Paladares Rojos

Las vivencias, pensamientos y formas de ser de cada uno hacen que existan distintas miradas sobre los mismos hechos. Y en un club con la historia de Independiente eso pasa todo el tiempo. En la cancha, la calle, internet y hasta en una familia. En esta columna mostramos como viven la actualidad Roja un abuelo y un nieto, dueños de paladares muy distintos, muchas veces opuestos y que representan a dos generaciones de hinchas. Y cuando se encuentran a la salida de la cancha o en las reuniones familiares se dan discusiones imperdibles. ¿Con cuál de los dos te identificás más?

Pocho es el abuelo de Nico, un veterano fanático, socio vitalicio y “veneno” del Rojo de nacimiento. De niño se enamoró de las historias de Erico haciendo goles suspendido en el aire y evitando convertir más para ganarse un auto. Paseó su juventud por todos los estadios argentinos y sudamericanos disfrutando la época dorada del Rey de Copas y viendo a los mejores equipos. Pero haber vivido ese pasado glorioso tan de cerca lo ha vuelto muy poco tolerante con la actualidad del club, los políticos y los jugadores. Fundamentalista del paladar negro, la nostalgia lo hace opinar siempre en caliente y lo transformó en un pesimista nato, al igual que la mayoría de sus compañeros de platea. Se lo ha escuchado mil veces decir “para ver esto no vengo nunca más” y hasta rompió el carnet en medio de una calentura; sin embargo jamás dejó de ir a la cancha ya que su amor por el Rojo sigue intacto. Además adora concurrir con su nieto, aunque lo viva tildando de “contra” y “amargo”, motes que en vez de enojarlo lo llenan de orgullo.

Nico heredó la pasión por Independiente de su abuelo y se hizo tan o más fanático que él. Al Bocha lo vio solo en videos. Tenía algún vago recuerdo del 95, pero más porque le llamaba la atención que estaba dando la vuelta el dinosaurio Bernardo de Tinelli que por ser consciente de lo que acontecía. Su primer festejo en vivo, aunque también era chico, lo tuvo en cancha de San Lorenzo. Después del penal de Tuzzio gritó su primera Copa, aunque la vuelta que sin dudas más disfrutó cubierto de lágrimas fue la última abrazado a su abuelo en el mismísimo Maracaná. Respeta el pasado, acepta el presente y siempre mira esperanzado hacia el futuro. Optimista por naturaleza, es totalmente incondicional y va a todos lados sin que le importe nada. No putea a los jugadores y nunca se deja llevar por la calentura. Le encanta ir a la cancha y discutir con Pocho, a quien ama y envidia a la vez. Cada vez que lo gasta por su poca paciencia recibe la acusación de “conformista” o “hincha de la hinchada” algo que no le molesta, ya que sostiene que “en las malas hay que bancar mucho más”.

N- Porque tenemo’ aguante, aguante de verdad, volvimo’ a dar la vuelta, en el Maracaná… No lo puedo creer todavía abuelo, aún me dura la alegría, no se me borra la sonrisa nunca más.

P- A mi lo que me dura es la resaca de las fiestas y lo que no puedo creer es que después de esa noche no nos dura la sonrisa porque en el club se siguen haciendo las cosas mal. Ya me hicieron calentar de nuevo.

N- Aflojá un poco viejo, hace tres semanas estabas llorando conmigo en Brasil, que ciclotimia incurable la tuya eh.

P- Si, como la del técnico…

N- Vos no tenés a la familia yendo de un lado al otro en patrullero, ¿tanto quilombo porque decidió una cosa y se arrepintió? En el gobierno lo hacen todo el tiempo.

P- Como aprovechás para meter púa eh. El quilombo lo hizo él, no yo. Con su partida, con los dirigentes, con Kohan, con Erviti, con la lista negra. Estábamos de fiesta y ahora no sabemos como va a repercutir todo esto en un plantel campeón, una lástima.

N- Con Kohan se distanció como pasa en la mayoría de las parejas, ¿o a vos con la abuela no te pasó? Erviti es un exjugador, quedó demostrado que no puede jugar en el Rojo, no hacen falta extras para que merezca irse. ¿Y de que lista hablás? Dejá de comprarle pescado podrido al periodismo, por favor.

