Las caras de la misma vergüenza

Así como fue difícil dormir luego del golpe de anoche, al día siguiente sigue siendo arduo analizar lo que pasó, sobre todo porque eso implica tener que asimilar la primera sensación que a uno le viene; vergüenza.

Y uno no siente eso simplemente por perder un clásico. La realidad es que una derrota ante un equipo al que le llevás 22 partidos de diferencia en el historial y con el que hay una desigualdad infinita en grandeza, no debería ser algo grave. Se puede perder, tenés revancha en el que viene, y punto.

No pasa por ahí, sino por el hecho de que donde uno toque, saca pus. La actualidad de Independiente lo muestra por debajo de su clásico, hazme reír histórico del fútbol argentino, en muchos aspectos.

El primero y más importante, es el dirigencial. En Mitre al 900 hay una comisión directiva que transformó a Racing en una institución ordenada y que seguido se muestra competitiva, cuando todos sabemos lo que siempre fue. Mientras que en el 470 hay dirigentes que se creen que el club es inalámbrico y pueden manejarlo de a dos o tres y a distancia. Que después de una buena gestión, con una comisión directiva, tienen un segundo mandato que es impresentable por donde se lo mire. Claramente deben irse cuanto antes, aunque eso depende también de lo que haga una oposición que hoy se muestra tibia, con muchos indios y ningún cacique que quiera hacerse cargo.

Luego, podemos discutir si los vecinos tienen un once titular de mayor calidad, para mi no. Lo que no admite debate es que cuentan con un plantel muy superior en cantidad. La mitad del banco de suplentes de Independiente podría caminar por el Alto Avellaneda con suma tranquilidad, incluso ir a la cancha (con público) sin que nadie les pida una foto.

Y no es por el Covid que lo digo, de hecho ni sirve de excusa en este partido (de paso les mando un “abrazo” a los responsables de los banderazos y a los colegas que lo difundieron aplaudiendo, como si fuera algo positivo en este contexto…). Los contagios perjudicaron a la Reserva, que jugó con solamente tres titulares. Nos guste o no, Racing entró a la cancha más diezmado sin Sigalli, Piatti y Cvitanich que nosotros sin el Perrito Romero, Sosa y Costa. Si tenemos que recurrir a un pibe y ellos dirimen cual de las tres variantes con las que cuentan ponen, es un problema nuestro, no de Racing ni de la pandemia.

Yendo a lo que pasó dentro de la cancha, es imperdonable el partido de Independiente. Y va más allá del sistema táctico elegido, porque uno puede jugar bien con un dibujo defensivo y mal con uno ofensivo. El tema es a que salís, y debería estar prohibido y/o castigado por estatuto lo que hizo el equipo anoche. No jugó a ganar ante un Racing que lo hace horrible, con un Pizzi que ni siquiera cuando salió campeón hizo jugar bien a su equipo. No les pateamos al arco, y lo que es peor, en el complemento ni siquiera mostramos la intención de hacerlo. ¿En qué quedaron las declaraciones de Monzón en la semana y lo hecho por el equipo en partidos anteriores, con el mismo sistema táctico?

En los últimos dos partidos Independiente jugó con miedo ante Racing, algo insólito históricamente. Tuvo miedo a ganar el año pasado, sufriendo un papelón sin precedentes, y ayer a perder, dando lástima. Tan imperdonable como las distracciones con las que jugaron los laterales, como las reiteradas pérdidas de la marca en las pelotas paradas, y en no darse cuenta de que el árbitro amonestó a un jugador y no al que cometió la falta y debía irse expulsado.

Y ahora si hablemos de la figura de la cancha, el que le dio el triunfo a un Racing que solo merecía los tres puntos desde las intenciones, porque en el juego no hizo demasiado para torcer a un triste Independiente. Hay más chances de que termine la pandemia mañana a que un árbitro profesional vea de buena fe penal en esa jugada. Si sos malo diferenciando, podés confundir a un toro con una vaca, un bisonte o un búfalo, pero nunca con una jirafa. Cualquier persona que sabe medianamente de fútbol se ríe ante esa jugada, pero Vigliano decidió, vaya a saber uno por que, darle el clásico a los vecinos.

Y es una decisión que ya había tomado antes, habilitando a los locales a pegar, sobre todo a Menéndez y a Palacios, cobrando todas las chiquitas para ellos. También cuando se hizo el boludo y no echó a Domínguez, amonestando a un jugador que estaba a un metro de Nery cuando cometió la falta.

Desde lo de Pinola en la copa que no se veía algo tan escandaloso. ¿Qué van a hacer, pararlo una o dos fechas? Se ríen de nosotros, porque no se trata de errores, no hay manera de que no haya sido adrede.

Un arbitraje tan bochornoso como lo que hizo el Rojo en el partido, como lo que es hoy Independiente. Lo de anoche no pudo darse sin que pasen varias cosas a la vez. Todas caras de una misma vergüenza.

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Javier Brizuela
Periodista deportivo. Director de Orgullo Rojo. Tercera generación de enfermos de Independiente

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