El verdadero sabor del encuentro

El verdadero sabor del encuentro

No recuerdo cuándo un entretiempo me dejó con tanta bronca como el de ayer. Incluso en el final del partido, y con la victoria consumada, todavía tenía resabios de esa calentura. Es que Independiente jugó un gran partido. Sobre todo en el primer tiempo en donde debió haberse ido al vestuario ganando por tres goles y terminó con el empate más injusto de los últimos años. Y en el segundo, aun mermando su rendimiento, dándole la pelota a Quilmes y permitiéndole acercarse con pelotazos, debimos haber sufrido mucho menos de lo que sufrimos. Pero Independiente volvió a jugar un partido de esos que hoy estás buscando en Youtube para volver a verlo completo.

En los dos goles de la victoria de anoche encuentro lo más valioso que tiene una de las búsquedas de Almirón: el respeto por la pelota. Me gusta que Independiente intente jugar y cuando lo logra es muy superior a los rivales que enfrenta. Disfruto mucho cuando se juntan dos o tres a tocar de primera e ir a buscar el espacio para darle pase al compañero. Ese es el verdadero sabor del encuentro.

Antes del golazo de Mancuello hay 16 pases y una clara decisión de no revolear la pelota. Porque el rechazo del jugador de Quilmes le cae a Toledo que, apretado, decide jugar con Aguilera y éste, también presionado, limpia bien por abajo a la izquierda para Tagliafico que triangula bárbaro con Papa y Mancuello. Esa fue la génesis del gol. Y eso se trabaja, no es azar. Lo que sucede es que a veces sale y otras no.

Lo mismo cabe para el golazo de Albertengo. El uruguayo Rodríguez podría haber revoleado una pelota que quemaba en la puerta del área tras el córner de Quilmes. Pero no, decide bajarla para que Pisano salga jugando. Y Mancuello podría haberse quedado reclamando la falta que le hicieron al ex Chacarita para salir del asedio del local. Pero no, decide salir rápido con Valencia. Después Papa comanda magistralmente el contraataque, sosteniendo la pelota hasta el momento justo en el que mete un pase quirúrgico que le permite a Albertengo mostrar toda su jerarquía para definir. Golazo y justicia.

Después del 2-1 perdimos un poco de posesión de pelota, dejamos crecer peligrosamente a Quilmes y no estuvimos finos en los últimos metros para terminar de liquidar en el marcador un partido que en el juego estaba liquidado hace rato.

Muy firmes los dos centrales que respondieron muy bien cuando Quilmes buscaba por arriba. Importantes también para la idea de salir con pelota al pie y cabeza levantada desde el fondo. Papa redondeó un buen segundo tiempo, más allá del pase gol para Albertengo. Al revés de Pisano que arrancó bien pero en el complemento se lo vio poco claro para tomar decisiones a la hora de terminar las jugadas. Mancu siempre presente con entrega, despliegue, fútbol y su cuota goleadora que ya no sorprende a nadie. Lamentablemente le queda poco en el fútbol argentino, disfrutémoslo mientras podamos.

Y un párrafo aparte para un jugador que tiene poca prensa como el Torito Rodríguez. Trabajador silencioso de la mitad de la cancha, siempre bien parado y predispuesto para correr a todos los rivales y, salvo contadas ocasiones, entregando la pelota a un compañero. Y lo mejor de todo es que aún tiene más para dar.

Cuando Independiente logre esa regularidad que le permita mantener el nivel y poder ejecutar las buenas ideas de Almirón, va a encontrar pocos obstáculos en el camino. De hecho los pocos que tiene son generados por el propio Independiente. Fallas en defensa (a veces colectivas, otras individuales como anoche), falta de eficacia para definir las situaciones de gol que se generan (Valencia sigue perdiéndose goles increíbles) y cambios radicales de actitud y juego de un partido al otro (el de Rosario y el de Quilmes no tuvo nada que ver con el de Avellaneda).

Sembremos paciencia y en poco tiempo vamos a cosechar alegrías. Hay un equipo nuevo, un técnico que, con sus errores y aún hostigado por parte de la gente, trabaja y responde dentro de la cancha con sus propuestas más que saludables para el paladar del histórico hincha de Independiente. Vamos Rojo.

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Juan Manuel Colomer
Periodista. Opinión en Orgullo Rojo web. Todo dura un instante, para toda la vida.

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