Ser pragmáticos

Columna de Román Failache para TyC Sports.

Si ésta fuera La Columna de Rafaela, escribiría sobre lo contento que estoy con el rendimiento que mostró el equipo en el Libertadores de América. Que la Crema incomodó durante todo el primer tiempo a su rival, que tuvo una actitud notable a la hora de disputar cada pelota, que por tramos fue superior y que hasta dio la impresión de que el punto tiene gusto a poco. Seguramente, concluiría con que bueno, que así es el fútbol y que esta lucha por el descenso que nos tiene casi condenados tiene muchas de estas injusticias deportivas y que la semana que viene, a Boca, hay que jugarle con el mismo orgullo con el que lo hicimos ayer. Pero esta es La Columna de Independiente y no me toca narrar eso.

Ojo: sí puedo hablar del carácter de los jugadores y de su incansable búsqueda de la victoria. Es lo mejor que tiene este equipo, sin duda alguna, aunque en ocasiones poner la pierna fuerte no es suficiente. Ayer, desde lo futbolístico se dejó mucho que desear y de no ser por Campaña, estaríamos construyendo el análisis de una derrota.

Ni el 5-0 en Paraná nos convirtió en reyes, ni el apático 1-1 de anoche, en bufones. Independiente aún está en construcción, con los andamios a la vista de todos. Si es que quiere jugar a esto todavía hay puntos inconexos en el esquema que hay que resolver, como lo son el uso táctico de Meza, los achiques en el retroceso, la pelota parada (tanto en defensa como en ataque), la falta de asociación colectiva en campo rival y las serias complicaciones que le generan los pelotazos cruzados a las espaldas de los centrales y los laterales. Fabricio Bustos sucumbió durante toda la primera parte a este recurso, bien aprovechado por los de Llop. Y si a esto le sumamos que Erviti no estuvo cómodo, que Nery cumple un papel que lo relega de la función ofensiva y que Rigoni no logró desequilibrar, se da lo que vimos anoche.

Está claro que a Ariel Holan le gusta el buen trato de la pelota y el juego de generación de espacios por medio de la verticalización, aunque los jugadores demostraron, en estos pocos encuentros, que lo que mejor les sienta es el funcionamiento en velocidad, el contragolpe con Rigoni y Barco como sostén fundamental de este planteo. No estoy insistiendo en cambiar la fórmula -apenas lleva cinco partidos la que plantea el DT-, sino que lo que creo es que, para maximizar beneficios, hay que encontrar la manera de encajar estas virtudes dentro del esquema que se practica. Ser pragmáticos no en base a lo que piden los partidos, sino como recurso de tu propio juego para obtener ventaja. Tener una sorpresa.

Es lógico que dejar pasar estas chances dé bronca. Independiente parece cada vez más alejado del objetivo final pese a sus dos partidos de desventaja, y a simple vista se ve a un equipo que le cuesta mucho generar lo que pretende. No obstante, es para destacar la paciencia y los aplausos de la gente: tirando todos para el mismo lado y respaldando un mismo proyecto, el proceso estará más cerca de dar sus frutos.

Desahogo

La columna de Román Failache para TyC Sports.

Pedíamos transformar al Independiente de los merecimientos en el de las victorias y se dio de la mejor manera. Proclamábamos la falta de eficacia como el factor principal a revertir, y, en Paraná, el equipo tuvo siete claras y convirtió cinco. Parece mentira que a tan pocos días del empate contra Alianza Lima, se hayan revertido tantas situaciones adversas, pero pasó. Los de Holan jugaron un partidazo y, de una buena vez, se destapó el arco.

Los retoques del entrenador empezaron a dar sus frutos y ya comienzan a dilucidarse las transformaciones. Una de las grandes falencias de Gabriel Milito como entrenador fue no haber tenido la capacidad para potenciar a jugadores con mucho por dar. Antagónicamente, en los pocos partidos que van, Holan puede empezar a colgarse esa medalla. Recuperó a Rigoni, a quien se lo ve mucho más veloz y determinante que antes; supo encontrarle el lugar en la cancha a Barco; y explotó todas las virtudes de Fabricio Bustos utilizándolo como cuatro, posición en la que hace rato se hacía agua con los refuerzos. La juventud del plantel hacen al dinamismo de este esquema, y en estas pequeñas cosas empezó a delinearse el funcionamiento del equipo. Independiente ganó el partido gracias a la efectividad de sus contragolpes.

