Incómodos

Independiente volvió a caer de local por segunda vez consecutiva en la Superliga. Esta vez 0-1 frente a San Lorenzo.

Teniendo en cuenta al contrincante, Ariel Holan decidió parar un equipo ofensivo con mucha velocidad en los de arriba -Martín Benítez, Brian Romero y Leandro Fernández- para aprovechar al máximo alguna oportunidad de contraataque.

En el primer tiempo, Independiente trató de plasmar la idea propuesta por el DT, pero luego del gol de Botta, todo se complicó. El Ciclón cuidó el resultado, conformándose con la diferencia mínima, atrasando las líneas -tanto que el nueve de área quedaba en la mitad de la cancha cuando su equipo no tenía la poseción del balón- y tapando todas las opciones de pases. Es por eso que el conjunto de Avellaneda tuvo muchos toques en campo propio, y cuando avanzaba muchos de ellos eran insignificantes por carencia de profundidad.

Cuando el equipo del “Pampa” se vio complicado en la marca, realizó faltas sistemáticas. Luego, eso se vio claramente expuesto en las estadísticas finales del partido, al igual que las siete tarjetas amarillas que recibieron.

Los locales se vieron incómodos, impacientes y alterados al no poder jugar de la manera habitual. Tan así, que Fabricio Bustos termina equivocándose al entrar fuertemente por segunda vez, viendo después la doble amarilla.

Campaña no tuvo muchas complicaciones. Cuando debía reaccionar, lo hizo de una excelente forma.

A pesar de alguna que otra salida en falso de los Diablos Rojos, la defensa se vio más firme con la presencia de Fernando Amorebieta en la dupla central con Alan Franco. Gastón Silva aportó bastante en ataque y en pelota parada -tanto en saques de esquina como en los tiros libres que pasaron muy cerca del arco de Navarro-.

Nicolás Domingo le dio equilibrio, sencillez y buen posicionamiento en la mitad de la cancha. Además, se adecuó al cambio de compañía, ya que al comienzo del segundo tiempo entró Juan Sánchez Miño por Diego Rodríguez.

Martín Benítez no pudo rendir bien como lo viene haciendo en otros encuentros. Casi nunca le quedó el arco de frente para probar desde afuera. La actuación de Emmanuel Gigliotti fue en declive, por la falta de balones filtrados por parte de sus compañeros y por la gran solidez defensiva del contrario.

De los extremos, el que más se sintió cómodo por momentos, fue: Leandro Fernández. En los primeros 45 minutos, se lo vio encendido, siendo uno de los más lúcidos de todos.

Ahora sólo queda pensar en el futuro, en el partido contra Talleres en Córdoba. Será una prueba de fuego, en la que los jugadores deberán ratificar el compromiso, la actitud y la intensidad demostrada el año pasado, que lo llevó a la obtención de la Copa Sudamericana en el Maracaná.

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Juan Patricio Perimbelli
Estudiante de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en UADE. Dios es Fiel. Que Deus nos abençoe e nos proteja. Hincha de Independiente. Redactor en @OrgulloRojoWeb

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