Impensado

El fútbol es la dinámica de lo impensado, dijo el eterno Dante Panzeri, en una de las definiciones más exactas de este hermoso deporte…

Mañana firma Julio Cesar Falcioni como entrenador de Independiente, con Pedro Monzón como uno de sus ayudantes de campo. Esta noticia, que parece situada hace 15 años atrás, es de hoy y será realidad este jueves, salvo que Independiente decida una vez más destrozar nuestra capacidad de sorpresa.

La noticia no resulta difícil de creer por carecer de lógica. Falcioni no es un técnico que particularmente me guste, porque no coincido con su forma de jugar, pero discutir su capacidad es ridículo. Estamos hablando de un entrenador que salió campeón con Banfield y Boca, llevando al Taladro a disputar tres veces la Libertadores, llegando a cuartos, Copa en la que disputó la final con el Xeneize.

Galardones como para dirigir a este Independiente le sobran. Algo que claramente no sucedía con algunos con los que se reunieron, ni tampoco con el que era el máximo candidato, una apuesta (algo válido), como lo fueron los últimos en ocupar el banco Rojo. Le puede ir bien (ojalá así sea) o fracasar como a todos, en este deporte lleno de imponderables. Y pensar que puede llegar a diciembre (al parecer la única intención de esta dirigencia) cosechando una cantidad importante de puntos no es ninguna utopía.

El problema no es ese, sino ver una vez más como Independiente está a la deriva, manejado como una verdulería, que compra hoy tomates porque están baratos y la semana que viene verá que hace. No hay ningún tipo de planificación y se pasa de A a Z sin siquiera ponerse colorado. Hoy dicen algo y mañana absolutamente lo contrario, como si fuese algo normal.

En una de las primeras declaraciones después de la insólita salida de Pusineri (por las formas), el Vicepresidente del club dijo hace menos de una semana (si, menos de una semana): “Queremos buscar un técnico joven, pero que tenga el estilo de entrenador que viene manteniendo esta gestión. Nuestra prioridad es bajar la deuda, conseguir un mánager y un DT y armar un equipo competitivo. Si no podemos cerrar un mánager, trataremos de conformar una nueva secretaría técnica para elegir el entrenador”.

Salvo que haya sido una estrategia para no “quemar” la llegada de un técnico que se retiró hace casi un año, o una joda y mañana anuncien en conferencia un Mánager y otro entrenador, todo esto ha sido una muestra más de la improvisación que gobierna al Rojo.

Porque el problema no es Falcioni, ni el Moncho, como tampoco lo era Pusineri. El problema más grande que tiene Independiente es que en medio de la dinámica de lo impensado, la institución tiene la dinámica de no pensar.

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Javier Brizuela
Periodista deportivo. Director de Orgullo Rojo. Tercera generación de enfermos de Independiente

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