Claro que todo conjunto necesita de un director de orquesta que maneje los hilos y los tiempos de juego, y Erviti, con sus 36 años, se ocupó de hilvanar todos los nexos posibles. Con su visión casi panorámica y su juego a dos toques, hace que sus compañeros se muevan sistemáticamente y ordena las piezas como en el ajedrez. Es un director técnico adentro de la cancha, capaz de disponer a diez jugadores para encontrar la manera, su manera, de hacer daño al rival. Ojalá se mantenga en este nivel.

A Independiente le sentó mucho mejor su condición de visitante: tuvo enfrente a un adversario con la necesidad de salir a buscar el partido, en vez de otros, como Vélez y San Martín de San Juan, que se replegaron atrás. Hoy se generaron espacios con mucha más facilidad y en el segundo tiempo, aprovechando la agilidad de Barco y de Rigoni, se usaron las bandas como los carriles preferidos para devastar el arco de Bértoli. Quizás después del tercer gol, en otro contexto, el equipo hubiera mermado el rendimiento. Sin embargo, había que aprovechar la oportunidad de convertir la mayor cantidad posible para volver a recuperar la tan necesaria confianza. Y ya que hablamos de marcar: qué bueno que Albertengo se empiece a familiarizar con el gol. Es un gran delantero que supo acomodarse al club en su llegada y se extraña su presencia en el área.

Esta valiosa victoria tiene que servir para volver sobre los pasos y recolectar esos puntos que se dejaron en el camino. El objetivo final debe ser entrar y permanecer en la zona de clasificación a la Copa Libertadores y, para ello, habrá que exprimir los puntos con Rafaela, Arsenal y los pendientes con Talleres y Defensa. Que este desahogo sea el punto de partida de algo bueno.

Haciendo cosas raras

La columna de Román Failache para TyC Sports sobre la realidad del Rojo.

Me preocupa Independiente. Pero no este empate ni sus formas. Algo de mí, en la Bochini baja, me decía que si no se liquidaba este partido en la primera parte, se iba a padecer en el segundo, y eso tuvo que ver con la energía e intensidad con la que se jugaron los cuarenta y cinco iniciales. Sin embargo, lo que me desvela es ver el mismo partido en un loop eterno desde hace, por lo menos, cinco años.

Veo a un equipo que le cuesta mucho imponerse ante rivales que son visiblemente inferiores en cuanto al juego, como lo fueron San Martín de San Juan, que vino a encerrarse, y Vélez, que se llevó un punto habiendo pateado una vez al arco. Las falencias que mostró el conjunto de De Felippe en defensa y en los retrocesos exhiben lo flojo de ese sector (recibió seis goles en tres partidos) y lo que le cuesta a Independiente generar situaciones netas de gol, al igual que en este último tiempo. Debería haber convertido mucho más.

Al igual que hace quince días, Holan salió a la cancha con un planteo que se olvida de ciertos jugadores dentro del esquema. La función de Albertengo lo margina completamente de jugar en el área, por ejemplo -aunque no es justificación suficiente para su bajo rendimiento-. Oficia de delantero retrasado pero colabora más de lo que debe en la recuperación, y en el segundo tiempo fue desplazado a jugar de extremo izquierdo. Esto, además, trae como consecuencia que deba recorrer más campo del que un delantero tendría, padecimiento que también sufre Gigliotti al jugar muy lejos del área. Y al margen: cuando sí se llegue a ella, deben ser efectivos.

El técnico también falló en las variantes. El ingreso de Blanco no aportó soluciones y, en un intento extraño, buscó redimirse arriesgando dos cambios instantáneos, con Barco y Benítez -quien, contrariamente a la ley laboral, sigue demostrando que las pasantías no tienen fecha de fin-. Los resultados no fueron los esperados y a diferencia del partido anterior, la carencia de ideas sobre el final nos hizo acordar, a todos, al equipo de Milito.

