En un descuido. En un segundo. A veces te vas de la nada a la gloria; y otras, de la gloria a la nada misma. Con uno menos y frente a un rival que vino a Avellaneda a buscar un simple punto, Independiente se quedó otra vez casi con las manos vacías. Por lo menos con esa sensación extraña se retiraron los hinchas que colmaron el Libertadores de América en un insólito horario de domingo. Esto no significa que por el 2-2 el Rojo tenga prohibido alcanzar su objetivo, pero si estará limitado y condicionado por lo que suceda en otros partidos. ¿Y todo por qué? Por un simple descuido.

Once contra once, salvando las distancias, el ritmo de juego de Independiente era similar al del primer tiempo ante Corinthians. ¡Hasta Benitez repitió su grito de guerra! Y esta vez, con ovación de por medio, todo el estadio tuvo la oportunidad de respaldarlo con un cálido “Gustavo Grabia la p*ta que te parió”, aunque habría más euforia para cantar eso más adelante. Hasta ahí, todo perfecto: la gente pidió por la Libertadores (por esta y por la próxima, claro) y todo era risas en Alsina y Bochini. Hasta que un rebote forzó a Figal a cortar una jugada clara de gol y marcharse expulsado. Primer punto de quiebre en el partido.

A partir de allí, el equipo de Holan volvió a parecer el de los últimos partidos (los anteriores al triunfo con el Timao). El famoso “le hacen un gol y se cae” volvió a relucirse en Avellaneda. Claro que con uno menos y con Gimnasia delante es todo más complicado (el juego, además de hacerse muy brusco contra los jugadores de Independiente, se pausó mucho por el tiempo que hizo el Lobo). Lo cierto es que el gol de Alemán fue un baldazo de agua fría para el equipo y también para la gente.

Y cuando más se lo necesitaba, apareció: Gigliotti, para la victoria. Desahogo que significaba mucho para el objetivo que le queda al equipo a nivel local. 2-1. A cerrarlo, entonces. Y listo. Pero…

El horario, tal vez, le jugó una mala pasada al Rojo. La defensa se durmió una siesta de domingo en la última pelota y llegó el segundo punto de quiebre: gol de Gimnasia para complicar el objetivo de la Libertadores 2019. La preocupación, además de la competencia a la que todavía Independiente se está clasificando, es la dificultad para cerrar los partidos en casa. Ya son varios los rivales que se llevaron demasiados puntos en casa y son precisamente esos que quedaron en el camino los que ahora el Rojo lamenta.

Como en el último torneo, donde el conjunto de Holan se quedó a un gol de la clasificación a la Libertadores 2018 (que actualmente se encuentra disputando de todas formas por haberse quedado con la Sudamericana 2017), todo se definirá en la última fecha. Hay que ganar en Santa Fe y clasificar. De lo contrario habrá que ver qué sucede con los rivales directos. Hay bronca e incertidumbre, pero también hay confianza ciega en estos jugadores. En frío, será más fácil pensar. Hoy la calentura todavía no cesa.

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