha, es imperdonable el partido de Independiente. Y va más allá del sistema táctico elegido, porque uno puede jugar bien con un dibujo defensivo y mal con uno ofensivo. El tema es a que salís, y debería estar prohibido y/o castigado por estatuto lo que hizo el equipo anoche. No jugó a ganar ante un Racing que lo hace horrible, con un Pizzi que ni siquiera cuando salió campeón hizo jugar bien a su equipo. No les pateamos al arco, y lo que es peor, en el complemento ni siquiera mostramos la intención de hacerlo. ¿En qué quedaron las declaraciones de Monzón en la semana y lo hecho por el equipo en partidos anteriores, con el mismo sistema táctico?

En los últimos dos partidos Independiente jugó con miedo ante Racing, algo insólito históricamente. Tuvo miedo a ganar el año pasado, sufriendo un papelón sin precedentes, y ayer a perder, dando lástima. Tan imperdonable como las distracciones con las que jugaron los laterales, como las reiteradas pérdidas de la marca en las pelotas paradas, y en no darse cuenta de que el árbitro amonestó a un jugador y no al que cometió la falta y debía irse expulsado.

Y ahora si hablemos de la figura de la cancha, el que le dio el triunfo a un Racing que solo merecía los tres puntos desde las intenciones, porque en el juego no hizo demasiado para torcer a un triste Independiente. Hay más chances de que termine la pandemia mañana a que un árbitro profesional vea de buena fe penal en esa jugada. Si sos malo diferenciando, podés confundir a un toro con una vaca, un bisonte o un búfalo, pero nunca con una jirafa. Cualquier persona que sabe medianamente de fútbol se ríe ante esa jugada, pero Vigliano decidió, vaya a saber uno por que, darle el clásico a los vecinos.

Y es una decisión que ya había tomado antes, habilitando a los locales a pegar, sobre todo a Menéndez y a Palacios, cobrando todas las chiquitas para ellos. También cuando se hizo el boludo y no echó a Domínguez, amonestando a un jugador que estaba a un metro de Nery cuando cometió la falta.

Desde lo de Pinola en la copa que no se veía algo tan escandaloso. ¿Qué van a hacer, pararlo una o dos fechas? Se ríen de nosotros, porque no se trata de errores, no hay manera de que no haya sido adrede.

Un arbitraje tan bochornoso como lo que hizo el Rojo en el partido, como lo que es hoy Independiente. Lo de anoche no pudo darse sin que pasen varias cosas a la vez. Todas caras de una misma vergüenza.

No puede faltar

Independiente llega muy golpeado al clásico de Avellaneda. Desde lo futbolístico, donde sumó 1 de los últimos 9 puntos en juego y, sobre todo, por la gran cantidad de ausencias debido al brote de Covid-19 que azotó al plantel profesional en la última semana.

Ante este panorama, resulta inexplicable pensar en dejar a Alan Velasco sentado en el banco de suplentes. Es el jugador más desequilibrante del plantel y de los pocos con gol. El de más futuro sin ningún tipo de dudas.

Es cierto, tras contraer el virus, a Velasco, desde el banco, le costó con Vélez, no ingresó bien ante Boca y recién mostró algo de mejoría en el segundo tiempo ante Talleres, donde sin rendir en su medida, desequilibró e hizo expulsar a un jugador rival.

También debe ser titular porque no es que hay que hacer mucho esfuerzo para pensar a quien sacar. Mucho se habló si había que seguir con la línea de tres/cinco o jugar con una de cuatro. La realidad es que después de la salida de Alan Franco, la seguridad que daba colectivamente la defensa empezó a transformarse en dudas. Contra Talleres, salvo el Checho Barreto todos empeoraron su rendimiento. Mover a Insaurralde de líbero, cuando estaba rindiendo bien como stopper, para dejarle lugar a Costa, también hizo que esa zona se viera afectada.

Por si fuera poco, para ayudar más a decidir el cambio de la característica telefónica, Costa tuvo una lesión muscular, por lo que uno imaginaba una línea de cuatro clásica, el doble cinco y arriba Ménendez, Velasco, Palacios y Silvio. Sin embargo, el CT prefiere improvisar a Lucas Rodríguez como central, priorizando la famosa línea que muy probablemente se parezca más a una de cinco que a una de tres.

