Jerarquía en la Meza

Llegó de la mano de Gabriel Milito sin encontrar la explosión ni el desequilibrio esperado. Poco a poco tomó ritmo y elegancia en su juego hasta convertirse en un “as” fundamental en el esquema de Ariel Holan. Maximiliano Meza marcó la diferencia en muchos de los 30 partidos oficiales que disputó con la camiseta de Independiente y anotó uno de los golazos -lleva 8 gritos en total- más importantes en la historia del club, ante Flamengo en la final de la Copa Sudamericana

“Perdimos un jugador que nos aportaba dinámica, colaboraba en ataque y en defensa. De la noche a la mañana se cerró la negociación. Honestamente pensé en irme”, declaró con malestar el por aquel entonces entrenador de Gimnasia Esgrima de La Plata, Gustavo Alfaro, cuando el Rojo incorporó al correntino de 26 años por la suma de 1.950.000 dólares, por el 65% del pase. Sin dudas era la pieza de dominó clave de aquel tripero, hoy la de Independiente.

Es que cuando Meza está encendido, el equipo mantiene latente ese despliegue rápido, ecuánime y preciso en los ataques como así también en los retrocesos. Es un futbolista de bajo perfil que entendió rápidamente cual es el estilo que este escudo impone desarrollar en el campo. Cuando él no se haya en tiempo y espacio para ser opción en una embestida hacia el arco rival, se nota la falta de claridad y creatividad.

En el clásico de ayer ante Racing se vio, sobre todo en el primer tiempo, la primera mención descripta anteriormente. Activo, participativo y partiendo desde el círculo central para romper entre líneas como el manual de los habilidosos lo describe; gambeta corta y pelota pegada al pie. El profesor le dio la confianza y el jugador abrió el panorama. Pasó de extremo a ser el que lleva los hilos del funcionamiento. Envidiable para cualquier entrenador del fútbol moderno.

Maximiliano Meza desembarcó en Avellaneda a mediados del 2016. Fue protagonista absoluto de la obtención de la Copa Sudamericana 2017, participó en 11 de los 12 cotejos del certamen (se perdió la vuelta con Atlético Tucumán por los octavos de final). Con alguna compañía de su altura, en la temporada que arrancará el próximo miércoles frente a Rosario Central por la Superliga, podría potenciar aún más sus cualidades futbolísticas para beneficio de un plantel que le esperan varias competencias internacionales como la Copa Libertadores. Todo un sueño para el año que comienza.

Los dirigentes de Independiente saben que hay un diamante en bruto en el desempeño creciente del ex Tripero y por ello hace pocos días se le incluyó una cláusula de rescisión por 12.000.000 de dólares, en caso de que algún club pretenda sus servicios.

La jerarquía es necesaria para afrontar lo que se viene e Independiente la tiene sobre de la Meza.

Con la mística intacta

Mucho se habla sobre esta palabra o sensación sobrenatural que nace por decantación en todos los jugadores e hinchas de Independiente a la hora de degustar una clásica “noche de copa”. Es un aroma distinto el que recorre cada rincón del Libertadores de América que, como cualquier milagro intangible, se percibe en el aire. No se toca ni se ve, pero se siente en los corazones y en la sangre que transita por las venas de nuestro cuerpo.

La mística para las más de 5 millones de almas que divagan persiguiendo a Independiente es como una biblia sagrada que tiene mandamientos, profecías y mensajes que marcan el sentido de pertenencia para ellos, para vos y para mí, los fieles creyentes. “No me vengan con eso de la mística”, dijo una vez finalizado el partido de octavos de final de este mismo certamen sudamericano Cristian Lucchetti, arquero de Atlético Tucumán, cuando los de Avellaneda eliminaron al Decano. El paso de este escueto periodo de tiempo le demostró al ex Banfield y Boca, entre otros, y a toda la población futbolera, que esa mención que se ganó el Rey de Copas por sus múltiples coronaciones no es ficticia. Es tan real como la final que volverá a jugar el Rojo dentro de cinco días, luego de siete años.