P- ¿Vos decís que Kohan rompía tanto las pelotas como tu abuela? No creo… A lo que voy es que suena raro que se pelee en todos lados con la gente que lo rodea, yo se que no hay que creer todo lo que se publica, pero las peleas a lo largo del tiempo son ciertas. Como con Erviti, el problema no es que se vaya, de hecho me alegra, el tema son las formas. Que se yo, tengo miedo que se pierda la buena onda que se generó. Ya bastante perdimos regalando jugadores y prestigio como club.

N- Acabamos de salir campeones, ¿tomaste la pastilla hoy?

P- Estoy hablando de la economía, no mezcles las cosas. Regalaron a Rigoni, ni sabemos en cuanto lo vendieron al que hoy es titular y la está rompiendo en Rusia, mientras que Driussi lo mira sentado desde el banco. ¿Sabés a cuanto lo vendió River? Después, una vez que teníamos un capitán como la gente lo rifaron a Holanda y gastaron la mitad de lo que nos pagaron por el emblema del equipo en un porcentaje de… ¿Cómo se llama? ¿Romero? Dejame de joder… Y ahora un pibe de 18 años nos hace quedar mal y ni va a los entrenamientos. ¿Cómo le va a faltar el respeto así a Independiente?

N- Cuando los jugadores se quieren ir no hay mucho por hacer abuelo, lamentablemente es así.

P- Somos Independiente, no Santamarina, y acabamos de salir campeones, mirá si no vamos a poder hacer nada. Eso es justificar la inoperancia, nada más.

N- Rigoni no era todo nuestro, se quería ir y Belgrano presionaba también. Ni Holan lo pudo convencer. Algo que si logró hacer con Taglia y salió perfecto, porque se quería ir hace rato y se fue ahora campeón. Y Barquito lo mismo, se quiere ir, hay que entenderlo.

P- El que tiene que entender donde está es él, no puede hacer cualquier cosa.


N- En el Maracaná tampoco sabía donde estaba e hizo cualquier cosa, ahí no te vi protestando.

P- Justamente por eso, la rompió en una final, no se puede ir a esa liga de retirados a esta edad y nosotros no podemos regalar a una de las figuras del fútbol argentino.

N- ¿Te parece que 15 millones quedándote un porcentaje es regalarlo? Es la segunda venta más importante en la historia del club. Hace seis meses lo miraba de reojo la gente eh, no te olvides. Mirá si se queda y pasa lo mismo, o se lesiona. El pibe se quiere ir, la familia se quiere salvar, no está mal.

P- Lo que está mal es que no vaya a entrenar y que los dirigentes no puedan solucionar este tipo de situaciones. Sientan un precedente muy peligroso. Si otros jugadores se quieren ir, ¿faltan al entrenamiento y listo? Sentate y negociá, arreglá un buen contrato y listo.

N- Qué fácil la hacés, sos un crack… ¿Vos creés que no lo intentaron eso? Además, te hago la misma pregunta, ¿le vas a mejorar el contrato automáticamente a todos los jugadores que faltan a entrenar? Pasó Cantero y dijo que serías un buen Presidente vos… Los jugadores si se quieren ir de los clubes se terminan yendo, no hay mucho por hacer.

P- Si me pasa cerca ese inútil lo fajo. En un club serio no pasa, Marcone hace años que quiere venir y sin embargo sigue en Lanús.

N- Avisale a ese club serio que se le escapó el máximo ídolo, ¿o ni te enteraste de Sand? ¿Y los Chinos también son poco serios? Porque el jugador del sueldo volvió a la Bosta… Cada caso es diferente, entendelo.

P- Acá los casos son todos iguales, siempre se nos van los buenos jugadores.

N- Estamos hablando de mucha plata que entró después de muchos años sin ventas ni ofertas casi. El año pasado se valorizó enormemente un plantel que estaba en mitad de tabla. Todo Holan abuelo, como el hashtag.

P- ¿Eh?

N- Jaja, no importa.

P- Que se yo lo que decís, todo Rojo.

N- Todo Rojo

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Javier Brizuela
Periodista deportivo. Director de Orgullo Rojo. Tercera generación de enfermos de Independiente

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