El debut de Nery me pareció de lo mejorcito del equipo, después del buen partido que jugó Rigoni. El volante mostró estar siempre bien parado, distribuyó con total soltura y criterio, fue punzante con los pases frontales y se las rebuscó muy bien como único cinco. Con un Erviti más lúcido que el de anoche, va a dar que hablar. Eso sí: si no se lo refuerza con alguien de marca contra un rival de mayor potencial en ataque, el medio va a ser tierra de nadie.

Independiente rescató dos puntos de seis posibles jugando en condición de local y contra el 28° y 23° del torneo, respectivamente. Ojalá las grandes pruebas no le queden, valga la redundancia, demasiado grandes, porque el martes ya hay una en la que no cabe otra que ganar, y debe ser por una diferencia considerable para asegurarse media serie. Y un pedido más: basta del 4-4-2. Esa formación no tiene lugar en el fútbol moderno; murió hace años.

Se tiene material. Se puede jugar más y mejor. Y se está desaprovechando.

Debut agridulce

La columna de opinión de Román Failache para TyC Sports.

Sensaciones encontradas y mucha tela para cortar dejó el debut de Ariel Holan en Independiente. ¿Mereció ganar? Sí. ¿Jugó bien? Y… Hay tanto de cierto en que fue un comienzo aceptable para un equipo que no cargaba con el suficiente rodaje de partidos, como en que hubiese sido imperdonable obtener este resultado si se trataba, por ejemplo, de una fecha 27 del torneo. Ayer quedó en claro que el técnico aún se encuentra probando variantes y que lo puesto en cancha no es más que un prototipo del modelo final.

La primera muestra inefable de esto fue el primer tiempo, con un 4-4-2 (ó 4-2-4 por momentos) que de poco sirvió. A Independiente le costó generar, no encontraba ese nexo que lograra verticalizar el juego, y todas las jugadas morían con un pelotazo al vacío de Figal o del Toro Rodríguez. Luego, con la salida de Albertengo y el ingreso de Barco, el DT dispuso una especie de 4-3-2-1 que pareció tener bases más arraigadas y comenzó a hacerse protagonista. La sociedad Erviti-Barco-Gigliotti demostró tener química y, con fundamentos, exhibió ser el tándem ideal en generación y ataque del Rojo, con la combinación velocidad-precisión que le aportaron el juvenil y el 10, y la sapiencia de un nueve de área, que lejos jugó de ella.

Continuando con Erviti: es tan necesario como el agua, pero hay que ubicarlo correctamente. De doble cinco no encontró razón de ser ante San Juan, que salió a defenderse y a buscar el punto. Él es enganche por naturaleza futbolística. Juega y hace jugar. La rapidez mental del ex Banfield le da a Independiente un tiempo más en la jugada. El taco a Gigliotti en la del palo es una caricia al alma a todos los futboleros. Mención especial, también, para Diego Rodríguez, a quien se lo vio mucho más activo, presente y dinámico con respecto al semestre anterior.

Otra de las grandes dudas del hincha radicaba en la defensa. Por juventud y por desconocimiento, la desconfianza era moneda corriente en cada recoveco del (ahora precioso) Libertadores de América. Sin embargo, ante un rival que quizás no sirva de parámetro -no por la jerarquía individual de sus jugadores, sino por las pocas acciones ofensivas ayer concluidas por los sanjuaninos-, pareció cumplir con creces. Bien por Alan Franco, con mucha sobriedad y simpleza en cada jugada de su debut; misma calificación para Bustos, a quien el hincha le valora mucho su entrega; aceptable rendimiento de Figal, que por más que a veces abusa de su buena y tan necesaria confianza, redondeó una prolija actuación; y Tagliafico, lo de siempre: que se quede a vivir.

El cambio que sí se vio diáfanamente y que nadie puede objetar fue el actitudinal. Independiente, ayer, se fue aplaudido por haber demostrado inconformismo y rebeldía durante todo el segundo tiempo y hasta el minuto 95. ¿Los factores de esto? La limpieza de varios “referentes” del plantel anterior que se adjudicaban la titularidad a fuerza de falta de nombres alternativos, y la inclusión de juveniles hambrientos por demostrar sus capacidades. Ayer se vio hambre y necesidad en los ojos de los jugadores, y aunque esto parezca poco, en principio, es un buen avance.

