Pelota parada: la preocupación

Pelota parada: la preocupación

Definitivamente, el 2016 arrancó torcido para Independiente. El equipo no se parece en nada al del semestre pasado. Las individualidades no están en su mismo nivel, el equipo no aparece y las lesiones juegan su rol.

Físicamente el equipo parece caerse en los últimos 20 o 25 minutos. El juego colectivo es intermitente y la solidez defensiva -fortaleza durante el semestre pasado- se diluye con el correr de los minutos.

Otro tema que llama la atención es el de la pelota parada. Independiente no ha logrado sacar provecho de estas situaciones y para colmo ha sufrido de ellas. En otros momentos, era una virtud del equipo y un arma para ventajear al adversario. Hoy es toda una debilidad.

Durante este campeonato, donde apenas se jugaron cinco fechas y encuentra al Rojo lejos de la pelea por el título, el equipo no ha logrado capitalizar ninguna pelota parada su favor. Es decir, el conjunto de Pellegrino no ha aprovechado ningún córner a favor y ninguna falta en ataque para convertirla ni siquiera en situación clara de gol.

Durante las primeras cinco fechas, los encargados de las pelotas paradas en el conjunto Rojo han sido: Rigoni, Aquino, Méndez y en alguna oportunidad ‘Droopy’ Gómez. Ninguno de ellos lo hizo de forma efectiva.

El Rojo tuvo a favor 23 tiros de esquina, de los cuales no pudo concretar siquiera un gol. Sumado a ello, están las faltas a favor en ataque, que han sido nada más y nada menos que 15, ejecutadas de forma nefasta en la mayoría de los casos.

Sin dudas los equipos de Pellegrino no se caracterizan por su fortaleza en la pelota parada. Pero sumado a los malos resultados y la poca capacidad goleadora es un aspecto llama la atención. ¿Se entrenará durante la semana?

Los partidos ante Racing y Central dejaron en evidenciada esta fragilidad. En el clásico, el Rojo dispuso de tres tiros libres en zona de ataque -ejecutados de manera pésima por Jesús Méndez – y dos córneres. Ninguno de ellos llegó a destino.

Ante Central, no solo no se aprovecharon estas oportunidades. El segundo gol del equipo de Coudet llega producto de un córner a favor, mal ejecutado, y que luego encuentra a la defensa mal parada.

Anoche ante River, exceptuando el tiro libre de Rigoni que exigió a Barovero, las oportunidades a balón parado fueron desperdiciadas. Los centros quedan cortos, los centrales adversarios se agrandan. Otra debilidad más del conjunto dirigido por Pellegrino. ¿Se trabajará la pelota parada durante la semana? ¿Explicará Mauricio el porqué de esta ineficacia?

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Ignacio Sienra
Uruguayo hincha fanático de Independiente gracias a mi viejo. Periodista Deportivo y estudiante de comunicación. Redactor en Orgullo Rojo desde 2015

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