El equipo del Tolo

Se cumplen 17 años del último campeonato local ganado por Independiente. La tarde del 1° de diciembre del 2002, el equipo del Tolo Gallego goleaba a San Lorenzo en su visita al Gasómetro y se consagraba campeón del Apertura.

El Rojo jugó un fútbol de alto vuelo, metió grandes goleadas, estuvo a punto de quedarse con varios récords y fue un más que merecido ganador de principio a fin.

El goleador absoluto del torneo fue el Cuqui Silvera, con 16 goles, pero el equipo en sí fue demoledor en gran parte del semestre y tuvo muchísimos puntos altos.

Arriba: Milito, Serrizuela, Franco, Castagno Suárez, Díaz y Guiñazú
Abajo: Eluchans, Silvera, Montenegro, Insúa y Pusineri

A mediados del año 2002, el equipo de Independiente atravesaba por un momento muy delicado. Gallego tomó el equipo en la fecha 13 del Torneo Clausura y no pudo ganar ni un solo encuentro, al punto de finalizar último. Sin embargo, el panorama para afrontar el Apertura del mismo año no era para nada desalentador. La gente estaba ilusionada porque el Tolo tenía su primer mercado de pases y llegarían varios jugadores para cerrar un equipo que prometía.

Iba a contar con su emblema, Gaby Milito, recuperado de la lesión. Ya estaban Guiñazú, Insúa y Silvera para explotar, retornaba el Rolfi Montenegro, se sumaban grandes laterales como Serrizuela (hermano de José Tiburcio) y Fede Domínguez, Castagno Suárez reforzaba el mediocampo y en las primeras fechas se incorporaría Pusineri. Para sumar tenía a Franco, Ríos, Eluchans, Rivas, Gomito Gómez…

Números finales del Apertura 2002

Unos días previos al inicio de temporada se jugaron dos amistosos internacionales en la Doble Visera: 2-0 a Libertad (Paraguay), con público, y 1-1 con Huachipato (Chile), a puertas cerradas.

El campeonato lo arrancó enfrentando de local a Lanús, partido que recién pudo abrir al final con un gol de Silvera y lo liquidó Eluchans en tiempo agregado. La hinchada Roja reventó La Plata en la visita a Gimnasia, en lo que parecía un triunfo con gol de Domínguez pero sobre la hora le empataron por una mala salida de Leo Díaz.

Seguiría un gran triunfo frente al recién ascendido Olimpo, con tantos de Castagno Suárez, Insúa y Domínguez.

En la cuarta fecha llegaba el clásico de Avellaneda, el Rojo hacía de visitante en El Monumental, algo que no se notó porque su gente fue en masa y llenó sus tribunas, mientras que a Racing le quedó gigante el estadio de River que lució semivacío. Independiente salió decidido a llevárselo puesto y se puso en ventaja rápidamente con gol de Ríos, pudo aumentar y cuando se veía venir una goleada, el árbitro Baldassi expulsa exageradamente al Gaby Milito.

El clásico de Avellaneda en el Monumental

Una roja que emparejaba las acciones y más cuando a los pocos minutos iba a empatar el local. En una contra sobre el final del primer tiempo, el Cuqui Silvera pone el 2-1. En la segunda parte pudo aumentar pero recién 10 contra 10 liquidó el partido con dos goles de Montenegro, el segundo un golazo de afuera del área.

El Rolfi fue la figura del clásico, metió dos goles en el 4-1

En la fecha siguiente contra Newell´s hubo recibimiento de campeón, con una Visera llena y fiesta de bengalas. No sería victoria, en el segundo tiempo empató Domínguez un partido en el que no tuvo la suerte de su lado debido a que pegó tres tiros en los palos.

Arde la Visera, fue un infierno en todo el campeonato


En la fecha 6 en Liniers, arrancamos con gol de Silvera de cabeza. Vélez lo empata en el complemento y en los últimos minutos Franco peinó un gran tiro libre de Serrizuela para el 2 a 1 final.

