No encuentra la salida

Independiente perdió ante Patronato en su visita a Paraná por la quinta fecha de la Superliga y, una vez más, no hay vestigios de mejoría en el equipo de Sebastián Beccacece.

Como era de esperar, el Rojo intentó plasmar la idea de juego que pretende el entrenador y manejar el partido a partir de la posesión de la pelota. En parte, cumplió: la pelota la tuvo. Pero no manejó el encuentro. El Patrón llevó a cabo su plan a la perfección: dejar que el rival tenga el balón, presionarlo alto y forzar el error.

Como se viene viendo, el mayor déficit colectivo de Independiente es en el comienzo de la jugada. Beccacece quiere que el equipo saque provecho de la nueva reglamentación que impuso la FIFA, en donde los defensores pueden recibir la pelota dentro del área. En cada saque de arco, los centrales (Nicolás Figal y Alexander Barboza) se ubican a los costados de Martín Campaña mientras que los laterales (Fabricio Bustos y Juan Sánchez Miño) se encuentran a la altura del área grande y bien abiertos; mientras que Lucas Romero espera en la medialuna.

¿Qué se logra con esto? Si el rival espera, salís con superioridad numérica desde el fondo y pelota dominada. En cambio, si presiona alto, se genera espacio libre entre los delanteros que aprietan y los defensores. Al jugar largo en el hueco creado, se logra superioridad numérica y, tras ganar la pelota, correr al espacio detrás de la última línea defensiva, que está en mitad de cancha.

En este caso, el equipo de Paraná presionó alto. Independiente podría correr al vacío puesto que jugó con Sebastián Palacios, Martín Benítez y Francisco Pizzini (jugadores ligeros y veloces). El problema radica en que no tuvo (ni tiene) jugadores con altura para jugar en largo y ganar por arriba. Por lo tanto, todos los saque de arcos fueron pelotas divididas que ganaron los defensores rivales.

Si a esto le sumamos lo poco aceitada que tiene la salida en corto desde adentro del área, la idea es autodestructiva. Además, cuando intentó salir jugando, Bustos y Sánchez Miño esperaron retrasados a la misma altura que Figal y Barboza, mientras que estos se ubicaban por dentro. Acumuló muchos jugadores en la salida y no generó la amplitud necesaria para romper la primera línea defensiva del rival ni sumando al Perro Romero.

Cuesta dejar afuera del partido la diferencia actitudinal que hubo entre ambos equipos. Patronato pasó por arriba a Independiente en todos los sectores de la cancha y lo controló en donde quiso. Complementado con la poca precisión de los jugadores del Rojo, los dirigidos de Mario Sciacqua se llevaron el partido merecidamente.

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