Involución

Involución

Dicen que el que se quema con leche, ve una vaca y llora. Sin embargo, el refrán parece no aplicar para Mauricio Pellegrino, quien cometió casi todos los mismos errores que ante Godoy Cruz en la fatal derrota ante Rosario Central. Y es fatal por ser la que te aleja del campeonato en la tercera jornada, en un torneo de tan solo 16 fechas.

Ayer, Independiente mostró su peor versión. Lo que ningún hincha quiere ver. Después de una larga pretemporada, el equipo involucionó de manera escalofriante. Estuvo impreciso, carente de criterio para resolver jugadas, fue largo cuando debió ser corto y ancho cuando tuvo que ser escueto, y utilizó al pelotazo como única vía de escape desde el fondo.

Con una mixtura de titulares y suplentes, el Chacho Coudet copó el medio de Independiente con suma facilidad. La dupla Méndez-Ortiz, al margen de encontrarse en un nivel muchísimo más bajo al del año pasado, se vio opacada, tanto con Godoy Cruz como con Rosario, por dos simples “marcas sombra” sobre ellos, y así de fácil se anuló toda la creatividad posible en el centro de la cancha. Se necesitan más opciones que ayuden a estos intérpretes, más cuando los volantes no gravitan.

El esquema 4-2-3-1 es lo segundo que debe suprimirse. Benítez tiene que volver a jugar dentro del área, puesto donde logró su explosión. Como volante izquierdo, vuelve a ser el mismo que usó Almirón y ni siquiera logra asistir con nitidez a Denis.

Como hace semanas vengo mencionando, lo peor del Independiente de hoy es Toledo. Bajo estos rendimientos, se entiende por qué se ofreció el oro y el moro por un lateral derecho. Abstrayéndonos del absurdo penal que comete, la falta de criterio para resolver una jugada es difícil de entender. En cada intervención se mostró dubitativo, intranquilo, como si cargara con mucha más presión de la que un carrilero pueda tener. El gran partido que disputó en Mendoza parece haber sido una casualidad, después del mamarracho de ayer.

Aquino, un jugador que he cuestionado en miles de ocasiones, me pareció el único rescatable. Verticalizó, profundizó pases con mucha claridad y hasta asistió a Benítez en la del palo. Desconozco por qué tanto empecinamiento de la gente para con él, que salió silbado como si vistiera la camiseta rival, y también por qué fue sustituido.

El domingo, Independiente recibe a Racing. Una derrota más podría significar el fin de la era Pellegrino -por más que no coincida con que eso deba ser así-, además de una catástrofe. Los primos vienen de comerse cinco en Rosario y todavía no ganaron por el torneo local. Sin embargo, en cuanto a rendimientos, no andamos tan lejos de ellos. Independiente necesita un cambio urgente, de esquema, de ideas y de propuestas, y solo quedan cuatro días para que el barco no se hunda. Es hora de abandonar el capricho y ofrecer alternativas.

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Román Failache
"La columna de Román" para Orgullo Rojo.

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