Pero si el sistema debe prevalecer ante los nombres, los últimos tres partidos de Menéndez tampoco son garantía de nada. Velasco podría jugar por él y mantener el 5-2-3 o 3-4-3 que le gusta al cuerpo técnico.

Por supuesto que desde estas líneas seguiremos confiando en el entrenador y su grupo de trabajo, pero resulta impensado que, en un escenario con tantas bajas e improvisaciones propias por la situación, la Joya mire el partido, al menos desde el inicio, desde el banco de suplentes.

La suerte no fue amiga

Independiente cayó ante Vélez en Liniers y se terminó así su racha de cinco victorias consecutivas, que incluían el éxito ante Villa Mitre en la Copa Argentina.

El Rojo fue superior en el primer tiempo, donde se vio que claramente el partido se jugaba a su medida. Le faltó un poco de movilidad al doble cinco pero los extremos estaban picantes y con mucha participación, ayudados por la subida de Lucas Rodríguez y Fabricio Bustos.

Sebastian Palacios tuvo dos y no pudo concretarlas y luego Jonathan Menéndez tampoco logró decidir bien en el último pase.

En el complemento, a pesar de ver a un Independiente algo más especulativo y conforme con el resultado -como su rival desde que comenzó el encuentro-, también tuvo las mejores situaciones de gol antes del tanto de Vélez y, sobre todo, después.

Dio la sensación que todas las que entraron contra Sarmiento no quisieron hacerlo hoy. El tiro de Domingo Blanco en el palo sobre el final, la que no llega Silvio tras el pase de Bustos y alguna otra qué pasó muy cerca como un disparo de Menéndez, hoy no entraron.

Y el rival, en la única que tuvo, te vacunó. Con desatenciones defensivas producto de un tiro libre que nunca debió haber ocurrido, toda esta derrota fue un error no forzado de Independiente.

Que sirva para los próximos partidos, para no nublarse y para saber que este equipo está para sacar puntos. Si se puede clasificar mejor, pero el foco tiene que ser engrosar el promedio como se viene haciendo.

Hoy la suerte no fue amiga del Rojo, como quizás lo había sido contra Patronato o el Lobo. Habrá que seguir remándola con lo qué hay.

Ahora vienen dos clásicos y el camino a seguir tiene que ser el mismo. Pelear por cada pelota como si fuera la última siendo conscientes de las limitaciones con las que se cuenta.

¿Alcanza?

Independiente no jugó muy distinto al partido ante Lanús, lo reconoció el propio Julio César Falcioni en conferencia post victoria en Paraná, la diferencia estuvo en la jerarquía del rival.

El entrenador de Independiente no se confunde, no come vidrio, sabe que el equipo volvió a jugar mal pero no lo puede declarar abiertamente. También es consciente de que le faltan jugadores importantes y del poco material con el que cuenta, esto si lo ha dado a entender en más de una ocasión.

La falta del Perro Romero en la mitad de la cancha no es determinante porque el volante sea un fenómeno ni mucho menos sino porque expone a sus reemplazantes. Hernández y Blanco son cada día más resistidos, pero además están cumpliendo una función para la cual no les da.

Después está la cuestión de los cinco defensores, que no es más que un número, ya que si los laterales pasarán al ataque constantemente, esto sería un detalle. El tema es que ayer daba la sensación de que sobraba uno de los centrales por el poco poder de fuego del local.

En los últimos diez minutos, con el resultado a favor es cierto, nos dimos cuenta que Lucas González no puede faltar nunca en el equipo. El entrenador tendrá sus razones o preferencias, pero cuesta entender que Blanco o Hernandez estén por encima en la consideración.

Sólido debut de Insaurralde, con gol incluido, en una de las pocas llegadas claras que tuvo el Rojo en todo el partido y generada desde el propio Chaco en la concepción.

Ahora se viene el Lobo, con buen presente, Independiente ya podrá contar con Bustos, Romero y Herrera como para tener más opciones y, principalmente, con la vuelta de Velasco, el jugador más desequilibrante del plantel, si es que se recupera de su lesión.

