“Independiente siempre me abrió las puertas”

Daniel Montenegro habló sobre el campeonato del 2002, las reuniones que tuvo con los dirigentes para sumarse como mánager y su relación con los hinchas de Independiente.

En el inicio de la charla con Infierno Rojo, soltó: “Este tiempo es atípico para los jugadores. Es preocupante para la salud de los futbolistas, porque después van a ser exigidos y los hinchas se van a olvidar del tiempo que estuvieron parados. Van a pedir buen nivel”, y sumó, pensando en un posible regreso: “Podría haber protocolos para Primera, porque los clubes pueden tener varias canchas y lo económico ayuda; pero me preocupan los equipos del ascenso que no tienen las mismas posibilidades, para entrenar o jugar”.

En el último tiempo, el Rolfi estuvo cerca de convertirse en mánager del club, pero luego llegó Jorge Burruchaga. En relación a esto, sostuvo: “La llegada de Burru confirma que lo que yo tenía en mente estaba bien. Yo lo propuse en su momento y creía que era importante para Independiente, quería ayudar. Tengo tranquilidad de que hay alguien en el rol”.

En cuanto al entrenador, señaló: “Lucas Pusineri está haciendo un gran trabajo y la gente valora que esté subiendo chicos de la Reserva que hicieron un buen complemento para el plantel, sin cargarlos de presión en un momento complicado”.

Justamente en cuanto a los juveniles, declaró: “Los chicos se fueron ganando la confianza de la gente y mostraron lo que se está haciendo en inferiores. Dieron el fruto de mucho trabajo en Reserva; entraron bien en el primer equipo, con muy buenos partidos”, y sumó: “Los pibes entraron y no les pesó jugar contra equipos grandes como si fueran de su categoría. Es bueno que los chicos puedan tener su oportunidad en el primer equipo”.

Por otro lado, recordando sus etapas en el club “Quizás mi anteúltima etapa fue la más difícil, pero el corazón me lo permitía, era algo personal que tenía que hacer sin saber el resultado. Más allá del sufrimiento tuvo sus frutos y fue por agradecimiento al club. Independiente siempre me abrió las puertas para mostrar lo que era como futbolista”.

Con respecto al lugar que ocupa en la historia del club, exclamó: “Me pone contento ser el goleador del Siglo 21 de Independiente. No fui 9 ni goleador, pero la sensación es linda, porque competí con grandes jugadores. Me gustaba patear, estar cerca del área, pero no conté los goles”.

Luego, acerca de la relación con los hinchas, expuso: “Más allá de los goles y el campeonato del 2002, la gente me reconoce la vuelta en 2013. Por dar lo mejor en una situación muy compleja y no muchos volvieron para poner la cara para bancarse la que venía. Ahora que me retiré me reconocen más, porque cuando uno juega tiene la vorágine de los partidos y es complicado que la gente te mime. Ya retirado quedan recuerdos y es muy lindo ser reconocido en un club tan grande”.

Sin embargo, hubo un tiempo en el que fue resistido y en alusión a esto explicó: “En 2003, cuando yo jugaba en River, estaba en el banco de suplentes y la gente del Rojo me puteaba… sentí impotencia, no había hecho nada malo. No hice nada malo, pertenecía a un grupo empresario que me mandó a ese club. Después con River me tocó ir nuevamente a la cancha de Independiente, salgo al costado y hasta me cantaban en contra. Me volvió a dar impotencia, sin saber qué le había hecho al hincha del Rojo”, y continuó: “Después de todo eso, me salió a mí gritar el gol, por la impotencia. Grité el gol, pero es mentira que me besé el escudo de River frente a la gente de Independiente. Reaccioné así, nada más. Me arrepiento de gritar ese gol, porque quizás la relación en ese momento hubiese quedado bien, no fue nada lindo. Luego se me volvió a reconocer”. Además, deslizó: “En Huracán me recriminaban que grité el gol de Independiente en el desempate en La Plata, pero yo lo hice por un desahogo personal tras un año complicado”.

Repasando los técnicos que tuvo, Montenegro manifestó: “Los dos mejores técnicos que tuve fueron el Tolo Gallego y Miguel Ángel Brindisi, siempre los valoro”.

En esta misma línea, dijo: “Desde lo futbolístico, la etapa de Jorge Almirón fue muy importante, nos cambió la forma de jugar y luego se respetó su idea en el tiempo. Trajeron técnicos similares a su forma de ver el fútbol”, y completó: “Con Almirón quizás tuvimos problemas extrafutbolísticos por cuestión de gustos y tratos, pero a la hora de formar un equipo y tener una idea de juego ha mostrado mucho compromiso y estuvo a la altura del club”.

Por último, destacó a su mejor compañero: “El Pocho Insúa es el jugador con el que más me entendí adentro de una cancha. Nos entendíamos, nos complementábamos bien y sacamos lo mejor de cada uno. Tuvimos un momento muy bueno, jugando juntos de 10. Lo sigo disfrutando como amigo hasta el día de hoy”

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