Desde chiquitos nuestros padres, abuelos, tíos y padrinos nos contaron esa historia llena de gloria y de consagraciones por todas partes del mundo que incluyeron Copas Libertadores, Interamericanas, Supercopas, Intercontinentales, Recopas y siempre, dentro de ese cuento mágico, nos señalaban insistentemente la mística. “Independiente tiene esa mística que lo hace grande”. ¿Apareció solamente ante Libertad es término?. La respuesta es no. Porque el derby ante Racing, el Rojo lo ganó con la camiseta, con el escudo, con los colores y claro con la mística, esa misma por la cual algunos partidarios vecinos proclaman suspender por tiempo indeterminado el “clásico”. Un plantel alternativo y con debutantes, con un futbolista menos durante más de 70 minutos, con un arquero lesionado, quizá por nervios, con un segundo arquero que está más para entrenador que para jugador. Eso es mística, es resilencia, es tener la capacidad de ganar y superarse ante cualquier adversidad. Eso es Independiente.

Lo vivido la jornada del martes dio la sensación que la cuestión parecía volver a repetirse. Marco imponente, globos y pancartas rojas, más de 52 personas esperando el desenlase que terminó dandosé luego del pitazo final de árbitro. Un encuentro duro, aspero, trabajoso como esos que determinan el porque llegaste a esa instancia. Libertad llegó a la casa de “Diablo” con solo 2 tantos en contra, el Rojo fiel al estilo de Ariel Holan, salió vertiginoso, dinámico y al término del primer tiempo ya estaba 3-1 arriba. En la segunda mitad los futbolistas no tuvieron juego pero sacaron un corazón grande como la historia misma de Independiente, para alcanzar la final internacional número 25 (7 Libertadores; 6 Intercontinentales; 3 Interamericanas; 3 Supercopa; 3 Recopa; 1 Suruga Bank).

Si de mística hablo en este simple comentario no puedo dejar pasar por alto la Supercopa de 1995 ante Flamengo, rival de la final de la Copa Sudamericana 2017. Después de 22 años Independiente tendrá la posibilidad de volver al Maracaná donde se coronó campeón y vivió la última gran hazaña de su riquísima y empalagosa historia. No importa lo que hagan, lo que piensen ni lo que deseen. Si la esperanza mueve montañas, la mística del Rey de Copas gana títulos y frustra los anhelos de otros.

Sigan con ese espíritu, continúen “muertos de hambre” hasta conseguir que su presa quede inmune a la felicidad. Jueguen con el corazón porque las finales…se ganan.

Jueguen con el corazón y vayan por la gloria

Despierten son Independiente. El miedo les corre por la sangre, las piernas no les funcionan al compás de la mente, la respiración se les agudiza y los sentidos pasan desapercibidos ante el contacto con la gloriosa camiseta roja. Esto es lo que ellos sienten al estar frente del Rey de Copas. Así como le sucedió a Liga de Quito, en la semifinal de la Copa Sudamericana 2010 cuando luego de ir ganando 3-0 en la “Casa Blanca” se le abrumó el camino y en Avellaneda se le terminó por dar sentencia, como además le pasó a Goiás en la final con su 2-0 cosechado en Brasil que no pudo respaldar en la vuelta ante tanto bullicio y ruidos ensordecedores de los cuatro costados del Libertadores de América.

Hazañas de otras épocas como la que padeció en carne propia Talleres de Córdoba en su casa por el Campeonato Nacional de 1977 y también Liverpool, Juventus, con la pared memoriosa de Bochini y Bertoni, en las respectivas Intercontinentales, y la vuelta olímpica en el mítico estadio Maracaná. Eso somos, de eso estamos hechos; de grandes triunfos y de añoranzas encapsuladas en nuestros corazones.

¿Alguien puede sentenciar a un gigante como Independiente? Nadie se atreve porque ni ellos se creen su propia mentira. Créanme que si de hazañas se trata, nosotros, los de pierna fuerte y templada, nos sentamos en la cabecera de la mesa con cuchillo y tenedor en mano para degustar un banquete de gloria y convertir en cenizas los deseos de los otros.

Ayer Libertad de Paraguay mostró mucho respeto y aunque aprovechó bien la desatención de la defensa del Rojo a los 30 segundos en el amanecer del encuentro, traslució una gran carencia de fútbol, ideas y hasta con falta de convicciones al momento de generar juego. A pesar de eso se llevó el prime chico con un polémico tanto de Cardozo. Independiente claro, el maldito déficit de hace tiempo, la ineficacia a la hora de meterla dentro de los 7,32 metros por 2,44 que tiene el arco.

