La pizarra: el ocho es el espacio

La pizarra: el ocho es el espacio

Entre tanto interna de barras, conmoción política, insultos a los destinatarios equivocados y arbitrajes bochornosos, es bueno hablar un poco de fútbol. Porque al fin y al cabo, Independiente se irá o se quedará en Primera por lo que realice adentro del campo de juego.

En la vuelta de Gallego al Libertadores de América, el “Rojo” estuvo lejos de ser “el equipo del Tolo” por lesiones, vueltas sobre la hora y niveles muy por debajo de la media. Sí tuvo algo más de agresividad y ambición en el complemento que llevaron a estar cerca de la victoria.

Por las lesiones de Santana y Vargas, el bajo rendimiento de Monserrat (¿dónde quedó la promesa del torneo pasado?) y la decisión de utilizarlo a Fredes más adelantado, no hubo un volante por derecho neto. Paró un mediocampo con un doble cinco Battión-Zapata, un carrilero por izquierda como el “Malevo” Ferreyra y Paulo Rosales más suelto.

Es raro ver en un equipo en formación con un movimiento táctico como ese. De todas maneras, resultó y la zona fue cubierta por diferentes jugadores. Por momentos fue Battión, corrido unos metros hacia la derecha y cediéndole el medio a Zapata en su totalidad. El exBanfield levantó en el segundo tiempo. En otras oportunidades, Vallés su sumó a la línea de volantes, Rosales comenzó los ataques por ese sector y hasta Leguizamón se retrasó unos metros. El Tolo bajó la persiana cuando con un jugador menos, clausuró la zona con la inclusión de Godoy.

El problema fue que al tener un espacio, no había circulación a lo ancho con comodidad. La ofensiva por ese sector se convirtió sólo para contraataques o apariciones. El juego se volvía naturalmente para la izquierda donde Ferreyra llegaba al fondo, Morel se sumaba y Zapata entregaba la bola limpia. Incluso, cuando ingresó Fredes, lo hizo más adelantado y por el medio, para no condicionarlo pegado a la banda.

En cuanto a la marca, no hubo complicaciones, en gran parte por el planteo rival. Las pocas veces que tuvo que retroceder lo hizo Paulo Rosales y la aparición libre de Mansilla en el gol es responsabilidad de una defensa desordenada y malparada, es decir, nada que reprocharle al volante por derecha fantasma.

La medida de Gallego, probablemente sea provisoria. Por lo general, sus equipos son más posicionales y este tipo de movimientos no se acostumbran. Sin embargo, en búsqueda del que mejor se sitúe en ese sector, prueba con rotación y la división de las tareas. Gana en sorpresa, pero perdió en circulación y llevó demasiado al mano a mano a quien atacaba por ese sector. Tal vez le falta acompañarlo mejor, pero puede resultar una buena alternativa. En medio del pánico generalizado, la lupa debería estar más en lo que ocurre en la cancha. Y detalles como estos, denotan trabajo y progreso.

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