Identidad desconocida

Identidad desconocida

(COLUMNA DE OPINION) En el peor momento de la historia de Independiente, nadie está exento de cargo y culpa, ni siquiera los socios que venimos votando mal desde hace más de 10 años, mucho menos dirigentes, técnicos y jugadores “falopa” que nos llenaron de ejemplos sobre todo lo que no hay que hacer. sin embargo, Independiente resignó mucho más que la categoría, perdió la identidad.

Una identidad que siempre lo caracterizó como amante del bien entendido paladar negro. Que se entienda, el paladar negro no era sólo “jogo bonito”, era también pierna fuerte y templada, como dice la canción. Era salir a ganar en todas las canchas, era que te respeten en la propia.

La gente, hace unos 20 años, era tildada de amarga. Decían de aquellos hinchas de Independiente que no llenaban la cancha, que se puteaba cuando el equipo ganaba jugando mal y que no hacía falta imaginarse qué pasaba si además de jugar feo se perdía. Así había sido en la mayor parte de su historia, más allá de chicanas con los rivales por llevar más o menos gente, la exigencia era lo que se le destacaba al hincha. Y lo más lindo de todo, es que ese mote de amargos no nos importaba, nos llenaba de orgullo ganar copas y campeonatos. Hoy esa exigencia se perdió. 

Nuestro rival, Racing, producto de la burla eterna por haberle pasado todo lo malo y bizarro que le podía pasar a un club, transitó un camino similar. Salió campeón del mundo en el 67 y a partir de ahí sumó fracaso tras fracaso. Incluyendo descenso, sequía de títulos, depósito de papas, alquiler de equipos, Promoción, quiebra, gerenciamiento y continuación de sequía post título del 2001. En el medio de todo eso consiguió un aislado título internacional en 1988.  Entonces, a la falta de títulos, y todas estas cosas que les pasaron, obtuvieron como único argumento la famosa historia de la gente, de que te hace grande, de que llenan todas las canchas, de que son sufridos. Ellos lo adoptaron como su identidad, y nosotros siempre nos jactamos de que era algo que aborrecíamos. Sin embargo…

Que quede claro, no hay comparación en la grandeza de uno y de otro. No hay discusión bajo ningún punto de vista. Independiente es enorme al lado de Racing. Pero el camino transitado en los últimos años y ese parecido tan singular asusta y mucho. 

Hoy se es hincha de la hinchada. Hoy seguimos al Rojo en las buenas y en las malas mucho más. ¿Está bien? ¿Está mal? ¿Es lo que nos toca vivir después de que un grupo de dirigentes nos condenaron a la mediocridad durante 20 años? ¿Queda otra? Son preguntas que cada uno tendrá una respuesta diferente o no. Lo cierto es que la identidad se perdió. La exigencia no existe. Independiente se fue al descenso -futbolístico hace dos meses, aunque viene de mucho más tiempo este descenso- y todo siguió como si nada. Está en nosotros cambiarlo, ser exigentes como en el pasado y volver a recuperar la identidad. De lo contrario seguiremos siendo el hazmerreír del fútbol argentino, pero esta vez no con casaca celeste y blanca, sino con una roja y, probablemente, con una pechera encima. 

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Carlos Perez
Director del mejor sitio para los hinchas de Independiente! Vamos Rojo todavía!

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