Ahora queda ver la mejora plasmada en la materia fútbol. Hubiera sido beneficioso para el equipo jugar la fecha próxima con Defensa. Si bien es cierto que se pierde a un baluarte que nunca te deja a gamba como lo es Martín Campaña, más trascendente y necesario es adquirir experiencia en competiciones oficiales para ir emprolijándose y llegar mejor parados al duelo con Alianza Lima por Sudamericana, que es adonde hay que poner el foco. Pese a la fecha de menos, el campeonato parece haber quedado muy lejos.

En conclusión, se vio trabajo en un equipo que tuvo casi 80 días de preparatoria, pero se debe enfatizar en la generación de juego y en el fútbol en los metros finales. La poca participación que tuvieron Gigliotti y Albertengo no es una buena señal teniendo en cuenta la falta de gol con la que carga Independiente (15 PJ, 11 GF). Solucionado esto, los resultados aparecerán, de a poco. Por lo pronto, paciencia y a mirar otro fin de semana por la tele.

Háganse cargo

El día siguiente a la consumación del éxodo definitivo de determinados líderes de Independiente uno se puede hacer varias preguntas. ¿Ésto es meramente deportivo? ¿Quién lo decidió? ¿Cuál fue la razón puntual para esta pasada de escoba evidente? ¿Es correcto que lo hayan hecho?

Los resultados deportivos no acompañaron al club en el último año, es cierto. Un tercer puesto en la zona en el primer certamen del 2016 con Mauricio Pellegrino y con eliminaciones tempranas en la Copa Argentina y la Sudamericana ante equipos menores como Defensa y Justicia y el tristemente célebre Chapecoense, ya de la mano de Gabriel Milito más una discreta primera mitad del torneo que aún se disputa -aunque no se sepa bien cuando- podrían ser una de las razones. Ahora bien, ¿Dónde entran los que se quedaron? ¿Es Martín Benítez -quién en el último amistoso jugó de 9-, por citar un caso, más que alguno de los que se fueron? Si alguno piensa como los turcos hace un año que cambie el nombre y le pongan otro, da igual. El tema no pareciera estar atado a lo futbolístico.

La segunda pregunta, acerca de quién tomó la decisión, es probablemente la que más polémica traiga. Según Pablo Moyano, Ariel Holan, un día después de declarar que Germán Denis era el único delantero centro que tenía en el plantel con esas características, dijo que no lo iba a tener en cuenta. ¿Alguien puede creer que Holan, un entrenador que se moría de ganas de dirigir al club, pudo tomar esa determinación? Supongamos que en los casos de Hernán Pellerano y Jorge Ortiz sí fue el DT quién por motus propio les dijo que no los iba a tener en cuenta, ¿tuvo semejante espalda como para echar a jugadores de peso como los dos mencionados, Denis, Cebolla, Vera y Cuesta? La respuesta está clarísima en este item, todo fue una decisión dirigencial.

Y la dejó expuesta el Secretario General, Héctor Maldonado, en su jugoso diálogo en Campanas del infierno cuando dijo: “Milito debía tomar decisiones y no quiso. Se fue para no llegar a este momento de limpieza en el plantel”. Yoyo queriendo hacer quedar como un tibio al Mariscal, terminó dejando expuestos a sus compañeros de CD de pasar la escoba.

¿Está bien que lo hayan hecho? Razones tenían, más allá de los resultados si una dirigencia ve que hay camarillas, que no tiran todos para el mismo lado o las razones que fueran, tienen todo el derecho de tomar determinaciones. Y quién redacta estas líneas coincide en casi todos los borrados, al menos los que se fueron por rendimiento. Quizás hubiese sido preferible en junio cuando se podían incorporar más jugadores pero claro, había un DT que no quería hacer lo que le decían. Lo que no se puede permitir ni tampoco es serio es que no se hagan cargo. ¿Cuál es el problema que lo digan? No hace falta adjudicarle a un DT con poco rodaje como Holan una borrada semejante. Es exponerlo ante el hincha, que si tiene la desgracia de no arrancar bien, va a ser el primer foco de culpabilidad cuando no debiera serlo.

Sería importante un sincericidio entre los dirigentes. Que cuando presenten a los refuerzos o en algún otro momento den la cara y reconozcan la decisión que tomaron, sobre todo porque eso le va a dar aire al entrenador de Independiente, que aun no debutó de manera oficial y ya le encajaron varios “cadáveres”. Para las elecciones falta mucho muchachos, pero así como celebran -y con razón- los avances del estadio -de los cuales Holan no tuvo nada que ver-, sería positivo que se hagan cargo de las polémicas decisiones también.