El horizonte asoma Racing en un nuevo Derby. Con buen tino y sacándose el casette rígido de la mayoría de los técnicos, Ariel Holan señaló que “el partido del sábado es importante pero no vamos a perder el foco del martes donde Independiente se juega el encuentro más importante de los últimos 7 años”. Claro que como dice el dicho popular en la jerga futbolera “los clásicos se ganan” pero también el entrenador sabe que la historia se escribe con mayúscula dentro de 5 días en el Libertadores de América.

Sabemos que perciben la sensación de los más de 5 millones de almas que sueñan con desahogarse, festejar y estar en una nueva final de un torneo internacional para sanar aquellas heridas propinadas por los fracasos y frustraciones de hace más de 10 años.

Ustedes jueguen con el corazón, dejen la piel “sean hombres, jueguen, vayan y ganen” como dijo alguna vez el inolvidable Pato Pastoriza. Los hinchas se encargarán del resto para que la noche de copas vuelva a ser como aquellas de viejas hazañas con final feliz, las cuales están escritas en las páginas doradas de estos 112 años de vida.

Lleven el escudo a lo más alto. Despierten que son Independiente, aquel que con su rica historia hizo arrodillar a los poderosos del mundo entero. Recuperamos la identidad, recuperemos la gloria.

Depende de nosotros

Son muchísimas las sensaciones por las que pasamos y nos dejó la derrota de anoche. Un resumen de lo que significa ser hinchas de un equipo que enfrenta instancias decisivas de un torneo internacional. Bronca, tristeza, alivio y esperanza, mientras esperamos que el fútbol, que como siempre da revancha, nos de el martes próximo la alegría de poder llegar a otra final.

La ansiedad que nos metió dos o tres días dentro de un mismo martes para que no llegara nunca la hora del partido se derrumbó en unos pocos segundos, luego confirmados en los minutos siguientes. Hay cosas que en un partido tan importante no pueden pasar y otras que no podes hacer. Y ocurrieron todas juntas en ese papelón que duró por suerte solo quince minutos y que nos dejó buscando explicaciones hasta en el más allá. Un equipo dormido, una línea defensiva improvisada innecesariamente, un lateral que no pareció estar en condiciones de reaparecer, un líbero perdido, un arquero lento, un árbitro pésimo, un juez de línea peor, un delantero letal, un gol en contra desde el vestuario, falta de reacción, distracciones, más errores defensivos, uno de ellos doble y hasta bizarro…

Fue un alivio que luego de todo eso, el partido estuviera solamente un gol abajo. Pudo ser peor, lo sabemos perfectamente. No había manera de estar tranquilos, ya que todavía duraba la bronca por la burrada del árbitro y el equipo no había aparecido en ofensiva, pero Tagliafico empezó a anticipar, el Torito a morder y ganar en el medio y Sánchez Miño, por lejos el mejor del Rojo, ya lucía su clase por izquierda. Un ticky ticky intrascendente con mucha impotencia ofensiva, pero que al menos dejaba atrás la tormenta. Libertad se mostraba cómodo haciendo lo que más sabe, que es defender, nosotros nos conformábamos con tener la pelota y dejar de pasarla mal.

La calma llegó recién pasada la media hora, cuando apareció Meza, Barco lograba tenerla un poco más y el Torito hacía pie en el medio. A partir de ese momento empezamos a ver al Independiente que llegó hasta las semifinales. Y en el complemento, siempre con un Miño con la flechita para arriba recuperamos la ilusión de alcanzar una final luego de siete años.

Nos queda el enojo de no haber alcanzado un gol que merecimos, la preocupación por la falta de eficacia de nuestros delanteros y la angustia de una caída injusta y peligrosa. Pero también la certeza esperanzadora de que somos superiores. Libertad es un equipo experimentado, con mucho oficio y que sabe defenderse muy bien. Pero más allá de lo que haga en Avellaneda, encima sin Cardozo ni Bareiro, quedó claro anoche que el equipo de Holan es el que decidirá su suerte en el Libertadores de América. Los paraguayos son un buen equipo y obligan al rival a mostrar su mejor versión. Pero si Independiente logra mantener el volumen de juego que viene mostrando y por sobre todas las cosas, consigue ser eficaz, pasará a la final. Si no puede convertir lo que genera quedará afuera, no hay muchos misterios.