En los dos partidos que siguen, vendría un récord en torneos cortos. El Orgullo Nacional se convirtió en el único equipo en marcar 13 goles en dos fechas seguidas. El Rojo goleó 7 a 1 a Colón (Silvera por 3, Montenegro, Ríos, Rivas y Delgado en contra los goles) en Avellaneda y 6 a 2 a Chacarita (con 3 goles de Silvera y 3 de Insúa), con un primer tiempo arrollador, en Liniers al equipo revelación, que tenía al Pato Pastoriza en el banco.

El Cuqui marcaba 6 goles en una semana y ya llevaba 9 goles en 8 fechas. A esta altura era un puntero de lujo y le sacaba 5 puntos a River, equipo con el que pelearía la mayor parte del certamen.

Fiesta de goles: 7 a Colón y 6 a Chacarita

Llegaría un duelo importante en la Visera, con un River que le iba a quitar el invicto a Independiente en un partido en el que mereció más pero Comizzo se atajó todo. Pusineri de cabeza descontaría en el final (1-2). El Tolo Gallego no dudó apenas consumada la derrota, con muchas fechas por jugar dijo “vamos a salir campeones”.

En cancha de Huracán volvería a la victoria, sin jugar un gran partido, siendo Pusineri en el primer tiempo y Silvera con una apilada magnífica en el complemento los que marcaron los goles.

El Pocho Insúa lo grita fuerte, Independiente no largaba la punta

Contra Arsenal fue un partido chivísimo de los que necesita un equipo campeón, el Rojo salió dormido y en los primeros minutos ya estaba 0-2 abajo. Fue con todo por el empate que llegaría en el primer tiempo: Pusineri, después de una gran jugada de Silvera, e Insúa de penal pusieron el merecido empate para un equipo que no paraba de generar peligro. El Cuqui de cabeza en la segunda parte pondría el sufrido 3 a 2 final para seguir dos puntos arriba de River.

Por la fecha 12, Independiente visitaba a Talleres para defender la punta. El Rolfi puso el 1-0, pero enseguida empató el conjunto cordobés de tiro libre. Silvera de palomita volvió a poner al Rojo en ventaja. Promediando el segundo tiempo Gomito y otra vez Silvera decretaban una nueva goleada.

Montenegro celebra en Córdoba con la hinchada que copó el Chateau Carreras

Estudiantes era el próximo rival en Avellaneda y Baldassi vuelve a expulsar exageradamente a un jugador Rojo, esta vez Guiñazú, que se fue junto a Ramos. Comenzando el segundo tiempo Gaby Milito tomó la lanza y en una apilada impresionante le quitaron el gol sobre la línea después de eludir al arquero.

El gol del triunfo iba a llegar en contra cuando Aquino se llevó por delante la pelota tras un cabezazo de Castagno Suárez en el palo. La jornada terminaría de la mejor manera porque River sufría a la noche un traspié inesperado, se comió una paliza en Banfield y perdía 5 a 0 cuando su hinchada suspendió el partido. El Rey de Copas sacaba 5 puntos de ventaja y estaba cada vez más afianzado pero ya no ganaba tan fácil sus partidos.

La fecha 14 empezó de la mejor manera porque Boca le ganaba el clásico a River y lo alcanzaba en las posiciones, el Rojo podía estirar a 8 la diferencia si vencía al Central de Menotti. En un clima de fiesta y ya saboreando el campeonato, el equipo del Tolo se puso en ventaja con un gol de Silvera. Ni bien empataban los rosarinos empezando la segunda mitad, el Rolfi de afuera del área volvía a poner arriba a los Rojos. Eluchans vio la roja y otro gol de Montenegro, de tiro libre, dejó el marcador 3 a 1. De esta manera quedaba 8 puntos encima de sus perseguidores que eran
Boca y River.

Silvera fue el goleador del campeonato

Pese a la diferencia, las últimas 5 fechas no serían sencillas. El siguiente rival era Nueva Chicago, en Liniers, y el Rojo empezaría ganando con un gol de Domínguez de cabeza. En el complemento empataba el local y cuando parecía que llegaba el triunfo por un gol de penal de Silvera, otro penal sobre el final pero para el equipo de Mataderos ponía el 2 a 2 definitivo.

