Sabias palabras

Lo recuerdo a mi abuelo, alto, flaco, serio a veces, pero siempre sonriente conmigo. Se llamaba Hugo Francisco y es por eso que insisto tanto en poner mi segundo nombre en todo lugar en el que firmo, ya sea en papel y lápiz o en un teclado.
Hugo era del Rojo, desde chico, hacía atletismo en el club y según me contó mi abuela era un gran deportista, todavía guardamos sus medallas con cariño. No fue conocido, de sus hazañas de joven solo saben los que lo vieron correr, trotar, saltar y entrenar en el club aquellos años. Pero para mí siempre era especial hablar de Independiente con él. Porque el abuelo sabía, no solo de atletismo, sino de fútbol.

No era de aquellos que alardeaban acerca de cómo se debe patear una pelota, pero en sus humildes palabras acerca de jugadores, glorias del club y copas bajo el brazo, el abuelo Hugo hablaba con respeto y con una sonrisa. Era como si me dijera “Yo conocí al mejor Independiente en todo su esplendor, querido”.

Y si, según me cuenta mi viejo, tanto mi bisabuelo como mi abuelo se conocían con las viejas glorias del rojo. Según me contaron, han llegado a compartir mesa alguna que otra vez en el hoy “viejo cañón” de Avellaneda. Los versitos que enseñaba mi abuelo eran muchos, entre ellos recuerdo: “Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz”, el himno de memoria “Somos los de Independiente, de pierna fuerte y templada” y “Somos el orgullo nacional”. Sus frases memorables eran “lo que daría por ver a Arsenio Erico hoy en la cancha”, “Bochini era el mejor, para mí incluso por encima de Maradona”, “Independiente tenía
jugadores guerreros, jamás daban una sola pelota por perdida”.

Mi abuela cómplice del grandote, que casi llegaba a los dos metros de alto, siempre me cuenta que cuando miraban los partidos frente al televisor, Hugo le decía: “Noemí dale! Atale la cola a pilato así ganamos el partido!” y ella paraba de tejer por un instante y le ataba un nudito a la lana mientras recitaba por lo bajo “Poncio Pilato, hasta que no meta un gol Independiente no te desato!”. No sé si servía como cábala, pero sí ayudaba a calmar los nervios y la adrenalina que generaba una final de Independiente.

Tanto sabía mi querido abuelo del estilo de juego del Rojo que cuando yo era chico y coincidíamos en ver un partido juntos parecía un mago: “hoy ganamos tranquilos, vamos a jugar bien”, “están asustados estos muchachos, no van a jugar a nada”, “en esta jugada viene el gol nuestro, vas a ver”, “va a haber una contra ahora y va a ser gol del otro equipo porque nuestros defensores no saben marcar”. Todo lo que pronosticaba pasaba, era algo increíble, se conocía el estilo de juego de memoria.
Todas estas anécdotas vienen a mi memoria porque el sábado estuve en la cancha. No solo estuve yo junto a un amigo en la popular, sino que presenció el partido mi abuelo también en alguna parte. Digo esto, porque me sopló su pronóstico al oído.

Al menos así lo sentí desde la tribuna cuando le dije a mi amigo Marcos y un par de muchachos al lado mío “Hoy ganamos por goleada, se va a destapar Lucero” y más tarde en la jugada del magnífico córner “Mancuello lo va a meter olímpico, esta vez entra si o si, acordate lo que te digo”.

Bueno, ocurrió lo que todos ya sabemos. Hoy mi sonrisa no me la quita nadie porque estamos arriba, entre los tres primeros. Gracias abuelo por hacerme hincha de tu querido Club Atlético Independiente de Avellaneda. Disfruta junto al Pato Pastoriza, Arsenio Erico y tus glorias de chico allá arriba, tomate un Vermut con tu viejo, cuida a Noemí, Huguito, Sergio, Adrián y tus nietos, sonreí porque tu nieto varón más grande, te recuerda con cariño en esta nota y sobre todas las cosas vividas y por vivir, que tengas un merecido descanso en paz.

