Remontadas para la historia

Tal como sucedió hace siete años, Independiente debe remontar lo hecho en la ida de la semifinal para clasificarse a la instancia más importante de la Copa Sudamericana. El equipo de Avellaneda, que ya sabe de hazañas coperas, deberá convertir al menos dos goles -y esperar que no le marquen- para acceder a la final del certamen. En Orgullo Rojo te invitamos a repasar algunas remontadas históricas que resultaron clave para que Independiente adquiera el intachable mote de Rey de Copas.

 

La noche que nació la mística:

​La Copa de Campeones de América (hoy llamada Copa Libertadores de América​) llegaba a su quinta edición en 1964. Hasta allí, Peñarol había obtenido las primeras dos y el poderoso Santos de Pelé las últimas dos ediciones. En aquel entonces, el certamen era disputado por los campeones domésticos de cada país -Independiente venía de ser el campeón de Primera División en 1963- y, luego de superar a Millonarios (Col) y Alianza Lima (Per), el Rojo se enfrentaría al Santos en semifinales en el mismísimo Maracaná de Río de Janeiro.

A pesar de haberlo vencido en un amistoso en Avellaneda por 5-1 unos meses antes, el equipo de Manuel Giudice no la tendría tan fácil: Santos comenzó dominando el partido y tenía las mejores chances, aunque Independiente trataba de revertir el dominio. Sin embargo, Pepe logró abrir el marcador de tiro libre a los 25′ y Rossi pondría el 2-0 nueve minutos más tarde.

​Pero lejos de bajar los brazos ante tamaño mazazo, Independiente se reinventó. Llegó al descuento con un cabezazo de Mario Rodríguez tras un centro de Savoy en 43′, y un zapatazo de Bernao casi en tiempo cumplido puso las cosas 2-2 al irse al vestuario. En la segunda mitad, la visita se fue haciendo con las acciones y el control del partido, pero el conjunto brasilero tuvo las mejores oportunidades. A pesar de ello, a los 44′ ST, Savoy volvió a centrar para que Suárez marque el tercero e Independiente se convierta en el primer equipo extranjero en ganar en el Maracaná, nada menos que ante el bicampeón de América​ y con una remontada soñada. Luego ganaría 2-1 en la revancha en Avellaneda y accedería a la final, donde se impondría también ante Nacional de Uruguay y se convertiría en el primer equipo argentino en ser campeón de América.

 

“El Clásico y la Copa”

Al llegar a Independiente, Antonio Mohamed se encontró realmente frente a un fierro caliente. El equipo jugaba mal y prácticamente perdía todo lo que jugaba. Para colmo, el DT debutaría en el Clásico de Avellaneda ante Racing y debía tratar de revertir el 0-1 en la ida de los octavos de final de la Sudamericana 2010 ante Defensor Sproting, algo que parecía una utopía por el altísimo nivel que había denotado el conjunto uruguayo.

Al dirigirse a su auto luego del primer entrenamiento, el Turco encontró una servilleta en el parabrisas de su auto con una leyenda: “El Clásico y la Copa”. El Rojo le ganó a Racing 1-0 ese mismo fin de semana y, días más tarde, jugó el encuentro con Defensor en Avellaneda. A los pocos minutos Rodrigo Mora puso el 1-0 que enmudeció a todo el Libertadores de América. Pero en una rápida y ¿mística? reacción de los locales -en lo que iba de la temporada no habían podido marcar más de un gol en un mismo partido-, Independiente se puso 3-1 en ocho minutos y pasaba a la próxima fase. En el ST, Diego Rodríguez -sí, el Torito- volvió a enmudecer a todo el LDA con un tremendo golazo que clasificaba al equipo uruguayo. Pero a falta de 15 minutos para que termine el encuentro, Nicolás Martínez se olvidó de su 1,67m y se elevó en el aire para poner el 4-2 de cabeza y hacer de esa noche, la primera noche inolvidable de aquella Copa que luego obtendría el club.

 

Y una noche, ligó

Tras haber vencido al campeón del fútbol argentino en la primera fase, al campeón uruguayo en octavos de final y al campeón de Colombia en cuartos, el Independiente de Antonio Mohamed debería verse cara a cara contra Liga de Quito, el temido equipo de Egardo Bauza que no solo sería campeón en el fútbol ecuatoriano, sino que venía de obtener la Copa Libertadores en 2008, la Sudamericana en 2009 y las dos Recopas (2009 y 2010) a las que accedió por haber ganado dichas competiciones. Sin dudas, el Cuco del certamen.