El Rojo obtuvo tres puntos importantes en Paraná, que sirven para que Falcioni siga trabajando y esperando encontrar el equipo, para lograr esa tranquilidad que tanto dan los resultados, en la búsqueda del rendimiento deseado. ¿Alcanza? Es una pregunta que nos contestaremos con el tiempo. Por lo pronto, que sirva para tomar impulso y confianza y a no confundir placas con buenos rendimientos. Si se tiene en claro eso, iremos por el buen camino.

La culpa no es del chancho

El segundo ciclo de Julio César Falcioni no empezó de la mejor manera ni mucho menos. El Rojo perdió ante Lanús 1 a 0 jugando mal, en una continuidad de lo que venía pasando en 2020.

Si se habla estrictamente de lo futbolístico, en el primer tiempo Lanús tuvo el dominio e Independiente las mejores situaciones. Fueron tres chances de gol muy claras en los pies de Alan Velasco, Alan Soñora y Pablo Hernández. El tema es que en el complemento no pateó al arco y Lanús además de seguir dominando, fue más profundo y te superó claramente, justificando la victoria final.

Sería muy corto quedarse con este análisis o enojarse porque Falcioni “es defensivo” o porque sacó a Velasco -algo difícil de entender-. Son cosas mínimas en un contexto bravísimo. El entrenador no tiene la culpa de que tanto él como su antecesor hayan pedido un cinco desde que llegaron al club y tarden en traérselos. Se resfría Lucas Romero y tienen que improvisar a Domingo Blanco.

Tampoco el Emperador tiene la culpa de que si hay que ir a buscar con todo un partido, tenga tan pocas opciones -y ninguna de jerarquía-.

Independiente hoy debutó sin ningún refuerzo disponible porque estamos esperando a Juan Manuel Insaurralde, Adrián Arregui y a Nicolás Blandi, jugadores que hace dos semanas debieron haber estado en Villa Domínico, esas ventajas no pueden seguir dándose.

Así como en su momento pasaba con Lucas Pusineri, hoy pasa con Falcioni y el día de mañana pasará con otro si se siguen repitiendo esta clase de horrores dirigenciales. Es que está claro que la culpa no es del chancho, si no de quien le da de comer…

Voto de confianza

Estamos felices, es imposible negarlo. Independiente no solo logró el objetivo de clasificarse en Tucumán, sino que además disipó muchas de las dudas que había dejado en encuentro de ida en Avellaneda. Y aunque no la haya pasado nada bien durante varios minutos del segundo tiempo (algo lógico porque Atlético necesitaba dos goles más), se hizo respetar durante gran parte del partido.

Con el famoso diario del lunes, no podemos pasar por alto que a Pusineri le salió muy bien la estrategia de “guardar” a sus titulares para el duelo de anoche. La jerarquía de jugadores como Silvio Romero es determinante, ya sea por los goles o por las situaciones que genera. Contar con tipos así en un equipo donde pibes como Velasco y Soñora (buen ingreso) comienzan a destacarse, es fundamental. Y contar también con futbolistas como Sebastián Sosa es casi obligatorio para un equipo grande: otro acierto del entrenador, que insistió tanto por su llegada al Rey de Copas. Es de esos arqueros que te ganan partidos. Que aparecen en los momentos donde el equipo más los necesita. Descolgó el centro de Melano y evitó con su cara el segundo del Decano en momentos donde, psicológicamente hablando, un equipo puede derrumbarse si le anotan. Y generó todo lo contrario. El uruguayo le devolvió en tres partidos toda la confianza al DT y también se ganó a gran parte de los hinchas por su personalidad de motivación y contagio a sus compañeros (y sus fenomenales actuaciones, claro).

Estamos de acuerdo en que Independiente no pasó a ser el mejor equipo del fútbol argentino, pero logró jugar un gran primer tiempo en el que se vieron momentos de buen fútbol (algo que todavía no había ocurrido tras la pandemia) y aguantó como debió en el segundo. Pudo haber logrado algún gol más, de hecho lo mereció, pero es importante que haya alcanzado el objetivo de pasar de ronda ante un rival siempre complicado.

