Equipo bipolar

“Esta afección mental prevé cambios rotundos y marcados en los estados de ánimos de una persona. Quien los padece percibe una variación extrema entre la felicidad y la tristeza en escazo periodo de tiempo”.

Este camino de reordenamiento de esquema, funcionamiento y adaptación que está atravesando Independiente, luego de la consagración histórica en el Maracaná a fines del 2017, lo expuso en este estado mental dócil entre lo que intenta producir dentro del campo de juego y lo que termina reflejando en el mismo.

Quizás, una de las razones para entender esta “bipolaridad” en el rendimiento de los futbolistas, al menos en este comienzo del segundo semestre, son los cambios de nombres entre Copa Libertadores y Superliga. “Tenemos que sostener un rendimiento continuo juegue quien juegue”, declaró Ariel Holan pos eliminación en la Copa Argentina contra el humilde Brown de Adrogué -el peor partido de este 2018-.

Independiente es un equipo en los primeros tiempos y otro en los segundos. Así lo ha demostrado en partidos puntuales como contra Estudiantes de La Plata, donde se fue al descanso con un un 0-2 de la mano un rendimiento paupérrimo y con el atenuante de la expulsión de Nicolás Figal – también en la primera mitad como fue ayer la de Pablo Hernández -. Pero tras 15′, lo que dura el descanso, salió otro plantel, uno que mostró carácter, rebeldía y vergüenza deportiva para rescatar un punto que, a priori, era inviable.

En el duelo de copero ante River, en el Libertadores de América, se vislumbró algo similar en el desarrollo de los 90′. Pese a algunas situaciones claras, como la de Maxiliano Meza y Silvio Romero en la primera etapa, sufrió excesivamente para aguantar el 0-0 y entregó peligrosamente la pelota a su rival para esperar una contra que llegó solamente en la ocasión mencionada anteriormente. En la segunda mitad, el equipo tuvo hambre y ese espíritu avasallante que contagia, ilusiona y tanto le gusta ver al hincha de Independiente.

El encuentro con Banfield no fue la excepción y si bien el trámite arrancó prodigioso para Independiente, luego de la expulsión del “tucu” Hernández – a los 12′ – los papales tuvieron que cambiar rotundamente. Los jugadores naufragaron con viento en contra, con errores, dudas e impresiones las cuales derivaron en la desventaja. Como en los dos compromisos mencionados, la elaboración del complemento fue diferente y la bipolaridad volvió a tomar posición como protagonista, porque pese a ese hombre de menos el Rojo exhibió su jerarquía, metió lo que tenía que meter para empatar y hasta tuvo chances para quedarse con el triunfo.

¿Por qué Independiente entra en esta afección mental que traduce dos versiones tanto en el juego y como en la actitud?. El profesor tendrá el desafió de amoldar un equipo que exprese equilibrio futbolístico y la concentración necesaria para no ir corriendo de atrás en los resultados siempre, fundamentalmente porque en menos de dos semanas se juega el partido más importante de los últimos 30 años.

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Alexis Potel
Periodista de la Academia de Quique Wolff. Crecer es el objetivo principal del desarrollo.

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