Y a no entrar en riesgos innecesarios el sábado. Jugamos el clásico cada seis meses, y casi siempre los ganamos, mientras que esperamos volver a disputar una copa hace seis años. Necesitamos una alegría, la soñamos, la merecemos. Y depende de nosotros.

Gran envión hacia la Libertad

Independiente no tuvo una buena noche ante River y jugó extrañamente mal como hacía tiempo no se veía. Un primer tiempo lleno de imprecisiones e incomodidades, con un hombre más durante casi 80′, y una segunda mitad que incluyó algunas variantes, como el ingreso de Maximiliano Meza y sobre todo Ezequiel Barco, que cambiaron el curso de un equipo que, además, denota con una gran evidencia la falta de recambio en algunos sectores del campo. Pese a estas adversidades y sin perder foco del contexto de un clásico difícil para el Rojo históricamente (52 victorias para los de Avellaneda, 73 para los de Núñez y 47 empates), el 1-0 terminó siendo un envión anímico voluptuoso de cara al los encuentros venideros para Ariel Holan y compañía.

En el horizonte de Independiente asoma la primera semifinal de la Copa Sudamericana y con ella Libertad de Paraguay, el próximo martes 21:15 en tierras guaraníes. Luego será el turno del Derby ante Racing, el sábado 25 de noviembre en el Cilindro y el 28 el Libertadores será el escenario para recibir a Libertad en la vuelta para buscar el anciano boleto a la segunda final del certamen sudamericano.

Más allá de lograr estirar la reciente racha ganadora en Avellaneda ante River con triunfos en los últimos tres enfrentamientos (3-0 en el campeonato 2015/16; 1-0 en torneo 2016/17 y 1-0 en la Superliga 2017/18) y ganar un nuevo clásico, lo importante de retener los tres puntos en casa jugando un fútbol pobre, fue haber logrado armonía mental, amigarse con la victoria aún así cuando no se merecía y haber tenido la templanza de resolver esas situaciones adversas con criterio como reflejó en muchas pelotas Jonas Gutiérrez, con el oficio en la marca como mostró Fernando Amorebieta, con la entrega ya habitual de Nicolás Tagliafico y con corridas como las de Juan Sánchez Miño y Nicolás Domingo. Y si, a veces los circuitos de juego no están alineados y no puede ser todo lindo por el verde césped como nos gusta a los hinchas. Así y todo el equipo ganó en confianza y convicciones de cara al futuro cercano.

De todas formas las falencias en algunos sectores es preocupante. Un claro ejemplo es el caso de Walter Erviti quien no encuentra la solidez y el fútbol que el equipo necesita de él. Otro que tuvo un andar desdibujado fue el pibe Gastón Togni, que ejecutó apenas un remate flojo que Bologna sacó al córner en la primera mitad ante el Millonario. Martín Benítez tampoco encuentra equilibrio, así como clasificó al equipo a cuartos de final del certamen internacional actual con su formidable zapatazo ante el Decano, en el clásico nuevamente volvió a caer en un abismo de incertidumbre. Lucas Albertengo tampoco se destacó en su nueva oportunidad con titularidad incluida.

El mensaje es claro para los dirigentes en el próximo mercado de pases de verano, más haya del final de la novela deben traer jugadores de categoría para que la diferencia entre titulares y suplentes se note lo menos posible y para, además, aliviar el trabajo de Ariel Holan quien desde que asumió afines de diciembre del 2016 tuvo que arreglarse siempre con la escasez del momento.

No será fácil para Independiente la llave con Libertad. El equipo paraguayo se armó, con la delantera experimentada de Salcedo y Cardozo, para llegar lejos en la edición de la Copa Libertadores 2017 pero su proyecto fracaso luego de quedar tercero en el grupo compuesto por Godoy Cruz, Atlético Mineiro y Sports Boys. En su ingreso a la Copa Sudamericana dejó en el camino a Huracán, Independiente Santa Fe de Colombia y Racing.

