Intermitentes

Si hay maneras de sortear una serie y avanzar a la próxima instancia de una competencia internacional, ningún hincha de Independiente (de hecho, de cualquier club) hubiese elegido que esta sea la manera de dejar en el camino a Universidad Católica para seguir luchando por otro título. Pero, limando asperezas e hilando fino, el objetivo final está cumplido y el Rojo está en cuartos de final.


Si tenemos en cuenta las circunstancias esquivas que tuvo el partido, la performance del equipo de Beccacece no fue del todo mala; aunque el primer tiempo fue realmente tenebroso. Arrancó mal con la tempranera lesión de Cecilio, siguió peor con lo complicado que se le hizo al Rojo -por lo menos- tener la pelota durante más de 30 segundos seguidos. Deberíamos hacer un párrafo aparte para el penal que inventó Piero Maza, pero lamentablemente ya nos estamos acostumbrando a este tipo de situaciones adversas con el VAR mediante en torneos de la CONMEBOL. Si algo malo podía pasarle a Independiente, era estar en desventaja antes de los 25´PT y, como ya es noticia conocida, se encontró 0-1 abajo luego del gol de Vides.

A partir de la expulsión de Guillermo De los Santos Independiente empezó a crecer, muy de a poco, en el juego. Tucu Hernández se hizo el conductor de un equipo que todavía no había generado situaciones de gol en más de 30′ de partido. Se ve que en el entretiempo hubo una interesante charla entre los jugadores y el entrenador, porque la actitud del complemento fue marcadamente otra. Comenzó flojo otra vez, pero Benítez levantó su nivel y luego de unos largos minutos de incertidumbre con el VAR nuevamente como protagonista, logró anotar el 1-1 que transmitió la tranquilidad necesaria para el elenco de Avellaneda. El ingreso de Chávez, algo que pedía el partido para disputar la segunda parte, también fue significativo para que el conjunto de Beccacece logre revertir el resultado. Porque el Negro aguantó una pelota de manera soberbia y asistió al Tucu para que convierta el 2-1 parcial -demasiado premio para la actuación del Rojo hasta el momento-.


Sin embargo, con uno más y todo, se terminó sufriendo en demasía. Eso de no saber liquidar los partidos parece haberse extendido desde la Era Holan a la actualidad. Independiente es un equipo que genera pocas chances de gol; y que encima termina sufriendo por no saber aprovecharlas. En este caso, encontró dos tantos, pero pudo haber hecho alguno más para no terminar pidiendo la hora. Es que el grito de Chala y el GOLAZO de Amarilla terminaron poniendo contra las cuerdas al Rey de Copas. ¿Cosas para retocar? Muchas, sobre todo pensando en la próxima serie, que se definirá también en el Olímpico de Atahualpa.

Hernández fue la figura indiscutida, el chileno Silva (ojalá) jugó su último partido con esta camiseta y Martín Campaña, al que le perdonamos todo, no tuvo la mejor de sus noches. Para jugar ante los tocayos de Ecuador, habrá que corregir varias cuestiones. Pero ya habrá tiempo para eso. Tiempo y, claro, otros nombres (Palacios y Romero, seguramente). Hasta entonces, y de forma intermitente, estamos entre los 8 mejores. 

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