“Cena con vino y lotería”

Ayer cumplió 70 años Héctor Scotta, goleador histórico de San Lorenzo de Almagro. Y antes de que crean que la nota es para Orgullo Cuervo, explicamos por qué lo mencionamos.

Es que el Gringo le robó el récord de cantidad de goles en un año a Erico, y los colegas de Clarín realizaron una nota en donde mencionan un encuentro entre los enormes artilleros. Arsenio convirtió 48 goles (la nota de Clarín dice 47 erróneamente, ya que hace una década se comprobó y corrigió) en 1937, cifra que fue récord hasta 1975, año en el que el Gringo metió 60. El tema es que el paraguayo los hizo en 34 partidos, con un promedio de 1.41, mientras que el delantero Cuervo necesitó 57 encuentros (1.05) para llegar a esa enorme cantidad de goles, que sigue siendo la máxima hasta este momento.

Nota de Clarín de 1975

Más allá de la discusión, tan lógica como estéril, el motivo principal de la nota es recordar las declaraciones de Erico en aquel encuentro con su colega y lo que ocurrió después en la sesión de fotos.

El máximo goleador de la historia de Independiente y el fútbol argentino declaraba para Clarín en noviembre del 75: “Solo recibíamos medallas y felicitaciones. No se realizaba ningún tipo de comentario especial. Y le voy a hacer sincero: ahora soy más famoso que en aquella época. Este asunto de los goles me dio más satisfacciones después que en el año en que convertí”.

Luego agregó estas maravillosas frases: “Yo tenía de compañeros a Maril, De La Mata, Sastre y Zorrilla. Tenías que ser muy tronco para no jugar con esos tipos. Y nada de dietas y cosas raras. El sábado a la noche tomábamos nuestro vermut, después cena con vino, lotería hasta la una de la mañana y el domingo también almorzábamos con vino”.

El Gráfico los juntó cuando Scotta lo igualó

Como si esto fuera poco, la nota a Scotta menciona una imperdible anécdota del día que se juntaron. “Después del partido en la Bombonera, me fui con la gente de El Gráfico a la casa de Erico en Morón. Me atendió bien, una gran persona. Después nos fuimos a sacar unas fotos a una plaza y terminamos presos”, inició el relato. A lo que agregó: “Estábamos a media cuadra de una comisaría y no se podían sacar fotos cerca de una seccional. Entonces, de golpe nos rodea mucha gente y eran policías. Nos llevaron en cana, ja, ja. Estuvimos un rato ahí hasta que se aclaró todo. Erico era vecino, vivía a unas cuadras…”.

Agradecemos a los colegas de Clarín que nos dan esta perla de nuestro máximo goleador, que nos sigue dando alegrías tantos años después.

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Javier Brizuela
Periodista deportivo. Director de Orgullo Rojo. Tercera generación de enfermos de Independiente

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