¿Qué hacemos?

No hay ninguna duda de que el domingo fue un punto de inflexión en el pasado reciente y la actualidad del club. No fue un partido, ni un clásico, tampoco una derrota más. Porque se puede perder, es una de las tres opciones que tiene siempre este hermoso deporte. Más con un rival al que el club le saca ahora 22 partidos en el historial. El tema es el como, no el que.

Si todavía sentimos vergüenza, tristeza y bronca no es por el resultado en si, sino porque así no se puede perder nunca. Lo del domingo fue un papelón histórico, hay que decirlo y hacerse cargo. Y lo que es peor, fue la confirmación futbolística en este nuevo año (el 2019 ya había sido un desastre), de que la dirigencia hizo todo mal desde el Maracaná en adelante.

Y toda esa mezcla de sensaciones, nos llevan a debatir desde el comienzo de la semana que hacer mañana, cuando se dispute el primer partido ante Fortaleza por la Copa Sudamericana.

¿No ir como modo de protesta? ¿Ir a reprobar a los dirigentes y jugadores por igual? ¿Hacerlo todo el tiempo o solo después del partido? ¿Ir solamente a alentar a pesar de lo que ocurrió? Estas son solo algunas de las preguntas que surgen desde el lunes entre los hinchas.

Lo primero que hay que aclarar es que las cuestiones personales, como la economía y como vive el fútbol cada uno, o lo que piense acerca de lo que realizaron y cuanta culpa tienen dirigentes y jugadores, no es materia opinable. Nadie es quien para decidir por el otro ni poner como una verdad absoluta lo que cree que hay que hacer.

Una vez aclarado esto, mi opinión, como todo lo que hago en esta web y como hincha, está basada en la premisa principal, que es el club siempre por encima de todo y todos. La bronca que tengamos, las ganas de manifestarla, ni la manera que elegimos para hacerlo, es más importante que Independiente.

Cada uno por supuesto es libre de decidir si puede y quiere o no ir, aclarando que el de mañana es un encuentro en el que casi todos (abonados no) los hinchas deben pagar entrada, además del costo que conlleva siempre ir a la cancha. Una vez en el Libertadores, también cada hincha tiene la libertad de manifestar o no su enojo y contra quienes hacerlo.

Lo que si puede entrar en debate, siempre en mi opinión, es en que momento hacerlo. Al menos en cuanto a los jugadores, ya que los dirigentes no enfrentan a Fortaleza. Independiente tiene que disputar el partido de ida por la llave de un torneo internacional y hay que ganarlo. Nos guste o no, este plantel es el que representa los colores que amamos mañana por la noche.

¿Una reprobación generalizada puede mermar el rendimiento de los jugadores y por lo tanto perjudicar a Independiente? No es algo que se pueda comprobar, pero suponer que alguien flojo (al menos últimamente) de carácter, que es justamente la razón de la reprobación, se ponga más nervioso y baje el nivel al recibir insultos, tiene bastante lógica. Y pensar que eso atenta contra las posibilidades que tiene el club de lograr el mejor resultado posible también.

“El jueves vamos a ir a putear y comernos entre nosotros cuando por ahí el silencio sería la más cruda realidad” declaró el siempre sabio Ruso Verea en Orgullo Rojo Radio. Esa es una postura que se sitúa del otro lado de los que creen que mañana hay que demostrar el enojo antes, durante y después del encuentro y que piensan que el silencio o la indiferencia es hacer que los culpables de lo que pasó “la saquen barata”.

Teniendo en cuenta todo esto, y volviendo a aclarar que nadie es dueño de la verdad en este tema, me inclino a pensar en que lo ideal sería manifestarse antes y después del partido, salga como salga, pero alentar por los colores los 90 minutos en los que este en juego la suerte de Independiente en este nuevo torneo que comienza.

¿Vos que opinás? ¿Qué hacemos?

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Javier Brizuela
Periodista deportivo. Director de Orgullo Rojo. Tercera generación de enfermos de Independiente

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