El puesto vacante

Ante la rotura de ligamentos de Gabriel Vallés confirmada, Independiente pidió a la AFA la posibilidad de incorporar a otro jugador. Si bien falta el ‘ok’ del máximo organismo de fútbol del país, se comienza a especular dónde reforzar.

El Rojo hoy está a tres puntos de la cima del torneo, se ubica tercero en la tabla de posiciones y tuvo altibajos a lo largo de los partidos. Siempre se rescató los buenos movimientos y rendimientos que se han tenido en ataque, aunque en algunas circunstancias de juego no resultaron. Tiene variantes de mitad de cancha en adelante, con nombres pesados, como Insúa, jóvenes, y de distintas características. Pero la defensa parece ser el problema sin solución para los de Almirón. Por lo tanto, en ese sector sería conveniente incorporar.

Dentro de los defensores se analiza puesto por puesto, y suponiendo que el DT continúe con línea de cuatro, quizás Víctor Cuesta sea el de mayor grado de aprobación, tanto de parte del DT como del grueso popular del hincha. Buena salida con la pelota en los pies, gran talla que complementa con un interesante juego aéreo, y solidez en los cruces es lo que mostró el ex Huracán, que desde que llegó, siempre jugó. Su pareja central aún es una incógnita: Tula tuvo buenas, regulares y muy malas. El partido contra River con ese pase atrás fallido terminó de redondear un flojo rendimiento, y quizás su boleto de salida dentro del 11 titular. Nicolás Figal pareciera ser de lo mejor en cuanto al “2”. Pero algunos errores en salidas, exponiendo la defensa con pérdidas teniendo la pelota en sus pies, y la expulsión ante Central no lo definen como el zaguero titular. También estuvo presente Sergio Ojeda, como ante Godoy Cruz, aunque sin actuaciones que lo hagan quedarse en el puesto. A estos nombres hay que sumarle Julián Velázquez, que cuentan con chances de continuar. Apellidos hay. lo que falta es encontrar el funcionamiento ideal.

El lateral derecho no tiene mucho lugar a críticas. Néstor Breitenbruch, con velocidad y buena recuperación, supo hacerse dueño del lugar. Su juventud también lo hizo equivocarse, algunas de gran importancia, como la pelota que pierde en la antesala al primer gol de Godoy Cruz. Alexis Zárate, otro joven de las inferiores, arrancó el campeonato como lateral-volante contra Rafaela, redondeó una buena actuación pero salió del equipo. En Mendoza entró desde el banco, aseguró la pelota en el 2-2 y cumplió. Por eso parece estar bien cubierto el carril del ‘4’.

Por último, el lateral izquierdo. Ese puesto que parece vacante desde que Lucas Mareque dejó el equipo hace 4 años, nunca volvió a tener dueño. Muchos jugadores pasaron y ninguno pudo hacerse del lugar: Adrián Argachá, uruguayo que llegó en 2011, pasó sin pena ni gloria. En ocasiones jugó Ignacio Barcia, jugador del club que rescindió contrato. La llegada de Claudio Morel Rodríguez hizo pensar que el vació en el callejón izquierdo de la defensa terminaría. Sin embargo no fue así, y el que terminó jugando en ese puesto fue Federico Mancuello. Hoy resulta imposible pensar un cambio de puesto para el capitán, figura y goleador del torneo. En el plantel se encuentran Lucas Villalba, que nunca tuvo un buen presente ni actuaciones merecedoras para ser titular, y Sergio Escudero, que después del partido con Racing pasó a la lista negra.

Ante la posibilidad de incorporar, el ‘3’ está vacante. Si bien la actualidad económica del club no da para grandes nombres, y tampoco hay que tapar jugadores del club, Independiente necesita un nombre propio que asegure una tranquilidad por ese sector cuando es atacado. El equipo de Avellaneda un grande, y como tal tiene la responsabilidad de tener buenos jugadores, que se destaquen en su puesto. Por más que se haya ‘estado de vacaciones’ un año en la B, la primera es su lugar. El armado del plantel es vital, y un lateral por izquierda es lo que necesita esta defensa.

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