Egos y errores: una formula peligrosa

Pasaron 17 años desde la última derrota por un torneo local, del Rojo en su campo ante el eterno rival. Una caída que desmanteló un espectro doloroso más amplio que simplemente la frustración del sábado. En la retina todavía se ve a Nicolás Tagliafico levantando la copa en el Maracaná, lágrimas de jugadores inundando el verde césped brasileño, los hinchas haciendo lo propio en las tribunas y acá, como en todas partes del mundo, gente desbordada de la locura. A partir de ese momento, todo lo que podría haber sido se desintegró por una peligrosa fórmula, egos y errores.

La regla de la vida asegura que para que las cosas fluyan, los egos deben dejarse de lado y que de los errores – de los cuales ningún ser humano está exento – se tiene que aprender. En este año y dos meses que han transcurrido desde que Independiente sumó la estrella internacional 17 en Brasil, nada de eso sucedió y todo lo que se había construido a base de Compromiso, Actitud e Intensidad se escurrió como agua entre los dedos, dejando acéfalos de ilusiones al pueblo Rojo. Luego, la consagración en Japón maquillaría un poco el daño ya producido, aunque la fórmula letal ya era protagonista absoluta de la escena.

Egos y errores que van desde lo micro a lo macro y redondean un espiral infinito. Dirigentes que entregaron el poder absoluto a una sola persona forjando una anarquía; un cuerpo técnico que tomó malas decisiones, dejando ir a importantes futbolistas: “Torito” Rodríguez, Fernando Amorebieta, Nery Dominguez y Ezequiel Barco, entre otros. Que, a su vez, pudo reivindicarse y estabilizar el rumbo pero volvió a tropezar con la misma piedra desprendiéndose de Emmanuel Gigliotti, su centro delantero goleador, que en la actualidad es el segundo máximo artillero de la Superliga con 12 goles.

Errores del entrenador, compartidos por la cúpula dirigencial que le entregó una peligrosa llave, que se replicaron una y otra vez en incorporaciones, como Pablo Hernandez, Fernando Gaibor, Gonzalo Veron, Brian Romero, Silvio Romero. Jugadores que la adaptación, después de largos meses, no les ha llegado.

La caída con Racing no fue un partido de fin de ciclo. Para nada. La cabeza de Ariel Holan no debe rodar por los pasillos de Mitre 470, ni tampoco entre las calles Alsina y Bochini. El clásico debe servir para crear un antídoto que destruya los egos y los errores. Así como se hicieron cargo de aquel formidable equipo del 2017, el cual rememoró noches de gloria como las que se vivieron con Bochini, Bertoni, Santoro y Pavoni, entre otros; también tienen que enfrentar esta pésima realidad que hoy golpea la puerta a todo el mundo independentista.

Este humilde redactor que suelta estas palabras como periodista pero además como hincha, pide autocrítica fuerte y necesaria para salir adelante y volver a llenar de ilusión a los más de 6 millones de hinchas de todo el planeta. Dejemos los egos de lado, cometamos la menor cantidad de errores posibles y por sobre todo, pongamos el escudo y a la institución por sobre todas las cosas, siempre.

Volvamos a ser, lo que una vez fuimos…

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Alexis Potel
Periodista de la Academia de Quique Wolff. Crecer es el objetivo principal del desarrollo.

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