De a poco, la mano de Pusineri empieza a notarse. Dudo que haya gente de Independiente que quiera que le vaya mal a uno de nuestros ídolos. Pero afuera hay mucha gente con el cuchillo y el tenedor en la mano esperando que pise en falso, por eso es importante celebrar que Independiente vaya encontrando un funcionamiento acorde al que exige esta camiseta y la unión que de a poco comienza a fortalecer al plantel. Anoche lo logró. Y eso es un enorme voto de confianza para el DT. ¡Es por ahí!

Camarón que se duerme…

Este fin de semana se conoció una noticia no muy grata para Independiente pero sí para otro de los clubes de Avellaneda, que recibirá la cesión de un terreno ubicado a metros del Libertadores de América por parte de la Municipalidad de la ciudad. ¿Fueron los vecinos los que hicieron una excelente gestión, los dirigentes del Rojo que se durmieron en los laureles o ambas?

Ante todo hay que aclarar que estas líneas están muy lejos de ser pensadas como una muestra de envidia o celosía, aunque sí cabe resaltar que han sido escritas bajo una sensación de tristeza y dolor. Que Racing haya obtenido la cesión por 100 años de un terreno de aproximadamente 30.000 m2 que se ubica entre la actual calle Diego Milito y la próximamente inaugurada José Omar Pastoriza, no es más que el resultado de una gestión que efectivamente busca promover los intereses de su club. Y que expone, una vez más, lo distante (o ausente) que se encuentra la política actual Independiente (llámese oficialismo u oposición) en los mismos términos.

Allí estará ubicado el terreno cedido a Racing por parte de la Municipalidad de Avellaneda (Foto: Leandro Adonio Belli)

Mientras la vida política del Rojo se vuelve noticia porque los integrantes de la oposición se sacan selfies en el Libertadores de América cual turistas, luego de reunirse con el oficialismo para vaya uno a saber qué (hace más de un año que esperan por los resultados de la auditoría realizada por Martín Redrado), los vecinos convierten otro gol a sus espaldas. Ese mismo terreno que el Municipio de Avellaneda le cederá a Racing es el que el expresidente Julio Comparada alguna vez resaltó como un “futuro estacionamiento en conjunto entre ambos clubesy un “Paseo de los Campeones” para lucir los títulos y logros de ambas instituciones. Claro que, para ese entonces, el candidato de “Nueva Generación Roja” contaba con el apoyo de la ciudad al tener a su vicepresidente Hugo Barrueco -hombre de peso fuerte en el municipio- dentro de su Comisión Directiva. Se ve que al actual presidente del Honorable Concejo Deliberante de Avellaneda no estuvo, como otros dirigentes, muy al tanto de la gestión iniciada por otro de los clubes del barrio. Como ocurrió alguna vez con el predio Tita Mattiussi, y con una denuncia de Edgardo Knopoff (director de la sede Avellaneda de la Universidad de Buenos Aires) mediante ya que parte de esos terrenos habían sido cedidos por el exintendente Baldomero Álvarez -otro reconocido hincha de Independiente- para la UBA, Racing se queda con otra importante porción de la ciudad.

El acto de cesión se realizará el próximo sábado 17 de octubre y, a partir de esa fecha, Racing ya podrá tomar posesión de los mismos. Y un detalle no menor: como la actual calle Diego Milito forma parte de los terrenos cedidos a los vecinos, dejará de estar habilitada para circular. Por tanto, la Academia acordó con el Municipio que parte de la calle José Omar Pastoriza pase a renombrarse Diego Milito a partir de ese día. No está demás decir que la gestión fue realizada no solo por dirigentes de su actual Comisión Directiva, sino también opositores y hasta periodistas partidarios.

Si bien el propio presidente de Racing admitió que hay varios proyectos que su club tiene en mente para el lugar (como una nueva sede, un Polideportivo o la extensión de la playa de estacionamiento de su estadio), la realidad es que no queda más que lamentarse por la sensación creciente de abandono político que sentimos los hinchas del Rojo. Seguramente sea muy difícil estar en la misa y en la procesión pero hay batallas perdidas, como esta, en las que la política de un club tan glorioso e influyente en la ciudad como lo es Independiente no debería mirar para otro lado. Debería actuar. Unirse y actuar, por el bien de la institución. Porque, después de todo, camarón que se duerme, se lo lleva la corriente.

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