Mezadependencia

Término que empezó a hacerse carne en Independiente. Similar al que frecuentemente es usado para reflejar la insuficiencia futbolística en el seleccionado nacional, cuando Lionel Messi está ausente; la famosa “messidependiencia”. Si le tuviéramos que introducir una definición a esta expresión instalada en el fútbol moderno, diríamos que es cuando el equipo argentino depende execivamente del jugador, más importante, para inquietar a su rival de turno. El funcionamiento se vuelve previsible y el engranaje de juego pareciera nulo ante la falta de esa pieza.

Independiente empezó a pedecer el flagelo que asecha a la Albiceleste. Su as de espada, Maximiliano Meza, es un nexo entre agresividad y generación. Si no está, se nota demasiado. Cuando la pelota se posa en su pie derecho parece que algo va a suceder y sin duda es uno de los pocos, sino el único, que hace parar a un plateista o dejar el aliento a un lado a aquel simpatizante en la popular. Pero el exceso de algo, termina convirtiéndose en un defecto y ayer en el Libertadores de América el semblante de los jugadores y el ambiente en las tribunas cambió rotundamente luego del infortunio del ex Gimnasia. Así como contra Tigre, la “mezadependencia” jugó su papel ante el Decano.

Con el “chino” en cancha Independiente tuvo minutos de buen fútbol, de agresividad, de esa dinámica que este plantel tenía acostumbrado a su gente, allá por el cierre del 2017. La asfixia en la salida fue un mecanismo oportuno para acorralar a un dubitativo Atlético Tucumán, que se defendió como pudo en la parte inicial, safó y los tantos que no le convirtieron -como dice la ley del fútbol- los hizo en el complemento. El Rojo pagó nuevamente la falta de gol, eso que ya se convirtió en un carma y que aún sigue sin tener respuesta, a pesar de la inclusión millonaria de Silvio Romero, quien no se encuentra apto todavía para jugar en este plantel.

El momento bisagra llegó cerca del final de la primera mitad. Meza elevó su pierna para bajar una bola que viajaba por el aire, de derecha a izquierda, y sintió la molestía -su parte médico arrojó que tiene un desgarro en el isquiotibial derecho. Tiene para tres semanas de recuperación-. Luego del mal trago, el conjunto local se desmoronó. Pasó a ser débil, a sumergirse en un mar de imprecisiones. Fue ni más ni menos que la “Mezadependencia”, la cual tomó posesión e incidencia en el juego.

En este análisis podría comentarles mil cosas sobre los conceptos técnicos de esta teoría pero Holan lo remarcó bien en la conferencia de prensa, post derrota: “Lo que sucedió en el segundo tiempo es todo lo que no quiero para Independiente”. Al equipo se le quemaron los papeles y para el complemento la suerte estaba hechada.

Los ingresos de Gaibor -al ecuatoriano le cuesta horrores la adaptación-, Fernadez y Benítez no sirvieron para cambiar el curso y la dinámica del encuentro. Los que llegaron para potenciar el equipo tampoco son la solución del problema, al menos por ahora.

Se viene una seguidilla decisiva para Independiente (San Lorenzo, Talleres, Boca, en la Superliga y Corinthians por la la copa) y casi seguro que Meza no participe de esos compromisos. Hay que ponderar el trabajo colectivo y evitar el exceso de la “Mezadependencia” que el equipo demostró en los últimos dos encuentros.

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Alexis Potel
Periodista de la Academia de Quique Wolff. Crecer es el objetivo principal del desarrollo.

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