Orgullo

Orgullo. Orgullo es golpearse el pecho y sentir seguridad al hacerlo. Es mirar a los ojos y que el aura que generan las palabras que expresamos hagan el resto. Es sentirse agraciado y justificarlo con evidencia fehaciente.

Orgullo es cerrar los ojos y recordar rápidamente un momento de gloria, cualquiera sea este. Es no darse por vencido, pelear por lo que queremos, conseguirlo y festejarlo también.

Si te da orgullo haber jugado siete finales y ganarlas, imaginate el sentimiento que puede generarte haber ganado cuatro de ellas de forma consecutiva. Y ninguna por penales. 

Ni hablar de haberle arrebatado el título al equipo de los milicos en su cara, con todo un país en contra y con ocho jugadores en el campo de juego. Orgullo es decir “Maril, De la Mata, Erico, Sastre y Zorrilla” o “Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz” y que absolutamente todos sepan de qué estás hablando. Orgullo es tener a Santoro, Pastoriza, Usuriaga y Bertoni de nuestro lado. Es saber que sólo el Chivo Pavoni levantó 5 Libertadores, las 3 Interamericanas que tiene el club y una Copa del Mundo. Sí, él solito. Y todavía no te hablé de Ricardo Enrique, el primer ídolo de Diego Armando.

Orgullo es hacerle 6 al Real Madrid de Di Stefano. Orgullo es ganarle al Santos de Pelé en el mismísimo Maracaná, donde además levantamos otras dos copas más. Orgullo es salir campeón en la cancha de tu máximo rival. O salir campeón en la tuya y que ellos se vayan al descenso en el mismo momento. Orgullo es haber dado más de 30 años de ventaja y que nadie te haya podido alcanzar. Es ganarle a la Juve en Italia y que todo el mundo conozca tu historia. Orgullo es no tener miedo, soñar con lograr lo imposible y hacerlo con éxito (si no pregúntale a Cruzeiro que pasó por Avellaneda en el 75 y se comió tres).

Orgullo es que te dejen totalmente en pelotas y levantarte para dar pelea. Y, claro: ganarla. Es levantar los brazos bien alto para saludar a tu gente mientras otros 120.000 te insultan. O hacerlo abrazando al cielo para dar las gracias por una herencia que no te esperabas, pero que fue lo mejor que te pasó en la vida. Orgullo es no poder explicarle al resto que esto no es soberbia, es historia. Todo esto pasó y pasa. ¿Y saben qué es lo mejor de todo? Que recién empieza. Felices 114, Independiente querido.

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