Tanto Independiente como Libertad tienen estadísticas similares en la Copa y ambos han goleado jugando como visitante. El Rojo tiene 14 GF y 5 GE (ganó 4-1 a Nacional en Paraguay y 4-2 a Deportes Iquique en Chile) en tanto que los guaraníes mantienen 10 GF y 2 GE (vencieron 5-1 a Huracán en Argentina). Los números marcan que cada equipo propone su función y su idea futbolística en tierras ajenas sin amedrentarse ante la localidad.

Claro que haber sumado en la Superliga Argentina (15 puntos) y descontarle puntos a Boca (24 puntos) para no perder sintonía en el ámbito local es positivo, aunque vencer a River sirvió para principalmente recaudar confianza y revitalizar la armonía de cara al importante compromiso del equipo de los últimos 7 años.

Tenes que dar la vida, hacelo por tu gente…

Independiente y sus once muertos de hambre

Ante la concreta posibilidad de hacer historia nuevamente, muchos aseguran que esta Conmebol Sudamericana no se puede escapar ya que la necesidad de cortar la sequía de siete años sin gloria, es imperiosa y hasta obligatoria.

“Sólo un hombre que sabe lo que se siente ser derrotado puede llegar hasta el fondo de su alma y sacar lo que le queda de energía para ganar un combate que está igualado”. Quien mencionó esta cita elocuente fue el legendario y mítico Mohammad Ali, el norteamricano considerado por el común denominador del boxeo mundial como mejor púgil de todos los tiempos. ¿Qué tiene que ver esta frase con Independiente? créame que mucho hincha y lector de Orgullo Rojo. En estos últimos 20 años nuestra amada entidad ha sido pisoteada, arrastrada, manoseada y vaciada por aquellos muchachotes de trajes caros y de ideas ineficientes que lo único que lograron, junto a jugadores de pésimo calibre, fue hundir el barco en un mar lleno de tristeza.

Siempre le recuerdo a mi viejo en algún encuentro de mates, el único equipo que para mí, en mi escaso uso de razón, a mis 26 años edad, fue el plantel con más de hambre de gloria que vi, el campeón del 2002 de la mano del Tolo Gallego. Ese que ganaba, goleaba y gustaba tanto en la Doble Visera como en cada estadio. Imposible olvidar la calidad del “Rolfi” Montenegro, la capacidad del “Pocho” Insúa, la presencia de Castaño Suárez en el medio del terreno, la pegada formidable de los laterales Juan José Serrizuela y Federico Domínguez, la cabeza de Dios de Lucas Pussineri y Gabriel Milito que ¡cuando el “Mariscal” empujaba Independiente siempre quería!.

Por supuesto que ese equipo es el único que mi mente rememora. El viejo en esa materia me pasa el trapo y me revolea la rica historia del Rojo por encima de la cabeza. Él me asegura, sonriéndose de manera picara, que uno de los tantos equipos que más muerto de hambre vio en la época dorada fue aquel que formaba con Goyén; Clausen, Villaverde, Trossero, Enrique; Gusti, Marangoni, Bochini, Burruchaga; Bufarini y Barberón”. Un plantel catalogado nada más y nada menos que por Ricardo Bochini, en su libro “Yo, el Bocha”, como el mejor de América lejos, luego de la obtención de la Libertadores en 1984.

Luego de aquel 2002, donde parecería que el aguas mermarían definitivamente, el derrumbe seguía asomándose despacito y sin prisa. Algunos esporádicos destellos de ilusión con equipos como el del 2007 con Pedro Troglio, el torneo que increíblemente se escapa como agua entre las manos con Argentinos Juniors en 2009, ya con Gallego en su segundo ciclo, pero nunca más un equipo muerto de hambre, sediento de triunfo y de hazañas, pese a ver conseguido la Copa Sudamericana 2010. Independiente seguió inmerso en un estado alzheimer deportivo inapelable. “pérdida de la memoria, de la percepción y del sentido de la orientación”, según define la Real Academia Española en término medico. Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia. Para colmo en 2013 se escribió la página más negra de este libro rememorativo del Rey de Copas. El sufrimiento era impoluto y la refundación necesaria.

