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Fabri cando problemas

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Lamentablemente no es ninguna novedad que la situación económica de Independiente es alarmante. Si bien es un denominador común en gran parte de las instituciones y hasta del país, son muchísimos los errores propios que nos llevaron a esta actualidad.

Y antes de entrar en el facilismo de criticar todo, vale la pena analizar los distintos momentos y contextos en los que se dio cada situación, para tratar de ser lo más objetivos posibles y evitar que se repitan. Tenemos que ser capaces como socios, hinchas y periodistas, de saber diferenciar entre los errores y las situaciones que se dan mal sin ser equivocaciones, simplemente por imponderables del fútbol.

Sino vamos a caer en el error de meter en la misma bolsa, por dar un solo ejemplo, las compras de Pablo Pérez y Gonzalo Verón, cuando una se dio mal sin ser un error y la otra es impresentable por donde se la mire. O vamos a obviar cosas como lo que le decía la mayoría de los hinchas a los dirigentes cuando no se efectuaron las compras de por ejemplo Chumacero y Cuevas. Y de haberlas hecho, el club estaría mucho peor de lo que está.

Esta dirigencia tuvo la “mala suerte” de que con un dólar “barato” los hinchas le exigíamos ir con todo por la octava. Sin ningún tipo de filtro, le hicieron caso a dos entrenadores que nos dejaron más clavos que los que contó Darín en la famosa escena de Un Cuento Chino. La moneda estadounidense aumentó diez veces en menos de cuatro años, los jugadores no rindieron y el resto ya es historia. Recién pararon la hemorragia con Pusineri y tuvieron la suerte de encontrar en Falcioni, un entrenador que sacó agua de las piedras y disimula el desmantelamiento que hicieron para acomodarse un poco en lo financiero.

El que lee todo esto como una justificación a la Gestión Moyano se equivoca, me cansé de decir ya que el primer mandato lo considero muy bueno y el segundo pésimo, siendo ya un gobierno que pide a gritos ser reemplazado. Solo trato de ser lo más objetivo posible, sino los hinchas nunca perdemos y los dirigentes jamás ganan. Exigimos como sea una compra que si sale bien es gracias a que lo pedimos y si sale mal es por culpa de los que firman cualquier cosa…

Hecho este preámbulo, la situación que está en boga en este momento es ni más ni menos que la del autor del tanto de ayer. A uno de los mejores jugadores de Independiente desde hace años, se le vence el contrato en junio de 2022 y tiene una oferta de Europa.

Los hechos irrefutables son que lo que ofrece el Fenerbahce es insuficiente, que el jugador se quiere ir y que Independiente corre el riesgo de que el lateral se vaya libre en menos de un año. Otro dato importante es que hablamos de un pibe del club y no un mercenario de los que trajimos a montones, pero manejado actualmente por un representante que ya demostró más de una vez que solo le interesa el dinero.

Las variables son muchísimas y pueden derivar en que el Rojo pierda una enorme cantidad de dinero. Ya sea porque se le va libre el jugador, lo vende por menos de lo que vale o no lo hace y se obliga a un nuevo contrato por encima de sus posibilidades.

El grosero error de los dirigentes no es haber rechazado la escasa oferta del equipo turco, de hecho eso está bien, es sumamente lógico. Sino la falta de diálogo, algo que expuso el lateral luego del partido y que es un denominador común en las negociaciones de Independiente en los últimos años. Juegan al desgaste y eso está mal, sobre todo con alguien muy querido por la gente.

“Fabri, entendemos tu situación, respetamos tu decisión de irte, pero no te podemos regalar. Te prometemos que en diciembre, ante una oferta aceptable te vas, y sino te hacemos un contrato acorde a tus expectativas hasta que llegue una opción de venta que consideremos correcta, para no tener que abonar ese contrato durante mucho tiempo”. Esto no es jugar al PC Fútbol, sino lo que tiene que hacer una dirigencia seria. De hecho es exactamente lo que pasó con Nicolás Tagliafico hace unos años, cuando Independiente tenía realmente una dirigencia y no dos o tres personas haciendo lo que pueden con el poco tiempo con el que cuentan.

Si no podes hacer eso, es porque al jugador ya le mentiste veinte veces y no te cree nada. Y si podes y te sale mal, puede que el profesional y su representante se comporten como “mercenarios” (Marcollese actuó muchas veces de esa manera, Fabri nunca) y elijan no hablar más y quedar libres. En ese caso, las variables que se le presentan a la institución son varias, siempre dejando expuesta ante los socios la amenaza del jugador y la falta de intención para negociar. Puede verse en la obligación de aceptar una mala oferta, o redoblar la mala fe y desafectar al integrante del plantel para hacerlo correr en el predio hasta el vencimiento de su contrato.

Llegar a esto con un pibe del club que siempre demostró sentido de pertenencia es directamente ridículo. Tan equivocado como aprovecharse de ese cariño para presionarlo y obligarlo a hacer algo que no quiere.

Que Fabricio defienda sus intereses está perfecto, tiene todo el derecho del mundo. Al igual que el club para cuidar su capital, y el lateral es uno de los más importantes.

Pero una cosa es negociar, con los tironeos e imponderables propios del fútbol y otra muy distinta es no dialogar y fabricar problemas, de esos que Independiente tiene todo el tiempo.

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Javier Brizuela
Periodista deportivo. Director de Orgullo Rojo. Tercera generación de enfermos de Independiente
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