Grandeza de huevos

Independiente es una Institución inmensa, gigante por donde se la observe desde cualquier perspectiva deportiva a nivel mundial. Un imperio que se construyó a base de consagraciones, de hazañas y de jugadores que ayudaron a escribir estas páginas doradas a lo largo de la historia, entre ellos: Pavoni, Bochini, Bertoni y Erico. También podemos encontrar protagonistas que merecen más de lo que han conseguido con la gloriosa casaca Roja y ahí podremos destacar a futbolistas como Nicolás Tagliafico que a pesar de no haber conseguido ningún título con el conjunto de Avellaneda desde su arribo en 2015 su nivel fue ascendiendo hasta llegar a ser el que es hoy, uno de los mejores jugadores en este pálido presente y hasta incluso dicho por la reciente incorporación, Walter Erviti: “Es el mejor tres de Argentina”.

El ex Banfield llegó de la mano de Jorge Almirón, su entrega y espíritu aguerrido hicieron palmear en más de una oportunidad a gran parte del Libertadores de América y en ocasiones los mismos hinchas exclamaron su ingreso a la Selección Nacional, aunque los dichos de Edgardo Bauza no fueron muy alentadores para el marcador de 24 años: “Es muy bajito, lo venimos siguiendo”. ¿Es indispensable la altura?. La historia del fútbol refleja que existieron jugadores muy exitosos sin ese dote; ahí está el caso del brasileño Roberto Carlos (1,68) campeón en dos Copa América, un Mundial y una Copa Confederaciones, el central italiano Fabio Cannavaro (1,76) consagrado en el Mundial de Alemania 2006 o el mismo Jordi Alba (1,70) multi campeón en el mejor equipo del mundo, Barcelona. ¿Acaso jugadores como Heinze, Rojo, Basanta o Funes Mori demostraron que por tener altura están asegurados los logros deportivos?

No hay dudas que “el Pitbull” (1,72) merece una chance con la albiceleste, porque además de demostrar carácter y sacrificio al ir a disputar cada pelota, mostró que para hacer un buen papel sobre la banda izquierda no se necesita gran altura sino grandes huevos. Señor entrenador Bauza no confunda los términos, los grandes jugadores son a base de grandeza de huevos.

Una más, y van…

Independiente vuelve a sumergirse en la decepción. Anoche quedo afuera de la Copa Sudamericana frente a un humilde Chapecoense, que fue justo ganador ya que durante los 90 había estrellado varios tiros en los palos.

El rojo sigue sumando años sin obtener títulos y perdiendo partidos importantes, jugándolos sin sangre, sin ganas. Sufren la presión del hincha y de la camiseta, lejos esta de ser el equipo que piensa Milito.

El arranque del torneo había sido ilusionador, el equipo respondió de muy buena manera a la idea del técnico, mas en el partido frente a Godoy Cruz donde este conjunto tuvo su mejor versión.

De ahí en mas entro en un pozo, se volvió muy previsible, no es vertical, no patea al arco y en las estadísticas esta claro, Independiente hizo 1 gol (de penal) en los últimos 4 partidos.

Si me apuran diría que el rojo perdió más que un jugador con la lesión de Leandro Fernández. Perdió peso ofensivo, idea y sorpresa.

Pocos jugadores entendieron lo que se jugaba independiente en esta copa, y mucho menos los que entendieron el partido de anoche.

Por lo pronto el hincha ya perdió la poca paciencia que le quedaba…

¿Y cómo seguimos?

Desconcierto. Esa es la palabra que mejor debe definir al hincha de Independiente en este momento. El Rojo se quedó afuera de la Copa Argentina y de la Sudamericana en tan sólo un mes y medio. ¿Cómo seguir después de una derrota tan dura? Uno piensa, analiza y no le encuentra una explicación lógica a esta situación insostenible. La sequía sin conseguir un título se sigue profundizando y hoy en día parece algo utópico.