Pasaron muchos años y en esta parte del 2017 se abre el camino para introducir la frase del legendario boxeador Mohammad Ali, porque Independiente pasó por todos los andariveles de desilusión, desidias y tristezas para resurgir como el famoso Ave Fenix. Hoy está ante una posibilidad histórica de llevarlo al lugar de donde nunca tuvo que haber salido; no solamente porque tiene estos once jugadores muertos de hambre, sino porque en el banco de suplentes cuenta con un entrenador como Ariel Holan que tiene tantas degustar un mangar glorioso que contagia hasta el más precavido.

De este modo los quiero, muertos de hambre, persiguiendo a su presa para sacarla del camino como nos gusta a los verdaderos hinchas, con fútbol, huevos y pierna fuerte. Recuperen la memoria del verdadero Rey de Copas; ese que levantó la Libertadores en siete ocasiones, aquel que con ocho jugadores enmudeció a media provincia de Córdoba en el Nacional del 77, el que hizo arrodillar a Juventus en 1973 y al Liverpool de Inglaterra en 1984. Somos Independiente, el que sigue gobernando el continente americano de punta a punta. Sigamos haciéndolo.

Se viene Libertad en 17 días en Paraguay por la primera semifinal de la Copa Conmebol Sudamerica. Nosotros alentaremos como siempre, ustedes jueguen muertos de hambre como nunca.

El Maestro no se toca

Esta semana, cuando los hinchas genuinos de Independiente nos enterábamos del apriete que recibió Ariel Holan por parte de miembros de la barra brava, me invadió la tristeza al ver, leer y escuchar toda la operación maliciosa en contra del entrenador por un dinero que está claro que ni él ni nadie vinculado al trabajo cotidiano con el Club Atlético Independiente tiene porque entregarle a esta gente.

El dolor y la angustia también me acompañaron sobre todo en la victoria 4-1 con el equipo paraguayo por los cuartos de final de la Copa Conmebol Sudamericana. Quizá simplemente por lo bien que le hizo a Independiente la llegada de Holan a un equipo que estaba sin rumbo ni horizonte después de la partida de Gabriel Milito. Atrás quedaron aquellos audios, del hoy técnico, que hizo exasperar a los históricos de la entidad de Avellaneda que lo criticaron por mencionar que había que hacer “una limpieza profunda”. Y la depuración un día llegó; primero con la partida de Victor Cuesta, luego Cristian “Cebolla” Rodríguez, Jorge “el Marciano” Ortíz, Hernán Pellerano y Diego Vera, entre otros. En ese momento, muchos y me incluyó, nos preguntamos ¿Ahora quién va a venir?. Sin dudas, el Maestro sabía lo que hacía.

Si bien es cierto que todavía Holan y los jugadores no coronaron este presente, es meritorio destacar que nos devolvieron a millones de hinchas la oportunidad de creer que se puede soñar porque no con salir campeón. Creanmé cuando les digo que muchos simpatizantes de Independiente recuperaron esa perspectiva casi moribunda en algún rincón de sus corazones.

Nunca antes en la historia de la institución, un entrenador había logrado mantener 14 partidos sin perder ni tampoco pregonar el trinomio complejo con las siglas C.A.I; el compromiso, la actitud y la intensidad. Sin dudas el caballito de batalla del cuerpo técnico y de estos futbolistas que encontraron, además, una armonía dentro de un grupo con una fuerte unión.

El rendimiento actual del equipo también hace enaltecer aún más esta labor del profesor. Destacado el nivel del imparable Fabricio Bustos, la solvencia de Nicolás Tagliafico que, aunque ayer no jugó, Gastón Silva reservó bien la ocupación del sector, la resistencia de Nicolás Domingo (acierto total de Holan), la seguridad de Martín Campaña bajo los palos y la incansable tenacidad de Leandro Fernández; son algunos de los puntos que complementan la tarea de un grupo de profesionales que están comprometidos con la causa, esa misma causa que tenemos los verdaderos hinchas de Independiente.

