La pizarra: cuando la solución está en el problema

La pizarra: cuando la solución está en el problema

Después de quince partidos que significaron una eternidad, Independiente volvió a ganar. Afuera la mufa, los fantasmas y las rachas negativas, es hora de levantar cabeza para mirar al futuro con un poquito más de esperanza.

El partido con Unión era de diez puntos según el propio Gallego y así se salió a jugar. El compromiso de todos fue notorio. Farías, un gran goleador, fue el mejor ejemplo. De partidos malos, desgano y dando todas por perdidas ayer cambió y se despachó con los dos goles del triunfo.

De los dichos del “Tolo” a lo que se vio, el planteo del partido fue diferente. En la semana, se preveía un equipo más defensivo, abroquelado y con jugadores rápidos. Sin embargo, apostó por la experiencia una vez más y los jóvenes como Villafañez y Vidal esperaron afuera. Esta variante fue beneficiosa porque el partido se pudo jugar en campo de Unión y dejó a la luz las falencias de un equipo que no estuvo a la altura del partido.

De todas maneras, en el inicio faltaba apretar mejor el mediocampo para evitar los pelotazos cruzados, único arma de los volantes rivales. En dos oportunidades, los bochazos a las espaldas de Velázquez-Galeano generaron contraataques. A pesar de esta problemática, Battión, Zapata y Ferreyra estaban teniendo un buen partido en la fase ofensiva, pero Santana andaba medio perdido. Con la dificultad de no tener velocidad como para desbordar y su incomodidad para jugar tan pegado a la raya (ya lo había dicho y demostrado), no podía ser parte del circuito del juego.

Sin embargo y antes de sufrir con el problema, Jonathan se fue lesionado a los veinte minutos y monedas. Independiente, con Vargas, recuperó a un ocho de mayor despliegue y mejor manejo. El colombiano se movió con más soltura, no tuvo inconvenientes en la marca y con un toquecito en el segundo tiempo asistió a Farías para el segundo gol. En los últimos minutos, también sacó chapa buscando la posesión lejos de Navarro. Es difícil de creer que haya sido suplente.

De un problema como una lesión, Gallego terminó encontrando una solución mejor. Las dos líneas de cuatro más juntas, la pelota en campo rival y la intención de lateralizar para no sufrir con el retroceso. Se volvió a la victoria y es noticia, el horizonte dio señales de amanecer.

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