El club no tuvo un buen mercado de pases. Es cierto, mantuvo la base del semestre anterior, pero no incorporó jerarquía. Damián Martínez ni siquiera va al banco de los suplentes y en el último partido del torneo local jugó en la reserva. Juan Sánchez Miño, quien fue pedido en reiteradas ocasiones por Gabriel Milito, tampoco es titular. Hoy ingresó a falta de cinco minutos para que finalice el encuentro y tuvo la responsabilidad de darle el pase a Independiente a los cuartos de final. Falló. Pateó el penal con una displicencia enorme al igual que Martín Benítez. Damián Albil nunca concentró y Maximiliano Meza llegó por la lesión de Leandro Fernández.

Ahora el Rojo deberá ir a Junín para enfrentarse a Sarmiento, que no juega para nada bien, que sólo ha convertido dos goles y que consiguió solamente un triunfo en el campeonato. ¿Cuál es el verdadero equipo? ¿El que le ganó con mucha solidez a Godoy Cruz o el que empató frente a Tigre en la última jornada? Es increíble. Lo eliminó, con mucha categoría, al último campeón del fútbol argentino y se quedó afuera del certamen continental contra un rival que salió a defenderse en ambos encuentros. La única competición que le queda es el torneo local e Independiente tendrá la obligación, como lo marca su historia, de salir campeón.

Sin anclas

Hoy se convirtió en nuevo jugador de Rosario Central el, probablemente, jugador más polémico de los últimos años en el mundo Independiente: El Ruso Rodríguez.

Amado por algunos, odiado por otros tantos, Rodríguez deja Independiente envuelto en una serie de polémicas entre ambos bandos que cada día están más definidos. La realidad es que en los últimos tiempos la situación del arquero en el club se hizo insostenible.

Insostenible para los que pensamos que no puede ser el arquero de Independiente, y también para los que lo bancan, porque son conscientes que un arquero no puede atajar en un club donde es tan resistido. No le sirve a él ni a nosotros. Esa intranquilidad constante lleva a tomar malas decisiones. Tanto a él como al hincha. Por eso, más allá de gustos, creo que lo mejor que le podía pasar a él y a nosotros es esto.

Los detractores seguirán recordando sus espantosas actuaciones en partidos clave como las de la Copa Sudamericana ante Independiente Santa Fe, Boca o River. Los que lo bancan, hablarán del pecho que puso cuando el Rojo tocó fondo. Y los detractores refutarán que a ese fondo también llegamos por él. El ancla no es Rodríguez, es todo lo que lo envuelve, e Independiente, al menos por un año, no lo tendrá. Será el momento de enderezar el Barco y partir.

No es un día más

Hoy no es un día más. Hoy es un día especial. Como en cada etapa que se inicia muchos nos ilusionamos con poder enderezar el rumbo y llegar a donde todos queremos. Pero hoy no es igual, hoy nos ilusionamos más porque vuelve él.

Gabriel Milito se calza el buzo de DT de Independiente. Un tipo que nació en el club, que pudo quedar libre y por agradecimiento no lo hizo. Un jugador que donó la deuda que el club tenía con él a las divisiones inferiores y que volvió cuando tranquilamente podría haberse quedado viendo a Messi brillar y llenando sus vitrinas y bolsillos en Barelona. Una persona que desde adentro o desde afuera siempre tiró para adelante, porque el escudo está por delante de todo, como cuando dirigía a Estudiantes y al mismo tiempo hacía una obra faraónica en el predio de Villa Domínico junto al Kun.

Hoy no es un día más. Hoy vuelve al club ese que es uno de nosotros. Porque nosotros si tuviéramos las capacidades futbolísticas que tuvo Milito hubiéramos hecho lo mismo. Estén seguros de algo, Milito podrá equivocarse y su equipo perder partidos, pero de algo estén seguros, él lo va a vivir como nosotros. En los éxitos y en los fracasos, deportivos claro está.

La gente deberá acompañar, tener paciencia, criticar pero sin saña, no pedir locuras y bancar. Si, bancamos mucho en estos últimos años, nos bancamos la peor etapa de la historia del club, pero ahora es distinto. Es otra clase de banca, es bancar a alguien de la casa, a alguien capaz, a alguien como nosotros. Que un técnico dure más de un año. Que Milito dure más de un año. Lo merece y lo merecemos.

Milito es Independiente y por eso hoy no es un día más. Adelante Capitán.

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