Por eso la tristeza, después de ver el peludo enorme que el Rojo le dio ayer a Nacional a domicilio, seguramente tocó la entrañas de cada hincha porque anhelamos que se cuide como un patrimonio humanitario lo que le hace bien a la entidad. Que las intransigencias, los desmanes y los aprietes no queden en simples palabras y exentos de un castigo ejemplar para aquellos que solo quieren desestabilizar el trabajo y la pasividad de un grupo de personas que tienen la voluntad y el amor propio de poner la bandera roja en lo más alto.

Nosotros los auténticos y los que realmente amamos a Independiente, por sobre todas las cosas, queremos transparencia, orden y que los dirigentes más allá de sus palabras tengan la capacidad de saber proteger a las personas que están haciendo, a mi entender, un excelente trabajo. El Maestro no se toca.

Las balas también alejan a la familia

Una vez culminado el partido entre Independiente y Veléz, el domingo pasado, me retiré del estadio con la sensación de que nuevamente nos estaban perjudicando, nos estaban manoseando como si fuéramos cosas y no personas. Escuchar las detonaciones, culminado el encuentro, me hizo presentir de forma inmediata que la victoria quedaba lejos y otra vez habíamos perdido por goleada en un partido cuyo rival es el más difícil de enfrentar, la violencia.

La famosa bandera, por la cual comenzó el problema con la policía, expresaba un simple descontento por los malos arbitrajes en los últimos encuentros. El “Basta de AFAno” repercutió de tal modo que una vez que el juez Tello indicó el final del partido el calvario fue inminente. ¿Desde cuando los efectivos de seguridad entran a una tribuna a sacar mensajes o manifestaciones del los simpatizantes?.

Lamentablemente no es la primera vez que el hincha genuino, el socio que paga la cuota todos los meses, recibe este tipo de malos tratos, ya que en un breve repaso, los que asistimos todos los fines de semanas al Libertadores de América vemos los innecesario embudos que hacen los uniformados en las entradas de las populares, la provocación constante ante un mínimo reclamo, un derecho ciudadano de expresión, y los antecedentes recientes a partir de los disparos dentro de las instalaciones del club, tanto en el encuentro por Copa Sudamericana ante Atlético Tucumán y los hechos del último domingo.

Es necesario entender que los hinchas antes que eso son seres humanos. Que a la cancha van chicos y familias a ver un simple partido de fútbol y posteriormente esperan regresar a sus casas sanos y salvos. Para el simpatizante de Independiente ir a la cancha dejó de ser un culto hermoso para convertirse en una incursión salvaje. Basta de afanarnos el legado más lindo que nuestros viejos o abuelos nos han dejado como reliquia para atesorarlo de por vida.

“Queremos que el fútbol siga siendo una fiesta”, argumentó el comunicado oficial de la entidad una vez que el presidente Hugo Moyano y otros dirigentes de la Comisión Directiva se reunieron con el Ministro de Seguridad, Cristian Ritondo. Consecuentemente hace tiempo que el hincha viene manifestando malos tratos sobre de parte de la policía por lo ya mencionado. Ojalá que a partir de ahora podamos sentir satisfacción de ir a ver a nuestra amando Independiente y no temor a que las balas nos alejen más y más.

Borrar con el codo lo que se escribió con la mano

Aunque el esfuerzo psicológico de creer que los árbitros no obran de mala fe y son seres humanos que pueden equivocarse de diversas y reiteradas formas, lo sucedido el sábado con el penal en contra de Independiente hizo a varios (DT, dirigentes y, sobre todo, a la gente) poner el grito en el cielo. Y no está mal, porque el hincha sospecha que a su club se lo perjudica si se presta atención en las jugadas polémicas de los últimos encuentros (por citar algún ejemplo más, el gol anulado a Olimpo o el penal de Atlético Tucumán).

Ahora bien, ¿es internet el lugar propicio para que la institución manifieste su descontento con la situación? ¿Es un artículo en el sitio oficial la manera correcta de hacerlo? ¿No creen que esto sólo opaca un poco más la imagen externa del club? (porque la interna, lamentablemente, parece estar incinerada). Lo lógico sería hablarlo puertas adentro. En todo caso, en la casa madre del fútbol argentino o en el Tribunal de Disciplina y ante quien corresponda.

