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Feliz Domingo

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Son varias las razones por las que hoy nos levantamos sonriendo los hinchas de Independiente. No solo porque la tabla de posiciones nos muestra punteros, a seis fechas del inicio.

Venimos de ganar el clásico cortando una rachita adversa y anoche vencimos a Central en Rosario, para confirmar que la cima nos pertenece en soledad. Con un plantel corto, diezmado por las equivocaciones dirigenciales que venimos soportando desde hace más de dos años, Julio Falcioni logró un equipo sólido, que cuando encuentra eficacia en su goleador e inspiración en los que mejor manejan la pelota, tiene pasajes de buen fútbol.

Ya es muchísimo lo que consiguió este cuerpo técnico, con juveniles que ya son certeza y referentes que cumplen, agregado a pibes que suman desde abajo. Pensando en que hay que enfocarse solo en un certamen, si los buenos resultados hacen crecer el volumen de juego, las ilusiones están.

Pero hoy me quiero detener en un jugador en especial. Porque está claro que nuestro capitán tiene los focos encima por el golazo que metió y está perfecto. Pero no es él el protagonista de esta nota, sino la otra figura, que en el juego fue sin lugar a dudas el mejor.

Hace cinco años debutó, para irse a préstamo dos más tarde después de bajos rendimientos. Tras ese año en Defensa, donde jugó muy bien, al ver que no rendía en su vuelta incluso con mismo técnico que lo había hecho explotar en el Halcón, este periodista dio por terminado el ciclo de Domingo Blanco en Independiente. Por suerte estaba cometiendo una equivocación enorme.

Ya desde hace un tiempo se ve un cambio en su juego, modificando para bien la toma de decisiones. Con eso transformó su gran dinámica y manejo, que antes era intrascendente, para empezar a ser muy criterioso e importante en el equipo.

Ayer, ante la falta del Perrito (uno de los mejores) y el Salta (figura con él en el clásico), la rompió toda y se adueñó del mediocampo. Se cansó de ganar pelotas, incluso en las que el árbitro equivocadamente le cobró falta cuando se arrojó al piso.

Gracias por el nivel en el clásico, por el partido de ayer y por demostrarme que no tenía razón. En definitiva, por este feliz Domingo, como el de todos los hinchas de Independiente.

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