En una Visera desbordada (hasta la tribuna visitante estaba llena de hinchas Rojos), había que ganarle a Unión para no permitir que se acercara Boca, que venía ganando varios partidos consecutivamente. Alcanzaría con un gol de Pusineri en los primeros minutos para logral tres puntos tan sufridos como vitales.

Estos encuentros fueron muy duros y las lesiones complicaron sobre todo a Domínguez, Montenegro (jugó infiltrado los últimos partidos) y Serrizuela

En la antepenúltima fecha ante Banfield podía darse la vuelta olímpica si el Rojo obtenía un mejor resultado que Boca, y la gente explotó por cuarta vez en el campeonato la cancha de Vélez. Con un golazo de Insúa, el primer tiempo terminó 1-0. Luego de desperdiciar algunos ataques, el local lograría darlo vuelta. Boca se ponía a 3 puntos, a falta de dos fechas y en la siguiente se veían las caras en Avellaneda.

En el partido del año, no cabía un alfiler en la Doble Visera. Un triunfo le daba el título al Rey de Copas, pero sería el visitante quien se pondría en ventaja merecidamente. Si bien Independiente tenía alguna jugada de peligro, Boca desperdiciaba ocasiones de contra y lo pagaría caro, decidía
mal o chocaba contra la figura de Milito.

El empuje de Gaby, cuando más falta hacía, generó un ataque para que Rivas lanzara un centro al área, a falta de menos de 5 minutos, y Pusineri saltara más alto que todos para cabecear a la red. De ahí en más se vivió una locura, festejo alocado, peleas y final. El Rojo se aseguraba el primer puesto pero debía conseguir al menos un empate en el Bajo Flores.

El empate clave ante Boca, con el gol de Pusineri

San Lorenzo venía de golear en la ida de la primera final de la Copa Sudamericana y no quería que el Rojo le diera la vuelta en Boedo. Al igual que cualquier cancha a lo largo del torneo, aunque la situación económica del país era compleja, los hinchas Rojos reventaron el Gasómetro para ver
al equipo que iba por su campeonato número 14 en el profesionalismo.

El Tolo paró a: L. Díaz; Serrizuela, Franco, Milito, Eluchans; Pusineri, Castagno Suárez, Guiñazú; Montenegro, Insúa y Silvera.

Se dio un encuentro disputado en el que cualquiera de los dos podía golpear primero. A los 32 minutos un pelotazo cruzado de Serrizuela es bajado de cabeza con mucha técnica por Silvera para la entrada de Insúa que define arriba zurda, marcando el gol del alivio. Ya en la segunda mitad, otro pelotazo largo de Serrizuela (por su pegada eran pases) asiste a Silvera, que le gana la posición al defensor local que se cae, y define a colocar como era su costumbre. Unos minutos después pasa Pusineri como una locomotora y pone el 3 a 0 ante toda la defensa de su ex club.

El capitán, y jugador del año, celebra el título con la gente que colmó el Gasómetro

Poco importaba ya el resultado en el otro partido. En esos momentos el Rojo era un carnaval en la cancha y las tribunas deliraban al ritmo del himno de ese año “No se como voy no sé como vengo”. Merecidamente, aunque luego de sufrir, el equipo del Tolo se dio el gusto de cerrar el torneo con el fútbol de luxe que se merecía después de un torneo de altísimo nivel.

El técnico del campeón festejando con su hijo

Independiente fue el mejor lejos, y aunque no terminó sacando mucha diferencia en puntos, su diferencia de goles fue igual a la suma de la de Boca y River, segundo y tercero respectivamente.

Todos los goles del campeón

Lamentablemente se trató de un título aislado, y no hacer bien las cosas a futuro costaría demasiado en estos años en el ámbito local. Todos soñamos con que el Rojo vuelva a repetir pronto este tipo de alegrías.

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