Un comunicado subjetivo no retrocederá el tiempo y hará que los arbitrajes recapaciten. Aún peor, borrar con el codo lo escrito con el puño es más humillante todavía. Piensen, luego comuniquen. Revisen antes de publicar. Analicen que están poniendo en juego algo muy importante a la hora de utilizar el nombre del club. Y si no tienen la capacidad para poder hacerlo, pidan ayuda. Hay muchos afuera que pueden acercarse a dar una mano de manera desinteresada. La imagen del club también representa la grandeza del mismo.

Ojalá lo puedan tener en cuenta para la próxima.

Dirigentes, háganse cargo

Sobre la derrota de ayer, ante Atlético Tucumán por 2-1, y por supuesto la pronta elimimacion de la Copa Argentina no está todo dicho. Ariel Holan mencionó una parte en su conferencia de prensa: “no jugamos nada bien en ningún momento del partido. Cometimos errores y lo dieron vuelta”.

Es visible el bajo rendimiento del equipo y más aún, si se contempla que de últimos tres juegos sólo se ganó uno -también ante el Decano por Copa Conmebol Sudamericana- y se perdieron los otros dos. Lo fácil de esta merma deportiva sería, por ejemplo, caerle al pobre nivel del Walter Erviti, que desde que llegó jamás estuvo cerca de destacarse y merece un descanso en el banco de suplentes, o al derrumbe momentaño de Ezequiel Barco, quien claramente perdió explosión y sorpresa en este pasaje temporal. No, vamos un poco más allá en el análisis.

Los dirigentes tuvieron en sus manos la posibilidad de ganar por goleada en las contrataciones del libro de pases anterior. Nada de eso ocurrió. La desilusión al cierre del mismo fue tan o peor que la remontada en contra que propinó ayer el conjunto tucumano. El entrenador, -a quien a mi entender están desaprovechando a diestra y siniestra por no complacerlo-, tuvo que enfrentar tres competencias (la Copa Argentina ya es historia) con un plantel que queda expuesto al momento del recambio ¿Por qué? Justamente porque no tiene. Es un plantel corto. El mismo inconveniente que tenía el semestre pasado, Holan lo vuelve a padecer nuevamente.

La salida de Emiliano Rigoni dejó un vacío profundo en el esquema táctico del entrenador. Como si el mismísimo Bochini se hubiese marchado de cualquiera de las cuatro copas Libertadores que obtuvo -Permítanme la desafortunada comparación pero quiero ser gráfico en el relato-. Ni siquiera ese puesto supieron compensar con jerarquía los dirigentes para, por lo menos, solucionarle una baja sensible a Holan.

No cabe duda que el hincha agradece la transformación en la gobernabilidad de la institución. Independiente está de pie, con un estadio casi completo (resta el techado) y con números que generan superávit, impensado hace algunos años, pero la realidad es que eso no abastece en la satisfacción propiamente dicha del socio y/o simpatizante. La gente tiene sed de conquista.

El grito de campeón se mantiene atragantado desde hace 15 años en el ámbito doméstico y 7 años internacionalmente. ¿Para cuando una alegría deportiva para solventar el apoyo incondicional de todos estos años? ¿Para cuando se ejecutarán contrataciones que valgan, al menos, una ilusión? La derrota de ayer no fue sólo un baldazo de agua fría para el plantel -que claro está no ganó nada con esta camiseta- sino para que la dirigencia, de una vez por todas, se ponga el traje que se tiene que poner para que Independiente empiece a festejar. Ya no sirven las famosas frases “con un club ordenado, los logros ya van a venir”, porque los años pasan y la sequía sigue jugando su partido.

Es hora de poner a Independiente donde se merece, pero ya. Basta de demagogia, de palabras que se las lleva el viento y de jugar con la ilusión de la gente. Todavía existe una posibilidad de ingresar a la competencia que no se juega desde el 2011 y de la cual habría que empezar a buscar seriamente una octava corona.

Hay un entrenador entendido en la materia, que remembró nuestras raíces con el saludo histórico, que sacó del placard lleno de polvillo la identidad de la institución, que hacia tiempo no se veía, y nos regaló un cálido semestre hace poco tiempo con el mismo problema de la falta de recambio.

Háganse cargo dirigentes. Esto es Independiente y hay que salir campeón, nuestra historia lo demanda.

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