El Rojo fue a Ecuador y jugó un gran primer tiempo, sobreponiéndose a las dificultades que presenta un partido a más de 2.850 metros de altura sobre el nivel del mar. Parecía que el primer tiempo finalizaría 0-0, pero Salgueiro metió un bombazo que venció a Hilario y puso el 1-0 antes de terminar la primera mitad. En el complemento, Bolaños y Reasco parecían liquidar la serie con un doloroso 3-0 en apenas 10′, pero Silvera logró un rápido descuento y Mareque metió un gol de antología para volverse 2-3 a Avellaneda.

Allí, Independiente jugó un partido de ensueño para revertir la serie y clasificarse por primera vez a la final de la Copa Sudamericana: Parra convirtió de cabeza el 1-0 que hacía pasar al Rojo, pero otra vez Salgueiro antes de que termine la primera mitad parecía ahogar las esperanzas. Por obra de la concentración, o de la mística -vaya uno a saber-, el local salió muy atento a jugar la segunda mitad y Fredes recuperó una pelota en una mala salida del rival y anotó el 2-1 que no se movió más gracias a una actuación de antología de Hilario Navarro. El conjunto de Mohamed luego sería campeón.

 

La noche que valió una copa

La final de la Sudamericana del 2010 enfrentó al equipo de Antonio Mohamed con el Goiás de Brasil, que había perdido la categoría unas semanas antes de clasificarse a la serie final del certamen. El primer partido fue muy desfavorable para el Rojo, que no solo perdió 2-0 jugando mal, sino que también sufrió la expulsión de Andrés Silvera. El Cuqui era una de las principales esperanzas para revertir la serie y no podría estar en el partido revancha.

Pese al panorama adverso, la gente de Independiente agotó las entradas y organizó banderazos en los días previos al partido para denotar toda la confianza que buscaban transmitirle al equipo. Y, tal como en las mejores películas, el final fue feliz: Julián Velázquez capturó un rebote en una jugada preparada y puso el 1-0 parcial en 19′, aunque Rafael Mouras -la figura del rival en todo el torneo- enmudeció al estadio con un cabezazo que terminó significando el 1-1 parcial. Sin embargo, y de forma insólita, Facundo Parra estuvo en el lugar justo para que un rechazo le rebote y vaya a parar al fondo de la red para el 2-1 momentáneo, que 7′ minutos más tarde sería 3-1 con una definición exquisita del mismo autor desde el suelo. En apenas 34′, Independiente igualaría la serie y le devolvería a la gente toda la confianza que le dio durante la semana; pero a pesar de ello, el 3-1 persistió y la final se definiría por penales (en la prórroga, Goiás erró un gol insólito). Desde los 12 pasos, el Rojo convirtió todos sus tiros (Felipe fue el único que falló en la visita) y terminó quedándose con la gloria.

 

​Más acá en el tiempo​

​Si bien la instancia y el rival hacen que la historia se nuble un poco, el pasaje de Independiente a los cuartos de final de la Sudamericana 2017 fue otra remontada que quedó para el recuerdo: Atlético de Tucumán había derrotado al equipo de Ariel Holan en la ida por 1-0. En la revancha, jugada en Avellaneda, el Rojo debía imponerse ante los tucumanos por más de un gol para clasificar directamente a la próxima serie. Con el golazo de Leandro Fernández en apenas 15′ el pase no parecía tan complejo, pero la expulsión de Tagliafico en el inicio del complemento fue el primer dolor de cabeza para los locales. El primero, claro, porque tras una toreada del pibe Bustos, Fernández tuvo la oportunidad de hacer el segundo desde los 12 pasos, aunque falló tanto el penal como el rebote que le quedó debajo del arco. La gota que derramó el vaso fue un penal inexistente que cobró el árbitro en favor de los tucumanos a falta de 15 minutos para que termine el partido. La Pulga Rodríguez convirtió, pero el tiro se repitió por invasión y allí fue cuando Campaña se lució con una tapada para el recuerdo, ya que un gol de la visita hubiese significado prácticamente imposible de revertir.

​Con uno menos, y faltando ocho minutos para que termine el partido, Martín Benitez sacó un disparo de media distancia que venció a Luchetti y metió al Rojo en cuartos de final en una noche soñada, con una definición de aquellas que contaban los abuelos.

​Hubo​ otras remontadas que quedarán de por vida en el recuerdo, como la histórica definición del Nacional 1977 ante Talleres y con ocho hombres, o partidos que no valieron un título -de hecho, valieron mucho menos- pero que no se borrarán jamás (como el 5-4 a Boca en La Bombonera). Lo cierto es que, para seguir en la Sudamericana 2017, el Rojo necesita hacer valer toda esa chapa copera que lo hizo conocido a nivel internacional.

Dejá tu opinión sobre la nota!
Previous ArticleNext Article

Send this to a friend